Pánico en el campo: “In the tall grass”

In the Tall Grass, producción de Netflix, es una cinta basada en una novela corta de Stephen King y  Joe Hill y dirigida por Vincenzo Natali.

 

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Luego de la exitosa adaptación (remake) de IT en 2017, Hollywood se ha dado a la tarea de desempolvar las historias terroríficas del legendario Stephen King, con lo cual hemos gozado de un revival inesperado pero bienvenido del universo del autor nativo de Portland, Maine.

La compañía productora y titán del streaming, Netflix, entró a dicho universo en aquel mismo año, con la adaptación de la novela Gerald’s Game y otra novela corta, 1922.

Este 2019, Netflix repite la fórmula y produce una historia poco conocida de King, In The Tall Grass, novela corta coescrita con su hijo Joe Hill y adaptada por Vincenzo Natali, quien también produce y dirige.

La trama de In the Tall Grass es simple: dos hermanos en pleno escape a otro estado, se detienen a mitad de camino, en medio de la nada, para ayudar a un niño que grita por ayuda desde dentro de un maizal.

En un principio, la película parece depender del terror que logren evocar las actitudes de los protagonistas, pero la realidad es que poco a poco la maleza, el set como tal, resulta ser el verdadero personaje principal.

Con enorme inventiva en la puesta en cámara, Vincenzo Natali consigue provocar opresión con un elemento tan común como un plantío de enorme extensión; utiliza la imagen inconsciente que nos creamos del maizal sin salida para encerrarnos en ella.

El director canadiense construye con maestría la ansiedad que se anuncia desde el primer minuto, cuando conjuga elementos ominosos como la banda sonora, lo inhóspito de la carretera y la vieja iglesia a un costado del camino, para crear un tenso juego mental afín a su estilo.

Natali nos conduce, como a los personajes, al terror puro: la locura de un laberinto infinito. Evoca ese monstruo susurrante que es la “hierba alta”, por medio de planos generales de las plantas en movimiento, lo que sugiere que efectivamente no hay salida y, peor aún, que el lugar tiene vida propia.

El realizador refuerza el aspecto sobrenatural del campo con trucos de montaje vistosos e inteligentes, merced a los cual observamos cómo el sitio mismo manipula la concepción del espacio y el tiempo.

En particular, los cortes y transiciones funcionan porque crean la perspectiva de esta temporalidad atípica que tortura la mente de los protagonistas.

No obstante la avezada realización, Natali sucumbe ante las limitaciones de su propio guión, el cual tropieza con la forzada aparición de villanos ancestrales poco verosímiles, así como vueltas de tuerca confusas que nos hacen difícil discernir el punto principal de la película; es decir, si nos enfrentamos a una trágica historia de redención o es solamente un relato de terror con monstruos.

Sin embargo, podemos decir a su favor que In the Tall Grass funge como un perfecto recordatorio del clásico de culto Cube, filme debut del mismo Natali donde podemos disfrutar, de mejor manera, la forma sutil y elegante con la que retuerce las herramientas cinematográficas disponibles, por mínimas que sean, y así provocar terror con pocos elementos, como lo son un solo set (el cubo) y la fragilidad de la mente humana.

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias

 


Eres afortunado, Jessie Pinkman

Por Ivan Quecha Reyna *

Una historia más sobre Breaking Bad, que inicia inmediatamente después de terminar de escuchar Baby blue, de Badfinger, con Jessie Pinkman huyendo y recordando todas las torturas las que fue sometido, por sus captores o bien, por la indiferencia de la vida ante los deseos de las personas.

Esta película no tiene la intención de “atar cabos sueltos”, sino terminar de contar la historia de Jessie, un personaje que está a salvo porque tiene corazón, que lo guía para tratar de comprender a las personas que, a su alrededor, quienes solo se preocupan por el dinero o el poder.

¿Por qué es tan entrañable este personaje? Quizá debido a la rápida conexión que establece a través de un carisma sincero, en donde sus pares delincuentes genuinamente piensan que no quiere hacerles daño. Pero no se confundan, en la serie Breaking Bad su complejidad emocional reside en que hace lo que tiene que hacer, cuando lo tiene que hacer.

