“Rodin”, un artista de dos pasiones – CinEspacio24

“Rodin”, un artista de dos pasiones

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Rodin, la película de Jacques Doillon (Ponette, Le petit criminel) que estuvo nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes, encuadra al histórico escultor bajo una sola idea: la pasión. La pasión por la escultura y por las mujeres.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia 

En esta dualidad, arte (escultura) y musas (mujeres), Jacques Doillon trabaja con dos excelentes actores: Vincent Lindon en el papel de August Rodin e Izïa Higelin como Camille Claudel, la eterna amante y musa del artista.

August Rodin es un escultor maduro. Sus obras y talento son reconocidas; sin embargo, con el tiempo, él y otros artistas de la época, especialmente Cézanne y Monet, comienzan a ser rechazados por las tendencias de la época. Sus estilos son, según la opinión, extraños. Pese a esto, a Rodin se le encarga esculpir la obra “La puerta del infierno” de Dante Alighieri.

Por otra parte, en esta escultura de dos lados, Rodin lidia con el amor de Camille Claudel, su discípula y al mismo tiempo amante, y con el amor de su esposa Rose Beuret.

De esta forma, con dos pasiones, Jacques Doillon esculpe a Rodin a su manera: con la cámara. Planos en los que los objetos están bien distribuidos, enfoque a los gestos de los actores y planos largos en los que la secuencia no se pierde, componen la obra del director francés.

Arte y amor, amor y arte: eso es August Rodin en esta película. Y el trabajo que realiza Vincent Lindon en su actuación no falla. Hay que ver de cerca los ojos del actor, sus ademanes y su tono de voz para reconocer que hay un tono de inquietud: inquietud por cincelar a la perfección “La puerta del infierno”, inquietud por el amor de muchas mujeres e inquietud por los ataques a su obra en su contexto.

Por esta razón es que el director se enfoca en las dos pasiones de Rodin a modo de escultura, por partes. En una película esculpida en fragmentos de la vida cotidiana de Rodin, Jacques Doillon establece un ritmo discontinuo, como el amor de August Rodin por sus mujeres. Sin embargo, este ritmo sin continuidad pierde, en la mayoría de las escenas, el sentido de la película.

Y, así, discontinuamente la pasión doble de Rodin se desvanece hasta caer en un final y un plano insuperable: una metáfora de lo que significa la escultura para August Rodin y su inmortalidad en el tiempo.

 

 

*Periodista. Comunicador. Reportero y Colaborador en CinEspacio24


  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Sé el primero en comentar en «“Rodin”, un artista de dos pasiones»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*