“El ombligo de Guie’dani”, la rebeldía de una niña para no perder su identidad

Guie’dani es una niña indígena zapoteca, quien se ve obligada junto con su madre a trabajar de empleadas domésticas en una casa de una familia de clase alta en la Ciudad de México. En ese hogar la niña encontrará burlas y desprecio por parte de sus empleados, y ella se rebelará ante eso. Un filme que nos muestra el clasismo y la pérdida de identidad que sufren las comunidades indígenas. 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Hay clasismo que se esconde en “buenas intenciones”. Se tiene la falsa idea de que ayudar o emplear a la gente con bajos recursos justifica comentarios y críticas hacía ellos por su condición social; así se burlan de su forma de vestir, hablar y sus tradiciones y costumbres; más si abordamos el trato que se le da a las comunidades indígenas. México es un país clasista.

Mejor ejemplo de este trato desdeñable es el que se les da a las empleadas domésticas, donde la clase media o alta contratan a mujeres de comunidades indígenas y creen que por darles un lugar donde vivir, comida y un sueldo ínfimo, pueden tratarlas casi como esclavas, y en su burbuja clasista llamarlas chachas, gatas, criadas, sirvientas y más apelativos burlones y ofensivos.

Este penoso acto y ejemplo de clasismo es la esencia de la cinta El ombligo de Guie’dani, una obra sincera, brutal, que nos lleva sin tapujos a un México, y no es exageración, donde hay empleos que son una vida de esclavitud, ya que sus derechos laborales no existen. “Ya les damos comida y un lugar para vivir, que más necesitan”, comentan sus empleadores.

Desde la visión de una niña que fue obligada por su madre a ser parte del servicio doméstico de una familia de clase alta, el largometraje aborda un forzado cambio de identidad y la rebeldía para no perder su esencia y cultura; una rebeldía que se acentúa en la cinta en la forma de ser y de actuar de una niña que añora su pueblo, y odia el trato condescendiente y burlón que le dan sus jefes. “Sírveme la comida y recuerda que sus tenedores están en el cajón de abajo de la cocina”, les comentan en varias ocasiones a la niña y a su mamá, no vayan a osar utilizar las mismas cosas que los dueños de la casa.

Dirigida por Xavi Salas, el largometraje narra la vida de Guie’Dani (Sótera Cruz), una niña indígena,oriunda de un pueblo Oaxaca y donde hablan zapoteco. Con la idea de darla una mejor vida, su madre decide que tienen que ir a la Ciudad de México a trabajar como empleadas domésticas.  

Llegan a una casa grande, con una familia que los agentes de las “buenas costumbres” estarían orgullosos: un padre de familia empresario, una madre que se dedica al “hogar” y que está embarazada, y dos hijos adolescentes que se burlan cuando las dos nuevas empleadas hablan zapoteco.

Guie’Dani y su madre hablan zapoteco porque es su identidad, su pertenencia, sus raíces, y el filme lo deja claro, la niña le pide a su madre hablando su dialecto que regresen a su hogar, a su sociedad; por su parte, sus nuevos jefes, hablan inglés cuando no quieren que las empleadas los entiendan. Estos pequeños detalles de la película dicen mucho y es la forma como el director nos enseña un fuerte clasismo y una pérdida de identidad.

Porque a nuestra protagonista sus jefes le piden que deje de hablar zapoteco, ya que en la Ciudad de México sólo recibirá burlas por hacerlo (mismas burlas que encuentra desde el lugar donde labora); también le exigen que sonría, que deje de tener una cara sería, sobre todo cuando les lleva el desayuno a la cama a los padres de familia.

Guie’Dani es una niña con sueños, y su seria y misteriosa  cara es la ejemplificación de lo que vive ahí, un mundo donde escucha como el padre se burla de su cara y la regaña de forma violenta si tira algo, donde la madre le da ropa usada para que no se vea tan “desarreglada”, y los dos hijos, sólo saben de su existencia cuando levantan la mano para pedirle algo.

El largometraje nos lleva a ese mundo que para Guie’Dani es un infierno, un infierno en el que no aceptará estar, ya que realizara varios actos de una sana y necesaria rebeldía: como descomponer una computadora, o pintar un póster, hasta llegar a un punto donde provoca la ira de sus jefes; el mayor logro del filme es mostrarnos a esa Guie’Dani, con una tomas contemplativas y una primeros planos de su cara, nos muestra como ella defiende su ser y su identidad. La casa y sus dueños bien puede ser una metáfora del trato que le da la sociedad mexicana a la comunidad indígena.