¿Quiénes han sido los mentores de Jessie? Obviamente Walter White, Mike, Gus, Saul, e incluso la banda de nazis que lo tenía secuestrado. Ahora veremos cómo utiliza toda esa sangre vertida, ese dinero obtenido, esa violencia explosiva para encontrar su propio significado.

Este filme tiene un ritmo lento, al parecer a Vince Gilligan, el director de película, le interesó más profundizar personajes para que empatices, a mostrar grandes escenas de acción, que no resta decirlo, también le salen bien. Puedes esperar más una historia contada al estilo de Better Call Saul, con un ritmo tranquilo pero tenso, que Breaking Bad, que en ciertos momentos es como el automóvil en el que escapa Jessie, de 0 a 100 en segundos.

La música como siempre, impecable, con un trabajo de conexión muy íntima, aunque ahora tiene una selección mucho menos homogénea que en la serie, lo cual no está mal, solo es diferente, pues hay ansias de contar mucho más en menos tiempo, que se logra medianamente, pues para los aficionados a esta historia, siempre nos resultará que falta y falta más por contar.

¿Salen personajes de antaño? ¿Es un cierre a la obra? Piénsalo de esta forma: esta es una invitación a una reunión de viejos conocidos, antes de que te vayas, bien a darte un tiro en la cabeza, o a viajar por el mundo, pero ya no los verás más; es la nostalgia una de las mejores partes de la historia de Breaking Bad, y yo creo que hay que aceptar esta última interpretación de una de las historias más populares en lo que va de este siglo. Eres afortunado, Jessie Pinkman.

 

 

*  Periodista, realizador. Director CinEspacio24. Fundador Quecha Producciones.


El poder de la comprensión: “Unbelievable”

Basada en una historia real, Unbelievable, miniserie de Netflix, trata sobre una joven que fue violada y la culpan por mentir al respecto. Dos mujeres detectives investigaran el caso. Protagonizada por Kaitlyn Dever, Toni Collete y Merritt Wever.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

En estos tiempos es difícil no estar familiarizados con las series policíacas o el procedural, género que alude a los programas cuya trama trata sobre un caso que es investigado y resuelto en un solo capítulo.

Junto con los reality shows y las sitcom (comedia de situaciones como Friends o The Big Bang Theory), el procedural es sin duda el género televisivo más consumido tanto por espectadores ocasionales como por ávidos fanáticos de este tipo de historias.

Todos hemos ojeado en algún momento la clásica The X Files, Law and Order en alguna de sus versiones, Criminal Minds, u otras propuestas como The Blacklist, donde el “detective” es un asesino, o Castle, donde un novelista exitoso funge como investigador.

Entonces, ¿por qué Unbelievable de Netflix puede sentirse como una bocanada de aire fresco? En esencia, la nueva serie que la cadena de streaming estrenó al final de este verano (2019) es un procedural: dos mujeres detectives, Duvall y Rasmussen, persiguen a un repulsivo violador serial.

La clave para comprender lo genial de Unbelievable y el por qué la trama puede calificarse de inteligente, la encontramos en la decisión de narrar la serie desde la perspectiva de Marie Adler, una adolescente víctima del crimen y a quien los escritores eligen como protagonista.

Al ser Marie Adler el hilo narrativo, la miniserie gana originalidad al mismo tiempo que peso dramático. La dura historia personal de Adler contada en primera persona contrasta con el punto de vista objetivo de la investigación, que es relatada dentro del marco estructural de un procedural.

De forma similar a como lo hizo Cary Joji Fukunaga en HBO con la primera temporada de True Detective, Unbelievable expone dos líneas temporales cuyo punto de encuentro significa el clímax y la resolución de la serie, eficiente herramienta narrativa para construir un panorama emocional completo de quienes protagonizan la historia.

Capítulo a capítulo, la investigación de las detectives adopta el enfoque realista, cercano al melodrama, del retrato de Adler. La proximidad a la pena apabullante que sufre Marie provoca que el espectador enfrente con mayor angustia cada evento en la investigación: un traspiés enfurece o indigna, e incluso una pequeña victoria deja un sabor amargo, puesto que desconocemos cómo las detectives ayudarán a aliviar la pesadumbre de Adler.

