“Godzilla II”, sin duda es entretenida

La caída y la resurrección de un Rey. El regreso de aquel que puede ser nuestra salvación o  destrucción. Godzilla llega a las salas de cine una vez más para demostrarnos que somos insignificantes ante la grandeza del Rey de los monstruos.

Por Martín L. González*

La película nos cuenta los esfuerzos de la agencia criptozoológico, Monarch, parta enfrentar  a monstruos titánicos, incluyendo al imponente Godzilla, quien pelea con los Kaijus (monstruos gigantes) Mothra, Rodan y su némesis, el dragón de tres cabezas Ghidorah. Cuando estas antiguas especies mitológicas aparezcan de nuevo, competirán por la supremacía que los coloque como el alfa, dejando la existencia de la humanidad en peligro.

Godzilla II, dirigida por Michael Dougherty,  es una cinta que entiende por completo que es una secuela, así que no pierde tiempo con explicaciones, por ello desde el inicio la acción está a tope. El filme es muy rápido, tanto, que por momentos llega a ser demasiado.

Los diálogos son bastantes planos, y esto provoca que básicamente todos los personajes sean lo mismo: alguien que intenta parecer badass y que suelta comentarios sarcásticos a la menor provocación. Así,  los personajes pueden generar un gran problema en el largometraje, ya que la historia recae tanto en ellos que por momentos se vuelve pesado que haya tantas historias y problemas coexistiendo en un mismo tiempo.

Asimismo, la película peca de predecible, pues cuando las cosas se tornan tensas siempre se puede intuir cual será el desenlace. No hay sorpresas, nadie aparece mágicamente ni existe un giro que por momentos nos haga dudar de lo que estamos viendo.

Pero hay algo que no podemos negar,  lo increíblemente entretenida que es. Ver a Godzilla combatir contra Ghidorah es simplemente increíble. La calidad del CGI que manejan es la correcta. Cuando los titanes entran en pantalla roban toda la atención, y no sólo por su majestuosidad, sino por su buen diseño.

Es un hecho que aún sacarán más filmes de esta franquicia, pues además de la expansión en el repertorio de los titanes, cada pequeña oportunidad nos avisaban que el enfrentamiento entre King Kong y Godzilla se encuentra en camino.

El Rey de los monstruos ha vuelto, y parece que esta vez se quedará por un largo rato, así que es mejor que nos hagamos a la idea de que no importa cuantos Kaijus aparezcan sólo uno es el alfa. Larga vida al Rey.

*Participante del taller de Apreciación y Crítica Cinematográfica de CinEspacio24 y Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“El artista anónimo”, la última jugada de un vendedor de arte

Olavi es un hombre viudo de 70 años que se dedica a vender obras de arte en su pequeña y humilde galería, cuando encuentra un cuadro anónimo en una casa de subastas está convencido que la obra vale mucho dinero; será con la ayuda de su nieto (con quien no tiene una buena relación) que descubrirá el valor del cuadro y de su vida.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Olavi encuentra en la esquina de un mueble de una casa de subastas un retrato de un hombre, la obra no tiene firma, no saben quién la pintó; pero Olavi está casi seguro que ese cuadro que parece abandonado vale mucho dinero, y se obsesiona de una manera un tanto enfermiza con él. Tiene que conseguirlo cueste lo que le cueste.

Dicho retrato se subastará en unos días, antes Olavi tiene que investigar su procedencia y el nombre del artista que lo pintó para darle validez a la obra.

Olavi, un hombre viudo de unos 70 años, se dedica a la venta y compra de pinturas de arte, la mayoría de sus obras las consigue en subastas para después venderlas en su modesta galería. Desde hace tiempo no consigue realizar una venta importante por lo que se encuentra en una situación económica precaria.

Mientras Olavi comienza a investigar de quién es el cuadro su hija lo contacta, no sabemos por qué pero llevan distanciados mucho tiempo; ella le pide que le ayude con su hijo, que por unos días le dé trabajo en su galería. Después de negarse varias veces acepta recibir a su nieto.