El ombligo de Guie’dani aborda la temática de las empleadas domésticas como las premiadas Roma de Alfonso Cuarón y La Camarista de Lila Avilés, pero lo hace desde una visión diferente, el de una niña que no acepta que le roben su niñez y su identidad.

Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

 

 


“Olimpia”, tres historias más personales sobre el 68

Con una estética atrevida, el uso de la técnica de animación rotoscopia, Olmipia, dirigida por José Manuel Cravioto, nos cuenta la historia de tres jóvenes que participaron en los movimientos estudiantiles del 68, y se enfoca en la entrada del ejército mexicano a las instalaciones de Cuidad Universitaria.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En un acto represor y cobarde, el 18 de septiembre de 1968, el ejército mexicano entró y tomó a la fuerza las instalaciones de Cuidad Universitaria, con el fin de aprehender a los dirigentes de la Comisión Nacional de Huelga (CNH), quienes encabezaban las protestas de la comunidad estudiantil en México.

Tal evento, que sucedió en el mandato de Gustavo Díaz Ordaz, vaticinaba los desafortunados y lamentables actos que acontecieron unos días después: la matanza de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en la Plaza de Tres Culturas en Tlatelolco.

El 68, la matanza de estudiantes y la represión a las demandas de los jóvenes, es una de las historias más oscuras y vergonzosas de México, cuando los gobernantes mandaron al ejército y a fuerzas especiales a liquidar y a desaparecer a los estudiantes, la mayoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Dicha tragedia no se debe olvidar, aquí no cabe la frase de que “tenemos memoria corta”, en ese sentido, el cine ha tomado su papel como un medio para mantener nuestra memoria fresca y que la indignación por lo que pasó no desaparezca.

Así tenemos películas como el documental El grito de Leobardo López Aretche, que nos muestra valiosas tomas de lo que pasó el 2 de octubre; también ficciones como Rojo Amanecer (1989) de Jorge Fons o Borrar de la Memoria de Alfredo Gurrola.

Al respecto, este 2019 se estrena la película Olimpia del director José Manuel Cravioto, que si bien nos vuelve a transportar a ese ominoso año (cuando irónicamente se celebraron los Juegos Olímpicos en México, evento que promulga la paz mundial), el eje que toma Cravioto no es la matanza en Tlatelolco, sino la toma de Cuidad Universitaria por el ejército mexicano.

De esa forma, y usando la técnica de animación rotoscopia (redibujar las cintas grabadas, trabajó que realizó, durante ocho meses, la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM), el director nos cuenta la historia de tres jóvenes Raquel (Nicolasa Ortíz Monasterio) , Rodolfo (Luis Curiel) y Hernán (Daniel Mandoki), quienes eran parte de la CNH y se encontraban en Cuidad Universitaria cuando el ejército entró.

A estos tres personajes, esta ilegal represión de los militares les cambió su vida, los hizo dudar de seguir en el movimiento, la cinta nos muestra de una forma más personal la ideología de los estudiantes. Rodolfo y Hernán son dos aficionados a la fotografía y al cine que con sus cámaras graban lo sucedido y esto pone en peligro su vida.

Por su parte la historia de Raquel, gran trabajo de Nicolasa, está inspirada en la historia de la poeta uruguaya Alcira Soustm, quien estuvo escondida durante varias semanas en las instalaciones de la UNAM, mientras los militares se encontraban en el lugar.

Combinando estas tres historias, el director nos entrega una perspectiva más humana, sincera, valiente; que sabemos cómo culminará, pero antes nos muestra los miedos de los jóvenes, su decisión de seguir adelante, de escribir, de fotografiar, de filmar y sobre todo de levantar la voz. Con historias más personales Cravioto nos muestra el ambiente general antes de la matanza.

2 de octubre no se olvida y Olimpia hace su trabajo en mantener nuestra memoria fresca y seguir exigiendo respuestas.

Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“La ira o el Seol”, dos ficciones y un documental sobre el cáncer

La ira o el seol es una arriesgada cinta, dirigida por Juan Mora Catlett que combina dos historias de ficción y un documental sobre testimonios de sobrevivientes del cáncer. 


Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Según el antiguo testamento, Seol es el lugar de las almas rebeldes olvidadas. Un lugar de sombras habitada por quienes perecieron sin creer en Jesús de Nazaret.

La ira o el Seol es una película que nos narra dos historias ficticias y un documental: Eva o el paraíso, nos presenta a una mujer que cuida a su madre enferma, y que junto a su trabajo como conserje en un hospital, la orillan a escapar de su realidad por medio de sus sueños comiendo la fruta prohibida del árbol de la vida eterna; Pedro o el infierno, nos cuenta como un hombre que se encuentra frustrado y estancado en el ámbito laboral y amoroso, sueña con asesinatos que terminan por convertirse en realidad; Juan o el mundo, es un documental autobiográfico sobre como el director Juan Mora Catlett logró superar su cáncer terminal, mientras a la par se muestran testimonios de otros sobrevivientes y gente que aún vive con dicha enfermedad.

El director usa las dos historias de ficción como metáforas acerca del cáncer, ya que dicha enfermedad es la que une a las tres historias para que convivan de manera coherente en un mismo filme.

El problema es que las historias son tan diferentes entre sí, que a pesar de estar conectadas pueden sentirse como tres películas distintas. La manera en que se pasa de una historia a otra es poco ortodoxa, lo cual puede confundir al público, ya que en ningún momento logra que se desarrollen en armonía.

Fácilmente las dos historias de ficción podrían funcionar como un largometraje en solitario, sólo que al estar atado a otras dos, nunca logran desarrollarse de manera correcta.

Las grabaciones de testigos son interesantes, pero no se le da el peso debido en la cinta ya que constantemente esta saltando entre historias y no deja que ninguna fluya por completo.Los efectos especiales son bastante malitos, pues pueden parecer exagerados e incluso absurdos, llegando al punto de no saber que está pasando en pantalla.

Sin duda un ambicioso filme. 

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Sonora”, la historia de un México racista

La cinta mexicana Sonora, habla de racismo y xenofobia. Ambientada en 1931 narra como los chinos fueron expulsados de Sonora y Estados Unidos deporta  a los mexicanos. Un grupo de doce personas de diferentes nacionalidades buscarán refugio en Baja California.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

La cinta Sonora está ambientada en el año de 1931. La Gran Depresión -la crisis financiera mundial – llegó a México, el nacionalismo como movimiento social, político e ideológico creció en nuestro país, y la campaña antichina tomó mayor fuerza.

Doce personas que buscan  refugio en Mexicali, Baja California, se enfrascan en un viaje para llegar a dicho lugar. Mexicanos, chinos y gringos tendrán que lidiar con sus diferencias si es que quieren llegar a su destino.

La película basada en la novela La Ruta de los Caídos, del escritor Guillermo Munro Palacio, toma como eje narrativo la xenofobia (el miedo a los extranjeros o inmigrantes). En este caso, aborda lo que pasó entre 1911 y 1934 en México, cuando nació la Campaña Antichina y afectaba a todo tipo de grupos orientales que se encontraban en el país.

El director Alejandro Springall por medio de una road movie –esas cintas que se desarrollan en un largo camino que emprenden los protagonistas y que sirven para que se encuentren así mismos-, enseña cómo en situaciones de estrés o de peligro las personas muestran lo mejor o lo peor de sí.

La película es interesante desde el inicio, ya que los viajeros tienen diferentes ideologías, lo cual genera un ambiente tenso durante el viaje, pero también nos regala algunas escenas bastante curiosas.

“Chinos huyendo, gringos viajando, indios ciegos. Una maldita pesadilla”, comenta uno de los personajes de la cinta. Y es que la diferencia entre los tripulantes funge como el medio para exponer el racismo tan marcado que existía en esa época.

La película propone bastante, lo cual por momentos resulta contraproducente, ya que intenta abarcar tantos temas que en ocasiones parece perder el rumbo del tema principal, pero a pesar de ello mantiene la atención del espectador.

Tiene un buen desarrollo de los personajes, ya que las situaciones que se presentan a lo largo del filme provocan que los protagonistas se vayan destapando poco a poco hasta mostrar su verdadera cara.

