«Caballo salvaje nueve»: humor negro contra el poder – CinEspacio24

«Caballo salvaje nueve»: humor negro contra el poder

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Crítica de Caballo salvaje nueve, la nueva cinta de Martin McDonagh, quien recupera elementos del spaghetti western para construir una sátira sobre el intervencionismo estadounidense y las contradicciones de su política exterior. Ambientada en Chile durante el gobierno de Salvador Allende, la película sigue a dos agentes de la CIA, con muchos secretos. Con John Malkovich y Sam Rockwell al frente del reparto, el director combina humor negro, crítica social y momentos contemplativos.

Juan Enrique Bonilla*
@bconceptenrique

¡Oh, queridos lectores! A más de 100 años de que The Bank Robbery (1908) de William Tilghman , considerada una de las primeras películas western, pareciera que nunca nos hemos librado de esos tiempos en los que el vaquero gringo llega a “defendernos” con su pistola, su autoproclamada impecabilidad moral y su fe cristiana, convencido de que debe salvarnos de la supuesta bestialidad de las culturas autóctonas.

Cómo quisiera que no fuera así. Pero, en estos momentos de horror que estamos viviendo, en los que el imperialismo estadounidense vuelve a cobrar relevancia, el cine de género puede convertirse en una forma de procesar nuestros pesares cotidianos. En este contexto, los vaqueros dejan de ser simples personajes ficticios con sombrero y botas para representar a esos güeros cabrones que, mediante el armamentismo y la manipulación económica, nos agarran de los tenates y pretenden hacer con el mundo lo que se les dé la rechingada gana.

Es precisamente esta figura del poder estadounidense la que el director Martin McDonagh (Los espíritus de la isla, Tres anuncios por un crimen) pone en entredicho en su nueva película, Caballo salvaje nueve. Para ello, mezcla elementos del spaghetti western, la comedia negra, la crítica social y el cine contemplativo, y construye una historia que cuestiona el intervencionismo estadounidense en América Latina y en la política mundial.

La película sigue a Chris, interpretado por John Malkovich (¿Quieres ser John Malkovich?, Relaciones Peligrosas), un veterano agente de la CIA destinado en Chile durante el gobierno de Salvador Allende. Chris padece cáncer terminal y viaja a la Isla de Pascua junto con Lee, interpretado por Sam Rockwell (Jojo Rabbit, Milagros inesperados), otro agente de la agencia. Lo que parece ser una oportunidad para pasar sus últimos días lejos de todo se convierte en un problema para la CIA, pues Chris quiere escribir sus memorias y conoce demasiados secretos sobre las operaciones de la institución. Por eso, sus superiores buscan impedir que esa información salga a la luz.

El filme retoma varios elementos del spaghetti western, género que surgió de la influencia del western estadounidense y alcanzó gran popularidad durante la década de los sesenta gracias a directores italianos como Sergio Leone (El bueno, el malo y el feo, Érase una vez en el Oeste, Por un puñado de dólares). Chris tiene algunos rasgos del antihéroe característico de estas películas, es solitario, apático y moralmente cuestionable. Sin embargo, su enfermedad y el peso de su pasado lo llevan a enfrentarse con las consecuencias de sus actos y con la posibilidad de encontrar cierta redención antes de morir.

A través de Chris, de su relación con Lee y de los personajes que aparecen en su camino, McDonagh cuestiona la ideología expansionista estadounidense, su codicia, su doble moral, su desprecio por la ley y por quienes considera diferentes, así como ese patriotismo ciego que sirve para justificar sus abusos.

La cinta también utiliza la naturaleza y el pasado como elementos para reflexionar sobre nuestra existencia. Sus planos contemplativos nos recuerdan lo insignificante que puede ser el ser humano frente al mundo que habita y nos invita a pensar en las atrocidades que somos capaces de cometer como especie.

Uno de los mayores aciertos de la película es su humor negro. La comedia se construye principalmente a través de los diálogos, que son altaneros, ofensivos e incluso racistas y discriminatorios. Sin embargo, estas expresiones no aparecen aisladas de la historia, ayudan a mostrar la personalidad de los protagonistas, sus prejuicios y la forma en que se relacionan con el mundo.

Caballo salvaje nueve más allá de plasmar la lucha política actual en una realidad circular de la que pareciera que nunca vamos a salir y de servir como una reflexión sobre la memoria y las consecuencias de nuestros actos, también no lleva a pensar que el verdadero cambio consiste en dejar de dedicar tanto tiempo a perseguir bienes superficiales como el éxito, el dinero o el poder, y aprender a disfrutar lo que tenemos a nuestro alrededor.

 

*Crítico de Cine. Colaborador de CinEspacio24.

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