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Con una gran actuación de Scarlett Johansson y Adam Driver, Historia de un matrimonio, dirigida por Noah Baumbach, es una dolorosa y conmovedora cinta sobre el infierno que puede ser un divorcio. 

 

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La cinta Historia de un matrimonio (Marriage Story) inicia con la voz en off de los dos personajes principales quienes leen unas cartas; primero Charlie (Adam Driver), quien resalta (o critica un poco) lo que más le gusta de su esposa; después toca el turno de Nicole (Scarlett Johansson), ella hace lo mismo y destaca las cualidades (o problemas) de su esposo, y concluye : “siempre lo voy amar aunque ya no tenga sentido”.

El principio de la película, dirigida por Noah Baumbach ( un maestro del cine independiente y que sabe retratar incisiva y conmovedoramente la complejidad de lo cotidiano), es una muestra de cómo crear la esencia de una película desde el primer momento y a partir de ahí llevarnos a la construcción de personajes con contrastes, que sufren, aman, sueñan y vivirán un tormentoso divorcio (¿qué separación es fácil?).

Charlie es una director de teatro que poco a poco se ha convertido en un referente en el mundo artístico neoyorkino. Su esposa, Nicole, es su actriz principal desde hace ocho años, donde ella ha demostrado su gran capacidad como intérprete. Tienen un hijo de unos cinco años, que es su prioridad.

Esta exitosa pareja que parecen ser el uno para el otro y destinados al “vivieron felices para siempre” (esa irreal construcción), han decidido divorciarse por simplemente ya no tener cosas en común o no aguantarse el uno al otro.

Nicole se muda al lugar donde nació y vive su familia, Los Angeles, ya que le ofrecieron un papel en una serie de televisión. Para Charlie que su ex esposa e hijo se muden sólo es por un tiempo, mientras dura el programa donde ella va actuar; sin embargo, Nicole no piensa regresar: “si pienso cómo era mi vida antes de Charlie, esa era en Los Angeles”, afirma nuestra protagonista.

Así, ella decide contratar a una abogada, y Charlie que no quiere que su hijo viva alejado de él contrata también a un abogado. En ese punto se desata un infierno llamado divorcio, donde el culpable es el otro, el que hizo todo mal fue él o ella, donde lo que digan (hasta el mínimo detalle)  puede ser usado en su contra). De una manera brillante y sagaz el director va desapareciendo la voz de los dos involucrados para que sean los abogados los que literalmente despedacen al otro.

“Fue ella”, “fue él”, “yo te creé”, “tú me usaste”, “eres egoísta”, “ojalá te mueras”, de esas emotivas cartas que vimos al principio, la película va construyendo una narrativa que parece llevarnos a la autodestrucción de los dos personajes, y eso es gracias a la eficiente dirección, a los construcción de planos que en todo momento dividen a los personajes y a una fotografía que va a contrastar a Charlie y Nicole.

El divorcio como un mundo que se destruye, como “una muerte chiquita”, como una parte que no tiene solución, una historia que inicia con buenas intenciones y que se convierte en horribles ataques de furia, sufrimiento y de vacío existencial.

Adam Driver es un actor que ha demostrado su capacidad y calidad como actor, desde la serie Girls y pasando por películas como El infiltrado del KKKlan o Paterson. En cuanto a Scarlett, sus mejores trabajos fueron los que hizo con Sofia Coppola en Perdidos en Tokio o con Woody Allen en Mach Point o Vicky Cristina Barcelona, no obstante, Historia de un matrimonio es por mucho su mejor actuación, llena de contrastes, de una emotividad pura, sincera, contenida, donde la expresión y la corporalidad dice más que sus diálogos.

Noah, quien ya había abordado este tema en la película de 2005 Historias de familia (también una anécdota sobre el divorcio y unos padres que luchan por el amor de sus hijos, muy recomendable), es un director que no es condescendiente, no culpa entiende, da lugar al otro para su explicación, retrata  el divorcio de una forma dolorosa y conmovedora, y cierra el discurso de una forma circular: quizá nadie tiene la culpa, sólo las cosas tienen que terminar “te voy a amar para siempre aunque ya no tenga sentido”.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


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Arturo Brum Zarco

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