El doble gancho presente en los dos capítulos iniciales permite que empaticemos aún más con los tres personajes principales, porque lo que está en juego trasciende la importante tarea de resolver un caso complejo. El objetivo es obtener justicia, claro está, pero la verdadera fuerza narrativa recae en escuchar y comprender a Marie Adler.

La empatía, aspecto inequívoco para conectar con un relato, cobra mayor profundidad en Unbelievable ya que los creadores de la miniserie aciertan en permitir que Marie cuente su historia sin santificarla, ni juzgarla, ni dejando que el morbo juegue ningún rol.

El retrato de Marie demuestra el daño irreversible del crimen, pero el horror continúa cuando el trauma se torna asfixiante y reina la confusión, la negación y el inevitable aislamiento.

La interpretación de Kaitlyn Dever es memorable porque equilibra fiereza con desapego para desentrañar los pormenores del proceso emocional de Marie; Dever aprovecha su aspecto físico infantil para explorar la vulnerabilidad de Marie a la par de otras actitudes del personaje: huraña, aguerrida, taciturna e inclusive indiferente, sin superar el rastro de incredulidad y profunda tristeza que se halla en sus expresiones.

De igual manera, y sin sobreactuar ni caer en maniqueismos, Merritt Wever (Duvall) y Toni Collette (Rasmussen) exponen varios aspectos de la personalidad de las detectives que complementan la comprometida actuación de Kaytlin Dever.

Este contrapunto resulta ideal porque la química que nace entre las detectives permite al espectador desahogar tensión y reflexionar sobre el progreso de la investigación, al mismo tiempo que se identifica con la fortaleza emocional que las mismas detectives descubren sobre la marcha.

La minserie desarrollada por Susannah Grant, Michael Chabon y Ayelet Waldman sirve como ejemplo del uso inteligente de un formato narrativo familiar para poder explorar personajes complejos que reaccionan ante un acontecimiento violento.

Con el apoyo de la excelente creatividad para estructurar la historia, el espectador tiene la libertad de comprender el rango emocional de las tres protagonistas y de esta forma reevaluar su hipotética respuesta ante un evento tan traumático, en el rol que fuese.

Así, Unbelievable es una lección sobre la importancia de conducirse con respeto y compasión. En pocas palabras: ilustra el porqué y el cómo actuar con sensibilidad ante un mundo sumido cada vez más en el caos.

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias


Redención y un baño de sangre: “The Night Comes For Us”

The Night Comes For Us es la cuarta película de Timo Tjahjanto, director indonesio cuyo trabajo pertenece al género de acción, thriller y de artes marciales (o “de peleas”, como se dice coloquialmente), y esta última cinta no es la excepción.

 

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

El filme reúne todos los tópicos para construir un ritmo trepidante y delirante en partes iguales, locura sostenida gracias a un argumento sencillo y universal: la búsqueda de redención.

Esa búsqueda de un perdón espiritual que existe en el cine desde los míticos western, es la base del relato sobre la reconstrucción ética de Ito, un asesino letal en pos de reajustar su moral y abandonar el mundo del hampa, interpretado por Joe Taslim de manera excelente.

Timo Tjahjanto acierta al contar de forma paralela el ascenso de Arian (a quien da vida el genial Iko Uwais), otro asesino a sueldo que debe demostrar su lealtad hacia el clan y atrapar a Ito, de quien es amigo y compañero de armas desde la juventud.


Al contraponer las intenciones tan claras de ambos personajes, Tjahjanto expone los deseos de uno y otro para emparejarlos en una zona gris en la que descubrimos que el verdadero mal es la mafia y el crimen; la triste ironía es que ningún soldado podrá salir de ese círculo vicioso, y sólo queda el consuelo de tener un sistema de principios propio.

Todo el peso dramático de la película recae en las fastuosas secuencias de acción, las cuales varían sutilmente conforme avanza la trama, ya sea en tono, duración o grado de complejidad y brutalidad. El enfrentamiento inevitable entre Ito y Arian se construye a partir de numerosas peleas que van desnudando el alma de los personajes, cuando observamos el desarrollo de su estilo de combate al mismo tiempo que vemos de qué manera su psique se ha visto afectada.