Entre los dos, abuelo y nieto, nacerá una complicidad y una bella amistad, a pesar de la diferencia de edad, y de los distintos gustos e ideología, y todo gracias a que  comienzan a investigar a fondo la historia del misterioso retrato.

El día de la subasta Olavi ofrece por la obra anónima más dinero del que tiene. Para Olavi ese cuadro significa su última oportunidad de vender una obra de arte de calidad, representa estar de nuevo en el juego de la comercialización del arte, del cual muchos ya no lo incluían; el propio Olavi menciona que la venta de ese cuadro es su última jugada.

Ese es el argumento de la conmovedora y realista cinta finlandesa El artista anónimo, dirigida por el prolífico director Klaus Haro, y protagonizada por Heikki Nousiainen, que realiza el papel del anciano Olavi, una actuación pulcra, sin sentimentalismos banales, por momentos nos lleva a su hermetismo, en otros está preocupado y con la llegada y la relación que tiene con su nieto lo vemos sonreír.

Gran trabajo de dicho actor que nos mantiene en suspenso en casi toda la película. Primero en la investigación del cuadro, después en su esfuerzo por conseguir el dinero para pagarlo y al último su dedicación para venderlo. En ese sentido, la cinta tiene un ritmo agradable, que nos va llevando poco a poco a entender a Olavi y su necesidad de realizar su última jugada.

El artista anónimo tiene muchas cualidades y una de ellas es el guion, un producto sutil, directo y parsimonioso.

Además nos muestra otra cara del arte, ya que por lo regular las películas que abordan dicha industria lo hacen desde una perspectiva donde el dinero es un elemento más, aquí no, Olavi es un vendedor con una pequeña galería, es humilde, vive sin lujos pero sabe de arte, algo que aunque la cinta no  lo mencione provocó que se alejara de su familia ya que pasaba todo el tiempo trabajando. 

Así, la cinta aborda el tema de las segundas oportunidades (o las últimas), de los encuentros inesperados, del legado que dejarás, de la ambición por realizar lo que amas, de finalizar tu vida en paz.

El artista anónimo es una cinta emotiva sobre un hombre que se obsesiona con un cuadro y descubre que su legado es mucho más profundo que venderlo en su pequeña galería.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“Aladdín”, agradable musical

El live action de Aladdín es un musical entretenido, con coreografías agradables y efectos divertidos; una cinta infantil bien realizada.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En esta “avalancha” de live action de las clásicas cintas infantiles de Disney, sobre todo en las historias de princesas, hay una característica de fondo: estas nuevas producciones se acoplan a la realidad e idiosincrasia actual y muestran destellos de equidad e igualdad, por ejemplo, las princesas son más independientes y empoderadas. No obstante, mantienen el sueño de que toda mujer va a encontrar a su príncipe azul.

En la reciente cinta de live action, Aladdín (adaptación del filme  animado de 1992), vemos este  nuevo discurso en las historias de Disney: una princesa que exige a su padre que elle debe ser la Sultán, pero que al final encuentra el amor en un caballero que la salva. Es decir, el argumento no ha cambiado radicalmente. Al final sigue siendo un cuento de hadas.

Aladdín, dirigido por Guy Ritchie, es un musical y una historia de aventuras. Así, respeta sus géneros y logra mantener un tono entretenido y divertido; con una fotografía agradable y actuaciones respetables. Punto destacado que la cinta mantuviera la esencia del musical, ya que así deleitan a la audiencia con coreografías y efectos especiales atractivos y deslumbrantes.

El filme nos narra la historia de Aladdín (Mena Massoud), un ladrón callejero de la ciudad de Agrabah, que tiene buen corazón, ya que si tiene la oportunidad prefiere dar a los más pobres lo que roba.

Cuando la princesa Jasmine (Naomi Scott) escapa de su palacio (por órdenes de su padre el Sultán y según él para protegerla no puede salir de sus lujosos aposentos), conoce en las calles de la ciudad a Aladdín y, obviamente, se enamoran.

