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“War Machine”, una sátira de la invasión militar y la contrainsurgencia

“War Machine”, una sátira de la invasión militar y la contrainsurgencia

Al principio una voz en off presenta el tono de la película, con un sutil cinismo esa voz explica la naturaleza de los Estado Unidos para buscar nuevas guerras, para invadir otro país con motivos cada vez más inverosímiles, habla de cómo la potencia mundial inicia combates bélicos que no puede ganar.  Así, al estilo de un prólogo comienza War Machine, cinta original de Netflix, una sátira a  las invasiones estadounidenses, la contrainsurgencia y sus militares.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Dirigida por David Michod (The Rover, Animal Kingdom), narra la historia del general Glenn McMahon, interpretado por Brat Pitt, que realiza una actuación burlesca de cómo son los generales: hombres duros, exigentes, con una soberbia disfrazada de humildad y cómo la razón militar y geopolítica sólo la tienen ellos; de esa forma sobajan a cualquier civil, ya que los militares de alto rango son los únicos que saben cómo actuar ante una situación bélica.

Esa arrogancia militar es contra lo que va la película. Con el perfil y las acciones del general busca explicar lo absurdo que puede llegar a ser una invasión, el cómo las prácticas de contrainsurgencia se vuelven una mera farsa ante el objetivo principal: invadir al país y eliminar a la insurgencia. Por ello la cinta es antibélica.

El filme se sitúa en la invasión de los Estados Unidos a Afganistán. Obviamente como toda invasión los pueblos afectados están contra los invasores. Y para terminar con una guerra que lleva ocho años, le dan la misión al General McMahon, sin embargo, él tiene otros planes.

La contrainsurgencia es un método utilizado por el país invasor para detener a la insurgencia (los “rebeldes” que están contra la invasión); entre las técnicas que utilizan es convencer y prometer que ellos están ahí para el bienestar del país por medio de mejoras sociales; pero la realidad es otra. Y eso veremos en el filme, una sátira de la política militar.

En una escena significativa de la película el General McMahon explica a los habitantes, de un pueblo antes bombardeado, que su misión es que ellos tengan carreteras, escuelas, hospitales, paz; ante ello, un civil afgano simple y contundentemente le responde: “sólo queremos que se vayan”.

Brad Pitt hace una actuación redonda, dejando a un lado su característica de galán, nos muestra un tipo caricaturesco, con una voz fuerte y rasposa. Asimismo, nos enseña su obsesión por ganar y que su nombre pase a la historia como el militar que “salvó” a Afganistán. Esa obsesión y ridícula aspiración a la grandeza militar es lo que acaba con él. Su objetivo es ganar la guerra.

Si bien el largometraje tiene momentos lentos  que aportan poco a la trama, tiene escenas y secuencias aplaudibles, así como ya mencionamos la del ciudadano que sólo pide que se vayan, también del otro lado entre  los soldados estadounidenses existen dudas: el General McMahon habla con su gente sobre la importancia de su trabajo y de terminar con sus enemigos, uno de los militares lo increpa: “Pero yo no puedo diferenciar entre el pueblo y el enemigo. Se ven todos iguales. Estoy seguro que son la misma gente”. Qué sociedad acepta una invasión.

Asimismo, la cinta es una biografía de las guerras actuales, antes, explica el filme, distinguías al enemigo por su uniforme por sus estandartes, pero ahora el enemigo son ciudadanos normales, que luchan contra la invasión y por tal motivo son guerras sin fin ni victoria. La paradoja de la cinta: McMahon está peleando una guerra que no puede ganar.

La cinta está basada en un hecho real, en un reportaje del periodista Michael Hasting, que publicó en 2009 el texto The Runway General en la revista Rolling Stone. Dicho trabajo hablaba de cómo el General Stanley McChrystal (de donde está basado el General de War Machine), quien era el encargado de las tropas estadounidenses en Afganistán, de una forma arrogante habla mal de los civiles y de sus superiores: el Vicepresidente y Presidente de los Estados Unidos, en este tiempo Joe Biden y Barack Obama, respectivamente.

Dichas declaraciones le costaron el trabajo a Stanley. Pero ahí no termina la historia, porque siempre habrá un General más con esa misma vanidad y sentimiento de superioridad que te da ser el líder de la fuerza militar más grande del mundo, con los mismos deseos de acabar con la insurgencia y “salvar” a un pueblo y ganar una guerra.

War Machine es una cinta antibélica, una fotografía de lo absurdo de la contrainsurgencia, del ridículo sentimiento de grandeza militar y cómo todo en este mundo es política, hasta la guerra.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

 

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