Cada departamento (diseño de producción, sonido, fotografía, efectos animados y visuales) realiza un destacado trabajo que permite que respire la excelente labor de los coordinadores de stunts (escenas de riesgo), Muhammad Irvan y Very Tri Yulisman, con mención especial a Iko Uwais, gran actor y artemarcialista que entrena y ayuda a otros actores a crear la “danza” de la pelea.

Resultan sorprendentes la crudeza y el realismo logrados a partir del compromiso empeñado para crear cada combate grupal o pelea individual, al mismo tiempo que, conforme avanza la pelea, se consigue construir el estado emocional del personaje.

En términos de cine de acción y de artes marciales, el equipo de producción de The Night Comes For Us es uno de los mejores de la actualidad, cuyo talento puede comprobarse de igual manera en The Raid (2011) y The Raid 2 (2014), de Gareth Evans, o Killers (2014) y Headshot (2016), de Timo Tjahjanto, en codirección con Kimo Stamboel, tres de ellas con Iko Uwais en el papel estelar.

 

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias


“La encrucijada del diablo”, documental de Robert Johnson y su pacto con el blues

Cuenta la leyenda que Robert Johnson hizo un pacto con el Diablo para ser un talentoso músico de blues en los años 30. El documental ReMastered: La encrucijada del diablo aborda la vida y  obra de dicho artista que revolucionó la música. 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Un joven afroamericano se arrodilla, con su guitarra en la mano, en una encrucijada desconocida del estado de Misisipi, Estados Unidos, y le ofrece su instrumento al Diablo, éste agarra la guitarra, la afina y se la da de nuevo al joven pero antes le advierte que al tocarla su alma le pertenecerá.

Según el mito así nació el talento de uno de los guitarristas más importantes de la historia, Robert Johnson, cantante y compositor de blues que en los años 30 del siglo XX revolucionó la música.

Dicen que cuando Robert tocaba la guitarra parecía que eran tres instrumentos diferentes; sus acordes siguen presentes en las canciones de rock más populares; e influyó en grandes artistas como Bob Dylan, Keith Richards, Eric Clapton, Kurt Cobain, entre otros.

El blues de Robert Johnson se convirtió en leyenda, su historia en mito, ya que su vida era desconocida; no obstante, el documental ReMastered: La encrucijada del diablo, producción original de Netflix y dirigida por Brian Oakes, investiga la figura casi mítica de Johnson para mostrar las vicisitudes de uno de los personajes más misteriosos (tan sólo existen dos fotos de él) de la música.

Por medio de entrevistas a destacados artistas del blues, el filme explica los acordes y nuevos ritmos que creó Robert, destacan su oscura voz, su rapidez para tocar y sus profundas letras, características que lo hicieron un músico brillante y rebelde.

Asimismo, la cinta aborda la vida de Johnson y lo hace a partir de  investigaciones de historiadores y de los nietos del artista; así nos muestran quiénes eran sus padres, donde creció, donde vagó y tocó, y el momento exacto cuando decidió dedicarse a la música: después de la terrible muerte de su primera esposa y su hijo.

Una de las partes más destacadas del documental es poner al espectador en contexto de la época. El director nos cuenta cómo nació el blues: una forma de protesta ante el amo blanco que explotaba a los negros.  Además relatan lo difícil que era para los afroamericanos  vivir en Misisipi, el lugar más racista y donde se realizaban los mayores linchamientos hacía los negros.

De esa forma el filme nos lleva al ambiente donde creció y se formó Robert Johnson, quien después de ser rechazado en un bar por los populares cantantes de ese entonces, quienes aseguraban que era un músico mediocre, Robert regresa después de unos meses y demuestra que su talento es incomparable. Ahí nace el mito de su trato con el Diablo; un mito que tomó más fuerza porque los sacerdotes afroamericanos de ese tiempo consideraban al blues como música del infierno. 

Punto aparte tienen las agradables y precisas animaciones del documental, que recrean los pasos de Robert y juegan con las sombras que en muchas secuencias tienen la figura del Diablo.

El filme La encrucijada del diablo es parte de la serie de documentales de Netflix titulada ReMastared donde abordan la muerte de Bob Marley, de Sam Cooke, la visita de Johny Cash a la Casa Blanca, entre otras historias que se convirtieron en leyenda y crearon todo una cosmovisión mítica de la música.

