¿Crisis creativa en Hollywood?: Epidemia de remakes, live actions y reboots – CinEspacio24

¿Crisis creativa en Hollywood?: Epidemia de remakes, live actions y reboots

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Ante tantos remakes, live actions y reboots es inevitable hacernos la pregunta: ¿Hay una crisis creativa en la industria del cine?

 

Anjelica Huston en la cinta Las brujas de 1990

Por Zuri Grace Bretón *

@ZurigraceB

El pasado 2 de octubre se estrenó el tráiler de The Witches y muchos de los que somos niños de los 90 sentimos gran emoción al recordar nuestra infancia y el miedo que provocaba aquella escena en la que la Gran Bruja, interpretada por Anjelica Huston, se quitaba la máscara para revelar un espantoso rostro lleno de verrugas.

Esta versión de 2020, será llevada a la pantalla grande por Robert Zemeckis y estará protagonizada por Anne Hathaway. A juzgar por sus primeras imágenes, luce bastante prometedora, no obstante, ante un nuevo anuncio de otro remake, es inevitable hacernos la pregunta: ¿Hay una crisis creativa en la industria del cine?

Anne Hathaway en la cinta Las brujas de 2020

Cada año son más constantes los estrenos de películas basadas en obras preexistentes, ya sea la versión live action de una cinta animada clásica, reversiones adaptadas a contexto moderno o segundas partes no planeadas, como Jumanji: Welcome to the jungle de 2017 y su secuela de 2019, o más recientemente The Craft: Legacy, cuyo tráiler también fue estrenado en días previos y al parecer pretende retomar la premisa de la famosa The Craft de 1996 y darles a las nuevas generaciones un renovado aquelarre de brujas adolescentes…parece que hasta en la temática hay poca variedad.

Pero no sólo en Hollywood se da esta crisis, en los últimos años México también ha experimentado su propia tanda de ‘refritos’ de cine extranjero. La boda de mi mejor amigo, Como si fuera la primera vez, Perfectos Desconocidos y Una mujer sin filtro, son ejemplos de remakes de filmes que en su momento tuvieron amplio éxito en sus países (EUA, España y Chile). Y aunque en estas cintas la réplica es bastante evidente por lo populares que fueron las originales, no son las únicas, hay otras que lo hacen de manera más sutil. Es el caso del éxito taquillero más arrollador de una película mexicana recientemente, No Manches Frida, que es también un remake, se trata de una adaptación de la comedia alemana de 2013, Fack ju Göhte.

Vadhir Derbez y Ximena Romo en la versión mexicana Como si fuera la primera vez

Claro que esta tendencia de reciclaje no inició de la nada, lleva gestándose varios años y su principal impulsor tiene nombre y apellido: Disney Studios. El libro de la Selva fue la primera película animada en ser llevada al mundo de carne y hueso en 1994 y lo que en su momento era innovador, años más tarde se convertiría en la norma, llegando al punto de hacer un segundo live action de la misma historia en 2016. Tal como sucede con la ya anunciada, Cruella, programada para el 2021 y protagonizada por Emma Stone… se trata un spin off del live action de 1996 que a su vez es un remake de la animación de 1961.

¿Será implementada en el futuro una marca en las películas que señale cuántas veces ha sido reciclada la historia, como sucede con los envases de plástico?

Y si bien en décadas pasadas éste era un ejercicio poco común y refrescante que se hacía cada 10 o más años, todo cambió a partir de la década de 2010, con la llegada de Alicia en el país de las maravillas, a tal grado que en la actualidad tan sólo Disney estrena hasta cuatro remakes al año de viejos clásicos animados.

El live action de Alicia en el país de la maravillas

Cuesta ya trabajo pensar en alguna princesa que no tenga su versión humana (estrenada o en proceso de producción). Por supuesto que el codicioso estudio no paró ahí, pues incluso aquellas que son protagonizadas por animales parlanchines han tenido sus “live action” hechos con CGI como lo vimos en El Rey León, Dumbo o La Dama y el Vagabundo, todas por cierto de 2019.

