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Las niñas bien, dirigida por Alejandra Márquez Abella, es una cinta ambientada en la crisis económica de 1982, una parodia de la clase alta de ese tiempo que bien puede ser la de la actualidad. Destaca la brillante actuación de Ilse Salas.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Hay una sociedad en México que vive en una “burbuja”, es decir, como en otra realidad: donde no importan los pobres, los mayores atributos son las riquezas, y por su cómoda y ostentosa situación económica piensan que tienen mayores privilegios que los demás. Obviamente hay sus excepciones, no generalicemos.

Sin embargo, esta sociedad de clase alta que vive en su “burbuja” es clasista, racista y en varios casos cruel; para ejemplo, sólo hay que dar un paseo por las redes sociales y buscar a los apodados “lords” o “ladys” que se han hecho famosos por jactarse de su alto nivel socio-económico.

México es un país clasista, y lo ha sido por varios años, como si la división entre pobres y ricos fuera muy marcada (de nuevo, hay sus excepciones, existe gente de clase alta con un fuerte compromiso social y personas de bajos recursos sin ningún tipo de ética y moral).

Este México clasista, donde las apariencias son todo se refleja de una forma divertida e irónica en la cinta Las niñas bien, segundo largometraje de la directora Alejandra Márquez Abella y basado en unos relatos de la escritora Guadalupe Loaeza.

Además de la buena manufactura que tiene el filme de Alejandra Márquez,  la cinta está ambientada en los años 80, en específico en 1982 cuando sucedió un fuerte crisis economía en el país que gobernaba el ex presidente López Portillo, famoso por su frase de que iba a defender al peso como un perro. Una cinta que  destaca porque el filme es atemporal, ya que muestra que el clasismo lleva muchos años en este país.

La cinta narra la historia de Sofía (una de las mejores interpretaciones de Ilse Salas), una mujer de clase alta, que vive en la Lomas (colonia donde reside la gente adinerada), tiene tres hijos, está felizmente casada y se dedica a ir un club privado a jugar tenis con sus amigas y después a sentarse a tomar  café y hablar de viajes, nuevas compras, criticar al otro y presumir su riqueza.

Las niñas bien inicia con una fiesta, es el cumpleaños de Sofía y su celebración es ostentosa y  lujosa, sus invitados son de “su misma condición”; son parte de esa “burbuja” donde a ellos no les pasa nada.

Alejandra (de nuevo una gran actuación de Cassandra Ciangherotti, les recomiendo mucho ver su filmografía) es la mejor amiga de Sofía, viven juntas en ese mundo aparte, donde lo más importante es lucir el vestido que compraron en Europa.

Al círculo de amigas llega Ana Paula (papel que realiza Paulina Gaitán), una mujer que se casó con un hombre millonario y que al principio es rechazada, pero mientras demuestra que cada vez tiene más dinero, más amigas consigue.

El conflicto aparece cuando el país atraviesa una fuerte crisis económica  que afecta a todo el mundo. En la cinta la que sufre más consecuencias de esto es Sofía, ya que la empresa de su esposo quebró y poco a poco les están embargando todo; y ante eso, Sofía trata de aparentar que no pasa nada, que sigue siendo la misma persona con dinero; sin embargo,  ahora su tarjeta es rechazada y sus cheques son rebotados y su esposo se ha vuelto alcohólico.

El filme es una parodia a la clase alta, a su clasismo, a su crueldad hacia su servidumbre, a los chismes, a las burlas entre ellos; y esto se refleja con una detallada dirección de arte,  una producción minuciosa, unas secuencias metafóricas y reflexivas y  unas actuaciones que hacen de la cinta una novedosa y buena comedia mexicana.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.

 

 


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Arturo Brum Zarco

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