“Vice”, Cheney el Vicepresidente más poderoso de la historia

Vice, dirigida por Adam McKay y protagonizada por Christian Bale, Amy Adams, Steve Carrell y Sam Rockwell, es una biopic de Dick Cheney el vicepresidente más poderoso de la historia de los Estados Unidos.

 

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

A Dick Cheney, cuando era Vicepresidente en la administración de George W. Bush, no le importó que la población de Estados Unidos (y la opinión mundial ) estuviera en contra de la invasión a Irak, él estaba seguro que dicho país tenía armas nucleares (jamás se comprobó eso).

Cheney fue uno de los principales orquestadores de la guerra contra Irak, fue su respuesta al ataque que sufrió su país el 11 de septiembre de 2001, cuando unos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas en New York.

Se dice que Dick es el Vicepresidente más poderoso que ha existido, que en cuestiones de temas de energía y política exterior él decidía, moviendo como si fuera un títere al presidente George Bush.

Él no sintió arrepentimiento por una guerra sin sentido, que provocó la muerte de 4, 488 soldados estadounidenses y más de 100 mil civiles iraquíes. Oriundo de Wyoming, Cheney era un político conservador, miembro del partido republicano, que aseveró: “si quieres gustar a la gente…mejor es que te hagas estrella de cine”.

Esa última frase resume la narrativa de la cinta Vice, dirigida por Adam McKay. La película es una biopic de unos de los personajes más controvertidos de la política en Estados Unidos. Sus decisiones no sólo afectaron a su país sino a todo el mundo. Hasta hoy la invasión a Irak sigue siendo injustificada; la única respuesta es que se hizo por el control del petróleo.

Y es que casualmente (y eso que en la política no existe la casualidad), Cheney tenía grandes relaciones con importantes empresas en el sector petrolero, de hecho antes de ser Vicepresidente era el CEO de una firma influyente en el sector energético.

La cinta nos cuenta los inicios de Dick Cheney (interpretado de manera brillante por Christian Bale) en la política. Nos muestra, con una peculiar narrativa y con una misteriosa voz en off, cómo pasó de ser un simple ayudante a Jefe de Personal de la Casa Blanca, Congresista por Wyoming, Secretario de Defensa en la presidente de George Bush.

Siempre acompañado de su fiel esposa, Lynne Cheney (Amy Adams), quien lo apoyó en todo para conseguir un poder casi absoluto.

El filme muestra, con singular humor negro, cuando Cheney decide entrar al sector privado y parecía que ya no tendría ninguna injerencia en la política estadounidense; sin embargo, una llamada cambió todo. El entonces Gobernador de Texas, George W. Bush (papel que realiza Sam Rockwell) le habló para que se uniera a él y fuera su vicepresidente.

La historia la conocemos todos, Bush ganó, con unas elecciones algo polémicas por las votaciones en Florida. Así, Bush fue Presidente en dos mandatos de 2001 a 2009, y como Vicepresidente tuvo al polémico Cheney.

En una escena que resume el conflicto de la cinta, Dick antes de aceptar la invitación de Bush, le pide que como vicepresidente tenga más participación en las decisiones de estado. De esa forma, consigue tener una oficina en casi todos los departamentos importantes del gobierno estadounidense, tenía “ojos” en todas partes, y ordenaba cosas interpretando la ley a su modo y sin consultar al Presidente.

El director Adam McKay, quien ya había demostrado que sabe abordar temas de intriga política y financiera con la cinta La gran apuesta, realiza una biopoc poco convencional, con elipsis algo bruscas, tomas riesgosas y metafóricas y  una narrativa casi lineal ; no obstante, logra captar la esencia de un hombre que hizo e interpretó la leyes a su modo, fue él quien mandó al ejercito estadounidense a Irak.

En una pequeña secuencia de la cinta se resume la figura de Dick:  un día, siendo vicepresidente, fue a cazar  con sus compañeros y amigos, y por error le disparó a uno de sus colegas. Por tal acto, Cheney nunca se disculpó, al contrario, la persona que recibió el balazo y que casi muere fue quien salió a defender a Dick. En la era Bush, quien en verdad mandaba era su Vicepresidente.

Cheney fue un político conservador y polémico, con influencia en casi todos los sectores, a quien no le interesa lo que piensen de él. Según Dick realizó un gran trabajo, y el pueblo estadounidense le debe mucho.

 

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.

