“Yesterday” y la idea de todo tiempo pasado fue mejor

En la cinta Yesterday, por una extraña razón el mundo ha olvidado al grupo The Beatles, menos un mediocre músico que presentará las canciones de dicho grupo como suyas, eso lo llevará a un mundo donde cuestiona su felicidad.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En la cinta Yesterday, el director británico Danny Boyle deja entrever uno de los pensamientos más usados de cualquier generación: “el pasado (mi pasado) fue mejor”; es decir, como si denostaran el presente, rememoran la época de su juventud donde se hacían las cosas “con más calidad”. En específico esta cinta aboga que actualmente no se hace música como la de antaño.

El filme aborda que antes existían compositores que tocaban sus propias canciones, álbumes con una portada y un significado metafórico y artistas que no necesitaban de una abrumadora mercadotecnia sólo presentar sus canciones.

Y quizá estas críticas son validas, cada vez es más común ver cantantes más preocupados por su apariencia y por comprarse un avión que regalarnos una pieza musical que pase a la historia; el problema es generalizar.

Así se entiende los motivos de la cinta, buscar en el pasado de la música a verdaderos compositores que no tienen y no tendrán parangón; y para eso usa a uno de los grupos más importantes de la historia, donde no hay duda que su canciones son inmortales, The Beatles.

El argumento de Yesterday tiene la fortuna de ser muy atractivo y misterioso, después de una apagón eléctrico que sucede en todo el planeta y que duró algunos segundos, el mundo ha olvidado que The Beatles existieron, menos un mediocre compositor y cantante británico que recuerda cada una de las canciones del cuarteto de Liverpool.

De esa forma, Jack Malik (Himesh Patel), que labora en empleos temporales para intentar tener éxito como músico, descubre que es el único que sabe las letras de Yesterday, Let It Be, Help!, Hey Jude, entre otros éxitos.

Aprovechando esa situación presenta esas canciones como suyas, y deja de ser un desconocido músico que escribía canciones terribles para convertirse en el mejor compositor del momento (usando música del pasado).

Su fama crece rápido gracias a la redes sociales, consigue una despiadada y ruda representante, Debra Hammer (excelente trabajo de Kate McKinnon), abandona su pequeño pueblo y a la mujer que ama, Ellie Appleton (Lily James), y tiene un equipo desesperante de mercadotecnia que hacen que cambie todo su estilo. Bien lo dice el personaje que interpreta Kate: “Malik, tú sólo eres un producto para comprarme una nueva casa a lado del mar”.

Yesterday intenta criticar el ambiente musical actual, la fama como un producto efímero, que la felicidad está en los pequeños detalles, y por su puesto que la mejor música ya se realizó, en esa parte la cinta peca de egocéntrica, como si no aceptara que la calidad musical aún existe. Es como aquel viejito que afirma que la música en su tiempo sí era música, no como la actual.

Atrás quedó ese Danny Boyle que hizo una de las películas más subversivas y que marcó una generación Trainspotting, ahora nos presenta una comedia, por momentos forzada y absurda, que tiene buenas secuencias lúdicas, pero que su mayor virtud es que escuchamos las canciones de The Beatles.

*Periodista y realizador. Director de Comunicación en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

 


La esperanza volátil de Claire Denis: “High Life”

Trabajando por primera vez fuera de Francia, con un elenco internacional y hablando en inglés, la realizadora Claire Denis presenta High Life, un silencioso viaje espacial sin retorno en una nave habitada por individuos violentos y traumatizados.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Denis aloja la historia de High Life en el terreno de la ciencia ficción para poco a poco subvertir las convenciones del género y con ello alterar las expectativas que pudiéramos guardar sobre el desarrollo del guion. Con base en la sutil manipulación narrativa, la directora consigue explayar su particular reflexión sobre la humanidad.

De esta forma, el filme confronta al espectador desde la cadena de imágenes iniciales: planos detalle de tierra esparcida, plantas, y otras tomas de un huerto descuidado, seguidas por la toma de un bebé que está solo, viendo una pantalla con imágenes desaturadas y casi amorfas.

High Life desafía nuestra percepción al mostrar señales de vida (las plantas creciendo, el bebé gritando) en un paraje abandonado e incierto; ya desde el prólogo nos conduce a preguntarnos ¿qué es la humanidad? O mejor dicho, ¿qué es lo que queda del ser humano? Puntos de partida para la reflexión brutal, fría y contundente de Denis.

