Cinco excelentes películas para disfrutar el Film Noir – CinEspacio24

Cinco excelentes películas para disfrutar el Film Noir

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El Cine Negro o Film Noir tiene un estética cautivadora y seductora; aquí una lista de buenas películas de este género para que los disfrutes y aprecies. 

Por Sergio HDEZ

Dentro del amplio universo de géneros cinematográficos, hay uno que se encuentra entre los favoritos del público y en particular del que esto escribe: el Cine Negro o Film Noir (o como le decimos por acá: Cine de Detectives).

El Cine Negro se desarrolló en Estados Unidos entre las décadas de 1930 y 1950, siendo influido enormemente por numerosos directores europeos exiliados por los conflictos mundiales de la época; ya fueran alemanes asociados al expresionismo, italianos asociados al neorrealismo o franceses vinculados al surrealismo.

  • Características:

Basados en novelas cortas o en episodios (llamadas pulp fiction en EUA).

Las novelas reflejaban el negrísimo espíritu existencialista posbélico de la sociedad.

Sus guionistas a menudo eran veteranos de guerra.

Varios de sus grandes directores eran exiliados políticos.

De bajo presupuesto por lo cual eran clasificación B.

El protagonista se encuentra en una historia enredadísima.

Siempre hay una mujer seductora que provoca muchos de esos enredos, siendo el arquetipo de la femme fatale.

Sexo y violencia más explícitos que visuales.

Crítica social con finales tristes y si no lo eran, fue debido a la censura.

Fotografía en blanco y negro.

Primeros planos repletos de sombras y luces.

 

En un particular punto de vista, el éxito del Cine Negro es debido a que permite al espectador ver conflictos morales y sociales quizás muy parecidos a los suyos, sólo que aquí todos reciben su (justo o injusto) merecido.

A continuación, una lista de cinco recomendaciones para conocer el Cine Negro:

 

 

 

1.- Retorno al pasado (Jacques Tourner, 1947)

Calificada como una de las obras representativas del Cine Negro, la cinta reúne la mayoría de los adjetivos del mismo: Un hombre (Robert Mitchum) que ha dejado su pasado y rehecho su vida en un pequeño pueblo al punto de casi estar en el altar, se topa de frente con las cuentas pendientes que aún tiene y debe pagarlas; desde ese momento se envuelve en una telaraña de historias cada vez más confusas donde el hilo central será quizás el máximo arquetipo del género: La femme fatale (Jane Greer); seductora y cándida, fría y envolvente, sensual y sexual, con todas las ganas de envolver y envolver al que se deje y le pese.

Es fascinante observar la manera en que la protagonista logra manipular a todo hombre que se le cruce en su camino, iniciando con el jefe de todos (Kirk Douglas), sus ayudantes, los detectives, al amigo del protagonista y sobre todo a todos los espectadores que se ven reflejados en amores imposibles y obstinados. En medio de mucho humo y whisky el protagonista va solo haciendo más grandes los nudos que lo atan hasta llegar a ahorcarlo, demostrando que siempre nuestro pasado (entre más oscuro, mejor, por supuesto), está a una chispa para que combustione para sucumbir en un destino fatal del que no se puede escapar, y si es por una mujer mucho mejor.

Mucho a destacar son los diálogos casi literarios, que nos dejan ver de dónde vienen los cuasiperfectos diálogos tarantinescos, haciéndonos reflexionar sobre la oportunidad de empezar de nuevo, el amor fatal y el cándido amor, las consecuencias a tus actos, la muerte como única redención, la fidelidad, la confianza, la ambición, entre innumerables temas más.

 

 

2.- Perversidad (Fritz Lang, 1945)

Ambientada en un mundo obscuro, deprimente y tortuoso, con una de las mejores le femme fatale (Joann Bennett, tan filosa como un picahielos) de la historia, el genio germano del expresionismo nos narra la tristísima vida de un cajero de un banco (Edward G. Robinson despojándose de la pistola, colgándose el mandil y empuñando el pincel) que empieza a brillar gracias al azar; el mismo que envuelve a nuestro protagonista en abismo lleno de traiciones, infidelidades, robos, plagios y asesinatos.

