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Da 5 Bloods, dirigida por Spike Lee y distribuida por Netflix,  cuenta la historia de cuatro veteranos  afroamericanos de la guerra de Vietnam que deciden regresar a dicho país para buscar los restos del líder de su escuadrón y un tesoro que escondieron ahí.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Luego de criticar y mofarse de un rancio grupo de miembros del Ku Klux Klan en BlacKkKlansman (2019), Spike Lee viaja a Vietnam para abordar un relato de amistad o, mejor dicho, hermandad.

Da 5 Bloods cuenta la historia de cuatro veteranos de la guerra de Vietnam que deciden regresar a dicho país para buscar los restos del líder de su escuadrón, el Dinámico Norm, además de un tesoro que él mismo les ayudó a esconder.

Desde el inicio de su carrera, los “joints” de Lee han gozado de una perspectiva social e histórica con personajes que señalan fracturas en la sociedad o son acosados por un sistema fallido y corrupto. Claro que en ciertos puntos de su extensa filmografía el director/escritor neoyorquino también ha tenido la oportunidad de explorar otros formatos y géneros como el documental (Kobe doin’ work, 2009), el melodrama televisivo (She’s Gotta Have It, 2017-2019) y el thriller (Inside Man, 2006).

Sin embargo, Lee se las ha ingeniado para sutilmente señalar los prejuicios y la doble moral de una gran parte de la sociedad estadounidense, aun operando bajo las convenciones de un formato televisivo o un género cinematográfico por medio de tramas en apariencia sencillas.

En Da 5 Bloods el realizador ataca uno de los episodios más escandalosos y turbulentos de los Estados Unidos: la guerra de Vietnam. Pero, Lee siendo Lee, desde un inicio abandona la solemnidad o cualquier rastro de recato para desplegar una enérgica forma técnica con la cual traza un relato épico cercano al género de acción.

Lee elabora un discurso construido con tres niveles narrativos. En la superficie tenemos la aventura en Vietnam que en un principio se presenta como un reencuentro casi turístico pero la realidad es que los “Sangres” Paul, Eddie, Melvin y Otis están a punto de embarcarse en una misión de expiación en las profundidades de la selva.

Al adentrarse en la selva-pasado los veteranos también penetran las entrañas de sus propios traumas; debajo de la dinámica trama de acción Lee explora las otra dos narrativas que se confrontan. Una es la confusa gesta heroica del pasado donde comprendemos la figura espiritual que fue su líder, el Dinámico Norm, y la otra consiste en un presente “huérfano” donde los viejos exsoldados buscan cerrar un ciclo de nostalgia y pena que afecta su percepción del presente.

De forma paralela, Lee puntualiza diálogos e ideas con imágenes documentales (en foto y video) de la guerra de Vietnam. La paradoja queda clara: la hermandad entrañable de cinco hombres tuvo su origen dentro de una pesadilla que los dejó marcados para siempre.

El mismo archivo documental refuerza el punto anterior y expone lo absurdo de la guerra, la tragedia de cómo las personas en el poder en Estados Unidos utilizan/explotan a un segmento de su población para sacrificarlo en pos de una codiciosa expansión territorial, económica e ideológica, en una empresa de colonialismo moderno.

Asimismo, Lee manipula cuatro formatos cinematográficos y tres relaciones de aspecto, trabajando en digital y en 16 mm con el legendario fotógrafo Newton Thomas Siegel (Drive, 2011). El resultado brinda una cinematografía muy rica complementada además por la fotografía fija documental y un breve segmento tipo turístico filmado en super 8 y corregido de forma digital[1].

El juego de realización permite reforzar el discurso porque delimita no sólo lo obvio, pasado y presente, sino también contribuye a descifrar las perspectivas (estados mentales) de los “Sangres”.

El ludismo-arte que Lee desarrolla poco a poco deviene un tríptico que abarca el pasado, el presente y un extraño impasse donde se entrelazan pasado y presente.

Con su propuesta estética, Lee parece aproximarse más a una reflexión social que a una crítica o lección histórica pues la película no presenta un conflicto de “buenos contra malos” sino que establece un panorama emocional de malestar y trauma tanto para protagonistas como para personajes secundarios.

Sin caer en discursos maniqueos ni en el adoctrinamiento, el director nativo de Atlanta también nos regala una clase introductoria sobre historia y cultura afroamericana con diálogos que evocan figuras clave como The Temptations, Aretha Franklin y Marvin Gaye, al igual que las obligadas referencias a los Panteras Negras, Martin Luther King Jr y Malcolm X.

Asimismo dicta cátedra de cine. En primer lugar con el uso de los mencionados formatos, donde cada uno tiene su propio lenguaje (encuadre, color, montaje) y en segundo con referencias a películas antibélicas como Apocalypse Now (Coppola, 1979) y Platoon (Stone, 1986) así como a películas de aventuras en tierras exóticas con guiños a The Treasure of the Sierra Madre (Huston, 1948) y en menor medida a Aguirre: the Wrath of God (Herzog, 1972).

Si bien en BlacKkKlansman ostentó una narrativa mejor estructurada y una sobria forma estética, Spike Lee demuestra con Da 5 Bloods su faceta emotiva (casi romántica) próxima al Hollywood más tradicional, pero desarrollada con su característico estilo desenfadado, audaz y disruptivo.

*Cineasta y Colaborador de CinEspacio24

[1] Matthew Dessem, Slate, “Why Da 5 Bloods has four aspect ratios”, 2020, junio 11, https://slate.com/culture/2020/06/da-5-bloods-aspect-ratios-explained-spike-lee-movie.html


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