Sin embargo, uno de los consejeros principales del Sultán, Jafar (Marwan Kenzari), que controla por medio de hechizos la mente y las decisiones del monarca, busca un “diamante en bruto”, un joven que tenga un gran corazón y pueda entrar a una cueva mágica y sacar de ahí una lámpara. Aladdín será el encargado de entrar en dicho lugar  y recuperar la lámpara, así liberará a  un Genio (Will Smith), que puede cumplir tres deseos.

Como buena obra infantil, la cinta aborda la importancia de aceptar lo que somos, los valores de la amistad y la fortaleza del amor; temas que si bien no profundiza (es una película infantil, no esperen más) sí resaltan y quedan claro los mensajes que quiere dar.

Por su parte, Will Smith interpretando al Genio mantiene una simpatía y un ritmo que no decae en la película, su facilidad para bailar, cantar y contar chistes se reflejan a la perfección en un personaje que en su versión animada resaltaba por ser extravagante y lúdico.

Como cuento de aventuras funciona, como musical entretiene, hay escenas que tienen el sello característico del director Guy Ritchie. La fortaleza de Aladdín radica en respetar sus géneros y crear una gran espectáculo a través de ellos, como si viéramos una función de un circo.

No obstante, el mensaje de la princesa en apuros sigue ahí, mensaje que como ya mencionamos ha ido cambiando, pero a pasos muy cortos.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“Ma”, una terrorífica obsesión con la juventud

Ma es la nueva película de terror de Blumhouse, la exitosa casa productora de Jason Blum (Insidious 1,2, 3 y 4). La trama gira alrededor de Sue Ann, una mujer solitaria que un día se cruza por azar del destino con un grupo de preparatorianos que despiertan en ella viejos y dolorosos traumas de juventud.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Al comenzar, la película propone una serie de estereotipos que ayudan a la historia, pero al mismo tiempo son contraproducentes, debido a que durante los primeros 15 minutos el tono y estilo remiten más a un melodrama juvenil o young adult, como After (E. U., 2019), un tipo de película que si es mal usado le resta calidad e intensidad al género de terror.

El filme vira justo a ese género (el de terror), en cuanto arriba Ma (interpretada por la galardonada Octavia Spencer), una mujer bondadosa con los jóvenes; en un principio actúa como una cómplice anónima, pero más tarde se transforma en una desequilibrada compañera de copas.

Del contexto millenial al comienzo del filme, el guión cambia a un débil intento de abordar el tono de cine exploitation de los años 60 como The Sadist (E. U., 1963), entremezclado con las películas de suspenso noventeras ambientadas en los suburbios o en zonas de clase alta y estelarizadas por una mujer psicópata, obsesiva o en busca de venganza como Misery (E. U., 1990) o The hand that rocks the cradle (E. U., 1992).

A final de cuentas, Ma se acomoda en el segundo género conservando el espíritu de una película young adult. Sin embargo, el director Tate Taylor desaprovecha una idea con cierto potencial, pues la película más bien sobresale por sus torpes escenas, con muchos momentos de comedia involuntaria que le hacen perder cualquier fuerza o credibilidad al guión de la mitad hacia al final.

No obstante, con pocos elementos Octavia Spencer construye un personaje encantador y pícaro que le permite jugar a placer, demostrando su rango actoral así como su talento para crear un personaje interesante y verosímil.

Lo más destacable es sin duda la habilidad interpretativa de Spencer, porque aun cuando somos conscientes de que ella es la villana, uno no puede dejar de alegrarse y apenarse por igual con todo lo que le pueda suceder a Ma o que haya sufrido en el pasado.

Con el tiempo, Ma quizás pueda entrar a ese limbo de películas denominadas “tan malas que dan risa”, una suerte de valor extra en un filme por demás flojo, con excepción de la brillante Octavia Spencer y su particular interpretación de la “mujer demente”.