Robert Johnson fue un mago con la guitarra, demostró la fuerza del blues, y fue el primero de aquellos que llaman el Club de los 27, artistas con una capacidad sin comparación, con un talento insuperable, como Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse, quienes murieron a los 27 años, y tan jóvenes dejaron una música increíble, y una vida llena de leyendas donde quizá el Diablo estuvo involucrado.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“GLOW”, superación y lucha libre femenil

Basada en un programa extravagante de los años 80, Netflix sacó la serie GLOW,  que narra la travesía de unas mujeres que inician un show de lucha libre. Protagonizada por Alison Brie y Betty Gilpin y coproducida por Jenji Koham, creadora de Orange is the New Black.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Sin duda en los años 80 la televisión era muy diferente, sólo basta buscar en Youtube videos de la serie GLOW (Gorgeous Ladies of Wrestling), para ver un espectáculo  absurdo y ridículo comparado con algunos programas de la actualidad (o quizá no), pero que en su tiempo fue un éxito, ya que era un programa de mujeres (sumamente estereotipadas) practicando lucha libre. Se les veía con mallas y poca ropa hacer llaves, dar golpes y patadas y realizar acrobacias y actuaciones arriba de un ring. Vean el siguiente video de la serie.

 

Basada en cómo se creó dicho programa, Netflix presenta GLOW, otra serie con todo el estilo de Orange is the New Black, es decir, con mujeres protagonistas, personajes independientes, chicas sin tapujos, conversaciones sin censura; otra comedia negra en donde la mujer es la parte fundamental; y ahora el tema principal es la lucha libre, un deporte que incluso en la actualidad todavía es dominado por los hombres.

De esa forma GLOW muestra la forma de cómo se juntaron un grupo de chicas – la mayoría desempleadas – para realizar un programa sobre lucha libre femenil.

Ambientaba en los años 80, la serie gira en torno a Ruth Wilder, protagonizada por Alison Brie, quien sorprende con este papel, ya que nos tenía acostumbrados a personajes inocentes y conmovedores, para ejemplo sus papeles en las series Mad Men y Community.

Ruth es una actriz desempleada que está harta de que siempre le den los mismos papeles de secretaría o asistente. En el primer capítulo realizan una parodia al respecto: ella está en una audición y lee un diálogo fuerte e inspirador, la directora de casting la detiene porque está diciendo la parte de un personaje masculino. GLOW es una crítica de los trabajos “destinados” sólo para los hombres.

Después de su fallido intento, se presenta a una audición donde buscan a mujeres no convencionales. Al casting llegan asiáticas, afroamericanas, árabes, güeras, con sobrepeso, etcétera;  y lo único que tienen que hacer es aceptar pelear en un ring y  que el director del show,  Sam Silva (Marc Maron), un realizador fracasado y adicto a la cocaína, las admita.

Al principio Ruth no pasa la sencilla prueba, pero en su afán de conseguir el trabajo, regresa al cuadrilátero e inesperadamente se pelea de verdad con su mejor amiga, Debbie Eagan (Betty Gilpin), una ex actriz de telenovela. Su conflicto se debe a que Ruth traicionó a su amiga.

Sam ve en ellas el espectáculo que necesita, al fin y al cabo además de que aprendan sobre lucha libre, busca drama y espectáculo telenovelesco. A pesar de que no se hablan Ruth y Debbie son contratadas, junto a otras diez chicas.

GLOW no victimiza  a la mujer en su papel de luchadora. Al contrario, ellas practican todos los días por ser más fuertes, más arriesgadas, con más confianza; ahí está la metáfora del programa.

Lleva dos temporadas y próximamente se va a estrenar la tercera.Si bien no tiene la fuerza en comedia y personajes como Orange is the New Black, es una buena serie dramática y cómica, sobre un trabajo que, por supuesto, también es para mujeres.

 

 

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


Quinta temporada de Black Mirror, ¿la peor?

Los tres capítulos de la quinta temporada de Black Mirror quizá son los de más baja calidad de la serie, ya que el debate moral sobre tecnología y la naturaleza del ser humano quedan en  segundo término.