La cinta en ningún momento es nacionalista, ni intenta romantizar ese desafortunado evento histórico, y mucho menos pretende mostrarnos como “los buenos de la historia”, pues la intención del largometraje es demostrar que en la actualidad el odio y desprecio entre los seres humanos sigue tan marcado como en aquella época.

La película funciona y acierta en más de un punto. Consigue su cometido y logra dejar un mensaje en el espectador que invita a la reflexión. Nos lleva por un increíble viaje tan tormentoso e inesperado, como el desierto de Sonora.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Traición”, una historia de rencores familiares

Traición es una agradable cinta mexicana dirigida por Ignacio Ortiz Cruz, que narra las fracturas familiares entre Felix (Juan Manuel Bernal) y su hija Misela (Diana Ávalos);  los rencores del pasado provocarán entre ellos un oscuro panorama.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Dicen que lo importante no es el destino, sino el viaje, y eso es perfectamente aplicable al cine.

En México tenemos directores de una gran calidad que sobresalen por su estilo único, y como ejemplo está Ignacio Ortiz y su cinta Traición.

Misela es una joven agobiada que visita la tumba de su madre para encontrar cierta paz, sin embargo, descubre que el cuerpo de su mamá no está donde ella creía. Ahí conoce al Capitán, un hombre que al parecer sabe donde están los restos. Este personaje le dirá la verdad, pero a cambió le pide a la joven que le entregue a su padre.

La cinta es un grandioso viaje de historias secretas, traiciones y amor.

El director Ignacio Ortiz Cruz desempeña un trabajo excelso. La manera en que cuenta la película por medio de una narrativa no lineal, hace que la cinta se sienta fresca y que pueda explorar por distintos géneros. Logra llevarnos con una gran facilidad de la comedia al melodrama.

El cineasta nos cuenta una historia que parece un revolcado laberinto del que sólo él conoce la salida. Mientras lo recorremos  pasamos por diferentes acontecimiento históricos importantes como la caída del muro de Berlín o los juegos olímpicos del 68.

Esto a su vez funciona como una surte de crítica en la que remarca como en ciertas partes de nuestro país no importa cuantas décadas hayan pasado siguen las mismas condiciones socioeconómicas de pobreza.

La narrativa de la cinta se apoya constantemente en su estupenda dirección de fotografía, misma que hipnotiza al espectador con sus tomas que por momentos son casi poéticas, para poder transmitir el pesar y sentir de los personajes en pantalla. La paleta de colores refleja los sentimientos de nuestros protagonistas de fiel manera, lo cual suma un acierto más al largometraje.

En cuanto a técnica la cinta lo hace de buena manera, y a su vez la historia toma sabias decisiones y no cae en clásicos clichés, ya que el filme opta por ir a algo más profundo de lo que un director del montón haría.

Sin duda, la película es un paso más en la larga travesía de nuestro país por conseguir un cine de calidad, y es un balde de agua fría para despertar a todos aquellos que empiezan a perder la esperanza de tener uno.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


Macabro proyectó la restauración de la cinta “La Llorona”

Como parte de MACABRO Festival Internacional de Cine de Horror de la ciudad de México, se proyectó la restauración de la película La Llorona, de 1933, dirigida por Ramón Peón, ayer por la noche en la Biblioteca México.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

El evento contó con la presencia de Edna Campos, directora del festival, quién fue la encargada de dar la bienvenida a todos los asistentes que se dieron cita en el recinto.

También estuvo presente Hugo Villa, director de la Filmoteca de la UNAM, quien resaltó la calidad técnica con la que se cuenta en México, haciendo alusión a los avances tecnológicos de La Llorona en 1933.

Por su parte, Viviana García Besné, de Permanencia Voluntaria (organización que conserva el acervo filmográfico mexicano), dio una breve explicación sobre la manera en que fue grabada dicha cinta, además de mencionar algunos datos curiosos sobre el rodaje.

La restauración de la película estuvo a cargo de The Academy Film Archive, Cine Fantástico, Filomoteca de la UNAM, The Hanson Institute y presentada por el Archivo Permanencia Voluntaria.

La Llorona es considerada una de las primeras películas de horror en México. Con una duración de aproximadamente 75 minutos, el largometraje nos narra como una familia está agobiada por el personaje de la mítica leyenda mexicana, La llorona.