 

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias 


“Rocketman”, la biopic que Elton John merece

Rocketman es una biopic y musical novedoso y honesto sobre los problemas de alcohol y drogadicción que tuvo el cantante Elton John.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Con un traje rojo ajustado, unas grandes alas y un sombrero con cuernos, semejando que es el Diablo (un vestuario muy al estilo de su arte y extravagancia), Elton John (interpretado por Taron Egerton) entra a un edificio, lo hace con rudeza, decidido, pero a la vez molesto. En un cuarto un grupo de personas, que están sentadas en círculo, lo esperan. Elton se sienta junto con ellos, y después de un rato confiesa: “estoy aquí porque soy alcohólico, drogadicto y adicto a las compras y al sexo”.

La encargada del lugar le pregunta: “¿por qué crees que eres así?”, y Elton comienza a contar su historia, y lo hace honestamente, sin censurarse, ni victimizarse. Y empieza con su niñez, una donde su padre no lo quería y su madre lo desatendía; pero lo atractivo viene en cómo lo cuenta, lo hace usando sus canciones y su música.

Así comienza la cinta Rocketman, una biopic del popular artista Elton John. Sin embargo, es una biopic que se sale de los parámetros comunes del género, es decir, no es lineal, ya que el centro de la narración es el dicho grupo de terapia; ahí vamos a regresar constantemente y cada vez que la película nos lleve ahí, Elton se va a quitar una parte de su traje,  como si metafóricamente se abriera  más para contar su historia. Esto, combinándolo con el género del musical, hace que la cinta sea un retrato original.

De esa forma nos muestra un producto novedoso, entretenido y, sobre todo, con una ambientación que usa la estética de Elton John: la extravagancia, la locura, el arte de lo kitsch, un vestuario llamativo y una música poderosa.

El filme se centra en los problemas de alcohol y drogadicción de Elton, los cuales casi lo llevan a la muerte; por medio de su música e ingeniosas elipsis, nos van narrando desde su infancia hasta el momento que decide integrarse en un centro contra las adicciones. 

La cinta nos enseña cómo era un niño prodigio para tocar el piano, cómo escondió su homosexualidad; la primera vez que probó la cocaína; la fiel amistad con su letrista Bernie Taupin (Jamie Bell); su primer concierto; su primer amor, una relación tóxica con su manager Jonh Reid (Richard Maddenn); su constante depresión y su fiel y deslumbrante estilo y arte. La vida es un juego de contrastes y la película lo entiende a la perfección.

El largometraje, dirigido por Dexter Fletcher, tiene al propio Elton John como productor, y esto nos haría pensar que por dejar bien su imagen callaría muchas cosas, pero no fue así, es un trabajo sincero, que muestra lo necesario para llegar al conflicto que nos quieren explicar: sus problemas de adicción.

Asimismo, con la música usan imágenes metafóricas, bellas y armónicas; por ejemplo, una hermosa secuencia donde Elton toca el piano y la magia de su música hace que todos floten (la música quizá sea la mejor forma de volar a otra parte), otro punto que demuestra que no es una biopic convencional, como tampoco lo es  la vida de Elton.

Por su parte Taron Egerton hace un fiel retrato de Elton, respetando su figura,  usando sus llamativos trajes como algo natural, cantando sus canciones con un sentimiento real; gran trabajo de este actor que no se detuvo para contar las partes más crudas de su personaje.

Rocketman es una biopic y un musical, y es el largometraje que Elton John se merecía.

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


“The big-bang theory”, la última fórmula exitosa de la TV

Por Daniel Flores*

The big-bang theory llega su fin este 1 de junio (al menos en América Latina, ya que desde el pasado 16 de mayo concluyó en los Estados Unidos), luego de 12 exitosas temporadas, en las que, por lo menos, durante las primeras cinco, cambió los parámetros del sitcom de la industria televisiva norteamericana, sobreviviendo a Netflix, Amazon Prime y las decenas de plataformas de streaming que pululan en la actualidad.