Por Arturo Brum Zarco *

@arturobrum

El primer capitulo de la tercera temporada de la serie de ciencia ficción Black Mirror, titulado Nosedive,  protagonizado por Bryce Dallas Howard, narra un mundo donde la importancia o jerarquía de las personas se mide por el puntaje que reciben de una aplicación, es decir, con un teléfono celular la gente se califica entre sí y mientras más menciones positivas tengan, mayor posición social tendrá.

De esa forma, el capítulo termina, más que con una anécdota o metáfora, con una reflexión hacia el espectador, para abrir el debate sobre los niveles sociales y el poder que tendrá la tecnología en este rubro.

Las cuatro temporadas de Black Mirror se caracterizan por tomar un tema de interés público y combinarlo con un mundo futurista donde los avances tecnológicos influyen en él. Así, ningún capitulo recae hacía el bien o al mal, todos “encuentran” su punto medio para dejar que el espectador con base en su propia ética decida si el actuar de los personajes estuvo bien o mal.

Una de las mayores virtudes de esta serie de ciencia ficción es que cada capítulo es una discusión sobre la moral, las decisiones del hombre y las ventajas y desventajas que nos puede traer los avances científicos.

Blcak Mirror nos confronta a vernos en un espejo futurista, donde no hay buenos ni malos, y donde el poder de la tecnología rige el quehacer del ser humano, algo que quizá ya es una realidad.

La quinta temporada de la serie, que tiene tres capítulos, quita la esencia que caracterizó a Black Mirror: producir ese impacto moral y reflexivo en el espectador.  Si bien sí abordan la tecnología y la ciencia ficción, lo hacen de una forma banal y con historias sin mucha profundidad.

El primer capítulo de la quinta temporada, Striking Vipers, protagonizado por Anthony Mackie (Avengers: Engame), aborda el aburrimiento de la cotidianidad en una pareja; Dany (Mackie) es un hombre que va a cumplir 40 años, está casado y tiene un hijo, y su esposa, Theo (Nicole Beharie) quiere un bebé más.

Cuando aparece el mejor amigo de Dany, Karl (Yahya Avdul-Mateen II), este le regala un juego de peleas donde por medio de un dispositivo que se pone en la cabeza, su mente entra a un mundo donde se convierte en el personaje del video juego, ahí Dany encontrará un lugar para “matar” su aburrimiento, pero de una forma sexual. Si bien el argumento es interesante y el ambiente del capítulo es lúgubre, su final no invita a la reflexión.

El segundo, llamado Smithereens, es un capitulo con un agradable suspenso, pero es más un llamado a que no uses tu teléfono mientras manejas. Protagonizado por Andrew Scott y Topher Grace, narra como un conductor de Uber secuestra a un empleado de una empresa de redes sociales, y amenaza con matarlo si no lo comunican con el dueño y creador de dicha institución.

El último capítulo de la temporada es quizá el que menos comparte la esencia de Black Mirror, parece más una teen movie, con sus aventuras irreales y sus juegos infantiles que una aproximación a un debate real sobre la moral y la tecnología.

El capítulo se llama Rachel, Jack and Ashley, actúa la cantante y actriz Miley Cyrus, y cuenta dos historias; la primera es sobre dos hermanas que son muy diferentes, a una le gusta el rock y a la otra el pop y su gran ídolo es Ashley O; la segunda, nos narra la vida de la artista Ashley O, quien vive bajo las órdenes de su tía, que la obliga a cantar canciones que Ashley no quiere. Las dos historias se unirán gracias a un juguete, un pequeño robot que habla y canta como Ashley O.

Quizá sea la peor temporada de todas, ya que no tiene esos clásicos conflictos morales que son como una “cachetada” hacia el espectador; en este caso no rompieron el espejo.

 

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“I Am Mother”, entre la Inteligencia Artificial y la empatía

I Am Mother es una película de ciencia ficción que nos narra cómo una robot cría a una mujer; la joven le llama madre y el robot, hija. Una película sobre el conflicto entre la naturaleza del ser humano y los avances de la Inteligencia Artificial.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En el libro La física del futuro, del científico Michio Kaku, el autor vaticina lo que pasará con la humanidad en los próximos 100 años con base en los estudios y avances científicos. Uno de los temas que aborda es la Inteligencia Artificial (IA), en donde asegura que los robots serán una realidad y sustituirán muchos quehaceres que realizamos los humanos, no obstante, no tendrán una característica del ser humano: la empatía.

