Perfil: Taboada el mejor director de cine de terror mexicano – CinEspacio24

Perfil: Taboada el mejor director de cine de terror mexicano

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Carlos Enrique Taboada es el máximo representante del cine de terror en México. Gracias a una buena propuesta cinematográfica y a un arriesgado cine para su época, es una leyenda del cine nacional.

Veneno para las hadas de Carlos Enrique Taboada

 

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Carlos Enrique Taboada Walker nació el 18 de julio de 1929 en la Ciudad de México. Hijo de los actores Julio Taboada y Aurora Walker. Poco se sabe sobre su infancia o su educación, hecho que envuelve al cineasta en una aura misteriosa, que fácilmente podría formar parte del argumento de alguna de sus cintas.

Su carrera inició en 1950, justo el año en que la televisión llegó a México. En ese nuevo aparato de medio de comunicación masivo nació la carrera de Carlos Enrique Taboada, ya que trabajó en el aspecto creativo de algunos de los programas de ese entonces.

 

Comenzó su faceta como guionista en Kid Tabaco (1954, Zacarías Gómez Urquiza), un filme que resultó un tanto desastroso debido a que la dupla entre el guionista y el director  fue un fracaso total.

Debido a que el resultado final no agradó en lo más mínimo a Taboada, éste decidió abandonar el cine durante cinco años, llegando a pronunciarse en contra de dicha película declarando lo siguiente sobre el trabajo del cineasta: “Cambió los personajes, a los secundarios los hizo protagonistas… No fue capaz de entender la esencia de la historia”.

Tristemente, Taboada no sólo tuvo que enfrentarse a la decepción que le presentó el ver su obra destrozada en la pantalla grande, sino que vivió en primera fila el final de la llamada época de oro del cine mexicano.

Este mítico acontecimiento en el cine nacional vino de la mano de aquel revolucionario invento que presenció los primeros pasos artísticos de Taboada: la televisión. Con el auge de este medio de entretenimiento en casa, el cine fue perdiendo presencia y, más importante aún, esencia.

Las películas comenzaron a ser clichés y repetitivas, razón por la que al público ya no le resultaban llamativas. Aunado a esto, en Estados Unidos hubo un mejoramiento técnico significativo en la realización y proyección del cine, lo cual permitió a la nación vecina recuperar mercado en México, situación que complicó el panorama de la industria nacional.

A la par de esto, en el resto del mundo se estaban viviendo momentos importantes del cine como la denominada nueva ola de cine francés o el final del neorrealismo italiano, mientras en países como Japón comenzaba a cobrar peso el nombre del cineasta Akira Kurosawa.

Este fue el panorama ante el que se tuvo que enfrentar Carlos Enrique Taboada. Una industria nacional decadente y una industria internacional competitiva y de calidad.

Dando paso de nueva cuenta a su faceta como guionista, escribió las cintas Aventuras de Chucho El Roto, Captura de Chucho El Roto y La entrega de Chucho El Roto. Todas estrenadas en 1959.

Tan sólo un año más tarde, Taboada escribió un serial de cintas que actualmente ostenta la etiqueta de culto. Las películas La maldición de Nostradamus (Federico Curiel, 1960), Nostradamus y el destructor de monstruos (Federico Curiel, 1962) Nostradamus, el genio de las tinieblas (Federico Curiel, 1962) y La sangre de Nostradamus (Federico Curiel y Stim Segar, 1962).

Estos trabajos son muestra del talento en potencia de Taboada, y sus guiones para las películas El malvado Carabel (Rafael Baledón, 1962) y El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962) lo pulieron más.

Así, tras varios años de permitir que otras personas llevaran sus obras a la pantalla grande, finalmente en 1966 toma la silla de director y estrena su ópera prima: La recta final. La cinta obtuvo una mediana recepción y destacó por estar cargada de suspenso e intriga.

Tras esto, en 1969 estrena la cinta que es considerada como una de las mejores películas de terror mexicana, Hasta el viento tiene miedo.

Si bien el cine de terror nunca ha tenido gran presencia en nuestra industria, durante aquellos años resultó una arriesgada propuesta para un cine nacional que había perdido su rumbo y se encontraba a la deriva.

Curiosamente, su película fue más vista en la pantalla chica que en la pantalla grande, reforzando la fuerza de la televisión en nuestro país. Así dio inicio lo que es conocido como la tetralogía de terror del director Carlos Enrique Taboada.

Un año después vio la luz otro clásico del género en México y la segunda cinta de la tetralogía de terror, El libro de piedra, película que nos narra la historia de una niña que dice ser amiga de una estatua de piedra, con quien además asegura que juega.

Con estos dos éxitos en su filmografía, Taboada decide tomarse un descanso del género pero no del cine. Así es como en 1970 llegan cuatro películas de suspenso dirigidas y escritas por él.

El arte de engañar, El deseo en otoño, El negocio del odio y La fuerza inútil. Estos largometrajes exploran las bajezas del ser humano y toman influencia del maestro del suspenso Alfred Hitchcock. Más tarde sobre esta misma línea estrena Rapiña (1973) una película que destaca gracias a sus magníficas actuaciones.

Sin embargo, Carlos Enrique Taboada regresaría una vez más al género con el que se había consolidado. Así es como se estrena Más negro que la noche (1975), cinta que también forma parte de la tetralogía de terror.

Si anteriormente Taboada se vio obligado a remar contra corriente debido al pésimo momento que vivía la industria nacional, durante este año tuvo que enfrentarse contra uno de los monstruos más grandes que ha tenido el cine mexicano.

Más negro que la noche

Tras el estreno de la cinta Bellas de noche (Miguel M. Delgado, 1975) nació el cine de sexycomedias, un género de baja calidad cinematográfica y que acaparó las carteleras mexicanas.

De esta manera, Carlos Enrique Taboada decide realizar su obra más ambiciosa La guerra santa (1977), cinta que aborda uno de los eventos más dramáticos del siglo XX ocurridos en México. En este acontecimiento se vieron enfrentados el gobierno federal y creyentes católicos, lo cual es plasmado en la cinta a través de la narración de un alfarero.

Después del estreno de este filme, Carlos Enrique Taboada desaparece misteriosamente del medio durante siete años , al cual regresa en 1984 con la última cinta de la tetralogía del terror.

Veneno para las hadas marca el retorno como director de Carlos Enrique Taboada y tristemente también significa la última cinta en su filmografía.

Tras trabajar un tiempo en la televisión en la serie La telaraña, el 15 de abril de 1997 muere a los 67 años de edad, víctima de un ataque al corazón, dejando un legado incomparable.

Pasarán los años y Carlos Enrique Taboada seguirá siendo el máximo exponente del cine de terror en México. No sólo por lo novedoso y arriesgado de su propuesta, sino por apostar y creer en un género que en México vive gracias a él.

*Colaborador y reportero de CinEspacio24 Noticias


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