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Jeff Baena coescribe y dirige Horse Girl, película que narra cómo Sara (Alison Brie), una solitaria mujer aniñada que trabaja en una tienda de manualidades, pierde el control de su vida debido a la aparición de sueños extraños que le provocan lagunas temporales.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Concentrarse en el tono del filme resulta básico para discernir el significado de lo que Sarah vive o sueña, porque la historia demanda observar con atención lo que ocurre en pantalla y con ello intuir cuál es el punto de vista “emocional”.

A lo largo de su filmografía, el estilo visual (y tonal) de Baena había coincidido con el humor absurdo que uno encuentra en el cine europeo (como el nórdico), el circuito del festival de Sundance o incluso en filmes de aún más bajo presupuesto; un ejemplo serían Brigsby Bear (del neoyorquino Kyle Mooney) o la comedia de culto Idiocracy, protagonizada por Luke Wilson.

En The Little Hours, Baena adapta de forma libre una versión anacrónica de El Decamerón de Boccaccio, cinta en la que tres jóvenes monjas se enfrentan a un delirante despertar sexual.

Horse Girl, sin embargo, necesita otro tipo de lectura por la naturaleza de las acciones que perturban la cotidianidad de Sarah.

Ayudado en la coescritura del guión por Alison Brie (también actriz protagonista), Baena dibuja un retrato cabal de Sarah, una historia anodina que se transforma, gradualmente, en un intenso estudio de personaje.

Con su actuación, más la ventaja de conocer profundamente el guión, Brie explora un rango amplio y complejo de estadios emocionales que a la postre funcionan como el ancla narrativa que Baena precisa para su trabajo de realización.

Al tomar control total del intrincado espectro mental de Sarah, la actriz deconstruye la actitud, la emoción y el pensamiento de su personaje.

El guion, la puesta en cámara y el descarnado compromiso actoral de Brie constituyen la esencia del filme, aciertos dramáticos que nos ubican en un panorama inquietante y atribulado por partes iguales.

Cabe destacar el logro de los músicos Josiah Steinbeck y Jeremy Zuckerman, cuyo score delimita el “espacio” psicológico de la protagonista, aspecto de importancia mayúscula que complementa la brillante interpretación de Brie.

Este apoyo sonoro de Zuckerman y Steinbeck también contribuye a lo hecho por el director; con el guión como brújula, la dirección de Baena se vale de recursos propios del lenguaje de las películas de terror (el montaje y el manejo de silencios) o de la ciencia ficción (paleta de color y diseño de producción) para construir la historia.

En cierto punto de la película, dicha apuesta estilística se hace comprensible en gran medida gracias a la mezcla de audio y a la música multinstrumental.

Por último, considero adecuado recordar películas recientes que comparten tono, estilo o inclusive un tipo psicológico de personaje, con Horse Girl.

Apunto tres: Safety Not Guaranteed, también producida por los geniales hermanos Duplass, comedia romántica sobre un hombre que anuncia que puede viajar en el tiempo y busca acompañante para su próxima travesía.

La segunda, Christine, dirigida por Antonio Campos (Simon Killer, The Sinner), tragedia basada en hechos reales sobre una reportera que padece una agobiante depresión, con la desoladora y escalofriante interpretación de Rebeca Hall.

Para cerrar, The Art of Self Defense, con Jesse Eisenberg y Alessandro Nivola, un filme que reflexiona sobre el poder del miedo, la inseguridad, el machismo y los héroes falsos, temas que trastocan la vida del apocado Casey (Eisenberg) luego de sufrir un asalto violento.

*Cineasta y Colaborador de CinEspacio24

 


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