 

 


“Espíritu del mal”, un deseo adolescente infernal

La cinta de terror Espíritu del mal (Pyewacket), dirigida por Adam MacDonald, aborda las discusiones entre una madre y su hija adolescente, esta última libera a un ente maligno que intentará dañarlas.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

¿Recuerdas tu adolescencia, cuando algún castigo o acto de tus padres te parecía injusto, y por  un instante deseabas que algo malo les pasara?, quizá no sea tu caso, pero esos actos de ira son tan peculiares y característicos de la adolescencia, cuando eres un ser incomprendido y los que menos te entienden son tus padres; qué se atreven a no dejarte ir, por ejemplo, a una fiesta.

Ese acto de rebeldía, egoísmo, es en realidad un momento efímero, al final se te olvida (como cualquier cosa que hagas en tu adolescencia) y en realidad nunca les deseaste algo mal a tus padres. Sin embargo, ¿qué pasaría si ese segundo de irritabilidad se hiciera realidad?

La cinta de terror Espíritu del mal (Pyewacket), dirigida por Adam MacDonald, aborda de una manera peculiar dicho tema, el enojo de una joven adolescente contra su madre liberará a un ente maligno que intentará hacer realidad el deseo de la niña.

Leah (Nicole Muñoz) es una joven que le gusta la literatura con temas diabólicos y actos o conjuros satánicos, viste de negro, y tiene un grupo de amigos que disfrutan los mismos gustos que ella. Vive con su madre; su padre acaba de morir en un accidente, por lo cual las dos, sobre todo la mamá, viven en una constante depresión.

La madre (interpretada por Laurie Holden, a quien vimos en las primeras temporadas de The Walking Dead), no soporta seguir viviendo en la cuidad y en la casa que compartió con su difunto esposo, por lo cual decide que se van a mudar a una casa en medio del bosque.

Esta decisión enfurecerá a Leah y  realiza un conjuro que encontró en un libro para liberar a un demonio y que éste asesine a su madre. Esto, obviamente, provocará que en la casa solitaria y apartada donde ahora viven comiencen a suceder actos extraños, como ruidos desconocidos, sombras misteriosas o que la protagonista despierte en medio del bosque.

La adolescente espantada intentará detener lo que inició. Al final la película da un plot twist interesante.

En ese sentido, la cinta intenta tener una narrativa similar a los filmes de terror como La bruja o Hereditary, donde las secuencias son más pausadas y reflexivas; no obstante,  Espíritu del mal tarda en llegar a su conflicto, y se siente demasiando densa para el tema que está tocando.

Destaca las actuaciones de las protagonistas, el giro inesperado de la película, la ambientación de cine independiente que tiene; pero quizá falla en caer en clichés demasiado obvios y simplistas.

Al intentar ser una cinta donde le den más importancia al contexto, olvidan por un momento crear situaciones de terror que atrapen al espectador.

Se estrena este viernes 1 de febrero de 2019, una opción que  toca un tema delicado para los adolescentes y que seguro te hará recordar tu adolescencia y ese día que tu padre o madre te castigaron y creíste que era la mayor injusticia de tu vida; por suerte, en ese momento,  no invocaste a ningún demonio, o ¿sí?

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.

 


Qué bueno que destaque Yalitza

Por Iván Quecha Reyna / @zentifico

Actualmente, las opiniones críticas sobre asuntos públicos en internet tienden a ser estridentes, a buscar hacer pulla para destacar, a ser las más polémicas, porque además de ser una “vanguardia de libertad de expresión”, también dejan mucho dinero en clics.

Sin embargo, esto a la vez ha debilitado el debate público, pues ahora tenemos el crecimiento del tribalismo ideológico, cada día menos tolerante a opiniones contrarias, y más movimientos políticos que ven en la censura un medio legítimo para sus fines.

Y es aquí donde aparece Yalitza Aparicio, una actriz que por sus rasgos y lo rápido que ha escalado en el star system de Hollywood ha desatado dos olas de comunicación que básicamente se dedican a explicar la vida de la mujer: por una parte, una parte con ideas podridas que la discrimina permanentemente, pues les molesta verla posando como un icono de belleza, pues consideran que no es bella ni de cerca.

Y, por otra parte, tenemos a otro grupo, tratando de colar ideas un poco más pensadas, donde señalan que es una hipocresía festejar el triunfo de Aparicio, pues vivimos en un mundo que la mantiene oprimida, por ser mujer e indígena.

Para los primeros, habrá que denunciar continuamente su racismo, pues hemos visto cambios positivos en la sociedad cuando se le da la atención y educación a los diferentes miembros de una sociedad para que sean más tolerantes e incluyentes.

