“Mandy”, su universo hipnótico y sangriento

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Mandy es una cinta con un universo fuera de lo normal,  una paleta de colores impresionante, nos lleva a una estética de los años 80, y narra la historia de un hombre que busca venganza después de que una secta religiosa mata a su pareja. Él acabará con sus enemigos de una manera desquiciada y sangrienta. No apta para estómagos débiles.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Nicolas Cage con la cara ensangrentada, conduciendo como un loco un carro a toda velocidad y persiguiendo a unos motociclistas que vienen del infierno (o cualquier otro mundo menos uno angelical), parecería que es una locura más de dicho actor, pero no lo es, es una de las secuencias de la hipnótica y perturbadora Mandy.

Una cinta que juega con la estética de los años 80 para mostrarnos un universo aparte, donde la fantasía, el gore, el amor, la violencia, las drogas y el fanatismo religioso se unen en una historia con un argumento simple pero que visualmente es muy atractiva y poco convencional.

Mandy, dirigida por Panos Cosmatos, está ambientada en 1983, cuando la televisión y el cine jugaba con seres de otro planeta y las películas de serie b, gore, ciencia ficción y fantasía tomaban lugar en la pantalla, aunque su manufactura fuera de una calidad ínfima; por tal motivo, formaron a toda una generación en ese mundo.

A ese entorno nos lleva Mandy, que nos narra el amor profundo de una pareja. Red Miller (Nicolas Cage) trabaja en un bosque talando árboles, su novia, Mandy Bloom (Andrea Riseborough) es una artista que le gusta pintar, leer  ciencia ficción y trabaja como cajera en una tienda de autoservicios. Viven en una cabaña en medio de un bosque, y disfrutan su compañía de una manera pasional y divertida.

Cuando el líder de una secta religiosa, que consume LSD sin mesura, ve a Mandy, asegura que un poder supremo le ha ordenado poseerla. Por tal motivo, sus fieles seguidores hacen un pacto con unos motociclistas – depravados, diabólicos y que les gusta matar, drogarse y beber sangre – para secuestrar a Mandy.

El líder de la secta cree que Mandy caerá a sus pies y la convencerá de unirse a ellos; pero sucede lo contrario, ella se burla de él. Por lo tanto, en frente de Red, que está atado con un alambre de púas, la matan.

No sabemos de donde viene Red, pero después de la muerte de su pareja, va por una escopeta especial que tenia escondida y forja como si fuera un espada una arma especial para vengarse de todos.

Red va por su venganza, primero contra los incógnitos motociclistas y después contra la perturbadora y enferma secta. De esa forma, la cinta nos muestra batallas con sierras eléctricas, asesinatos salvajes,  persecuciones fuera de lo normal y a un Nicolas Cage con una locura que impregna toda la película.

La primera hora  de Mandy es hipnótica, cuando nos presentan el amor de la pareja; el resto,  son escenas de terror, violentas, con un gore interesante y el ritmo es diabólicamente atractivo.

Pieza clave de la cinta es su fotografía, ya que no le da miedo  explotar el color blanco para que se vean pequeños granos en la pantalla, y combinar y contrastar colores azules, rojos, amarillos y verdes; la paleta de colores va de acuerdo a esa locura que es Mandy.

Con un argumento sencillo, el camino del héroe en todo su esplendor, tiene su fortaleza en una dramática y desquiciada actuación de Cage y Andrea; dos locos enamorados que se encontraron con unos peligrosos fanáticos religiosos; quizá ese sea el mensaje, cuidado con las sectas.

 

 

 

La encuentran en Prime Video

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


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