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En la cinta Yesterday, por una extraña razón el mundo ha olvidado al grupo The Beatles, menos un mediocre músico que presentará las canciones de dicho grupo como suyas, eso lo llevará a un mundo donde cuestiona su felicidad.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En la cinta Yesterday, el director británico Danny Boyle deja entrever uno de los pensamientos más usados de cualquier generación: “el pasado (mi pasado) fue mejor”; es decir, como si denostaran el presente, rememoran la época de su juventud donde se hacían las cosas “con más calidad”. En específico esta cinta aboga que actualmente no se hace música como la de antaño.

El filme aborda que antes existían compositores que tocaban sus propias canciones, álbumes con una portada y un significado metafórico y artistas que no necesitaban de una abrumadora mercadotecnia sólo presentar sus canciones.

Y quizá estas críticas son validas, cada vez es más común ver cantantes más preocupados por su apariencia y por comprarse un avión que regalarnos una pieza musical que pase a la historia; el problema es generalizar.

Así se entiende los motivos de la cinta, buscar en el pasado de la música a verdaderos compositores que no tienen y no tendrán parangón; y para eso usa a uno de los grupos más importantes de la historia, donde no hay duda que su canciones son inmortales, The Beatles.

El argumento de Yesterday tiene la fortuna de ser muy atractivo y misterioso, después de una apagón eléctrico que sucede en todo el planeta y que duró algunos segundos, el mundo ha olvidado que The Beatles existieron, menos un mediocre compositor y cantante británico que recuerda cada una de las canciones del cuarteto de Liverpool.

De esa forma, Jack Malik (Himesh Patel), que labora en empleos temporales para intentar tener éxito como músico, descubre que es el único que sabe las letras de Yesterday, Let It Be, Help!, Hey Jude, entre otros éxitos.

Aprovechando esa situación presenta esas canciones como suyas, y deja de ser un desconocido músico que escribía canciones terribles para convertirse en el mejor compositor del momento (usando música del pasado).

Su fama crece rápido gracias a la redes sociales, consigue una despiadada y ruda representante, Debra Hammer (excelente trabajo de Kate McKinnon), abandona su pequeño pueblo y a la mujer que ama, Ellie Appleton (Lily James), y tiene un equipo desesperante de mercadotecnia que hacen que cambie todo su estilo. Bien lo dice el personaje que interpreta Kate: “Malik, tú sólo eres un producto para comprarme una nueva casa a lado del mar”.

Yesterday intenta criticar el ambiente musical actual, la fama como un producto efímero, que la felicidad está en los pequeños detalles, y por su puesto que la mejor música ya se realizó, en esa parte la cinta peca de egocéntrica, como si no aceptara que la calidad musical aún existe. Es como aquel viejito que afirma que la música en su tiempo sí era música, no como la actual.

Atrás quedó ese Danny Boyle que hizo una de las películas más subversivas y que marcó una generación Trainspotting, ahora nos presenta una comedia, por momentos forzada y absurda, que tiene buenas secuencias lúdicas, pero que su mayor virtud es que escuchamos las canciones de The Beatles.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

 


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