A los segundos, habrá que combatirlos por igual, pues su afán crítico los lleva a pasarse por alto ideas que pueden ser perfectamente razonables, como por ejemplo, que Yalitza no es una víctima, ni está siendo usada; es más, ella misma ha decidido ir por el camino que ha querido pues afortunadamente tuvo el contexto adecuado para saltar a la fama, tanto por su talento como por los cambios sociales en los que estamos viviendo.

Es decir, el llamado es doble, a mantener una opinión crítica orientada a combatir continuamente el racismo, y en general, la discriminación contra los seres humanos por sus condiciones físicas, y a la par, debatir las ideas estrafalarias donde se victimiza a minorías o personas vulnerables, aun cuando ellas mismas señalen que están contentas en su entorno, como pasa con Yalitza, triunfadora por Roma. Es decir, qué bueno que destaque, ojalá que pase más seguido, y ojalá que pronto llegue fuerte un movimiento de mesura en las opiniones en las redes sociales.


“Distancias Cortas”, buena y conmovedora película mexicana

Distancias Cortas, ópera prima de Alejandro Guzmán, es la historia de un personaje que vive con obesidad mórbida, quien parece encerrado en su rutina; el arte y la amistad lo ayudarán a probar cosas nuevas.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

En este espacio lo he escrito varias veces, y no dejaré de hacerlo: hay buen cine mexicano, el problema es la distribución. Y no habló de las comedias románticas o las cintas sobre estereotipos vulgares y simplistas; sino de obras que proponen, ingeniosas, íntimas y que, además de entretener, invitan a la reflexión. Al respecto, este fin de semana se estrena una agradable cinta mexicana, Distancias Cortas, ópera prima del director Alejandro Guzmán Álvarez.

Afortunadamente, esta cinta (que tuvo una gran recepción en festivales internacionales) llega a la Cineteca y al circuito alternativo de cine de la Cuidad de México y en varias partes de provincia; desafortunadamente, no estará en los cines más comerciales. La distribución del cine mexicano es un problema que cada vez llega a niveles más vergonzosos.

Pero la cinta esta ahí, a pesar del infierno que es para los cineastas mexicanos la distribución de sus películas. Esta es una buena oportunidad para ir a la Cineteca o algún cine alternativo y ver una obra sobre la soledad, la amistad y cómo encontrar pequeños detalles que nos hagan salir de nuestra zona de confort.

Distancias Cortas nos narra la vida de Fede (Luca Ortega), un hombre con obesidad mórbida, pesa unos 200 kilos, vive sólo en un casa en condiciones deplorables (parece que en cualquier momento se caerá), trabaja en su hogar haciendo pulseras, le cuesta trabajo caminar o realizar cualquier acto básico como bañarse.

Los fines de semana lo van a visitar su hermana Rosaura (Martha Claudia Moreno), una mujer con carácter fuerte que no acepta la condición de su hermano, junto con su marido Ramón (Mauricio Isaac), alguien que vive bajo las órdenes estrictas de su esposa.

En una de las visitas, la pareja lleva una cámara con las fotografías que sacaron en su último viaje; esto provoca en Fede la curiosidad por buscar una cámara antigua que tenía, al encontrarla, descubre un rollo sin revelar y después de diez años sin salir de su hogar se atreve a ir a un centro de revelado.

Ahí conoce a Paulo (Joel Isaac Figueroa), un joven solitario, amante de los cómics, que trabaja en la tienda fotográfica de su padre. Paulo le ayudará a revelar las fotos y le venderá una cámara fotográfica, sencilla pero funcional.

Fede, al ver las fotos recordara su pasado y encontrará una nueva pasión: tomar fotografías, pero no cosas simples, él quiere realizar obras artísticas. De esa forma, su vida cambia, la rutina se acaba, aunado a una fuerte amistad que hace con Paulo y su cuñado Ramón; tres personajes que parecerían diferentes pero son incomprendidos y solitarios.

La amistad y el arte fotográfico provocarán un cambio en Fede, así, Distancias Cortas no es una película que se centre en el problema de la obesidad (algo de lo que sufren muchos mexicanos, lo toma como contexto y sí menciona los daños de esto), tampoco es una cinta con un mensaje positivo simplista, es una obra compleja que aborda nuestros propios encierros.

Habla de nuestros miedos, de la rutina, de no encontrar un sentido a la vida, de encerrarnos en nuestras propias cárceles donde el rencor, la melancolía, la pena son nuestros vigilantes.