La realizadora francesa crea una experiencia sensorial perturbadora con todos los elementos cinematográficos posibles: el silencio y los sonidos metálicos o plásticos de la nave mezclados con la disonante banda sonora de Stuart A. Staples (Tindersticks) y el paisaje sonoro a su vez conjugado con close ups de piel, cabello, sangre y otras secreciones capturados por una cámara intrusiva.

Denis explora la humanidad al enfocarse en la relación del protagonista, Monte (Robert Pattinson), con la nave y los otros polizontes. Pattinson, en una actuación contenida y enérgica, apenas logra comunicarse con frases extrañas o miradas inquisitivas, un ostracismo que provoca crudas peleas, así como un mayor aislamiento.

Monte se sabe diferente incluso entre aquellos personajes extravagantes, agresivos o fallidos; sin embargo, no deja de ser consciente de que él puede sucumbir al salvajismo más primitivo. Tiene tan presente su inestable condición humana que no puede actuar de otra manera que no sea la de aferrarse a la vida, sobre todo cuando el caos y la depresión reinan a su alrededor.

 

High Life adopta el espíritu taciturno de Monte y envuelve al espectador en una experiencia inmersiva y conmovedora. Denis dirige con maestría una película apabullante, encontrando en el viaje exploraciones similares a las de Kubrick y Tarkovsky, pero también orbitando cerca de obras contemporáneas como Moon (Duncan Jones, 2009), Sunshine (Danny Boyle, 2007) e inclusive la poética Under The Skin (Mica Levi, 2013).

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias


Macabro proyectó la restauración de la cinta “La Llorona”

Como parte de MACABRO Festival Internacional de Cine de Horror de la ciudad de México, se proyectó la restauración de la película La Llorona, de 1933, dirigida por Ramón Peón, ayer por la noche en la Biblioteca México.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

El evento contó con la presencia de Edna Campos, directora del festival, quién fue la encargada de dar la bienvenida a todos los asistentes que se dieron cita en el recinto.

También estuvo presente Hugo Villa, director de la Filmoteca de la UNAM, quien resaltó la calidad técnica con la que se cuenta en México, haciendo alusión a los avances tecnológicos de La Llorona en 1933.

Por su parte, Viviana García Besné, de Permanencia Voluntaria (organización que conserva el acervo filmográfico mexicano), dio una breve explicación sobre la manera en que fue grabada dicha cinta, además de mencionar algunos datos curiosos sobre el rodaje.

La restauración de la película estuvo a cargo de The Academy Film Archive, Cine Fantástico, Filomoteca de la UNAM, The Hanson Institute y presentada por el Archivo Permanencia Voluntaria.

La Llorona es considerada una de las primeras películas de horror en México. Con una duración de aproximadamente 75 minutos, el largometraje nos narra como una familia está agobiada por el personaje de la mítica leyenda mexicana, La llorona.

Sin duda, Macabro ha logrado hacerse de un renombre dentro de la industria, y es indudable el aumento en el alcance que consigue año tras año. Se ha convertido en uno de los festivales de cine de terror más importantes, y eso es gracias a esta clase de eventos que cada vez atrae a más personas, con la promesa de sumergirlos en un viaje a través del terror que nunca olvidarán.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Primer año”, la feroz competencia por ser el mejor estudiante

La cinta francesa, Primer año nos narra la historia de Antonie y Benjamín dos jóvenes que se preparan para cursar el primer año de la carrera de medicina; uno estudia mucho pero se le complican varias materias, el otro es un poco flojo y pasa con facilidad sus exámenes.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

En la cinta francesa Primer año, Antonie (Vincent Lacoste), es un chico que se encuentra recursando el primer año de la carrera de medicina, aunque estudia mucho y es disciplinado se le complica pasar los exámenes; a diferencia de Benjamín (William Lebghil), quién a pesar de no tener mucha pasión por la carrera, es un joven bastante talentoso que parece llevar la medicina en la sangre.

Por azares del destino, estos dos chicos comenzarán una amistad y y se apoyarán. Antonie pondrá disciplina y compromiso en la manera de estudiar de Benjamín, y este, a su vez, le ayudará a Antonie en química y otras materias que se le complican.

El director de la película Thomas Lilti, utiliza a sus personajes para contar una historia inspiradora sobre lo difícil que puede ser cursar una carrera, sobre todo en el primer año. Las características de estos son tan diferentes que actúan como complemento uno del otro. Una especie de ying y yang, que muestra los dos lados de la moneda  en los estudiantes: el listo pero flojo alumno, y el comprometido pero no tan dotado estudiante.

