La esperanza volátil de Claire Denis: “High Life”

Trabajando por primera vez fuera de Francia, con un elenco internacional y hablando en inglés, la realizadora Claire Denis presenta High Life, un silencioso viaje espacial sin retorno en una nave habitada por individuos violentos y traumatizados.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Denis aloja la historia de High Life en el terreno de la ciencia ficción para poco a poco subvertir las convenciones del género y con ello alterar las expectativas que pudiéramos guardar sobre el desarrollo del guion. Con base en la sutil manipulación narrativa, la directora consigue explayar su particular reflexión sobre la humanidad.

De esta forma, el filme confronta al espectador desde la cadena de imágenes iniciales: planos detalle de tierra esparcida, plantas, y otras tomas de un huerto descuidado, seguidas por la toma de un bebé que está solo, viendo una pantalla con imágenes desaturadas y casi amorfas.

High Life desafía nuestra percepción al mostrar señales de vida (las plantas creciendo, el bebé gritando) en un paraje abandonado e incierto; ya desde el prólogo nos conduce a preguntarnos ¿qué es la humanidad? O mejor dicho, ¿qué es lo que queda del ser humano? Puntos de partida para la reflexión brutal, fría y contundente de Denis.

La realizadora francesa crea una experiencia sensorial perturbadora con todos los elementos cinematográficos posibles: el silencio y los sonidos metálicos o plásticos de la nave mezclados con la disonante banda sonora de Stuart A. Staples (Tindersticks) y el paisaje sonoro a su vez conjugado con close ups de piel, cabello, sangre y otras secreciones capturados por una cámara intrusiva.

Denis explora la humanidad al enfocarse en la relación del protagonista, Monte (Robert Pattinson), con la nave y los otros polizontes. Pattinson, en una actuación contenida y enérgica, apenas logra comunicarse con frases extrañas o miradas inquisitivas, un ostracismo que provoca crudas peleas, así como un mayor aislamiento.

Monte se sabe diferente incluso entre aquellos personajes extravagantes, agresivos o fallidos; sin embargo, no deja de ser consciente de que él puede sucumbir al salvajismo más primitivo. Tiene tan presente su inestable condición humana que no puede actuar de otra manera que no sea la de aferrarse a la vida, sobre todo cuando el caos y la depresión reinan a su alrededor.

 

High Life adopta el espíritu taciturno de Monte y envuelve al espectador en una experiencia inmersiva y conmovedora. Denis dirige con maestría una película apabullante, encontrando en el viaje exploraciones similares a las de Kubrick y Tarkovsky, pero también orbitando cerca de obras contemporáneas como Moon (Duncan Jones, 2009), Sunshine (Danny Boyle, 2007) e inclusive la poética Under The Skin (Mica Levi, 2013).

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias


“I Am Mother”, entre la Inteligencia Artificial y la empatía

I Am Mother es una película de ciencia ficción que nos narra cómo una robot cría a una mujer; la joven le llama madre y el robot, hija. Una película sobre el conflicto entre la naturaleza del ser humano y los avances de la Inteligencia Artificial.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En el libro La física del futuro, del científico Michio Kaku, el autor vaticina lo que pasará con la humanidad en los próximos 100 años con base en los estudios y avances científicos. Uno de los temas que aborda es la Inteligencia Artificial (IA), en donde asegura que los robots serán una realidad y sustituirán muchos quehaceres que realizamos los humanos, no obstante, no tendrán una característica del ser humano: la empatía.

La empatía, de una forma escueta, es tener un sentimiento afectivo hacia otra persona, comprenderla y ayudarla. En ese sentido, a pesar de que la humanidad ha demostrado que a veces no tiene ningún rasgo de empatía, en la mayoría de las personas si hay ese sentimiento de apoyo, como un acto de amor hacia el otro.

