La idolatría por el Demonio Neón – CinEspacio24

La idolatría por el Demonio Neón

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Por Adriana Cabrera Pliego

(Alumna del taller de Crítica Cinematográfica )

Después del éxito del director, o todólogo, el  danés  Nicolas Winding Refn con Drive en los premios Cannes, El Demonio Neón generó mucha expectativa para los seguidores del género. En ella se plantea una dura mirada al superficial mundo del modelaje, desde una perspectiva reflexiva acerca de la idolatría del ser humano hacia la belleza.

El propio largometraje funciona como una muestra de su despiadada crítica, al mostrarnos bellas imágenes y sonidos encuadrados de manera admirable. No obstante, el argumento cae en su propia trampa, ya que tras la forma encontramos un fondo con muy poca profundidad.

Jesse, representada por Elle Fanning , es una modelo muy joven y bella que recientemente entra al mundo del modelaje.  Como parte de su introducción conoce a una maquillista y sus supuestas amigas: hermosas por fuera pero evidentemente serpientes por dentro. Al principio de la historia, Jesse se presenta vestida de blanco, como una huérfana con una imagen pura y limpia de cualquier intervención. Su presencia llama inmediatamente la atención del fotógrafo y diseñador más exigente y difícil de impresionar.

Su belleza se convierte en un bien deseado, admirado e idolatrado, de tal forma que nos lleva a cuestionar el sentido de su desesperada búsqueda. En un mundo rodeado de personajes de figuras perfectas que constantemente nos hacen conscientes de nuestros defectos físicos, esta introspección se convierte en una posible escapatoria, pero solamente es una sensación momentánea.

En este film el director nos muestra su propia idolatría por la belleza. A lo largo del mismo  podemos disfrutar de escenas cuidadosamente coordinadas entre luces y música, con lo cual logra combinaciones hermosas. Su autocrítica viene cuando el fotógrafo que incursiona a Jesse en el modelaje cuestiona al famoso diseñador por su admiración a la belleza superficial sobre la interior (¿acaso es Nicolas?). El magnate de la moda le responde astutamente que si no fuera por este hecho, él tampoco estaría con la protagonista.

Es en este momento donde la película da el giro más fuerte hacia lo siniestro y grotesco de tal idolatría. El personaje representado por Keanu Reeves, si bien podía haber sido representado por cualquier otro actor con el mismo resultado, saca lo más violento y repugnante de su ser. De la misma manera lo hacen el resto de los personajes. Es aquí donde el argumento se marchita con imágenes impactantes y sumamente grotescas (la recomendación tiene que venir con advertencia).

No hay más reflexión, el demonio se come a la crítica y toca fondo demasiado pronto para acabar de cambiar algo en alguien. Y es de esta forma como El Demonio Neón se convierte más bien en un thriller con tintes de crítica social.

 

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