El ritmo que mantiene es acertado. Es rápido y ruidoso cuando la historia lo amerita pero es tranquilo y denso cuando así se requiere. Al igual que con los protagonistas, las situaciones nos muestran lo fuera de control que puede ser la vida durante la carrera, pero en ningún momento olvida mostrar el esfuerzo y la dedicación que se le debe poner para conseguir terminarla.

Las trabas que se presentan a lo largo de la historia son bastante reales, ya que suelen ser actitudes naturales del ser humano. El amor, la envidia o el enojo son algunas de las emociones que logra plasmar el director a lo largo del largometraje.

Sin duda uno de los logros más grandes de la cinta es la manera en que consigue que se sienta tan emocionante el simple hecho de ver a dos sujetos estudiar, ya que la química entre los actores es tan natural que realmente te involucras con sus motivaciones y te genera el deseo de querer verlos triunfar, algo que puede generar de manera involuntaria una motivación en el ámbito personal del espectador.

Ver a alguien que se logra superar a sí mismo en la gran pantalla puede darnos motivos suficientes para salir de la sala con la pila recargada y con la aspiración de cumplir nuestras metas. Algo tan simple como una película puede ser todo lo que necesitamos para no bajar la guardia y comernos al mundo a bocanadas sin importar lo difícil que, por momentos, pueda sentirse.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


La Cineteca Nacional presenta la retrospectiva de Yasuzô Masumura

La Cineteca Nacional en conjunto con Fundación Japón (organización dedicada a difundir la cultura japonesa ), presentan la retrospectiva del director nipón Yasuzô Masumura, la cual comenzará el 3 de septiembre con la proyección de la cinta Tatuaje.

Yasuzô nació el 25 de agosto de 1924 en Kofu, capital de la prefectura de Yamanashi (donde se encuentra el monte Fuji), Masumura formó parte de la generación que comenzó una vida profesional en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Esta camada de autores llamó la atención por su mirada crítica sobre la sociedad del momento y por sus propuestas formales: Shohei Imamura, Nagisa Oshima, Hiroshi Teshigahara, Masahiro Shinoda, Yoshishige Yoshida, Kaneto Shindo, y Kon Ichikawa, entre otros.

Masumura estudió derecho en la Universidad de Tokio, antes de ingresar a trabajar en los Estudios Daiei, pero volvió a la universidad para graduarse en filosofía y, gracias a una beca, se fue a estudiar cine al Centro Sperimentale di Cinematografia en Italia, donde tuvo contacto con Federico Fellini, Michelangelo Antonioni y Luchino Visconti.

Regresó a Japón en 1955 y se reintegró a los estudios Daiei, primero como asistente de Kenji Mizoguchi y, a su muerte, de Kon Ichikawa. A los 33 años, tuvo la oportunidad de dirigir su primera película, Besos (Kuchizuke, 1957), melodrama melancólico de inspiración neorrealista bajo contrato en la Daiei. Sin embargo, el sistema de estudios japonés tenía exigencias que llevaron a muchos a independizarse en los años sesenta.

Masumura aceptó las reglas y dirigió, en treinta años de carrera, más de cincuenta largometrajes; entre 1957 y 1969, buena parte de ellas trabajos de encargo, mediante lo cual pudo dirigir comedias y filmes bélicos, thrillers de yakuzas y melodramas eróticos, aventuras policiacas e historias de terror.

La retrospectiva dará inicio el martes 3 de septiembre en la sala 9 de Cineteca Nacional con la cinta Tatuaje (Irezumi, Japón, 1966, 86 min.). La retrospectiva incluye once películas más en 35 mm: La joven de azul (1957), El precipicio (1958), El hombre del viento cortante (1960), Confesiones de una esposa (1961), Con el permiso de mi esposo (1964), Esvástica / La diosa de la piedad (1964), La esposa de Seisaku (1965), El soldado yakuza (1965), El ángel rojo (1966), Escuela de espías de Nakano (1966) y La esposa del doctor Nakaoka (1967).