Y aunque en esta versión no tuvimos a Timón bailando en traje hawaiano, nada impidió que El Rey León fuese el segundo estreno más taquillero del año en el mundo quedando sólo por debajo de Avengers: Endgame, pese a tratarse de una calca poco propositiva en narrativa o desarrollo y con el único valor agregado de los impresionantes efectos visuales. Resulta entonces lógico que el cuasi-monopolio de entretenimientos siga explotando esta fórmula de éxito.

El live action de El rey león

Por supuesto que no sólo Disney ha entrado en esta dinámica, la industria cinematográfica en general ha volcado sus apuestas en revivir películas que han sido un éxito en otros tiempos (u otros países, como The Upside, la innecesaria adaptación gringa de la maravillosa cinta francesa Intouchables), pues al estar ya presentes en el imaginario colectivo o haber sido probadas en otra audiencia, son una inversión segura.

Precisamente esa es la raíz del fenómeno. Más allá de una sequía de ideas, este comportamiento responde a los intereses económicos y el modelo de negocio que sigue el cine industrializado, donde si se presenta la posibilidad de obtener amplias ganancias o arriesgarse con nuevas ideas cuyo éxito es incierto, siempre será elegida la opción con mejor proyección de rentabilidad. La originalidad por sí misma no está en peligro de extinción, pues hay cientos de historias nuevas esperando a ser contadas. La nueva cinta de Christopher Nolan, Tenet, es prueba de que aún en 2020 hay lugar para guiones originales (en más de un sentido).

Sin embargo, año tras año sigue creciendo exponencialmente la lista de remakes, live actions o relanzamientos de franquicias (como ha sucedido ya tres veces con Spiderman) y podríamos llenar cuartillas enteras enlistándolas. Y aunque el catálogo de clásicos del cine se agotará en algún punto, no parece que ese momento vaya a llegar pronto, pues la gran aceptación que tienen estas cintas alimenta la máquina de hacer dinero.

Pero, ¿cuál es la fórmula en concreto?, ¿por qué la gente está tan ansiosa de ver recreaciones de películas cuya historia es más que conocida, donde no hay factor sorpresa o giro inesperado alguno?

Una sola palabra: Nostalgia. En una época donde en la vida real el futuro luce incierto y para ser honestos, un tanto preocupante, nada vende mejor que los recuerdos. El cine es el perfecto evocador de emociones y un medio infalible para refugiarnos en la memoria de aquellos años de infancia, donde no había agobios y que a la distancia han sido inevitablemente impregnados por el característico brillo de lo que ya no es.

Por supuesto que, frente a tiempos tan cambiantes y poco esperanzadores, resulta fácil y hasta obvio voltear al pasado. Aquí precisamente es donde se nos presenta la disyuntiva. ¿Queremos realmente heredarles copias de nuestros clásicos a las nuevas generaciones?

Y no, no se trata de satanizar y criticar todos los remakes. Existen algunos que tienen propuestas autónomas e incluso toman algunos riesgos al actualizarlos conforme a los valores vigentes, permitiéndonos abrir conversaciones sobre temas necesarios, como pasó con el nuevo segmento musical con temática feminista en Aladdin (2019) o con la discusión sobre racismo e inclusión que se dio en torno a la futura reversión de La Sirenita y su inesperado casting de una actriz negra para el papel de Ariel.

Aladdin

No obstante, si el cine es un vehículo para soñar y una herramienta de transformación, ¿por qué no usarlo mejor para imaginar otros mundos? Para moldear el futuro y las nuevas mentes. Nunca se ha sabido de una generación que supere los retos que le han sido presentados aferrándose al pasado y la nostalgia.

¿No merecen las nuevas generaciones la oportunidad de construir sus propios clásicos?

*Licenciada en Comunicación, analista cinematográfica y colaboradora en CinEspacio24 Noticias

 

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