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La cinta, El joven Ahmed es una obra que muestra como un joven belga y musulmán,  interpreta el Corán desde un perspectiva extremista y peligrosa, y cómo esto lo lleva a cometer un acto atroz contra su maestra. El filme tiene su fortaleza en no generalizar ni estigmatizar.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

El fanatismo religioso le da la espalda a la realidad, y eso es peligroso. Ciega a la persona y lo vuelve un ser que no acepta ningún argumento o evidencia que esté en contra de su ideología; es así cómo se convierte en alguien con odio hacia todo aquel que piense diferente.

Intentar dar una respuesta de por qué la gente se vuelve fanática hasta extremos inimaginables es un tema por demás complejo, lo que es seguro es que cualquier persona está expuesta a caer en este tipo de situaciones, sobre todo si se encuentra en un estado vulnerable.

Al respecto, la película belga El joven Ahmed (Le Jeune Ahmed) aborda el tema desde la perspectiva de Ahmed (Idir Ben Addi) un adolescente musulmán, a quien un adulto y extremista religioso logra convencerlo para seguir las interpretaciones más violentas del Corán.

Este joven que viene de una familia cariñosa  y que es parte de una comunidad de dicha religión que busca la tranquilidad y el respeto con otras religiones, comete un acto en “defensa” de su religión: intenta matar a su maestra por el simple hecho de enseñar árabe y tener un novio judío.

Ahmed tiene un físico delgado, un caminar que parece ir en cámara lenta y una cara que parecería que no mataría ni a una mosca; y esa presentación del personaje es un acierto de la película, ya que no nos muestra el clásico estereotipo de un extremista religioso, sino a un joven aparentemente normal.

Ese detalle de la cinta logra que la cinta no caiga en los lugares comunes, y muestra que todos podemos ser presas del fanatismo.

Para Ahmed su religión se vuelve su todo, su existencia depende, según él, de defenderla desde un sentido extremista, donde a la mujer no se le respeta, las oraciones tienes que ser con una puntualidad exagerada, todos los que no profesan su religión son inmorales, pecadores, enemigos y merecen la muerte.

Punto a su favor tiene la cinta mostrar todo esto sin estigmatizar a la religión y a la comunidad musulmana. Los directores de la cinta, los hermanos Jean- Pierre y Luc Dardenne realizan un trabajo cuidadoso para no confundir al espectador y enseñar que el fanatismo es manipulación y engaño.

En ese sentido, técnicamente la película va acorde al mensaje que quieren dar, ya que la fotografía casi siempre son tomas desde la espalda de Ahmed, lo que produce un sentimiento de que también al espectador lo está rechazando; esa cámara que sigue Ahmed pocas veces no enseña su cara, ese gran trabajo de la fotografía logra crear una barrera entre el espectador y el joven protagonista que ha decidido que la mayoría de las personas están en su contra, son pecadores y enemigos a muerte.

Este relato contemporáneo nos muestra como el fanatismo religioso da la espalda a la realidad

Los directores de El joven Ahmed ganaron la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2019 como mejores Directores, y es que mostrar el riesgo de los extremos religiosos sin caer en generalizaciones no es sencillo; además, conseguir por medio de la fotografía una pared entre el protagonista y el espectador es de una pureza y una sutilidad cinematográfica única.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias 


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Arturo Brum Zarco

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