El filme agrega un elemento más al género además de la conversión total de una persona intachable (el hecho de que el protagonista sea cajero es simbólico); es que el hilo (como siempre) que lleva la mujer fatal va totalmente dirigido a complacer a su verdadero objeto de deseo: un macho proxeneta (Dan Duryea, adelantado al término misógino) que quiere seguir con su oficio a costas de objetivos dirigidos. La historia se va desenredando hasta entender que todo lo realizado por Chris, cajero-pintor, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo amoroso y lo odioso siempre seguirán en el único lugar que lo mantiene vivo: su mente.

Cabe destacar la forma de Lang para impactarnos en una sola toma y con una astucia que llega hasta el sarcasmo en los últimos momentos de Dan Duryea, convertidos en intermitentes luces de un letrero.

 

3.- Simplemente Sangre (Ethan y Joel Coen, 1984)

Un dueño de un bar, su esposa, su cantinero y un detective texano son los personajes principales de la opera prima de los Coen que revitalizó el género Noir, siguiendo los lineamientos principales como adulterio, traición, engaño, inseguridad, entre muchos más, logra agregar ahora también un ácido sentido del humor y sangre, mucha sangre.

Un cine Negro a lo texano donde lo que más resalta es la amoralidad de nuestros protagonistas; ya no sabemos en quien confiar, confundiéndonos para saber quién el próximo a traicionar dejando en manos del azar (indispensable característica del Cine Noir) el transcurso de la historia. Por otro lado, si hay algo por lo cual también se le recuerda a esta cinta son los frenéticos movimientos de cámara y cambios de luces inusuales para este tipo de cine elaborados por el también Director Barry Sonnenfeld.

En Simplemente Sangre el humor, quizás rayando en el surrealismo, dan la pauta para que escenas tan sangrientas como la mano-alfiletero del detective texano nos sean un poco menos incómoda, este humor que ha acompañado a los directores a lo largo de su carrera, en esta cinta se encuentra en su estado más puro.

 

4.- Pacto de Sangre (Billy Wilder, 1944)

La película que reúne todos los adjetivos del género soportado por un guion e impecables actuaciones nos demuestra que no existe crimen perfecto ni amor verdadero. Con un flashback eterno, un exitoso vendedor de seguros (Fred MacMurray) nos narra su caída al infierno provocado por la reina de la mujeres fatales: Barbara Stanwyck quien con una sola cadena atada al tobillo (que vuelve loco al protagonista) nos indica lo que la ambición puede lograr combinado con el deseo y la pasión.

Interpretando más a un detective que al jefe de la Aseguradora, Edward G. Robinson logra añadir un personaje inolvidable que en varios momentos se roba la pantalla y lo aleja de su eterno papel de gánster.

Pacto de Sangre logra lo que toda cinta de respeto anhela: la combinación perfecta de todos los elementos que conforman al lenguaje cinematográfico elevando al género a un cine de autor.

A tomar en cuenta los diálogos irónicos y llenos de metáforas siendo uno de los más logrados al hacer referencia a los límites de velocidad.

 

5.- El Perro Rabioso (Akira Kurosawa, 1949)

Convirtiendo a su cine en Negro, Kurosawa nos cuenta la historia de un policía (Toshiro MIfune) atormentado por lo que podrían hacer con el revolver que le robaron en un camión. Este sencillo hilo se va enredando con todo y la ayuda de Takashi Simura interpretando a una leyenda viviente en el Departamento policial que se vuelve compañero inseparable del protagonista, (siendo quizás la pareja, el inicio del subgénero policiaco conocido como Buddy Cop).

Dentro de una espantosa ola de calor en un Tokio posguerra, el director nos relatara que ahora ese objeto de deseo y tormento conocido en Occidente como mujer fatal en el otro extremo del mundo puede ser una pistola. Creando una nueva perspectiva dentro del género, donde desaparecen los clásicos arquetipos de investigador de crímenes. Con más luces que sombras, los personajes dan una tonalidad diferente a la fotografía del film.

Una escena clave es la secuencia sin diálogos de casi diez minutos donde Toshiro Mifune busca su revolver extraviado, generando una gran tensión en la pantalla.

 

 

-A manera de conclusión una frase de  Atraco Perfecto (Stanley Kubrick; 1956) que sintetiza mucho lo que es el Cine Noir:

“El primero es el mejor, el segundo no es nadie. Odia al que quiera ganarte, ódialo y lo vencerás”.

1 comentario en «Cinco excelentes películas para disfrutar el Film Noir»

  1. Carlos David Mendoza | el 31 agosto, 2021 a las 12:49 pm |

    En qué plataforma las podemos encontrar?

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