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Adiós al padre de la “Masacre en Texas”

Adiós al padre de la "Masacre en Texas"

Un auténtico maestro del horror, Tobe Hooper, falleció el domingo 27 de agosto, a la edad de 74 años, dejando un legado cinematográfico impresionante, gracias a un estilo visual contundente, dinámico, a veces, crudo, que causó incluso la envidia de genios como Steven Spielberg, quien ya montado en su trono de Rey Midas hollywoodense, lo convocó para dirigir, Poltergeist (1982), éxito taquillero, que a Hooper nunca le supo a gloria, en gran medida, porque prefería sus monstruos, en especial a uno, de nombre Leatherface.

 

Por Daniel Flores*

Nativo de Austin, Texas, el cine de Hooper era más cercano a la Serie B que a los blockbusters, de hecho, desde su primera cinta, Eggshells (1969), sobre una entidad paranormal que ataca a un grupo de hippies, mostró su profundo interés por hacer películas lo más cercano posible a la realidad (aunque fueran temas fantásticos), imprimiendo un sello muy directo a la hora de editar, pasando de una escena a otra con cierta dureza, impresionando al púbico con semejante vehemencia.

Tardó cinco años para, en conjunto con colegas profesores de preparatoria y actores con poca experiencia, filmar lo que sería su máxima obra, Masacre en Texas (1974), basada en la vida de un real asesino serial, Ed Gein, quien gustaba hacer muebles y atuendos con partes humanas, algunas de sus víctimas, pero principalmente, de cuerpos exhumados de tumbas.

Fascinado por la historia de Gein, Hooper creó a un brutal asesino, enmascarado siempre con retazos de piel humana, de imponente tamaño físico, y por si fuera poco, diestro en el manejo de la sierra eléctrica, con la que, en Masacre en Texas, despedazaba a sus víctimas, un grupo de jóvenes, casi adolescentes, que por circunstancias del destino se cruzan en la vida de Leatherface y su bonita familia de caníbales.

Costó sólo 300 mil dólares, y a la fecha, The Texas Chain Saw Masacre, ha recaudado más de 70 millones de billetes verdes, entre reestrenos, ventas de VHS, DVD’s, Blu.Rays y descargas digitales. Gran parte del éxito del filme se debió a la presentación en pantalla de la parte sureña blanca de los Estados Unidos, la llamada white-trash, que en aquellas fechas provocó una crítica social al dulce sueño americano.

De ahí en adelante, Hooper se convirtió en figura de culto, en un realizador contestario, con cintas del calibre de Eaten Alive (1976), sobre un redneck y su mascota, un cocodrilo gigante; The Dark (1979), la cual no terminó por diferencias creativas con el productor; Fun House (1981), con la temática de moda en ese momento: sexo, gore y adolescentes babosos; la impecable, Lifeforce (1985), sobre unos vampiros especiales; Invasores de Marte (1986), la segunda parte de Masacre en Texas; Combustión espontánea (1990); Pesadilla mortal (1993) con Robert Englund, encarnando no a Freddy Krueger, sino a un descendiente del Marqués de Sade; The Mangler (1995), sobre una máquina lavadora ¿poseída por un demonio?; Destiny Express Redux (2009), en torno a un zombie que por alguna extraña razón carga siempre con un brazo humano o Djinn (2013).

Interesado también en la televisión, dirigió la que quizá sea la mejor adaptación de algún libro de Stephen King, la miniserie, Jerusalem`s Lot (1979), sobre un pueblito gringo, al cual arriba un misterioso vampiro, más parecido a Nosferatu de Murnau, que a Drácula de Stoker. Hooper, siempre agradecido con la Serie B, dirigió episodios de series del género fantástico, como Amazing Stories, una bobaliconada de Spielberg quien quiso “homenajear” a Dimensión Desconocida, Historias de la Cripta, Las pesadillas de Freddy, Dark Skies, Perversions of Science, The Others, Night Visions, y la fabulosa antología, Masters of Horror, a lado de leyendas de la talla de John Carpenter, Dario Argento, John Landis, Stuart Gordon, Joe Dante, Don Coscarelli o Peter Medak.

 En el ínterin, también filmó videos musicales, sobresaliendo Dancing with myself, cuando Billy Idol era el ídolo de las juventudes ochenteras.

Su legado inicia ahora, y por lo menos, Leatherface se apresta a regresar a los cines el próximo octubre, con la cinta homónima, protagonizada por el pésimo Finn Jones, el Iron Fist de The Defenders, además que hace cuatro años, se estrenó un interesante remake, con la guapísima, Alexandra Daddario, que daba continuidad a la saga, presentando a un monstruo más “amable”.

Amante del gore, Hooper siempre fue fiel a su género, alejado de los reflectores intensos, ya que, ante todo, era auténtico.

 

*Periodista y realizador. Tiene más de diez años escribiendo de cine. Director de Cio Noticias.

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