 


“The Siren”, terror en un lago

En la cinta de terror The Siren, un joven se enamora de una misteriosa chica quien le gusta nadar por la noche en un lago donde varias personas se han ahogado.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

En la cinta de terror The Siren, que forma parte del Festival Macabro 2019, Tom (Evan Dumouchel), es un religioso y mudo muchacho que se va a vivir a una pequeña cabaña ubicada cerca de un lago, con la intención de descansar un tiempo. Una vez ahí, conocerá a Nina (Margaret Ying Drake), una misteriosa y hermosa chica de la cual se enamora, sin saber todo lo que esconde detrás de su linda apariencia.

A su vez, Tom también se relaciona con Al (MacLeod Andrews), un chico que perdió a su pareja por culpa de un monstruo que habita en el lago, una sirena y a la cual juró matar.

La película dirigida por el cineasta Perry Blackshear juega con crear un conflicto moral en el espectador.

Los tres personajes principales los desarrolla de una manera eficaz, así es fácil entender sus motivaciones y comprender las razones de sus actos, por tal motivo, generan cierta empatía con el público.

La figura mitológica de una sirena aún no ha sido aprovechada al máximo. A pesar de que existen varias cintas que giran alrededor de este ser fantástico, no han logrado hacerle justicia, una situación que repite esta cinta.

La sirena no se siente como el principal atractivo de la cinta. Fácilmente pude ser opacada por alguno de los demás personajes. No tiene una memorable caracterización ni alguna escena inolvidable donde nos muestre por qué hay que temerle.

La relación amorosa que se desarrolla en la cinta, por momentos nos recuerda a La Forma del Agua (Guillermo del Toro, 2017), sólo que en este caso el chico es el mudo y la chica es el ser acuático. Y otra diferencia es que The Siren se siente más experimental.

La tensión de la cinta salta constantemente entre el horror y el romance, aunque el balance no es el mejor. Se inclina más hacia un lado y le resta importancia al otro, lo cual no permite una correcta armonía entre géneros.

Siempre es arriesgado jugar y experimentar con los géneros cinematográficos, ya que pueden crearse joyas que refresquen a la industria, en este caso lo intentaron.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“¿Eres tú, papá?”, violencia y un ritual demoniaco cubano

Dirigida por el cubano Rudy Riverón Sánchez, ¿Eres tú, papa? nos cuenta la desaparición de Eduardo y cómo su hija Lili de 13 años, intentará encontrarlo realizando un ritual espiritista, lo que provocará un caos enfermizo.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

La cinta cubana  ¿Eres tú, papá? , que se presenta en el Festival Macabro 2019, narra las vicisitudes de una familia que sufre de violencia por parte del padre.

Lili (Gabriel Ramos), es una pequeña e introvertida niña de trece años que vive con su machista padre Eduardo (Osvaldo Doimeadiós) y su sumisa madre Alina (Lynn Cruz). Una noche desaparece el padre tras haber tenido una discusión con su hija, la niña le contó a su papá que su madre trató de huir de la casa junto con Carlos (Jorge Enrique Caballero), un trabajador de Eduardo.

Tras la ausencia de su padre, Lili conoce a una misteriosa señora que le recomienda una especie de ritual para que su padre regrese, lo cual provocará que el ambiente en casa se torne tétrico y desate cosas inusuales.

La película dirigida por Rudy Riverón Sánchez va más allá de las apariciones y los entes demoniacos, el cineasta nos presenta a un antagonista más aterrador por lo real que es: un ser humano.

La trama sólo aborda de una manera sutil el abuso y la violencia intrafamiliar. La ambientación está muy bien lograda. La tensión es tan densa gracias a los escenarios y la paleta de colores tan lúgubres.

No obstante, los personajes son poco memorables, la falta de interacción entre los mismos no permite que nos encariñemos con ellos y tampoco terminamos de involucrarnos con sus motivaciones.

La propuesta del largometraje es interesante, a pesar de pequeños fallos, la originalidad en la historia es algo que se le debe aplaudir.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Model Home”, buen terror psicológico

Model Home es una cinta de terror psicológico, sobre una madre y su hijo que intentan decorar una casa para después venderla como el lugar perfecto para vivir; sin embargo, problemas mentales agobiarán a los protagonistas.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Siempre he creído que el terror psicológico en el cine se encuentra muy infravalorado. Atrae y emociona más al público una cinta donde las puertas y las ventanas se cierren solas a causa de un espíritu maligno, que una propuesta peculiar que se tome su tiempo para realizar una obra novedosa.

La película Model Home, dirigida por Patrick Cunningham, que se presentó en México como parte del Festival Macabro 2019,  es una interesante historia que se enfoca en la perdida de la cordura y los problemas que eso implica.

