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“Historia de fantasmas”, un fantasma con muchos significados

“Historia de fantasmas”, un fantasma con muchos significados

Con Historia de fantasmas (A Ghost Story), el director David Lowery nos muestra una historia compleja, con muchas interpretaciones, habla sobre la existencia, el cambio, la vida como un tiempo cíclico, y esto lo cuenta con un recurso que parece simple pero es todo lo contrario: el clásico fantasma que tiene un sábana blanca y unos agujeros en la parte de sus ojos.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

No es una historia de terror o un drama sobre la pérdida, la cinta es más un ensayo filosófico sobre nuestra propia existencia, la aceptación de los que llegan y se van de nuestra vida. Una historia con imágenes cotidianas y bellas, perturbadoras y sombrías. Un retrato de la vida vista metafóricamente a través de los inexistentes ojos de un fantasma.

Una pareja, interpretada por dos grandes actores Casey Affleck y Rooney Mara, viven al parecer una vida “normal”, con los típicos problemas de cualquier relación; sin embargo, ruidos extraños se escuchan en su casa.

Después de un accidente automovilístico el personaje de Casey muere, y su novia o esposa afronta su duelo sola, en silencio, sin compañía, hasta que decide mudarse del lugar donde vivía con su pareja.

Mientras tanto, en la sala del hospital donde se encuentra el novio muerto, de repente éste se para y camina, pero ya no veremos su cara, se moverá con la sábana blanca con la que fue cubierto y así, sin ser visto por nadie, llegará a la casa donde vivía cuando estaba vivo.

El fantasma verá a quien fuera su novia día a día, en su cotidianidad; hasta que ella se muda. Sin embargo, él se queda ahí, en esa casa, como rechazando su partida y deseando su regreso. De esa forma, desde la perspectiva del fantasma vemos el tiempo pasar de una forma abrupta, con saltos temporales agresivos. Él siempre callado, sólo ve a las nuevas familias que llegan a vivir ahí.

El relato llega a ser por momentos conmovedor, complejo, incluso algo confuso; pero el ritmo y el ambiente de la cinta nos transporta a la visión de alguien que no está en este mundo y a pesar de ello ve lo que sucede; el fantasma es un espectador más de lo que pasa en ese lugar onírico que creó Lowery.En ese sentido, nos muestra que el tiempo es cíclico, que el cambio pasa sin que podamos detenerlo: somos espectadores de nuestra propia evolución como ser humano.

Asimismo, el silencio juega un papel importante en la cinta, sólo escuchamos los detalles: la puerta que se abre, el sonido de la cuchara en el plato. El diseño sonoro de la cinta junto con la fotografía hacen un mundo sombrío y emotivo, que evoca a la reflexión de lo que vemos o somos.

Además, Lowery se arriesga al presentarnos el filme de una forma diferente, graba en un formato 4:3 con las cuatro esquinas redondas (confieso que al principio creí que era un error del cine, pero es un recurso más de ese mundo fantasmal y existencial del director; no se burlen no había visto el trailer).

El debate de la cinta es amplio, ¿qué vemos?, ¿qué somos?, ¿nuestra propia existencia vale algo en este mundo espacial e infinito? Bienvenido Lowery con esta singular y compleja película de fantasmas.

 

 

*Periodista y realizador. Director y editor en CinEspacio24. 

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