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El insolente y hablador amigo de todos, Deadpool (Ryan Reynolds) regresa con más chistes y referencias lúdicas hacia las películas del género al que pertenece; sin embargo, no llega a sorprender como la primera parte.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La primera película de Deadpool fue un punto refrescante para las cintas de superhéroes, ya que se burla se su género y de sí misma. Tenía chistes irónicos y agradables, escenas de acción bien hechas y un guion sólido. Por eso fue un éxito en taquilla e incluso considerada a varios premios importantes.

Obviamente, la segunda parte de este súper héroe cínico, que no toma nada en serio (bueno sí pero lo hace de una manera lúdica), tenía expectativas altas. Desafortunadamente, el resultado parece como si la fórmula o este tipo de narrativa un tanto insolente se desgastó.

Siguen los chistes a las cintas de súper héroes, tanto de Marvel como de DC, incluso algunas bromas llegan a ser tan específicas que si no has visto ninguna película de Avengers o de la Liga de la justicia no los entenderás. Asimismo, y esto es un punto favorable, se esmera en ridiculizar algunas de las frases de filmes emblemáticos del cine; quizá se debió enfocar más en eso, hacer las burlas más universales.

Aunque Deadpool (interpretado nuevamente a la maravilla por Ryan Reynolds) sigue con esa desfachatez y desvergüenza, sus diálogos parecen estar forzados, sin ritmo; como que tenían prisa de sacar esta película.

Una cinta que cumple con entretener y sacar alguna carcajada del espectador, pero los altos estándares que dejó la primera, exigían de esta segunda parte un mayor esfuerzo.

La cinta, dirigida por David Leitch, cuenta cómo Deadpool en un intento fallido por unirse a la X-Men es arrestado y llevado a una cárcel para mutantes, donde les ponen un collar que les quita sus poderes.

A ese lugar tambien llevan a Firefist (Julian Dennison), un adolecente pasado de peso, que tiene el poder de controlar el fuego y que vive enojado y busca venganza y matar al director del orfanato donde vivió.

A la par, en un futuro no muy lejano Cable (Josh Brolin) ve entre los escombros a gente quemada, y gracias a una máquina especial regresa en el tiempo, con el objetivo de matar a Firefist, asesino en un futuro de su familia. Deadpool intentará impedírselo afirmando que es sólo un niño.

Tenemos de nuevo a pocos X- Men sólo aparece Coloso, Negasonic y se integra Yukio, tres personajes que le dan frescura a la película. También, Deadpool une a un equipo, que la mayoria no sirve para nada, para detener a Cable, entre ellos destaca Domino (interpretada por Zazie Beetz), este grupo y lo que les sucede son los momentos más cómicos de la cinta.

Asimismo, hay cameos y apariciones especiales que prefiero no escribirlas para que las disfruten en pantalla.

Deadpool sigue rompiendo la cuarta pared, indicando cuando debe entrar la música heroica o melancólica y acompañado de los personajes que aparecen en la primera cinta el taxista Dopinder y el cantinero Wasel.

El guion en está ocasión no llega a ser tan sólido y con buen ritmo como la primera, es un poco predecible y por ratos tedioso, repito como si esta forma de contar una historia de súper héroes con la insolencia por delante ya estuviera desgastada. Lástima.

 

*Periodista y Realizador. Director de CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y en Oculus Todo el Cine.


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Arturo Brum Zarco

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