Eso se puede reflejar en la película de ciencia ficción I Am Mother , los derechos de la cinta los compró la plataforma Netflix, un filme que nos narra un futuro donde el humano desapareció (la razón de por qué no la explican a fondo, sólo mencionan que las guerras los destruyeron), en la Tierra sólo queda un robot, morfológicamente parecido a una persona, con una IA extremadamente avanzada que resguarda en una especie de bunker (como una nave espacial) a embriones humanos.

Cuando decide, por medio de unos avanzados aparatos tecnológicos dar vida a un embrión, nace una bebé, la cual el robot (cuya voz la realiza la actriz Rose Byrne), cuidará y educará. Al principio, el filme por medio de elipsis, nos muestra una interacción amorosa entre el robot y el bebé, después con una pequeña niña, para finalizar con una adolescente que reconoce al robot como su madre, y por su parte el robot le dice hija.

La hija (grata sorpresa la interpretación de Clara Rugaard) hace ejercicio, tiene una alimentación saludable y recibe clases por parte del robot de ciencia y filosofía, donde debaten sobre cuestiones morales. Es decir, la chica es un ser inteligente y con una gran condición física, como si el robot estuviera creando a un ser casi perfecto.

Sin embargo, la curiosidad de la hija la lleva a preguntar y cuestionar a su madre sobre lo que hay afuera del bunker, ya que según el robot el clima de afuera puede matar a la joven. Pero un día otra mujer (gran actuación como siempre de Hilary Swank) aparece en la entrada del bunker pidiendo ayuda. Sin que se de cuenta la madre, la hija abre las puertas y ayuda a la desconocida, aquí aparece la empatía de la  joven. Esto dará paso a la revelación de secretos y  mostrará la verdadera naturaleza y objetivo del robot.

Dirigida por Grant Sputore, este filme de ciencia ficción muestra una ambientación simple pero adecuada, una fotografía sencilla y atractiva, como si fuera una obra minimalista enseña una pureza a la hora de abordar su género. Así, el director logró crear  con sólo tres personajes en pantalla el suspenso necesario para mantenernos atentos.

Asimismo, aborda el tema de la madre, de la protectora, la que cuida y educa; y la hija que gracias a su libre albedrío entra en un dilema sobre si aceptar todo lo que le dice su madre-robot. El argumento destaca por ser un tratado filosófico entre la vida humana contra la IA. Una reflexión y conflicto que ya no es un cuento de ciencia ficción.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“Upgradre: Máquina asesina”, el hombre y la inteligencia artificial

La película Upgradre: Máquina asesina es una buena propuesta de ciencia ficción, que  combina  el género de terror y suspenso para llevarnos a una metáfora acerca de las virtudes y riesgos sobre el ser humano y la inteligencia artificial.

 

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

“En un mundo cada vez más controlado por las máquinas, dónde voy a quedar yo”, le dice Grey Trace (Logan Marshall-Green) a su esposa, Asha Trace (Melanie Vallejo), mientras viajan en un automóvil que se maneja sólo. Desde el inicio, la película Upgrade: Máquina asesina nos muestra los contrastes y la esencia de una cinta de ciencia ficción, con tintes de terror que nos llevará a una metáfora poderosa sobre la inteligencia artificial, sus virtudes y peligros (un debate que actualmente ya está en la mesa).

Después de que asesinan a su esposa y los atacantes lo dejan parapléjico, a Grey Trace le implantan un microchip, con una tecnología avanzada sin parangón, en su médula espinal, con lo cual puede volver a caminar. Así, se vengará de aquellos que le hicieron daño y lo hará de una forma radical y sangrienta.

El aparato que le colocan a Grey fue creado por Eron Keen (Harrison Gilbertson), un joven con un alto coeficiente intelectual, dueño de una compañía tecnológica que tiene como objetivo construir herramientas y prótesis que beneficien al ser humano.