Sin duda, Macabro ha logrado hacerse de un renombre dentro de la industria, y es indudable el aumento en el alcance que consigue año tras año. Se ha convertido en uno de los festivales de cine de terror más importantes, y eso es gracias a esta clase de eventos que cada vez atrae a más personas, con la promesa de sumergirlos en un viaje a través del terror que nunca olvidarán.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“¿Conoces a Tomás?”, una producción mexicana arriesgada

Dirigida por María Torres, ¿Conoces a Tomás?, es una propuesta diferente del cine comercial mexicano. Nos narra la historia de un joven que vive con autismo, que pasa un día fuera de lo normal  y divertido a lado de su cuñado.

Por Martín L. González*

El cine nacional y comercial es una “montaña rusa” de emociones. Puede entregarnos joyas cinematográficas, y al mismo tiempo ofrecernos cintas sosas, repetitivas e insufribles. “Mamá dice que la vida es como una caja de chocolates. Nunca sabrás que te tocará”, nos relató alguna vez el personaje Forrest Gump, y es que escoger ver una película mexicana puede dejarnos con el maravilloso sabor dulce  o nos amargará el paladar con un indeseable sabor que preferiríamos no repetir.

Leonardo (Leonardo Ortizgris), es un joven adulto apasionado por la música. Escribe, compone e interpreta, pero no lograr encontrar el “trampolín” que lo lance lejos de las presentaciones de eventos donde lo chicos sólo quieren un agradable playlist de fondo. Su novia, Fernanda (Marcela Guirado), es una adorable cirujana que comienza a hacerse de un cierto renombre en su campo laboral.

A pesar de contar con un futuro prometedor en su trabajo y tener una relación estable llena de amor, la verdadera prioridad de Fernanda es su hermano menor, Tomás (Hozé Melendéz), un inocente chico que tiene autismo. Lo visita constantemente y lo trata con mucho cariño. Un día decide llevarlo con ella para pasar unos días juntos. Por su parte, Leo acompaña su novia.


Una vez juntos los tres, Fernanda recibe una llamada urgente, ya que fue seleccionada para realizar su primera cirugía. Confundida por no saber qué hacer con Tomás, Leonardo se ofrece a cuidarlo.

Es agradable ver una “superproducción” mexicana que no sea una comedia romántica de esas que nos encontramos hasta en la sopa. ¿Conoces a Tomás?, presenta una historia aunque no innovadora, si diferente para la industria nacional, o al menos en relación a su producción.

Prometedora en teoría, devastadora en práctica. A pesar de las buenas intenciones del filme no logra levantar el vuelo en ningún momento. Cuenta con una historia poco redonda que se ve opacada por lo acartonada que se siente.

Los personajes son tan “perfectos” que sabes que en ningún momento las cosas le saldrán realmente mal, por lo cual se vuelve predecible. No contamos con ningún factor que ponga en jaque a los personajes y cuando parecen toparse con una pared, les tienden una manta para cobijarlos y llevarlos por un mejor camino.

Y a pesar de todo esto hay algo que se le debe aplaudir a la película, y es que decidió correr riesgos. Ante una industria cinematográfica que prefiere ir a lo seguro es importante que existan proyectos como esta cinta. Roma no se hizo en un día, y con historias que buscan ser ambiciosas, como ¿Conoces a Tomás?, hay esperanzas de que en un futuro no muy lejano las películas comerciales mexicanas no sean más un chocolate amargo.

Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“El peluquero romántico”, y la necesidad de salir de la rutina

El peluquero romántico, dirigida por Iván Ávila Dueñas, es una nostálgica película mexicana, sobre un personaje que vive atrapado en la rutina; pero algo hará que cambie su estilo de vida.

Por Martín L. González*

Viejito pero bonito. Lo clásico no pasa de moda. Es interesante como el arte crea para las nuevas generaciones un acercamiento con aquellas cosas que no fueron de su época. El amor por lo vintage existe, y con películas como El peluquero romántico es fácil decir esto.

Víctor (Antonio Salinas) es un peluquero treintón para nada extraordinario. Simple, aburrido e incluso antipático, que no hace más que cortar el cabello, beber en casa, oír viejos vinilos en su tornamesa, ver clásicos del cine, y en ocasiones reunirse con sus amigos a jugar unas cuantas partidas de dominó y echarse una que otra chela.