Camila (Monique Gabriela Curnen), es una madre soltera que se muda a una nueva casa con el fin de decorarla y prepararla para venderla. Vive con su hijo Jaime (Luke Ganalon), quien se encarga de que su madre se tome sus pastillas y no descuide su salud. Durante los meses de mayo, junio, julio y agosto veremos a la pequeña familia adaptarse a su nuevo hogar sin saber que las cosas no fluirán como esperan.

La paleta de colores del filme va de la mano con el hecho de que la historia transcurre en su mayoría durante el día y en lugares iluminados, algo que no ha sido explotado del todo en las películas de terror.

La mayoría de cintas de este género intentan transmitir miedo y pánico hasta en el más pequeño de sus detalles, sin embargo en Model Home usan una vía completamente diferente. Crean personajes sumamente carismáticos e incluso se dan el lujo de ponerle unos tintes de comedia al guion.

El estilo del largometraje es muy fresco. Cintas como esta o Cita de Sangre (Sean Byrne, 2009), le dan un respiro al género, pues aún con todas sus libertades logran su objetivo que es meter en tensión al espectador.

El terror psicológico de la cinta funciona gracias al ritmo de la misma. En ningún momento se siente apresurada pero tampoco pierde al espectador y su atención. Si en la pantalla no está ocurriendo una catástrofe nos muestran momentos ocurrentes que nos harán encariñarnos hasta con el más irrelevante de los personajes.

El filme involucra al espectador y lo hace parte de la historia. No exagera con las explicaciones, y provoca que el público una los fragmentos de la cinta como si fueran un rompecabezas.

Siempre hay cosas nuevas que explorar, aún cuando parece que todas las posibilidades de un género se han agotado, todo es cuestión de ingenio y perspectiva.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.

 


“La caótica vida de Nada Kadic”, un viaje para sanar

La caótica vida de Nada Kadic es una conmovedora historia sobre una madre soltera que se da cuenta que su pequeña hija presenta síntomas de autismo; agobiada por su presente, comenzará un viaje por Bosnia y Herzegovina para reconciliarse con su pasado.

 

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Las películas suelen ser un espejo en el que fácilmente nos podemos reflejar según nuestro estado de ánimo. Además de ser un escape de la realidad, el cine constantemente nos orilla a enfrentar nuestros problemas, toca fibras sensibles en nosotros y nos brinda una perspectiva diferente de aquello que parece no tener solución.

Nada Kadic (Aida Hadzibegovic) es una madre soltera a la que parece salirle todo mal. Está a cargo de su pequeña hija, Hava (Hava Dombic), la cual presenta síntomas de autismo.

En un momento de desesperación, decide emprender un viaje alrededor de Bosnia y Herzegovina junto a su pequeña, para visitar a sus padres, y de esta manera intentar dejar atrás todo lo que la agobia.

La película es un trabajo sincero. ¿Quién no ha estado en una mala racha en la que todo le sale mal?, nada es como lo planeamos y sentimos como si la vida constantemente nos diera la espalda, eso lo entiende muy bien la directora mexicana  Marta Hernaiz Pidal, y con base en eso desarrolla su atractivo largometraje.

En una escena significativa del filme, Hava comienza a llorar tras quedarse mucho tiempo en su carro. Empieza a patalear y a hacer berrinche hasta que Nada la toma de los hombros, la mira a los ojos, la acerca a su pecho y le susurra: “Yo también quiero llorar”.

Ese tipo de escenas son una constante en el largometraje, y ayudan a reforzar el mensaje de la cinta. No importa lo dura que sea la situación, siempre podemos salir adelante.

La cinta de estilo road movie –un género cinematográfico que se centra en personajes cuyos viajes por largos caminos sirven a su vez para que se encuentren a sí mismos-, tiene su fortaleza en las imágenes, las cuales sustituyen a los diálogos.

La saturación de sonido y las tomas irregulares tienen como objetivo “desesperar” a la audiencia, pues ante las vicisitudes  que se presentan en pantalla, parece imposible mantener la calma.

En un montaje que por ratos se torna desconcertante, los protagonistas fungen como el faro de esperanza que nos ayudan a mantenernos tranquilos y nos guían para llegar hasta el final de la película.

