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Traición es una agradable cinta mexicana dirigida por Ignacio Ortiz Cruz, que narra las fracturas familiares entre Felix (Juan Manuel Bernal) y su hija Misela (Diana Ávalos);  los rencores del pasado provocarán entre ellos un oscuro panorama.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Dicen que lo importante no es el destino, sino el viaje, y eso es perfectamente aplicable al cine.

En México tenemos directores de una gran calidad que sobresalen por su estilo único, y como ejemplo está Ignacio Ortiz y su cinta Traición.

Misela es una joven agobiada que visita la tumba de su madre para encontrar cierta paz, sin embargo, descubre que el cuerpo de su mamá no está donde ella creía. Ahí conoce al Capitán, un hombre que al parecer sabe donde están los restos. Este personaje le dirá la verdad, pero a cambió le pide a la joven que le entregue a su padre.

La cinta es un grandioso viaje de historias secretas, traiciones y amor.

El director Ignacio Ortiz Cruz desempeña un trabajo excelso. La manera en que cuenta la película por medio de una narrativa no lineal, hace que la cinta se sienta fresca y que pueda explorar por distintos géneros. Logra llevarnos con una gran facilidad de la comedia al melodrama.

El cineasta nos cuenta una historia que parece un revolcado laberinto del que sólo él conoce la salida. Mientras lo recorremos  pasamos por diferentes acontecimiento históricos importantes como la caída del muro de Berlín o los juegos olímpicos del 68.

Esto a su vez funciona como una surte de crítica en la que remarca como en ciertas partes de nuestro país no importa cuantas décadas hayan pasado siguen las mismas condiciones socioeconómicas de pobreza.

La narrativa de la cinta se apoya constantemente en su estupenda dirección de fotografía, misma que hipnotiza al espectador con sus tomas que por momentos son casi poéticas, para poder transmitir el pesar y sentir de los personajes en pantalla. La paleta de colores refleja los sentimientos de nuestros protagonistas de fiel manera, lo cual suma un acierto más al largometraje.

En cuanto a técnica la cinta lo hace de buena manera, y a su vez la historia toma sabias decisiones y no cae en clásicos clichés, ya que el filme opta por ir a algo más profundo de lo que un director del montón haría.

Sin duda, la película es un paso más en la larga travesía de nuestro país por conseguir un cine de calidad, y es un balde de agua fría para despertar a todos aquellos que empiezan a perder la esperanza de tener uno.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


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