La empatía, de una forma escueta, es tener un sentimiento afectivo hacia otra persona, comprenderla y ayudarla. En ese sentido, a pesar de que la humanidad ha demostrado que a veces no tiene ningún rasgo de empatía, en la mayoría de las personas si hay ese sentimiento de apoyo, como un acto de amor hacia el otro.

Eso se puede reflejar en la película de ciencia ficción I Am Mother , los derechos de la cinta los compró la plataforma Netflix, un filme que nos narra un futuro donde el humano desapareció (la razón de por qué no la explican a fondo, sólo mencionan que las guerras los destruyeron), en la Tierra sólo queda un robot, morfológicamente parecido a una persona, con una IA extremadamente avanzada que resguarda en una especie de bunker (como una nave espacial) a embriones humanos.

Cuando decide, por medio de unos avanzados aparatos tecnológicos dar vida a un embrión, nace una bebé, la cual el robot (cuya voz la realiza la actriz Rose Byrne), cuidará y educará. Al principio, el filme por medio de elipsis, nos muestra una interacción amorosa entre el robot y el bebé, después con una pequeña niña, para finalizar con una adolescente que reconoce al robot como su madre, y por su parte el robot le dice hija.

La hija (grata sorpresa la interpretación de Clara Rugaard) hace ejercicio, tiene una alimentación saludable y recibe clases por parte del robot de ciencia y filosofía, donde debaten sobre cuestiones morales. Es decir, la chica es un ser inteligente y con una gran condición física, como si el robot estuviera creando a un ser casi perfecto.

Sin embargo, la curiosidad de la hija la lleva a preguntar y cuestionar a su madre sobre lo que hay afuera del bunker, ya que según el robot el clima de afuera puede matar a la joven. Pero un día otra mujer (gran actuación como siempre de Hilary Swank) aparece en la entrada del bunker pidiendo ayuda. Sin que se de cuenta la madre, la hija abre las puertas y ayuda a la desconocida, aquí aparece la empatía de la  joven. Esto dará paso a la revelación de secretos y  mostrará la verdadera naturaleza y objetivo del robot.

Dirigida por Grant Sputore, este filme de ciencia ficción muestra una ambientación simple pero adecuada, una fotografía sencilla y atractiva, como si fuera una obra minimalista enseña una pureza a la hora de abordar su género. Así, el director logró crear  con sólo tres personajes en pantalla el suspenso necesario para mantenernos atentos.

Asimismo, aborda el tema de la madre, de la protectora, la que cuida y educa; y la hija que gracias a su libre albedrío entra en un dilema sobre si aceptar todo lo que le dice su madre-robot. El argumento destaca por ser un tratado filosófico entre la vida humana contra la IA. Una reflexión y conflicto que ya no es un cuento de ciencia ficción.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“The perfection”, de lo sexy a lo repulsivo

The Perfection, estrenada por la plataforma Netflix, es un thriller acerca del intento de Charlotte Willmore de retomar su carrera de chelista tras 10 años de retiro obligado, pero antes de pensar en un (poco probable) retorno, Charlotte deberá afrontar el éxito de Lizzie, la chelista del momento que goza de lo que ella pudo tener: popularidad, una carrera y el cuidado de su maestro, Anton.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Dirigida por el galardonado Richard Shepard (Girls, 2012-2017), The Perfection es un drama favorecido por sólidas actuaciones de reparto así como por una vibrante interpretación de Logan Browning como Lizzie, quien captura el desenfado juvenil del personaje al contrastarlo con la formalidad académica que le da su estatus de prodigio.

Browning es el revulsivo de The Perfection, pero quien destaca como la voz cantante es Allison Williams en la piel de Charlotte, una “joven genio” experimentada en el mundo musical, pero un tanto desequilibrada para el mundo real y cuya conducta constantemente se transforma hasta revelar un personaje más atribulado, que mantiene nuestra atención en vilo tanto en la historia como en el desarrollo de su personalidad.

