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Un día lluvioso en Nueva York, dirigida por Woody Allen,  cuenta cómo Gatsby y Ashleigh, una pareja de universitarios, hace planes para pasar juntos un fin de semana romántico en Nueva York, pero sus planes se interrumpen de manera lúdica, y pasarán su viaje separados.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Hay algo claro en las recientes películas de Woody Allen: añora el Nueva York de antes, cuando era como un centro de reunión para artistas, y crítica lo que es ahora, un lugar dominado por el consumismo, la gente adinerada y donde la cultura ha pasado a ser un simple adorno más de la ciudad.

Así, en su nueva película Un día lluvioso en Nueva York (A Rainy Day in New York), vuelve a tomar con su cámara esa ciudad que le ha dado tanto, pero ahora lo hace con cierta nostalgia, deseando que las cosas fueran como antes, y eso se refleja perfectamente en su personaje principal, Gatsby Welles (Timothée Chalamet), un joven de clase alta que ha tenido una vida privilegiada, pero que se identifica más con las cosas simples, como escuchar el piano en un bar de un hotel.

De esa forma Gatsby reniega de su familia, su dinero, sus privilegios, es irónico, culto y sobre todo tiene una pelea insaciable con su madre, quien desea para su hijo una vida de lujos y éxitos.

Esa nostalgia que aborda Woody Allen, nos la presenta con la narrativa que nos tiene acostumbrados: diálogos con chistes cínicos e inteligentes, referencias culturales de la música, la pintura y el cine, personajes complejos que un día se encuentran en situaciones fuera de su “normalidad”.

En Un día lluvioso en Nueva York nos cuenta la relación de Gatsby con Ashleigh Enright (Elle Fanning), una joven pareja que estudia en la misma universidad,  Ashleigh tiene que ir a Nueva York a entrevistar, para el perioódico escolar, a un director de cine de culto, que además ella admira; por tal motivo, los dos deciden viajar juntos y pasar un fin de semana romántico en dicho lugar.

Gatsby es oriundo de la Gran Manzana y le promete a su novia llevarla a los lugares más hermosos de la ciudad y enamórala en el mejor sitio donde tocan el piano. Ashleigh encontrará en Nueva York un mundo nuevo y deslumbrante, para Gatsby es regresar al sitio donde nació y rememorar muchas cosas.

Sin embargo, los planes de la pareja se salen de control (narrativa fiel a la filmografía de Allen) y Gatsby y Ashleigh pasarán un día lluvioso en Nueva York separados, y con diversas aventuras que cambiarán su concepción de lo que quieren de la vida.

Ashleigh conocerá a Ronland Pollard (Liev Schreiber) un director que sufre porque se encuentra en un estado de falta de creatividad, a Ted (Jude Law) un guionista que dice que están hechos el uno para el otro, y a Francisco de la Vega (Diego Luna) un actor que la seduce hasta conquistarla.

Por su parte, Gatsby se reencontrará con su pasado, y se encontrará con viejos amigos y con amores inesperados, como Shannon (Selena Gómez) la hermana menor de una de sus exnovias.

De esta manera, la cinta se divide en las dos aventuras que pasan los protagonistas, diferentes entre sí, pero con mensajes en común: la identidad, la nostalgia, el arte, y  la esencia de lo que ahora es Nueva York.

Con su característico estilo Woody parodia al cineasta que sufre porque ha perdido su originalidad, al guionista que se contradice en sus actos, al actor egocéntrico y seductor, al joven que no se encuentra en este mundo moderno y desea los lugares de antaño; parece que para Woody todo tiempo pasado fue mejor.

Sin ser una obra maestra, y con un discurso que quizá caiga en una anécdota moralista, algo que queda claro es que a Woody no le gusta el Nueva York de ahora y sólo le agrada cuando está lloviendo (la lluvia como un recurso de una narrativa nostálgica).

 

*Periodista y Realizador. Director CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias


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