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La estrella pop Taylor Swift, adorada y odiada por igual, protagoniza el documental Miss Americana, exhaustivo repaso de la carrera de la cantante desde su modesto comienzo en el género country a los 13 años, hasta su madurez personal y artística a los 29 con el lanzamiento de sus últimos álbumes Reputation y Lover (2017 y 2019, respectivamente).

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

En un principio, el documental podría parecer un calculado acto de marketing para promover las ventas de su nuevo trabajo (Lover); sin embargo, la directora Lana Wilson desvanece cualquier sospecha al proponer una narrativa que explora quién es Swift, un estudio de personaje construido a partir de fragmentos tanto del pasado como del presente.

Wilson toma como punto de partida la transición de un álbum a otro, en específico el instante en el que Swift obtiene una solitaria nominación en los Grammy 2019 por Reputation (2018), logro insuficiente para la competitividad de una cantante de talla mundial como ella.

El desaguisado incentiva a Swift a fijar una agenda de mayor disciplina para abordar su próximo proyecto. La determinación y persevarancia con la que “TayTay” se embarca en su siguiente travesía crea momentos de cándida sinceridad que funcionan para que la realizadora establezca el tono del filme.

El ojo-testigo de Wilson compone un fresco perfil in situ de Swift, retrato de rara franqueza conformado por una brillante recopilación de momentos clave en la larga carrera de la cantautora, a partir de imágenes de apariciones públicas y de la memoria privada de la superestrella.

De esta manera, la cantante reflexiona sobre las experiencias buenas y malas que acontecieron luego del éxito de Fearless (2008) y Speak Now (2010), así como su actitud ante dichos eventos y su posterior transición a nuevos géneros como el synth-pop.

Gran parte del funcionamiento del filme recae en el relato que la misma Swift expone acerca de la transformación de una jovencita idealista de 19 años devenida ícono pop y el consecuente (e inusitado) éxito que, no obstante, atrajo varios ataques contra su imagen pública, además de una sucesión de eventos que provocarían su eventual “despertar” a los 27 años.

Por medio del autoanálisis y la curiosidad artística, Taylor Swift se concientiza tanto sobre ella misma como sobre su relación con el Otro (la sociedad, sus fanáticos, la escena musical), razonamiento que provoca la reafirmación de sus valores individuales al tiempo que asume una postura política, decisión tomada en mayor medida para apoyar causas legales en favor de la mujer y de la comunidad LGBT+.

Gracias a ello, tanto espectadores inexpertos como auténticos fans (o Swifties), nos encontramos inmersos en un emocionante recuento de la “liberación” de la artista contado de viva voz.

Lana Wilson dirige con sensibilidad e inteligencia Miss Americana, documental que trasciende la frivolidad de las biografías musicales para detallar el ascenso meteórico de una cantautora que creció en una época turbulenta, muchas veces destructiva, y cómo se ha adaptado a ella gracias a su música.

Un testimonio en progreso donde la propia Taylor Swift desmitifica la imagen de “chica buena” que cultivó cuando era niña, al mismo tiempo que sugiere la deconstrucción de la figura de “estrella pop”, la cual muchas veces cosifica a la mujer y pone la expresión artística (muy) por debajo del compromiso material.

*Cineasta y Colaborador de CinEspacio24


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