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“¡Qué viva México!”, un sarape ruso, la cinta de Sergei Eisenstein

"¡Qué viva México!", un sarape ruso, la cinta de Sergei Eisenstein

Como un sarape, así describió el cineasta ruso Sergei Eisenstein a su película inconclusa ¡Qué viva México!, la cual retrata, a manera de capítulos, la idiosincrasia mexicana en los años 30.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

Así como un sarape consta de un mosaico multicolor que se pierde entre líneas, franjas y zig zags, la cinta ¡Qué viva México! se integra de cuatro capítulos que en su conjunto forman uno solo y que, de acuerdo con Eisenstein, adentran la cabeza en el fondo de la cultura mexicana.

Y es que la intención del director siempre fue tener un panorama cultural que se reflejara en lo fílmico. Su interés por el folklore mexicano fue acrecentandóse mientras más se adentraba en las tradiciones y costumbres del país.

En entrevista para el diario nacional El Universal, el cineasta declaró que antes de filmar, deseaba conocer y documentarse para establecer la idea de lo que quería: “Durante un mes aproximadamente me dedicaré a estudiar el ambiente mexicano, y después procederé a la manufactura de la película basada en el asunto local. Tras este estudio decidiré si la obra la basamos en un argumento determinado o en una exposición fiel del país, de sus costumbres y de su pueblo….mi interés por el folklore local es enorme”.

Sin embargo, su primera impresión no fue la correcta. En 1930, cuando llegó a México, fue encarcelado inmediatamente, junto con sus ayudantes de dirección, por no contar con los papeles necesarios para su visita.

Después de ser defendido por un amigo extranjero, Sergei Eisenstein emprendió su proyecto al documentarse en lugares como el Distrito Federal, el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca y las ruinas de Chichén Itzá en Yucatán.

El resultado fue inconcluso, ya que la película dejó de ser patrocinada por el escritor estadounidense Upton Sinclair. Sin embargo, Eisenstein  logró agrupar cuatro episodios terminados, de los seis propuestos: “Sandunga”, en el que la ceremonia de una boda indígena en Tehuantepec se vuelve el color del filme en blanco y negro; “Fiesta”, en el que la fiesta brava es el ritual documentado a través de los ojos del cineasta ruso; “Maguey”, con un corte ficticio, en el que se narra la historia y el desenlace mortal de la rebelión de un campesino contra su patrón y que está dedicado a Diego Rivera; y “Día de muertos”, que muestra las costumbres, de carácter sagrado, en torno a la muerte en México, y que lo dedicó a José Guadalupe Posadas.

Aunque Eisenstein jamás pudo terminar su película y ni siquiera editarla, se sintió satisfecho de conocer la cultura mexicana, y al final calificó a su trabajo como un sarape bien hecho.

 

 

 

 

*Periodista. Colaborador en CinEspacio24 Noticias

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