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La nueva cinta del reconocido director  coreano Bong Joon Ho, Parásitos, nos narra cómo cuatro miembros de una familia de clase baja, engaña a una  de clase alta para que los contraten  como tutores de sus hijos, chofer y trabajadora del hogar. Un filme que con una novedosa metáfora, con comedia, tragedia y suspenso aborda las diferencias de las clases sociales. 

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La complejidad y las metáforas visuales con que el director coreano Bong Joon Ho aborda la diferencia de clases sociales en su reciente cinta Parásitos es sutil y voraz; con unos planos que en todo momento cuentan algo, la película es una delicia que pasa por la comedia, humor negro, suspenso y tragedia, sin perder en ningún momento su premisa.

En Parásitos cada secuencia, encuadre, sonido, diálogo, diseño de producción y actuaciones es el perfecto ejemplo de cómo cada parte de una película tiene que estar bien conectada y desde su posición respetar el argumento.

De esa forma, Bong Joon Ho (que ya nos había entregado joyas como Memories of murder, El huésped, Mother, El expreso del miedo y Okja) se supera en todos los aspectos y nos entrega el filme que es, hasta el momento, su obra maestra; donde combina con excelencia las diferencias de dos tipos de familia: una en una situación económica precaria y la otra de clase alta, para mostrarnos cómo la lluvia no es lo mismo para cada una.

Mientras unos pueden disfrutar la lluvia desde su espectacular ventana en la sala de su sillón; los otros sufren al ver su casa inundada y con el agua saliendo hasta por el escusado. Pero Bong Joon no intenta buscar culpables o criticar la forma de ser de unos u otros, simplemente muestra de una forma honestamente brutal que las diferencias son enormes.

Al respecto, el director no hace una cinta sobre la maldad de una u otra clase social, es una cinta metafórica sobre la búsqueda de la supervivencia, del sueño de tener una vida cómoda y placentera: una paradoja para muchas personas en el mundo. Esa paradoja es lo que nos lleva al término parásitos.

El parásito es un organismo que vive gracias a que se alimenta de otro organismo. Con esa definición en mente, el director construye una historia con una anécdota que demuestra que todos podemos ser o somos parásitos. 

Parásitos nos cuenta la historia de una familia, padre, madre, un hijo y una hija , que viven en un sótano, y quienes buscan trabajos fáciles y que les den una comodidad inmediata.

El inicio de la cinta, el cual en tan sólo unos segundos resume de manera brillante lo que vamos a ver, es una muestra de un adecuado uso del lenguaje cinematográfico: una toma que muestra la pequeña ventana del sótano, y dentro de la casa unos calcetines colgados en el techo, la cámara baja lentamente para presentarnos a un joven que desesperadamente busca una señal de wifi de algún departamento de a lado para poder conectarse a internet, así toda su familia comienza a buscar una señal, hasta que la encuentran poniéndose arriba del escusado.

Esa escena que puede parecer lúdica encierra toda la premisa y el mundo que nos va a presentar el director, una familia que busca sobrevivir  a partir de engañar a otros.

Así, el hijo de la familia de clase baja consigue, con títulos falsos, trabajo como tutor de una joven  de clase alta, y logra convencer a sus nuevos empleadores que él conoce a una experta tutora en terapia de arte (su hermana), a un chofer experimentado (su padre) y a una trabajadora del hogar  responsable (su madre). Sin saber que sus nuevos empleados son una familia, los contratan y comienza una historia de engaños, que bien parece una comedia, pero que poco a poco se forma alrededor de ella una tragedia y un suspenso tan bien logrado que tiene un desenlace abrumador.

Las metáforas visuales siempre presentes en la cinta van a reforzar en cada momento lo que el director quiere transmitir, por ejemplo,  los planos y tomas  de la casa del sótano son cerrados y claustrofóbicos,  al contrario de la casa del matrimonio con dinero que tiene planos abiertos, y aún así los dos escenarios mantienen una estética visual poética.

Asimismo, la cinta da la sensación de que los de la clase alta siempre caminan hacia arriba, y los otros, los menos afortunados, van para abajo, hay una secuencia extraordinaria donde la familia de clase baja caminan  rumbo a su casa y parece que las escaleras que tienen que bajar nunca van a terminar. Esta construcción que podría parecer obvia se esconde en la sutilidad de las actuaciones, en el inteligente guion, con diálogos aspiracionales, burlones, críticos,  clasistas y lúgubres.

Parásitos es una excelente metáfora de la diferencia de las clases sociales, una diferencia donde siempre verán la lluvia de una forma distinta.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.

 

 


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Arturo Brum Zarco

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