Su gran acierto fue convertir en un movimiento “cool” a las actividades de tribus urbanas, derivadas de su fascinación por la cultura pop. Desenterrando las características de nerds, geeks y frikis, esta emisión, creada por Chuck Lorre y Bill Prady, apostó a este mercado, alejándose de los patrones convencionales de los jóvenes protagonistas de series como Friends, Gossip girl o 90210, aunado a la inigualable arma secreta de los actuales productos audiovisuales: la nostalgia.

Así, juntando a dos generaciones, la X y los Millennial, La teoría del big-bang se consolidó haciendo miles de referencias a esas añoranzas, desde Star Wars, pasando por Lord of the Rings, hasta los cómics, especialmente los de súper-héroes. Conforme la serie cobró relevancia, cameos de importantes iconos del consumismo se hicieron presentes, como Mark Hamill (“Luke Skywalker”) o el fallecido astrofísico, Stephen Hawking, dando mayor trascendencia a cada temporada.

 

Igualmente, como hacen los filmes de Marvel, se le dio un gran peso a la ciencia y a la tecnología, al grado que hicieron divertidos estos rubros, tan difíciles de hacer comprender a la juventud. Pero “Leonard Hofstadter” (Johnny Galecki), “Sheldon Cooper” (Jim Parsons), “Howard Wolowitz” (Simon Helberg), “Raj Koothrappali” (Kunal Nayyar), “Bernadette Rostenkowski” (Melissa Rauch) y “Amy Farrah Fowler” (Mayim Bialik) anunciaron al mundo que no era necesario ser un galán o estar buenota para alcanzar los sueños más ñoños jamás pensados, incluso, el conquistar a la chica más linda del edificio, “Penny” (Kaley Cuoco), se volvió un reto cumplido para estos genios, primero incomprendidos, luego, vitoreados.

Aunque en las primeras temporadas todo apuntaba al desarrollo de la historia romántica entre “Leonard” y “Penny”, una especie de “Romeo” y “Julieta” posmodernos, poco a poco, “Sheldon” les fue comiendo el mandado, no sólo a ellos, también al resto de sus compañeros, en gran medida, a la capacidad histriónica de Parsons para exteriorizar las sensaciones de un carácter tan parco y sesudo como el del neurótico científico.

Incluso, la verosimilitud con que Parsons daba vida “Sheldon” generó una tremenda polémica en la Unión Americana, que consideraba al personaje una mofa para la gente que padece el Síndrome de Asperger, una condición de autismo ligeramente discapacitante, situación que seguramente provocó en Lorre y Prady una urgencia por cambiar a “Sheldon”, al grado de conseguirle novia y hacerlo un poco más afectuoso.

“Penny” y ” Bernadette” también sufrieron su dosis de intolerancia, ya que ambas eran rubias y atractivas, una no muy pensante, la otra, brillante, pero de voz chillona y exasperante, criticadas ambas por la comunidad científica femenina norteamericana, que no encontraba identidad alguna con estas propuestas. Quizá por eso llegó “Amy”, interpretada maravillosamente por Bialik, una actriz menos estereotipada en los convencionalismos de belleza física para el Prime Time, que vino a darle un toque de realidad al programa.

Si bien los fans de hueso colorado consideran que The Big-Bang Theory culminó cuando “Penny” aceptó una relación romántica con “Leonard”, el show ya había zarpado al éxito, a pesar de auto-parodiarse una y otra vez, rozando la inconsistencia, pero sus millones de espectadores pedían más y más, sobre todo de “Sheldon”, quien seguramente se convertirá en una carga difícil de despojar para Parsons, ya que incluso, en los filmes en los que ha participado, como Hidden Figures, sigue dando vida a un científico de mal carácter.

Con el final de la serie, el streaming iniciará un reinado absoluto, en el que surgirán contenidos más audaces y atrevidos, no limitados por los tiempos de la TV comercial, pero de estos nuevos productos, la gran mayoría habrán sido inspirados por la explosiva teoría del big-bang.