La cantidad de situaciones desastrosas por momentos parecen demasiadas e incluso exageradamente constantes, pero esa es la idea, cuando nos encontramos en esas situaciones, todo tiende a ser caótico y hasta el más mínimo detalle parece perjudicarnos emocionalmente.

Nadie dijo que la vida era fácil, pero depende de nosotros si nos rendimos o nos enfrentamos a nuestros fantasmas y les demostramos que somos más grandes que ellos.

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


Terry Gilliam un genio de la comedia

Cineasta de talento nato. Desde sus inicios, Terry Gilliam demostró sus capacidades para la creación de proyectos audiovisuales con un peculiar enfoque. Como referente del cine moderno, consiguió que su trabajo trascendiera en distintos géneros. Desde la comedia hasta el drama, sus películas cuentan con un surrealismo único, que se convirtió  en su marca personal.

Por Martín L. González*

@martin_lgonzale

Terence Vance Gilliam nació el 22 de noviembre de 1940 en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos. Es uno de los tres hijos del matrimonio entre Beatrice Vance y James Hal Gilliam.

Su infancia transcurrió en Medicine Lake, un campo rural de cultivo de maíz, donde el mayor  entretenimiento familiar era una pequeña radio, lo cual orilló al pequeño Gilliam a desarrollar su imaginación.

En 1951, él y su familia se mudaron a California, ya que su hermana menor padecía de asma. Su padre, un antiguo miembro de la caballería estadounidense (que después se convertiría en carpintero), tomó esta decisión para poder tratar el problema de salud de su pequeña.

Ya en California, durante una de las sesiones de matiné en los cines locales, vio un filme que lo marcaría, La Patrulla Infernal (Stanley Kubrick, 1957). Gracias a ese largometraje, Gilliam tuvo una pequeña epifanía sobre el cine, y comenzó a verlo como algo más que mero entretenimiento.

Cautivado por el séptimo arte, se volvió seguidor del trabajo de Georges Mélies (uno de los principales líderes en el desarrollo técnico y narrativo durante los inicios del cine), ya que se sentía identificado con la tendencia de engañar al espectador.

En 1958, ingresa a la universidad Occidental College, donde comenzó a estudiar física, para después cambiarse a la carrera de arte y finalmente graduarse en ciencias políticas.

Durante su paso por la universidad, editó la publicación Fang, una revista de poesía y arte, que después él y sus compañeros convirtieron en un cómic de gags y dibujos satíricos, y envió unas cuantas copias a las oficinas de la revista Help! (ubicadas en Nueva York). En dicho lugar trabajaría más tarde, y ahí conoció al actor británico, John Cleese (los dos serían miembros de Monty Python).

En esta época también colaboró como dibujante en la revista MAD, cuyo particular estilo humorístico, satírico y sarcástico marcó al cineasta, el cual se vería reflejado tiempo después en Monty Python.

Más adelante, Help!, comenzó a tener problemas económicos , por lo que Gilliam decidió abandonar su puesto en la compañía, lo que lo llevó a unirse a la Guardia Nacional durante un breve tiempo para evitar su incorporación a la guerra de Vietnam.

Después de este suceso, decide abandonar Nueva York y vive un breve tiempo en Los Ángeles, y finalmente en 1967 opta por marcharse a Londres, Inglaterra.  

Gracias al contacto que mantuvo con John Cleese, el 5 de octubre de 1969 se estrenó Monty Python’s Flying Circus, un programa televisivo enfocado en sketches de comedia, en los que actuaba el propio Terry Giliam, además de encargarse de las animaciones.

Gilliam, era el integrante menos conservador y el que gozaba de mayor libertad creativa. Encargado de las animaciones que servían como enlace entre los sketches, fungía como el elemento extravagante e innovador, que se convirtió en el principal atractivo del show. En ellas se podía vislumbrar el toque surrealista y humorista de Terry.

En 1971 se estrenó la cinta Se armó la gorda, lo que significó el “salto” a la gran pantalla del fenómeno Monty Python. La película duraba casi 90 minutos, y presenta sketches de las dos primeras temporadas del programa.

 

Junto a Terry Jones, dirigió Los Caballeros de la mesa cuadrada, filme que también pertenece a los Monty Python, se estrenó en 1975. La cinta es una sátira que se desarrolla en la corte del Rey Arturo.

Para 1977, Gilliam estrena  su primer largometraje en solitario, titulado La Bestia del Reino, una parodia de la época medieval que adapta un poema de Lewis Carroll (autor de Alicia En el país de las maravillas).

