«La única opción», sobrevivir en un mundo que ya no te necesita – CinEspacio24

«La única opción», sobrevivir en un mundo que ya no te necesita

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Crítica de La única opción, la nueva película del reconocido director surcoreano Park Chan-Wook. Con su estilo inconfundible, en esta cinta el director convierte el desempleo en una pesadilla moral, donde la violencia surge como respuesta desesperada ante un mundo que ya no ofrece alternativas. Al contar la historia de un hombre que intentará eliminar de forma sangrienta a sus colegas por un puesto de trabajo. 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Uno de los miedos colectivos que más desasosiego provoca en la actualidad es la pérdida de empleos que puede generar la Inteligencia Artificial. A través de una historia siniestra y pesimista, la nueva película del director Park Chan-wook, La única opción, aborda ese temor y construye una sátira que deshumaniza a sus personajes principales para exponer una verdad mundial, nuestra dependencia a la máquina y las consecuencias que ello acarrea para quienes se niegan a adaptarse.

Esa deshumanización viene acompañada del inigualable y refrescante estilo de Park, la mezcla de diversos géneros cinematográficos. Así, en el filme podemos encontrar una comedia donde el humor negro se presenta de forma entretenida y fatalista; secuencias de slapstick (comedia física) tan hilarantes que acentúan lo taciturno del mensaje; un melodrama inquietante por los contrastes que logra; y escenas de terror kafkianas que edifican la idea de que la sociedad está dispuesta a “comerse” entre sí antes que optar por la empatía o el apoyo mutuo.

Para Park —como lo ha demostrado a lo largo de su filmografía y como comparten muchos de sus colegas de su país— el género puro estorba. La diversidad de estilos le funciona para provocar incertidumbre en el espectador, confundirlo deliberadamente y llevarlo por diversas microhistorias, de modo que el punto más climático y el desenlace del filme resulten aún más abrumadores. Esto puede apreciarse en sus cintas como Oldboy (2003), Thirst (2009), La doncella (2016) y La decisión de partir (2022), por mencionar algunas.

Basta con observar con atención el inicio de La única opción para entender esa combinación y esos contrastes de su cine. El director nos presenta una secuencia idílica y paradisíaca, un padre con buen empleo, una madre con actividades que puede costear gracias a su pertenencia a la clase media alta, un hijo con la clásica rebeldía adolescente y una niña que parece autista, amante de la música clásica y del violonchelo.

En esta primera secuencia, el realizador muestra, a través de una paleta de colores pasteles y luminosos, el mundo perfecto en el que vive la familia. Una gran casa, dos perros, abundante afecto y todo ello mientras bellas hojas caen de los árboles, dotando a la escena de una hechura casi celestial.

Ese inicio melodramático, como si se tratara del final feliz de una telenovela, se transforma en lo opuesto en la secuencia siguiente, cuando los colores se vuelven más opacos y comienza una tragedia cotidiana que arrastra al abismo ese mundo pacífico. El detonante es el despido del padre de su puesto en una compañía papelera. En ese sentido, la película se erige como un retrato mordaz de todo lo que implica el desempleo, desesperación, violencia, tristeza y furia.

El papel como producto funciona como una metáfora sumamente acertada dentro del largometraje, pues, aunque aún es necesario, cada vez está más en desuso. Así, el papel, un producto condenado a desaparecer, opera como una alegoría de la desaparición de empleos, ya que ambos, en un mundo digital, tienen cada vez menos lugar.

Hacia esa reflexión nos conduce Park, un director satírico de la ambivalencia humana que cuestiona permanentemente en su cine hasta dónde está dispuesta a llegar cada persona para sobrevivir, eje central de todas sus historias. Es ahí donde entra la violencia en sus obras, pues, como él ha declarado en distintas entrevistas, su narrativa es básicamente una pregunta directa, “¿cuándo se justifica la violencia?”.

Ese cuestionamiento está presente en La única opción, ya que el personaje principal, Man-su (interpretado por el siempre destacado Lee Byung-hun), después de pasar mucho tiempo desempleado y de asistir a peligrosos seminarios de superación personal, realiza un plan para obtener el puesto soñado, asesinar a sus colegas con un mejor currículum que el suyo.

De esa forma vemos a Man-su obsesionarse con seguir trabajando en la industria papelera; para él no existe otra alternativa, se niega al cambio.

Con esa estratagema en marcha, somos testigos de la desesperación de un hombre por no perder su estabilidad familiar, algo que Park subraya con sus clásicas transiciones, las cuales contrastan los sentimientos y las acciones de sus personajes. Así, nos transmite la locura que invade a Man-su y, en paralelo, el temor de su esposa, Miri (Son Ye-jin), ante los actos de su pareja.

En el cine de Park basta una buena transición para llevarnos a lo más profundo de los sentimientos de sus personajes.

En La única opción, el director nos introduce en la mente perturbada de un hombre que se quedó sin empleo, que observa un mundo donde lo digital ha reemplazado al trabajador y que no encuentra otra salida que el crimen, deshumanizándose ante la negativa de aceptar que el mundo ha cambiado.

*Periodista y realizador. Director de CinEspacio24.

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