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Con el objetivo de que se lleven mejor, un padre lleva a sus hijos y a su nueva pareja a pasar Navidad  a una cabaña en medio de las montañas; pero los dos hijos no aceptan a la nueva figura materna y realizarán actos contra ella.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Después del suicidio de su madre, Aidan (Jaden Martell), un adolescente, y su hermana menor, Mia (Lia McHugh), no aceptan a la nueva pareja de su padre, Grace (Riley Keough), a quien además culpan de la muerte de su mamá.

Cuando su papá, Richard (Richar Armitage), les comenta a sus hijos que planea casarse de nuevo, estos se molestan de una forma radical y aseguran que jamás aceptarán a Grace.

Grace (buena actuación de Riley) es una mujer con un pasado turbio, su padre era líder de una secta y por órdenes de él todos sus miembros se suicidaron, menos su hija que logró escapar. Por tal motivo, ella tiene algunos problemas mentales y necesita tomar medicamentos para estar sana.

Con el fin de que puedan compartir Navidad todos juntos, Richard lleva a Grace y a sus hijos a la cabaña familiar que tienen en las montañas; pero la advertencia de los niños en verdad era radical y realizarán actos aterradores hacia la novia de su padre, los cuales poco a poco la llevarán a la locura, una locura que siempre ha estado en su vida.

De eso trata la cinta La cabaña siniestra (The lodge), la nueva cinta de los directores Severin Fiala y Veronika Franz, quienes llamaron la atención del público y la crítica en 2014 con la película austriaca de terror Dulces sueños mamá (Ich seh ich seh), una cinta que también aborda problemas familiares y la negativa de unos niños por aceptar una figura materna, lo que lleva a un desenlace tétrico.

Así, tanto La cabaña siniestra y Dulces sueños mamá tienen muchas similitudes: un terror psicológico abrumador, escenarios que parecen estar alejados de la civilidad, el dolor y la locura hacia la figura materna, y sobre todo, el rechazo de niños por cosas que sienten o creen que se les han impuesto.

En Dulces sueños mamá todo ocurría en una casa en medio del bosque, a lado de un lago y en primavera, en La cabaña siniestra también los hechos suceden en una casa, en medio de las montañas pero ahora en invierno, donde la nieve cubre todo el lugar. De esa forma las dos cintas cumplen con construir un ambiente claustrofóbico, irreal, como si estuvieran atrapados en un mundo aparte.

En La cabaña siniestra vamos a ver por medio de un montaje con un ritmo semilento cómo la película va crear a pasos lentos pero bien hechos una tensión que se construye alrededor de las cosas que le suceden a Grace en esa cabaña a la que fue para intentar llevarse bien con sus futuros hijastros.

Si algo han demostrado estos dos directores austriacos es que la tensión se crea poco a poco, sin prisa y esto da como resultado que el espectador se involucre y sienta la presión del personaje principal.

Gracias a la creación de secuencias aterradoras, ensoñaciones metafóricas, la tensión de sus escenas, una fotografía que juega con los contrastes, la cinta funciona para evitar los problemas de verosimilitud que tiene la narrativa y deja en el espectador la duda de qué es real o falso.

Con un terror psicológico que usa símbolos católicos y la rebeldía enfermiza de unos niños, La cabaña siniestra es una de las mejores películas de terror del año.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


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Arturo Brum Zarco

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