Un día, casi de improviso, llega a su casa Sergio (Carlos Valencia), un viejo conocido que se instala en su hogar y que es la contraria personalidad de Víctor. Lo sonsaca y lo invita a toquines, a tomar fuera e incluso a conocer mujeres, ya que Víctor tiene problemas con las técnicas del ligue, y además le es fiel a una chica que no lo pela, pero de la que se encuentra perdidamente enamorado.

Toda esta vida tan monótona cambia en el momento en que entra a la peluquería un hombre que se revela como el padre de Víctor. Lleva a su hijo a un pequeño bar y le cuenta, entre otras tantas cosas, la razón de por qué estuvo ausente durante su vida, además, le entrega una carta cuyo remitente es su fallecida abuela oriunda de Brasil, esto provoca que Victor cuestione cuál es su verdadera pasión.

En El peluquero romántico (Iván Ávila Dueñas, 2016) nos enfrentamos ante los translucido que puede ser el cine. La para nada impresionante vida del protagonista se encarga de reflejar nuestra manera de actuar ante la tristeza. Más de uno nos hemos sentido perdidos en la vida, y ante la penumbra de la depresión, nuestra mejor solución suele ser cohibirnos del mundo exterior, oír música triste para ponernos aun más tristes y no hacer nada.

Encontrar una razón de ser, saber qué es lo que realmente queremos hacer puede ser un buen punto de partida que nos levante de la cama. Y es que vaya que la película es sincera y no utiliza falsas personalidades que nos hagan creer que todo es completa felicidad.

Crear diálogos tan naturales es una manera de reforzar la fluidez del guión. Porque no importa que usen la misma grosería expresiva mil veces en la película, porque esas son las mismas mil veces que nosotros la utilizamos en nuestra vida cotidiana.

Agreguemos a todo esto un diseño de producción atemporal, que crea un choque generacional en la que la vida de nuestro protagonista parece un mundo aparte del de los demás.

Claro que podemos señalar conflictos en la película, como el hecho de las transiciones en la paleta de colores, de una manera simplista se pasean constantemente por el blanco y negro; sin embargo, las proezas del filme son tan agradables y llevaderas que convierte estos detalles en algo tan diminuto.

No cabe duda del amor que se puso en esta película, en la cual se nota que nunca se sintieron forzados a complacer a nadie más que a ellos mismos, a sus ideas y a su trabajo; por ejemplo, el tío de Víctor nos enseñó que no importa que el Atlas sea un mal equipo, si a mí me hace feliz verlos jugar no importan los demás.

 

Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Rita, el documental”, retrato de la mejor voz del rock mexicano

Rita es un documental  que repasa la vida y obra de una de la mejores cantantes del rock mexicano, Rita Guerrero. Polémica y líder del grupo Santa Sabina, el filme nos muestra su pasión por el teatro, la música y su activismo.  

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La primera vez que vi al grupo Santa Sabina, vi a Rita Guerrero volar. Fue en un concierto gratuito que dieron en el Zócalo de la Ciudad de México, y por un momento la cantante con su vibrante, misteriosa y oscura voz me cautivó y en ese instante juro que la vi volar ( o quizá el humo que impregnaba todo el lugar no me dejó ver bien).

Ese día descubrí una propuesta musical atractiva, original, psicodélica, con un ritmo seductor, unas letras profundas y una hermosa e hipnótica voz, de la cantante Rita Guerrero; en el escenario no sólo estaba un grupo de rock mexicano sino todo un performance. Un espectáculo cultural llamado Santa Sabina, subversivo, teatral y musical.

Santa Sabina era uno de los grupos de rock más importantes de México; ya que fueron parte de un cambio generacional en los 80 y 90 e influyeron en la ideología de la juventud de esa época; primero tocando en lugares clandestinos y después llenando grandes establecimientos, mucho de su éxito fue gracias al talento de Rita Guerrero.

Rita nació en Guadalajara, Jalisco, el 22 de mayo de 1964 y, desafortunadamente, murió a causa del cáncer de mama, el 11 de marzo de 2011, a los 46 años de edad; dejó una huella en el ambiente cultural irremplazable.

El documental Rita, ópera prima de Arturo Díaz Santana, aborda cómo nació ese talento y esa figura casi mítica de Rita Guerrero. Por medio de entrevistas a sus colegas, familiares y amigos más cercanos, el filme es un repaso de una cantante que inició en la actuación, se enfocó en la música y fue una activista, que ayudó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y a los movimientos izquierdistas del país.

