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“Hasta el último hombre”, gran dirección de Gibson

“Hasta el último hombre”, gran dirección de Gibson

Mel Gibson está de regreso con su nuevo filme Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge), donde vuelve a realizar una buena película, con una narrativa agradable, efectos destacables y una dirección que la hacen quizá su mejor cinta hasta el momento.

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Por Arturo Brum Zarco*

Señores y señoras, Mel Gibson está de regreso, después de aquellas fallidas declaraciones que hiciera en estado de ebriedad y lo mantuvieran alejado de Hollywood, con su nuevo filme Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge) vuelve a realizar una buena película, con una narrativa agradable, efectos destacables y una dirección que la hacen quizá su mejor cinta hasta el momento.

Primero quiero comentar que este filme tiene toda la ideología de Gibson con respecto a su religión y a su nación, lo que vemos en casi todas sus películas, ya sea actuando o dirigiendo. Por ejemplo, en Corazón valiente vemos a los escoces cristianos pelear con los ingleses protestantes, o en El patriota donde la nación de Estados Unidos pelea con los ingleses protestantes y que mejor muestra que La pasión de Cristo.

Es decir, en Hasta el último hombre claramente se ve reflejado su pensamiento hacia el cristianismo y su nacionalismo, y eso no tienen nada de malo, ya que lo sabe hacer bien y lo cuenta de una forma profesional y con el humanismo necesario para que su película no caiga en el fanatismo.

Así, el largometraje es una biopic que narra la historia del soldado estadounidense Desmond Doss (interpretado por Andrew Garfield), quien decidió alistarse en el ejército de su país y combatir en la Segunda Guerra Mundial. Sólo que había algo que lo hacía diferente a todos los demás, iría a pelear sin armas, ya que su conciencia y religión le prohibían usar cualquier tipo de arma de fuego y mucho menos matar a alguien.

Por supuesto eso hizo enfurecer a sus superiores, quienes no querían permitir que fuera a la guerra. Sin embargo, se convirtió en el primer objetor de conciencia que se le permitió ir, y en este caso fue como médico. De esa forma se va a combatir y a pesar de que sus compañeros de su batallón estaban en contra de él, se convirtió en un héroe en la batalla por la toma de Okinawa, Japón, en donde salvó la vida a 75 soldados estadounidenses; gracias a su empeño y fuerza de voluntad.

La cinta comienza con la infancia de Desmond, donde nos presenta a su hermano y madre, y a la figura de su padre un hombre violento y alcohólico que combatió en la Primera Guerra Mundial. De esa forma nos hacen partícipes de sus motivaciones para, ahora si queda bien la frase, ir a la guerra sin fusil.

Ya en la batalla en Okinawa, que tiene efectos impresionantes y sangrientos (me hizo recordar esa gran escena donde soldados gringos bajan en Normandia en la película Salvando al soldado Ryan), Desmond aunque no llevaba armas y su compañía había sido casi aniquilada, rescató a los soldados que pudo.

Bajo una dirección destacable y dejando claro las motivaciones de Desmond para no portar armas, es una buena cinta bélica y una biopic bien narrada. Con una actuación de Garfield aplaudible. Se estrena este jueves 29 en las salas mexicanas. Mel está de regresó y ojalá se quede callado, no tome tanto y dirija más películas.

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*Periodista. Director de Comunicación de CinEspacio24, escribe en Cio-Noticias y es conductor del programa Butaca Digital de Radio Trece

1 Comment

  1. nicolas

    soy chileno, y no se si es por la manera que dicen uds y diferencian a los protestantes, pero por lo que sé ellos tambien son cristianos, la diferencia entre católicos y protestantes es que unos creen en la autoridad del papa y los otros no, muy buena columna, la veré cuando llegue a mi pais

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