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La película Perdida nos narra la historia de Eric (José María de Tavira), un joven director de la orquesta filarmónica de la Ciudad de México, quien vive con su novia Carolina (Paulina Dávila), una joven colombiana que desaparece misteriosamente cuando Eric conoce en un bar a Fabiana (Cristina Rodlo), una linda chica que es mesera.

 

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

El director Jorge Michel Grau nos entrega una cinta demasiado ambiciosa pero muy desorganizada. Estructuralmente, el guion está mal ejecutado y esto hace que se vuelva repetitivo.

Constantemente intenta jugar con las perspectivas, mostrándonos la historia desde el punto de vista de tres personajes: Eric, Fabiana y Carolina, apelando de esta manera a uno de los aspectos narrativos más utilizados en los thriller -aquel género que nos provoca suspenso manteniéndonos al filo del asiento- ya que suele ser muy eficaz, siempre y cuando sea bien ejecutado, tristemente este no es el caso.

El principal punto de impacto en el juego de perspectivas es el manejo de información para beneficio de la trama, y eso es algo en lo que falla en Perdida, ya que pierde mucho tiempo al inicio de la película mostrando cosas que podrían haberse ahorrado.

La primera parte de la historia es contada desde la perspectiva de Fabiana, quien entra repentinamente a la vida de Eric, quien funge como el primer punto de sospecha en la película, sólo que se enfocan tanto en hacernos notar esto que la cinta comienza a generar huecos argumentales, lo que hace que constantemente nos preguntemos cómo es que llegamos hasta ciertos puntos de la historia.

Esto se convierte en un problema más grande, ya que si miramos en retrospectiva se siente hasta forzado el desarrollo de la trama, especialmente la relación amorosa entre los protagonista, lo cual aunado a la poca química que existe entre ellos, desemboca en un noviazgo que se siente poco natural.

A pesar de esto la película logra recuperarse para el segundo acto, consiguiendo explotar y pulir los aciertos que se logran vislumbrar al inicio de la cinta como el juego de cámaras (que son muy arriesgados y a pesar de ello salen adelante) o la banda sonora.

Esto hace que el largometraje vaya en ascenso, cautivando al espectador y provocando -al fin- esa sensación de suspenso que tanto deseaban crear desde el inicio. Por desgracia, la película se auto sabotea una vez más.

Justo cuando el filme alcanza su punto más alto, el director decide extender más la película, consiguiendo una caída en picada de la que no logra recuperarse, dejando una interesante propuesta muy golpeada.

“Dicen que cuando que cuando el río suena, es porque se ahogó la orquesta”, y al ser tan inconsistente la película, Perdida termina por ahogarse, y tristemente no hay salvavidas que logre rescatarla.

*Colaborador CinEspacio24


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