Crítica de Obsesión, la nueva cinta de Curry Barker. Olvídate de las historias de amor convencionales. En está película el director utiliza lo sobrenatural para atrapar al espectador en una atmósfera asfixiante donde el deseo se transforma en violencia pura.
Por Arturo Brum Zarco*
Desear es, sin duda, algo inspirador, bonito y motivacional; no obstante, también es un estado mental que puede volverse egoísta y peligroso. Es una palabra marcada por su ambivalencia. Por ejemplo, podemos desear el amor de alguien y, al no ser correspondidos, obsesionarnos con que ese sentimiento sea recíproco, lo que puede derivar en una reacción insana.
Ese tema lo explora de forma metafórica y visceral la película de terror Obsesión, del joven director Curry Barker, quien construye un relato ambiguo sobre el amor y el romance, donde el egoísmo del personaje principal para relacionarse con la mujer que asegura amar la conduce a un encierro mental con consecuencias funestas.
Un filme que puede inscribirse dentro del terror psicológico, ya que nos adentra, por medio de una alegoría, en la mente secuestrada de una joven que no desea amar, mientras construye de forma más literal el pensamiento del hombre y su ambición enfermiza por ella.
De esa forma, la película utiliza lo sobrenatural para atrapar a la protagonista y presenta una amenaza tangible que, al sugerir una posibilidad real, invita a reflexionar sobre relaciones tóxicas y el amor no correspondido, al mismo tiempo que construye tensión a partir del suspenso.
Si bien puede parecer un lugar común, la esencia de la cinta remite a la idea de “cuidado con lo que deseas”, ya que ese impulso puede contener arrebato, furia, enojo y violencia, algo que el largometraje construye desde una narrativa visual disruptiva.
La película, protagonizada por Michael Johnston, Inde Navarrete y Cooper Tomlinson, actores jóvenes que ofrecen un trabajo sólido, narra cómo un joven llamado Bear realiza un hechizo para que Nikki, la mujer que lleva años deseando, se enamore perdidamente de él.
Como en muchas historias que abordan los deseos cumplidos, estos pueden volverse contraproducentes por su literalidad; en este caso, Nikki no sólo se enamora, sino que desarrolla una obsesión irracional que la lleva a cometer actos cada vez más perturbadores.
Así, somos testigos de cómo la necesidad de poseer a otra persona deriva en una obsesión que desdibuja la identidad de Nikki, algo que el director construye con el uso de sombras y una iluminación que sugiere su progresiva desaparición.
La historia nace de la mente creativa de Curry Barker, quien comenzó su trayectoria en YouTube, donde desarrolló sus primeros proyectos audiovisuales. Aunque cuenta con formación artística, su estilo se consolidó a partir de la práctica constante en esa plataforma.
Ahí creó el canal That’s a Bad Idea, donde inició con contenido cómico y posteriormente evolucionó hacia el cortometraje de terror. Sus trabajos destacan por situar el horror en espacios cotidianos, al subvertir la aparente tranquilidad de los suburbios estadounidenses mediante personajes perturbados, donde aparecen figuras como el asesino serial, el suicidio, los fantasmas como manifestaciones del pasado y secuencias oníricas cargadas de simbolismo.
Destacan obras como Contemplation (2020), The Chair (2023) y Warning (2023), cortometrajes que ya anticipan los recursos narrativos que se desarrolla en Obsesión.
Antes de este estreno en salas, Barker realizó su primer largometraje en 2024, Milk & Serial, un metraje encontrado con elementos de slasher que funciona como una metaficción sobre los videos de bromas de su propio canal. Una obra que tuvo buena recepción, se distribuyó en YouTube e impulsó su carrera.
De esta manera, Barker se integra a una nueva generación de realizadores que comenzaron en plataformas digitales y que ahora exploran el cine de género con propuestas frescas, como los australianos Michael y Danny Philippou con Háblame (2022) y Haz que regrese (2025), o Mark Fischbach con Iron Lung (2026).
Obsesión es una propuesta sólida que plantea una reflexión sobre el deseo, el amor y la obsesión. Juega con las convenciones del género al iniciar como un aparente drama romántico, para después transformarse en un relato de terror que expone la pérdida de la identidad.
*Periodista y realizador. Director de CinEspacio24.








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