 

*Periodista. Colaborador en CinEspacio24, Director de Cio Noticias, Crítico de Cine, Columnista en el Heraldo de México Toluca 


“Cómprame un revólver”, la dura y cruel realidad mexicana

Por Martín L. González*

Es curioso como señalamos en reiteradas ocasiones la decadencia del cine nacional cuando irónicamente nosotros nos hemos encargado de apuñalarlo una y otra vez con nuestra indiferencia. Y a pesar de ello, llega en medio de todo este conflicto, Cómprame un revólver, del director Julio Hernández Cordón, para vernos directamente a los ojos y demostramos que estamos completamente equivocados.

En un México atemporal donde las mujeres están desapareciendo, existe una niña llamada Huck que usa una máscara para esconder su género. Ella ayuda a su padre, un adicto atormentado, a cuidar un campo de beisbol en el que narcotraficantes se reúnen a jugar. Mientras su padre intenta protegerla, Huck, con ayuda de sus amigos, tendrá que luchar para enfrentar su realidad y combatir en el campo de la zona.

La propuesta de la película es bastante inteligente. Plantear un lugar atemporal por medio de una historia que perfectamente encaja con nuestra realidad, nos hace preguntarnos ¿qué tanto de esa película es ficción?

Si a esto le sumamos que le estructura no sugiere un desarrollo especifico de punto “A” a punto “B”, dejando de lado una historia meramente lineal en la que nuestros protagonistas tienen alguna meta o aspiración y en su lugar nos muestran la supervivencia de Huck, podemos darnos cuenta que estamos ante el largometraje de un director que entendió por completo el mundo que está creando.

Es fácil involucrarnos con el filme gracias a la tensión que logra generar apoyándose en el peligro constante no sólo de los protagonistas, sino al México “ficticio” en general.

Sabemos lo mismo que Huck. No terminamos de entender cómo llegamos a esto, porque no hay grandes oposiciones, ni quienes realmente manejan todo, y esto en beneficio de la película, está bien.

Vemos todo con la inocencia que aún puede conservar un niño en un mundo de esta índole. Y más importante, podemos ver que esto es lo que le hace falta a lo sociedad, un poco de esperanza entre tanto caos.

Cómprame un revólver no duda en ser cruda y aprovecha hasta la más mínima oportunidad para demostramos lo duró que es esté mundo. No escatima con la crueldad, pues da igual si eres un niño, un hombre, una mujer o incluso alguien de cualquier otro género, todos corremos el mismo riesgo.

Tras todo esto podemos darnos cuenta que el principal problema con la baja calidad del cine mexicano (en cuanto a distribución), somos nosotros, los propios espectadores. ¿O acaso alguien nos obliga a ver los grandes blockbusters nacionales repetitivos sobre las maravillosas propuestas locales que triunfan en festivales?

 

*Participante del taller de Apreciación y Crítica Cinematográfica de CinEspacio24 y Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“Sarturday Night Live”, celos, traiciones y secretos

Por Daniel Flores*

La temporada 44 de Saturday Night Live  (SNL) ha concluido. Si bien continúa su dura crítica contra el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, parodiado por Alec Baldwin, la calidad del resto de los segmentos y de los anfitriones disminuyó en comparación con campañas anteriores. Así, hubo emisiones con invitados no tan lujosos, como Halsey, John Mulaney o Sandra Oh, y de plano, actores que no nacieron para hacer comedia, casos concretos, Liev Schreiber y Claire Foy.

Rumbo al final de estos 21 capítulos, el arribo de estrellas hollywoodenses, acostumbradas a hacer reír a la audiencia, mejoró ostensiblemente al programa, destacando Emma Thompson, Adam Sandler y Emma Stone (una virtuosa para interpretar cualquier tipo de género). SNL sobrevivió una vez más, recargando el peso de los sketchs en sus dos mejores elementos, el veterano de mil batallas, Kenan Thompson, y la versátil, Kate McKinnon, así como el surgimiento de Pete Davidson, quien luego de varios años por fin halló su estilo de humor, menos dirigido a los millennial.