Para ayudar a Grey, le regala e implanta su nuevo producto: un microchip que se conecta al cerebro y puede realizar cosas que parecían imposible, como que un parapléjico pueda volver a mover todo su cuerpo.

Sin embargo, el aparato tiene vida propia y se llama Stem, quien al estar conectado con Grey platican, investigan y crean una estrategia para atrapar a los que asesinaron a su esposa. Cada vez que Grey se encuentra en una posición riesgosa y de pelea, Stem controla el cuerpo y realiza movimientos de batalla rápidos y letales. A Grey le preocupa que en esos casos el no tenga control sobre los actos que realizan.

De esa forma, la cinta nos llevará a la travesía de Grey y Stem (el aparato que lleva conectado a su cuerpo) y confrontará a estos dos en la toma de juicios de lo que se debe hacer. En ese sentido, la cinta es clara en el mensaje: ¿hasta que punto la inteligencia artificial puede sustituir el sentido común de un ser humano?

Escrita y dirigida por Leigh Whannell (La noche del demonio capítulo:3), Upgrade es una agradable película de ciencia ficción, con una ambientación que juega con el género de terror y suspenso; asimismo, tiene secuencias de acción bien realizadas que refuerzan la metáfora de la cinta.

Cuenta con una fotografía que usa una paleta de colores adecuada para guiarnos a ese ambiente contradictorio entre el ser humano y su cada vez más dependencia hacia las máquinas.

Por otra parte, al combinar la ciencia ficción con el terror, nos muestra unas escenas sangrientas sin llegar a lo gore, que muestran un ritmo agradable y atractivo.

Como si fuera una película de detectives, el personaje principal un tipo de Robocop antihéroe, nos va llevando por pequeñas pistas para dar al final un giro inesperado  con un mensaje eficaz acerca de los avances tecnológicos. La cinta aborda temas como la venganza, la dependencia a las máquinas, lo importante del sentido común, y sobre si la evolución del ser humano es convertirse en una máquina.

Updrage: Máquina asesina es una propuesta de ciencia ficción que, además de impactar con sus secuencias de acción, invita a reflexionar sobre el futuro del hombre y la inteligencia artificial. Imperdible.


 

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


“Línea mortal al límite”, vida después de la muerte

El argumento es llamativo: por medio de la ciencia demostrar que existe vida después de la muerte. Con esa premisa se estrena la cinta Línea mortal al límite (Flatliners) protagonizada por Ellen Page y Diego Luna.

Por Arturo Brum Zarco

@arturobrum

“Con la ciencia, vamos a hacer lo que la religión y la filosofía no pudo”, es una de las frases de la cinta Flatliners, de 1990, dirigida por Joel Schumacher (sí, el que hizo esas fallidas películas de Batman) y estelarizada por unos jóvenes Julia Roberts, Kevin Bacon y Kiefer Sutherland. El filme narra los experimentos de cinco doctores que provocan su propia muerte, para después ser resucitados y así demostrar que hay vida más allá de la muerte.

Dicho largometraje no es de culto, ni marco una época para sus protagonistas; no obstante, es una cinta entretenida, con un ambiente sombrío y con un guion que sí entra en el debate de la ciencia vs conceptos religiosos.

El remake de esa película, que se estrena este 2017 y dirigida por el danés Niels Arden Plev (Los hombres que no amaban a las mujeres), intenta alejarse un poco de su predecesora en cuanto a las motivaciones de sus personajes: en la original realizan los experimentos por la sana curiosidad científica, en esta versión es por un conflicto personal de una doctora.

Línea mortal al límite es una cinta de ciencia ficción y terror, con un ambiente y una fotografía que no logra definir bien su objetivo y un guión (que a diferencia de la cinta original) es cursi y no llega a abrir el debate de la ciencia contra conceptos religiosos y metafísicos, que es una de las metáforas que busca transmitir.