Participó como guionista y actor para La vida de Brian (Terry Jones,1978), el tercer largometraje del grupo de comedia de Monty Python, que nos narra la historia de Brian, un judío que nace justo el mismo día que Jesucristo, por lo cual los confunden varias veces con Jesús.

En 1981 estrenó Los héroes del tiempo, una cinta de aventuras a través del tiempo, en la que además de ser director también marca su inicio como productor. Esta cinta forma parte de su trilogía de la imaginación, aquí representa a la infancia.

En 1983 sale el cuarto largometraje de Monty Python, El sentido de la vida, dirigida por Terry Jones y donde  Giliam formaba parte del cast.

Brazil, la segunda película de la trilogía de la imaginación, la cual simboliza la juventud, se estrenó en 1985. La cinta nos cuenta la historia de Sam Lowry  (Jonathan Prce), un noble tecnócrata quien tras un error burocrático se ve obligado a encargarse del papeleo, ya que como oficialmente no existen errores, y nadie quiere hacerse cargo.

Para terminar su emblemática trilogía, estrena en 1989, Las aventuras del Barón Munchausen. El largometraje, que representa la vejez, se desarrolla en una ciudad anónima de Europa en el siglo XVIII, y narra la vida de un oficial alemán que recuerda todas sus hazañas en la Luna, el inframundo y la guerra.

En 1991 estrena Pescador de ilusiones, película que marca el inició de la trilogía americana. La cinta nos cuenta la historia del exitoso locutor de radio Jack Lucas (Jeff Bridges), que busca pagar sus culpas, ya que su programa orilla a un psicópata a asesinar a siete personas.

Continuando con la trilogía americana, sale Doce monos (1962), inspirada en la película El muelle (Chris Marker, 1962), en la que Giliam nos cuenta como un presidiario del futuro es enviado al pasado para investigar el origen de una plaga que acabó con gran parte de la humanidad.

 

Para finalizar esta trilogía, el cineasta presenta en 1998, Miedo y asco en Las Vegas, película basada en la novela homónima del escritor Hunter S. Thompson, la cual nos cuenta como un periodista y un misterioso abogado viajan a las vegas con el maletero del carro repleto de drogas.

Gilliam da la bienvenida al nuevo siglo presentando en 2005 Tideland, largometraje que narra la vida de la pequeña Jeliza-Rose, la cual conoce a un taxidermista y su inestable hermano, tras la muerte de sus drogadictos padres.

En ese mismo año, Gilliam también realiza Los hermanos Grimm, cinta que se centra en los hermanos Will y Jake Grimm, los cuales inician un viaje por el país con el pretexto de proteger a la gente de la ciudad de las criaturas encantadas y míticas.

En 2009 estrena El Imaginario del Doctor Parnassus, donde nos narra como el Doctor Parnassus (Christopher Plumer), tras haber hecho un pacto con el diablo para poder ser inmortal, se ve envuelto en una maldición oscura, además de tener el don de guiar la imaginación de los demás.

The Zero Theorem sale en 2013, y en ella nos cuenta como Qohen Leth (Christopher Waltz), un solitario genio de la informática, dedica su vida a resolver el Teorema Zero.

En 2018 estrenara Mr. Vertigo, adaptación de la novela de mismo nombre escrita por Paul Auster, en la que nos cuenta la autobiografía de Walt, un joven que aprendió a volar y levitar con la ayuda de su maestro Yehudi.

Y finalmente, logra llevar a la gran pantalla su proyecto maldito. Tras varios intentos fallidos por filmarla, El Hombre que mató a Don Quijote se presentó en el festival de Cannes 2018. En la cinta, nos narra como un anciano que está completamente seguro de ser Don Quijote, confunde a un ejecutivo publicitario con su fiel escudero Sancho Panza, con el cual emprenderá un viaje a través del siglo XXI y el siglo XVII.

La marca de Giliam está presente en todas sus películas. Ese surrealismo que raya en lo bizarro puso su trabajo en la categoría de cine de autor, ya que su estilo tan particular convierte a Terry Gilliam en la verdadera estrella de sus películas, atrayendo al público a ver sus largometrajes por el simple hecho de llevar su nombre.

Como lo dijo el propio director alguna vez: “Quedas atrapado por las historias. Me he ganado la reputación de estar fuera de control, pero no es cierto, simplemente esa es una historia más interesante que la verdad”.

 

*Colaborador en CinEspacio24 Noticias.