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“Dunkerque”, la soledad en IMAX

“Dunkerque”, la soledad en IMAX

El cine bélico tiene como características narrativas el nacionalismo y el melodrama  (incluso los llegan a exagerar tanto que es molesto). En  el reciente filme de Christopher Nolan, Dunkerque, utilizan dichos recursos, lo hacen con una finura e intimismo, para  lograr una cinta eficiente y bien narrada sobre una temprana batalla de la Segunda Guerra Mundial.

 

Por Arturo Brum Zarco *

@arturobrum

Ha iniciado la Segunda Guerra Mundial. Con una espectacular toma panorámica, vemos que en la playa de la ciudad portuaria de Dunkerque, Francia, se encuentran miles de soldados  aliados (ingleses y franceses) formados a la orilla del mar. Miran hacia el mar,  esperan a que lleguen barcos  a su rescate; pero la ayuda  no aparece. En cambio aviones nazis los bombardean continuamente, matan a varios. Están sitiados y la derrota es inminente. Pero ellos siguen formados y a lado sus compañeros muertos.

La cinta fue filmada en IMAX, así las tomas abiertas son bien logradas y narrativamente fuertes; a pesar de ser grandes planos generales Dunkerque es intimista, ya que nos muestra el dolor, la desesperación y la frustración de miles de soldados.

Es un filme sobre la supervivencia y el dolor de la derrota. Nolan, a diferencia de muchos directores que retoman historias bélicas victoriosas, narra una de las derrotas más sonadas de los aliados. Aquí los nazis sí ganaron, pero la cinta muestra esa esperanza que después unió al mundo contra el régimen de Hitler. En sus tomas panorámicas se encuentran los detalles para enseñarnos una visión íntima de la guerra.

La película está basada en la batalla que inició en mayo de 1940, cuando en la ciudad de Dunkerque unos 400 mil soldados aliados (200 mil eran ingleses) fueron derrotados y quedaron bajo el asedio del ejército nazi.  Por tal motivo, el gobierno inglés bajo las órdenes de su primer ministro Winston Churchill, planearon un rescate casi imposible, el cual llamaron Operación Dínamo.  

Con esa parte de la historia como eje, Nolan nos cuenta Dunkerque desde tres visiones: el puerto, donde los soldados esperan; el mar, barcos  ingleses, pequeños y privados son utilizados para ir por sus compatriotas; el aire, para evitar los constantes bombardeos mandan pocos aviones para ayudar a los navíos. Es decir, Winston (quien sólo es nombrado en la película) no manda a todo su ejército, ya que sabe que la batalla está perdida y que el siguiente duelo será en territorio inglés.

A pesar de ello, el rescate es importante. De eso depende que una derrota se convierta en una victoria. Tanto en el puerto, mar y aire, Nolan nos narra historias independientes pero con un objetivo en común. Sabe conjuntar varias anécdotas y hacerlas una.

Otra de sus virtudes de la cinta es lo que no enseña. Sabemos que los aliados están sitiados, pero no vemos al ejército nazi, la ambientación, secuencias y sonidos son bien logrados que incluye al espectador en ese aislamiento y  sentimiento de estar atrapado. No vemos a Winston pero entendemos su objetivo, y deseamos que rescaten a todos los que puedan. Dunkerque nos hace participes del filme.

Es una buena película bélica, obviamente tiene patriotismo y drama, pero no exagera. Dentro de su género es una de las mejores películas que he visto últimamente.

 

Periodista y realizador. Director de Comunicación CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

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