La doctora Courtney (Ellen Page) sufrió un accidente que provocó la muerte de un ser querido. Por eso está obsesionada con el tema y convence a sus colegas doctores Ray (Diego Luna), Marlo (Nina Dobrev), Jamie (James Norton) y Sophia (Kiersey Clemons) a que se realicen experimentos donde se detengan el corazón y se causen muerte cerebral para después con conceptos médicos ser recusitados.

Al matarse cada uno experimenta unos tipos de sueños y recuerdos que van a cambiar su vida. El mensaje es claro: la cercanía de la muerte provoca un cambio en nuestro ser.

Sin embargo cuando regresan a la vida, no vuelven solos, algo los persigue y tendrán que buscar la solución a esos demonios internos que no los dejan en paz. En ese sentido, es una película que habla sobre la redención, el perdón, la culpa; temas religiosos combinados con conceptos científicos.

Pero la anécdota no llega a cumplir, ya que su guion no es sólido, es por momentos tedioso, lleno de lugares comunes y frases trilladas y baratas; y eso es una lástima porque el argumento, como el trabajo actoral es aplaudible.

Al final es un remake que nos pudimos ahorrar, pero tiene un tema, la vida después de la muerte, que ha provocado grandes debates a lo largo de la historia de la humanidad,  eso es lo que salva un poco a la película, y por su puesto Ellen Page y Diego Luna.

 

 

*Periodista y realizador. Director y editor de CinEspacio24.


“Blade Runner 2049”, promete ser de culto

Blade Runner 2049 está a la altura de las expectativas. Es una cinta más filosófica que la primera parte. Dirigida por Denis Villeneuve (que demuestra por qué es uno de los mejores), y protagonizada por Harrison Ford y Ryan Gosling, es un filme que promete ser de lo mejor del año.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Los ojos, esa parte del cuerpo que dice mucho o esconde todo. Ahí está la clave para que el Blade Runner, K (Ryan Gosling), atrape a los replicantes, ya que en el interior de ese órgano se encuentra su número de serie. En el ojo está la prueba de ser o no ser un humano.  

Han pasado 30 años desde que vimos las travesías de Rick Deckard (Harrison Ford), cuando era un Blade Runner y cazaba a los replicantes, esos seres creados artificialmente, parecidos a los humanos y que sólo vivían pocos años. Ahora, en 2049 los replicantes han evolucionado, son más introspectivos, viven más tiempo y su necesidad de existir es mayor.

En este mudo pos apocalíptico, la humanidad tuvo problemas que casi la destruyen, por lo que tuvieron que recurrir a alimentos hechos genéticamente. Nos muestran ciudades con tecnologías avanzadas y novedosas, pero podridas por dentro.

La empresa Tyrell (que aparece en la primera parte y domina casi todo) quebró. Ahora el poder lo tiene la institución Wallace, liderada por Niander Wallace (Jared Leto), quien refleja la mentalidad y el ambiente de este mundo que sufre las vicisitudes por cambiar el orden entre lo que es ser un humano y la creación de replicantes.

K es un replicante creado para cazar a su especie. Parece que vive en la ignorancia de lo que hace, de lo que es; sin reflexionar mata y desaparece a sus semejantes. Sólo obedece órdenes. Sin embargo, distintos sucesos provocan que las cosas cambien (la ruta del héroe bien lograda gracias a un guion hermoso) y su pensamiento evoluciona o cambia y comienza la reflexión: ¿ser o no ser?

Blade Runner 2049 es una cinta visualmente bella, que nos lleva a ciudades monumentales, estructuras estéticamente encantadoras, lugares  sombríos, arenosos e inhóspitos. Crea  un mundo lleno de colores y caos que funcionan como si fueron uno mismo. La fotografía, hecha por Roger Deakins es idónea y espectacular.