De forma paralela a la transfiguración de la protagonista, la historia muta y evoluciona a través de varios géneros, tonos e incluso temas. The perfection comienza como un thriller de velado erotismo que cruza una fase de horror (y body horror, en específico) hasta el clímax que acerca al filme al terreno violento del relato de venganza.

Los múltiples tonos (y géneros) funcionan gracias a la realización de Shepard, quien compone con puntuales piezas de música clásica un mosaico sonoro que cumple como un recurso estético y narrativo, recursos con los cuales la trama logra desenvolverse con fluidez.

El guión es inteligente en proponer este juego de muñeca rusa, aunque la ejecución es aun mejor porque es gracias al ritmo logrado por el montaje (a su vez acompasado por la banda sonora), que las secuencias causan el grado exacto de desconcierto al mismo tiempo que hacen avanzar la trama o dan pistas para entender y disfrutar el desenlace brutal del filme.

The Perfection es una película entretenida con múltiples facetas que transitan de lo sexy a lo repulsivo y en la que Shepard demuestra un entendimiento cabal de la manipulación de la composición fotográfica (sobre todo, los ángulos de la cámara) y el montaje, al mismo tiempo que consigue construir dos brillantes actuaciones con el trabajo de Logan Browning y Allison Williams.

 

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias 


“El Silencio”, buena propuesta de terror

Con una promoción casi nula, Netflix estrena El silencio, thriller con un toque de terror protagonizado por Kiernan Shipka y Stanley Tucci. Dirigida por John R. Leonetti, la película relata cómo Ally (una joven sorda) y su familia deben buscar refugio cuando el mundo es aterrorizado por bestias sanguinarias que cazan guiados por el sonido.

Isaac Piña Galindo*

Aunque comparte tópicos similares a los de Birdbox, también de Netflix, El silencio se distingue de ésta gracias a su gran manejo del ritmo, el cual se apega de forma fiel al uso más eficaz del tiempo en cine, creando tensión una y otra vez con secuencias donde cada pequeño conflicto logra mover la trama al mismo tiempo que desentraña o desarrolla nuevas particularidades de los personajes o del entorno que los rodea.

Si bien en un principio puede acercarse a lo ridículo e inclusive flirtear con lo risible de otras películas del género (como Critters del 86 o Bats del 99), Leonetti se compromete en crear un núcleo actoral sólido apoyado tanto en el veterano Tucci como en la novel Shipka, ambos complementados por el resto del reparto quienes en conjunto mantienen el tono cercano al terror que el director busca construir.

Otro elemento que ayuda a la visión del realizador es la fotografía, trabajo con el que, por medio de un sutil y sugerente manejo del color, se transforma el paisaje en un descampado árido, desolador que con el transcurrir del filme se decolora cada vez más hasta casi llegar a un melancólico blanco y negro.

De forma similar a lo visual, la trama evoluciona de ser una simplona película de terror de supervivencia a un tenso drama que se atreve a reflexionar acerca de la respuesta emocional de los individuos ante una situación límite global y la manera en que la gente es afectada por sus creencias religiosas o por sus costumbres sociales.

Este esbozo de análisis se refuerza al tener de testigos/ narradores a una amorosa familia típica de clase media, educada e inteligente, con cuyas acciones y diálogos podemos constatar la gestación del trasfondo violento que se desata tras la aparición de los monstruos.

Aun cuando la idea queda un poco en el aire y no termina de cuajar, el intento del director es loable, ya que el filme sí respeta su propio imaginario lo que dota al relato de verosimilitud, acierto narrativo con el cual se logra la progresión dramática de la familia, vista ahora como un sólo personaje.

Al final, quizás el mayor fallo de El silencio se trate de una situación ajena a la película en sí, porque el guión es muy similar al de A quiet place, película dirigida por John Krasinski estrenada el año pasado que también tiene una familia como protagonista, con una joven sorda en un rol clave y las criaturas letales se guían por el ruido.

Pero si como cinéfilos vemos más allá de esa desafortunada coincidencia, podremos disfrutar una efectiva exploración del derrumbe paulatino de una civilización vista desde los ojos de una familia nuclear que lucha no sólo por sobrevivir sino también por mantener su humanidad.

 

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24