Sin embargo, varios miembros del “cast”, siguen procrastinando, sin resaltar demasiado, a veces, parodiándose a sí mismos, con personajes bobalicones, situaciones previsibles y remedos de videos musicales olvidables. El eterno productor de SNL, el canadiense, Lorne Michaels, bien podría hacer una limpia para el próximo otoño y deshacerse de Mikey Day, Alex Moffat, Kyle Mooney y Beck Bennett, quienes necesitan de algún compañero de mejor nivel para siquiera salir adelante.

Es cierto que resulta normal este tipo de altibajos en un show en vivo, pero para infortunio de SNL, le ha tocado una época compleja, la de la cruza de dos generaciones, la X y los millennial, de gustos diferentes (salvo para los filmes de Marvel), que se contraponen ante las fórmulas de la comicidad, lo que dificulta concebir una estructura de mayor equilibrio.

Pero no es la primera vez (ni será la última) en que el popular programa sufre una crisis. En este sentido, diversos autores han expuesto una y otra vez la historia de SNL, desde su debut en 1975, con un elenco integrado por Jane Curtin, Garrett Morris, Laraine Newman, Gilda Radner, Dan Aykroyd, John Belushi, Chevy Chase, George Coe, Michael O’Donoghue, la inigualable voz de Don Pardo, teniendo como “host” a George Carlin, hasta la actualidad, en la que el streaming y plataformas web amenazan con quitarle la corona en materia de comicidad y sátira.

De entre todo este compendio de textos, destaca The Complete, Uncensored History of Saturday Night Live de James Andrew Miller y Tom Shales, una auténtica cátedra de cómo redactar un gran reportaje sobre asuntos del espectáculo. A través de entrevistas intercaladas por temporadas, un gran número de ex integrantes de SNL de diversos periodos (gente a cuadro y fuera de éste), narran sus experiencias sin guardarse nada.

Así, los lectores descubrirán todas las intrigas, traiciones, excesos, cotos de poder, envidias, mala leche y un sinfín de secretos que personalidades como el propio Michaels, Bill Murray, Steve Martin, Dana Carvey, Mike Myers, Will Ferrell, Tina Fey, Amy Poehler, entre muchos otros, revelan para los fans y detractores de SNL.

Como si nos trasladaran a diversas eras, de la Guerra Fría, pasando por la caída del Muro de Berlín, hasta el 9/11, los autores, Miller y Shales, construyen la historia del sábado por la noche de manera amena, con testimonios que difícilmente aparecen en medios de comunicación, en ocasiones, tornándose en una vorágine que deambula entre la objetividad y el amarillismo. Publicado en conmemoración del 30 aniversario de Saturday Night Live y luego aumentado y corregido para los 40 años del live-night, The Complete, Uncensored History of Saturday Night Live está para devorarse a pesar de sus casi 800 páginas.

 

 

*Periodista. Colaborador en CinEspacio24, Director de Cio Noticias, Crítico de Cine, Columnista en el Heraldo de México Toluca 


“Namme”, la importancia de conectar con el público

Namme es una de esas películas que parece  una historia que podría hacer entrar en tensión hasta al más duro de la audiencia, sin embargo, es todo lo contrario.

Por Martín L. González*

En un poblado ubicado en las montañas del país de Georgia, vive Namme. Una chica cuyas manos tienen propiedades curativas. Ella y su padre supervisan una fuente de agua medicinal en su pequeña aldea.

Los “milagros” sanadores de Namme no representan ningún don para ella, sino todo lo contrario, la hacen sentirse excluida en su entorno debido a su padre y a su contexto.

Esta es la cuarta película del director Zaza Khalvashi, la cual es considerada por muchos como “un registro fotográfico alegórico, preciosista y detallado”. Si bien esto es cierto, la cinta tiene que lidiar con muchos problemas para salir adelante.

El largometraje, que se encuentra actualmente en la cartelera de la Cineteca Nacional, se ve en grandes apuros para conectar con la audiencia, pues a pesar de contar con una trama bastante interesante, la ejecución de la puesta en escena no logra hacerle justicia.