La cinta (quizá el debate se centre si es mejor que la primera parte) es filosófica, ¿ser o no ser?, ¿qué nos hace ser humanos, la empatía, pensar que existimos?; es ciencia ficción, nos enseña un futuro probable y el director sabe que este género no necesita banales y superficiales escenas de acción; es reflexiva, sobre el porvenir del ser humano, la convivencia, el amor, la identificación, los ideales, el amor por vivir; su dirección es sutil, sus personajes son fieles a la continuidad de la primera parte, fieles a los replicante, fieles a los Blade Runner.

Harrison Ford vuelve a encarnar a Deckard y otra vez regresa ese personaje taciturno, solitario, adelantado a su época. Por su parte Ryan es un gran sustituto, en sus manos estaba invocar de nuevo la esencia de un Blade Runner y lo logra con creces.

El papel de la mujer es parte fundamental en esta cinta, ya que encarnan personajes fuertes, independientes y con reflexiones más profundas sobre su ser. Ahí está la oficial Joshi (Robin Wright) que dirige la caza de los replicantes ; Luv (Sylvia Hoeks) una despiadada replicante que quiere ser la mejor; y Joi (Ana de Armas) una bella inteligencia artificial que comprende más allá de su sistema operativo.

El director Denis Villeneuve, que ya había demostrado su calidad en cintas como Sicario y La Llegada, comprueba con Blade Runner 2049 que es uno de los mejores directores de Hollywood en la actualidad, ya que hace algo que parecía impensable, hacer una película de culto basada en otra cinta de culto. Y muestra cómo la clave está en los ojos.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación y Editor de CinEspacio24. Colaborador de Cio Noticias.

 

 

 


“Life: vida inteligente”, un espacio predecible

El espacio es el escenario favorito para las películas de ciencia ficción, y hay ejemplos que los han utilizado como un personaje más: 2001: Odisea en el espacio, Alien o Gravity; grandes películas que han hecho un trabajo destacable. En ese sentido, la película Life: vida inteligente intentó lo mismo, pero su resultado fue una película predecible, llena de lugares comunes y con poca originalidad; sólo rescatada por sus buenos efectos especiales.

Por Arturo Brum Zarco*

Life: vida inteligente es una historia parecida a Alien o mejor dicho es una pobre imitación de dicha película, sus escenas y actuaciones tratas de similar a Gravity, pero no lo logra; sus personajes se quedan corto en cuanto a sus motivaciones.

Dirigida por Daniel Espinosa, la película cuenta la misión interestelar realizada por varios países con el objetivo de analizar unas muestras celulares que vienen del planeta Marte.

De esa forma, la tripulación de una nave que se encuentra en el espacio cerca de la órbita con la Tierra, descubren, gracias a las muestras que obtienen, que en Marte hay vida, ya que una pequeñísima muestra celular comienza a moverse y a crecer.

Protagonizada por Jake Gyllenhaal, Rebeca Ferguson, Ryan Reynolds, Hiroyuki Sanada y Olga Dihovichnaya. Los tripulantes mostrarán al inicio una gran emoción por lo que descubrieron; sin embargo, la pequeña creatura, a la que le llamaron Calvin, no es tan inofensiva como pensaban.

Entre los personajes está el clásico científico amante de la ciencia, el doctor renegado, el piloto chistoso y cínico, la doctora amigable, y el héroe que arriesgará todo ; es decir, cada personaje es un estereotipo de este tipo de películas; no hay nada nuevo ni mención que merezca alguno de ellos.

El pequeño visitante de Marte crecerá hasta convertirse en un tipo de pulpo transparente que se alimenta de sangre. Ahora la misión será evitar que llegue a la Tierra.

Se estrena este viernes 24 de marzo en los cines mexicanos; y sí tiene sus momentos divertidos y de suspenso, gracias a los buenos efectos de la cinta, lo único por lo que vale la pena verla.

 

 

*Periodista. Director de Comunicación de CinEspacio24, escribe en Cio-Noticias y es conductor del programa Butaca Digital de Radio Trece