De esa forma el documental no sólo nos muestra a la artista, sino sus pasiones culturales y políticas y cómo estaba segura que el cambió de una sociedad era por medio del arte.

Asimismo, desmenuza la esencia de Santa Sabina. Rita Guerrero se mudó de Guadalajara porque no encontraba donde mostrar sus ideas artísticas. Así llega a la Cuidad de México y estudia actuación en el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); su formación teatral la ayudó a crear ese concepto tan alucinante y poético en los conciertos de Santa Sabina.

En ese sentido, el documental no es condescendiente con Rita, ya que el director no sólo muestra sus virtudes sino también sus defectos; esos que provocaron peleas con miembros del grupo, y por lo tanto cambios de guitarristas y bateristas. El filme nos presenta a una mujer líder, exigente y que buscaba la perfección a la hora de subir al escenario.

Un punto destacado del documental es abordar los momentos políticos y sociales que vivía el país y que influyeron no sólo en Rita sino en toda una generación, sobre todo el levantamiento en armas del EZLN, y cómo varios artistas los apoyaron.

Rita estuvo nominado al Ariel 2019 como Mejor Documental. Arturo Díaz Santana logró hacerlo gracias a que obtuvo un reconocimiento en la 8ª edición del programa Ópera Prima Documental, convocado por el IMCINE, el CUEC y CONACULTA. Puedes ver el filme en la plataforma de Amazon Prime. 

Polémica, cautivadora, amante del arte, de la música barroca, del rock, del teatro, activista, siempre fiel a su estilo, Rita Guerrero fue una de la voces más poderosas del rock mexicano; y juro que hacía volar a su público.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“Chicuarotes”, un problema que no queremos ver

 

Por Martín L. González*

La directora de cine Claire Denis dijo alguna vez: “No puedo hacer un cine que no tenga rostros de la sociedad en la que vivo. La realidad y los conflictos atraviesan nuestras vidas”. En ese sentido, existen películas que logran que dichas palabras cobren vida. Largometrajes que nos muestran lo cruda y despiadada que llega a ser nuestra realidad, y sin lugar a dudas, el filme Chicuarotes es una de ellas.

Cagalera y Moloteco son dos adolescentes que viven en San Gregorio Atlapulco, quienes buscan desesperadamente alejarse de las circunstancias poco favorables en las que viven. Cuando se enteran de la oportunidad de comprar una plaza en el sindicato de electricistas, que podría cambiar sus vidas para siempre, deciden hacer hasta lo imposible por conseguir el dinero necesario que les permita irse.

En Chicuarotes los diálogos son fluidos e intentan ser lo más reales posibles, en ningún momento intentan minimizar las situaciones y mucho menos restarle importancia a las decisiones que toman los protagonistas, de hecho la película es bastante circunstancial, pues todas las acciones nos llevan a una diferente situación, desarrollando la película en un efecto de bola nieve en la que los problemas comienzan a hacerse cada vez más grandes.

Pero el mayor acierto del filme es el cast. Cada uno de los actores le da vida a su personaje de manera única. Lo adopta, lo entiende y se vuelve uno con él. Lo convierte en alguien memorable y, ya sea con muchas o pocas escenas logran crear un lazo con el público. No es necesario explóralos a profundidad para entender sus motivaciones, basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que estos personajes se encuentran más cerca de nosotros de lo que creemos.

Tristemente no todo es miel sobre hojuelas, y el gran problema que acecha a la película es el ritmo tan inconstante que maneja. Esto no ayuda para nada al largometraje. Los cambios son bastante repentinos y bruscos, por momento corta de tajo la intensidad de una escena y se nota que le cuesta trabajo volver a carburar para alcanzar la intensidad que había generado previamente.

Da gusto ver una producción mexicana que se encuentra en boca de todos. Quizá porque la película es dirigida por Gael García Bernal; tal vez porque cuentan con la actuación de Benny Emmanuel, una de las promesas actorales más relevantes del cine nacional. Al final, no importa cuál sea la razón, es un hecho que Chicuarotes es el largometraje nacional que pretende romper la taquilla y cautivar al público. Y tú, ¿hasta dónde llegarías por cambiar tu vida?

 

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.