“La voz de Hind Rajab”: Búsqueda por empatía – CinEspacio24

“La voz de Hind Rajab”: Búsqueda por empatía

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Crítica de La voz de Hin Rajad, película de la directora tunecina Kaouther Ben Hania. El eje conductor del filme radica en la grabación real a viva voz de Hind Rajab Hamad, la niña de 6 años que realizó una llamada de emergencia a la Media Luna Roja, cuando ella y su familia fueron asesinados por el ejercito israelí. La película logra transmitir la frustración e impotencia de dicho evento. 

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

En múltiples ocasiones resulta difícil, mas no imposible, abordar tópicos relacionados con política, economía o estructuras sociales cuando se analiza una película. Ocurre especialmente cuando el filme coloca bajo la lupa las acciones de un individuo o un grupo, o los hechos concernientes a un acontecimiento en particular.

La cinta La voz de Hind Rajab, dirigida por la tunecina Kaouther Ben Hania nos ubica en el centro mismo del conflicto entre Israel y Gaza que a día de hoy, principios de 2026, continúa azotando brutalmente a ambos países, en mucho mayor medida a la nación palestina.

La voz de Hind Rajab no queda exenta de ser pensada, valorada y discutida como filme, no obstante lo acuciante de mostrar esta suerte de cápsula, prácticamente en directo, sobre uno de los (tantos) episodios cruentos y alarmantes ocurridos en esta guerra (¿invasión?), que ha sido noticia desde hace ya tres años.

Como sucedía en su obra anterior, la genial docu-ficción Cuatro hermanas (2024), Ben Hania trabaja con cuatro o cinco actores en una sola locación, con la cámara enfocada en el rostro de los actores por medio de planos estáticos y valiéndose de pocos cortes en el montaje, lo que inyecta a la narrativa una sensación tanto de inmediatez como de realismo.

En Cuatro hermanas, Ben Hania esboza el retrato de infancia y juventud de dos hermanas a partir del recuento contado por ellas mismas, relatos que sirven para que la directora explore la frontera narrativa y estética entre documental y ficción.

La reconstrucción de las memorias de las hermanas hace las veces de un espejo que revela aquello que puede constituir un “hecho” o algo que se cree como “real”, pero el espectador sólo accede a ello gracias a la voz de las jóvenes protagonistas y a la reproducción ficticia hecha por actrices que realizan una dramatización de dichos recuerdos.

Cabe la comparación Cuatro hermanas y La voz de Hind Rajab, por la similitud en su punto de partida, el esquema narrativo y la reutilización de lo real para componer una ficción que explore la dinámica dramática del evento núcleo.

En la primera, el desencadenante de la trama recae en la radicalización de dos adolescentes que abandonan el seno familiar para unirse al Estado Islámico en Libia.

En la segunda obra se aborda el trágico asesinato de Hind Rajab y su familia el 29 de enero de 2024, a manos de fuerzas armadas israelíes.

El esfuerzo por enfocar la atención a la grave crisis humanitaria en Gaza se intuye desde la elección del mismo título, La voz de Hind Rajab, porque la directora evita cualquier artificio para dejar en claro que el eje conductor del filme radica en la grabación real a viva voz de Hind Rajab Hamad, la niña de 6 años que realizó la llamada de emergencia a la Media Luna Roja.

Antes de continuar, debemos precisar que al referirnos a la Media Luna Roja estamos hablando de la organización humanitaria de Palestina fundada en 1968 y que se ha dedicado a proveer servicios médicos de emergencia, así como asistencia social, a la población palestina.

Incluso para aquellos que vean la película con una noción vaga de los hechos, de inmediato la directora Ben Hania deja patente con los intertítulos del inicio que todo lo sucedido en el filme es verídico, y que el conflicto en territorio gazatí es una crisis que actualmente sigue azotando al pueblo palestino.

Darle prioridad y protagonismo a las grabaciones reales de la llamada entre Hind Rajab y los voluntarios de la Media Luna Roja sirve como recordatorio constante de lo brutal del crimen cometido por el ejército israelí.

No obstante, Ben Hania también tiene la sensibilidad de utilizar desde un principio la palabra “recreación” para dejar claro que estamos viendo una interpretación dramática de lo que los voluntarios de la Media Luna Roja vivieron cuando trataban de ayudar a la niña Hind Rajab.

De tal modo que en la cinta encontramos una variante de presentación teatral donde varios actores conducen la trama en tan sólo un par de espacios, una estación de llamada y una oficina, lugares que poco a poco se sienten claustrofóbicos por la economía de planos cerrados con que compone Ben Hania.

La cineasta tunecina mantiene la cámara en un constante juego de close-ups que interrumpe con espacios donde se permite al espectador escuchar nada más la voz real de Hind Rajab.

En dichos pasajes, el tiempo queda en una especie de “suspensión” al punto en que en pantalla aparece nada más la imagen fija del rostro angustiado de la voluntaria Rana Hassan (interpretada aquí por Saja Kilani), fragmento visual superpuesto solamente por el audio que estamos escuchando.

Los close-ups se complementan de manera gradual por el uso del plano medio y el plano conjunto, los cuales mantienen el creciente estado de tensión y desasosiego que construye de forma bastante efectiva la directora.

Pienso que sin duda la película logra transmitir la zozobra y la frustración e impotencia, tarea complejísima que requiere cierta sensibilidad particular ya que se mantiene fiel al cometido de retratar lo ocurrido tal cual sucedió, sin escatimar, ni moldear la historia al capricho de un guion o de los productores o de la misma cineasta.

Lo anterior queda de manifiesto, y subrayado, al final del filme con la participación de Wesam Hamada, la madre de Hind Rajab, quien relata la angustia y dolor sin filtro en una entrevista hecha por la misma Ben Hania.

Mi sentir y el respeto que me inspiran tanto esta obra como Cuatro hermanas se concentra en el total compromiso de Kaouther Ben Hania en relatar la perspectiva en directo de aquellas personas que fueron testigos o vivieron en carne propia lo que se relata.

Quizás La voz de Hind Rajab sea considerada  como “simple” o “poco cinematográfica” por alguno que otro cinéfilo o crítico, pero creo que aún con los elementos más básicos la cinta representa un cabal testimonio histórico del actual genocidio cometido en Gaza.

En una entrevista para Mongrel Media, distribuidora canadiense, se le preguntaba a Kaouther Ben Hania sobre el cine como medio narrativo, en específico para contar una historia tan dolorosa e impactante como la de Hind Rajab.

Coincido y comparto la visión de la realizadora, quien contestó: “Lo que me atormentó no fue sólo la violencia de lo sucedido, sino el silencio que le siguió. Eso no es algo que un reportaje pueda retener. Es algo que sólo el cine, en su quietud e intimidad, puede intentar contener.

Así que recurrí a la única herramienta que tengo (el cine), no para explicar ni analizar, sino para preservar una voz. Para resistir la amnesia. Para honrar un momento que el mundo nunca debería olvidar.”[1]

*Realizador y crítico de cine

 

[1] Muslim Link, 2 de enero, 2026, escrito por Mongrel Media https://muslimlink.ca/news/the-voice-of-hind-rajab-comes-to-canada-interview-with-filmmaker-kaouther-ben-hania#:~:text=Yes,%20what%20you%27re%20sensing,was%20real,%20close,%20immediate.

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