Nos encontramos ante un filme que utiliza en demasía el simbolismo y el lenguaje cinematográfico para apoyar su trama, el problema es que esto no se encuentra bien equilibrado. Pesa más la interpretación del público que la propia historia, y al no contar con una línea de seguridad que seguir, la película se torna aburrida y tediosa.

En cuanto aspectos técnicos se refiere, Khalvashi logra un trabajo casi impecable, La fotografía, la edición de sonido, el diseño de producción, todo se encuentra en un punto bastante alto, pero tristemente esto no es suficiente para mantener la historia en pie.

La estructura no es nada del otro mundo, pero tras la atención dispersa es difícil entender porque aparecen personajes de la nada y porque las secuencias por momento carecen de sentido. Sí la trama juega en contra del cineasta, pero sin duda alguna su mayor problema es el desarrollo de personajes.

Nunca logramos conectar con ninguno porque no entendemos sus motivaciones, y aun que intenten darnos un mensaje de independencia y libertad a lo que dicta un linaje familiar o las convenciones sociales, parece imposible detectarlo si no somos parte de ese pequeño porcentaje de “cinéfilos exquisitos” que logran sobre interpretar hasta la escena más pretenciosa de una película.

 

 

*Participante del taller de Apreciación y Crítica Cinematográfica de CinEspacio24 y Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“The perfection”, de lo sexy a lo repulsivo

The Perfection, estrenada por la plataforma Netflix, es un thriller acerca del intento de Charlotte Willmore de retomar su carrera de chelista tras 10 años de retiro obligado, pero antes de pensar en un (poco probable) retorno, Charlotte deberá afrontar el éxito de Lizzie, la chelista del momento que goza de lo que ella pudo tener: popularidad, una carrera y el cuidado de su maestro, Anton.

Por Isaac Piña Galindo*

@IsaacPi15a 

Dirigida por el galardonado Richard Shepard (Girls, 2012-2017), The Perfection es un drama favorecido por sólidas actuaciones de reparto así como por una vibrante interpretación de Logan Browning como Lizzie, quien captura el desenfado juvenil del personaje al contrastarlo con la formalidad académica que le da su estatus de prodigio.

Browning es el revulsivo de The Perfection, pero quien destaca como la voz cantante es Allison Williams en la piel de Charlotte, una “joven genio” experimentada en el mundo musical, pero un tanto desequilibrada para el mundo real y cuya conducta constantemente se transforma hasta revelar un personaje más atribulado, que mantiene nuestra atención en vilo tanto en la historia como en el desarrollo de su personalidad.

De forma paralela a la transfiguración de la protagonista, la historia muta y evoluciona a través de varios géneros, tonos e incluso temas. The perfection comienza como un thriller de velado erotismo que cruza una fase de horror (y body horror, en específico) hasta el clímax que acerca al filme al terreno violento del relato de venganza.

Los múltiples tonos (y géneros) funcionan gracias a la realización de Shepard, quien compone con puntuales piezas de música clásica un mosaico sonoro que cumple como un recurso estético y narrativo, recursos con los cuales la trama logra desenvolverse con fluidez.

El guión es inteligente en proponer este juego de muñeca rusa, aunque la ejecución es aun mejor porque es gracias al ritmo logrado por el montaje (a su vez acompasado por la banda sonora), que las secuencias causan el grado exacto de desconcierto al mismo tiempo que hacen avanzar la trama o dan pistas para entender y disfrutar el desenlace brutal del filme.

The Perfection es una película entretenida con múltiples facetas que transitan de lo sexy a lo repulsivo y en la que Shepard demuestra un entendimiento cabal de la manipulación de la composición fotográfica (sobre todo, los ángulos de la cámara) y el montaje, al mismo tiempo que consigue construir dos brillantes actuaciones con el trabajo de Logan Browning y Allison Williams.

 

*Cineasta y Colaborador en CinEspacio24 Noticias