«Cocodrilos»: el infierno del periodismo en Veracruz – CinEspacio24

«Cocodrilos»: el infierno del periodismo en Veracruz

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Crítica de la película Cocodrilos, dirigida por J. Xavier Velasco, quien parte de un contexto de violencia contra periodistas en Veracruz. A través del thriller, la película construye una atmósfera de tensión constante. El crimen organizado y las autoridades aparecen como fuerzas que operan en paralelo. La cinta convierte la investigación periodística en una lucha por sobrevivir.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Las declaraciones (amenazas) de gobernantes del estado de Veracruz contra periodistas son el reflejo de lo peligroso que resulta ejercer esa labor en dicha zona.

Desde el “pórtense bien”, dicho por el priista Javier Duarte a periodistas en 2015, el “¿Alguien les paga por mentir?” del morenista Cuitláhuac García también refiriéndose a los reporteros en 2022, quien se caracterizó por sus constantes enfrentamientos con la prensa, parecería que ser gobernador de Veracruz viene con un manual de amenazas y descalificaciones a la prensa.

En esa misma línea se ubica la poca atención de la también morenista Rocío Nahle, actual gobernadora, a la situación de seguridad de los reporteros, como el caso del asesinato de la periodista Roxana Guzmán, secuestrada el pasado 2 de junio.

Lamentablemente existen más ejemplos. La organización Artículo 19 coloca a Veracruz como el estado más peligroso para el ejercicio periodístico. En ese lugar, periodistas se juegan la vida por algo esencial para la sociedad, informar.

Ese delicado tema lo aborda la película mexicana Cocodrilos, dirigida por J. Xavier Velasco, que desde el thriller construye una representación cruda de un estado que busca amordazar a la prensa.

La película muestra esto con secuencias propias del cine de terror. El director construye momentos de alta tensión cuando el crimen organizado y las autoridades locales aparecen en escena, clara referencia a su colusión.

Por eso el filme puede leerse como una obra de terror. Es decir, una presencia inhumana que persigue de forma constante a cualquier periodista que investiga actos criminales.

El largometraje inicia en el interior de una iglesia en Veracruz, donde la periodista Amanda González (gran interpretación de Teresita Sánchez) se encuentra con un informante que relata, con evidente miedo y nerviosismo, cómo fue secuestrado por el crimen organizado y fue testigo de asesinatos mediante el uso de cocodrilos.

Desde el inicio, el director marca el tono de lo que veremos. Testimonios aterradores pero plausibles, y una atmósfera de desasosiego constante lograda mediante la efectiva fotografía de Felipe Perez-Burchard. Los claroscuros en interiores y la luz natural en exteriores refuerzan ese territorio ambiguo y peligroso.

Por sus investigaciones, Amanda es asesinada junto a su hija. La película evita la exposición innecesaria de la violencia y apuesta por la puesta en escena como herramienta suficiente para provocar reflexión sobre un problema que sigue generando daños irreparables.

Las indagaciones de Amanda continúan en manos de Santiago (gran trabajo de Hozé Meléndez, cuya interpretación aporta la sensibilidad necesaria para un personaje con el que es posible identificarse), fotoperiodista, alumno de Amanda y cercano a ella, que busca llegar a la verdad después de que las autoridades califican lo ocurrido con su amiga como un simple asalto.

Así seguimos la odisea de Santiago para esclarecer los hechos, mientras enfrenta la enfermedad de su madre y la preocupación de su pareja, que le pide alejarse de esos problemas. Con esto, el director construye la intimidad del personaje y refuerza la complejidad de su situación.

El guion plantea una reflexión sobre la vida y el trabajo periodístico en un entorno que se ha convertido en un infierno, construyendo una crítica social desde el thriller y el terror, pero un terror que no dista nada de la realidad.

Pues el director declaró en diversas entrevistas que el origen de la historia se inspira en casos reales que marcaron al estado y a todo el país, particularmente en los brutales y desafortunados asesinatos de la periodista de investigación Regina Martínez en 2012 y del fotoperiodista Rubén Espinosa en 2015.

Este estilo ya había sido trabajado por el director en su película Psicópata El asesino de conejo blanco, que se estrenó este año y también está protagonizada por Hozé Meléndez, donde aborda la violencia contra la mujer por medio de la figura de un asesino serial.

En ese sentido, J. Xavier Velasco se arriesga en sus películas a construir subtextos provocadores, con una narrativa atractiva y tomas que reflejan miedos colectivos, como el maltrato a la mujer y la violencia contra periodistas.

El filme actualmente está en cartelera en muy pocas salas. Es una pena, ya que el tema que aborda no sólo invita a la reflexión, también exige empatía y comprensión.

Cocodrilos es un espejo del riesgo constante que enfrenta el periodismo en México. No se limita a narrar la violencia, la coloca frente al espectador sin adornos ni distancia, recordando que informar, en ciertos contextos, también es una forma de resistencia.

 

*Periodista y realizador. Director de CinEspacio24.

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