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Una Judy Garland (Renée Zellweger)  preocupada por sus hijos y con severos problemas de alcoholismo es lo que nos narra la biopic Judy; película que cuenta los últimos conciertos que dio una de las máximas figuras de la historia de Hollywood.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La voz y carisma de Judy Garland hizo grande a Hollywood, y eso le costó, desafortunadamente, su vida, ya que ese Hollywood la destruyó.

Hablar de Judy Garland es recordar a una actriz que dominó el cine musical, que nos dio una dulce interpretación de Dorothy en El mago de oz (1939), donde además interpretó una de las canciones más recordadas del cine Over the Rainbow; es hablar de una joven que quizá hizo la mejor interpretación de la cinta Nace una estrella (1954).

No obstante, también es hablar de una actriz que sufrió las consecuencias de la fama, de las exigencias brutales de una industria a la que no le importan sus artistas, mientras ellos generen dinero.

Judy inició desde niña su carrera como artista, ya que su padre tenía un teatro de vodevil. Ahí comenzó la magia que nos entregaría en los escenarios pero también el inicio de una adicción que jamás pudo controlar; desde que era niña su madre le daba pastillas para que se mantuviera despierta y activa.

Después, no fue su madre, sino la compañía que la contrató la MGM (Metro-Goldwyn-Mayer ), quien al mando de Louis B. Mayer, la obligaban a tomar pastillas para adelgazar y le prohibían comer cosas que la hicieran subir de peso.

Judy Garland es uno de los primeros casos de esa voraz industria cinematográfica que encuentra a un niño o niña actor y los explota hasta que no les sirven. Pero antes ya están sumergidos en las drogas y el alcohol.

La cinta Judy (papel que realiza Renée Zellweger) es una biopic que se enfoca en los últimos conciertos que dio Garland en la ciudad de Londres, antes de que muriera a la edad de 47 años por una sobredosis de somníferos.

Renée Zellweger realiza un trabajo maravilloso, no la imita, crea su propia versión de Judy, una que mantiene la esencia de Garland, con sus gestos, sus movimientos y su voz. El trabajo que realiza es simplemente aplaudible.

Así, el filme, dirigido Rupert Goold, es un trabajo convencional, nada novedoso, pero no por eso de una calidad ínfima, al contrario, sabe usar los clichés del género y tiene la virtud de enfocarse en un sólo punto: los días cuando Judy estaba quebrada, no tenía dinero para mantener a sus hijos y tuvo que realizar varios conciertos en Londres.

De esa forma, nos presentan a una mujer que adora los escenarios, pero que sufre de insomnio,depresión,  ataques de ansiedad,  alcoholismo y de adicción a las pastillas. Nos muestra la decadencia de quien fuera una de las actrices más importantes de Hollywood, sin embargo, también no enseña que aún sabía brillar en los escenarios.

Por medio de unos pocos flashbacks, que nos llevan a la filmación de El mago de oz , nos muestra cómo la adolescente Judy tuvo que aceptar consumir pastillas, así la cinta intenta ponernos en contexto y dar una explicación de por qué a sus 40 años es una mujer que vive atrapada en las adicciones.

Al respecto, la cinta se queda corta en mostrar el contexto de su vida, ya que omite varios aspectos de su biografía: sus intentos de suicidio, su paranoia, sus fatídicos matrimonios, el odio/amor que le tenia a su madre, es decir, es una película que supone que el espectador conoce el entorno de la vida de Garland.

Judy fue un ícono de la comunidad homosexual, fue una de las primeras niñas en dominar el cine musical, es y será un referente de la historia del cine, aunque para lograr eso el costo fue demasiado.

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.

 


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Arturo Brum Zarco

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