De una forma sincera, la cinta nos muestra una posible solución para salir: el arte, la amistad, hacer planes, reír, llorar, salir de la zona de confort.

Con una fotografía con tonos melancólicos y con grandes actuaciones, aborda el personaje de una persona con problemas de obesidad sin estereotiparla, sin burlarse de ella, al contrario utiliza un lenguaje cinematográfico íntimo, una cámara detallista, un humor negro atrevido y unos diálogos reales y con mensajes conmovedores. Aquí no hay buenos ni villanos, es la vida y la forma de cómo enfrentarla.

Producida por el Centro de Capacitación Cinematográfico (CCC) y escrita por Itzel Lara, es una gran carta de presentación de Alejandro Guzmán, un cuento moderno sobre una persona que buscará una  salida a su propia prisión.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.

 


“El infiltrado del KKKlan”, una denuncia necesaria y divertida

El infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman), la nueva cinta de Spike Lee, ambientada en los años 70, narra la historia de un policía afroamericano que junto a su compañero logra infiltrarse en una de las organizaciones más racistas de los Estados Unidos. Una cinta divertida, con suspenso y  una fuerte denuncia.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

“La historia de los negros en Estados Unidos es la historia de los Estados Unidos, y no es una historia bonita”, frase del escritor y activista, James Balwin, quien peleó en los años 60 y 70 por los derechos de las personas afroamericanas; y es que no se puede entender a la sociedad estadounidense sin, desafortunadamente, el racismo.

Su etapa donde la esclavitud hacia los negros era legal, o los años donde no se les permitía a los negros  entrar en algunos establecimientos, y podemos citar más penosos ejemplos al respecto. Y aunque las cosas han cambiado (incluso dicho país ya tuvo un presidente afroamericano, Barack Obama), el racismo sigue ahí, como un virus que parece no tener cura, alimentándose del odio, de la ignorancia, de aquellos que piensan que la raza blanca es superior (la intolerancia a su mayor grado).

Sólo basta ver las noticias de Estados Unidos para ver reprobables actos de odio, marchas de presuntos neonazis que abogan por acabar con la comunidad afroamericana, judía o latina. Una gran parte de la sociedad en Estados Unidos es racista, y ahora con un presidente como Donal Trump, que no esconde sus sentimientos xenófobos y racistas, este vergonzoso fenómeno ha crecido.

Ante tal hecho, de una manera atrevida, valiente y con un estilo fresco y crítico, la nueva cinta del director Spike Lee, El infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman) aborda dicho tema, y denuncia que la comunidad negra todavía sufre de discriminación.

Ambientada en los años 70, nos cuenta la historia del primer policía negro de Colorado Springs, Ron Stallworth (Jonh David Washington); desde el primer día en su trabajo varios de sus compañeros se burlan de él.

Cuando le llega la oportunidad de trabajar en el departamento de oficiales de investigación se hace pasar por una persona blanca y se comunica con un miembro del Ku Klux Klan (esa espantosa organización de personas que se creen de raza superior y que usan capuchas blancas y queman cruces como forma de demostrar su odio hacia los otros), y logra que lo acepten en su organización.

Sin embargo, por obvias razones, quien tiene que asistir a las reuniones es su compañero Flip Zimmerman (Adam Driver), un oficial judío que debe  actuar como un despreciable hombre blanco que odia a negros, judíos y latinos.

Así, Ron por teléfono se comunica con la organización, incluso llega a ser buen amigo de uno de los principales líderes, y Flip va a las reuniones donde descubre un mundo de odio, ignorancia y con planes peligrosamente violentos.

La cinta de Spike se burla del Ku Klux Klan, pero al mismo tiempo detalla lo peligrosa que es. Asimismo, con una narrativa lineal y con buenas escenas de suspenso nos muestra que la comunidad afroamericana sigue en pie de lucha, peleando por sus derechos, y que aún falta mucho trabajo para erradicar a unos de los grandes males de la humanidad: el racismo.

Con adecuadas actuaciones y al estilo de Spike Lee, con sus inconfundibles rasgos de irreverencia, El infiltrado del KKKlan (basado en la novela de Ron Stallworth) es una cinta necesaria, divertida y que invita al espectador a la reflexión. La cámara de Lee se convierte en una llamada de denuncia de algo que aún sigue pasando. Me atrevo a decir que es una de las mejores películas de Spike.

Una de las escenas más características de la cinta es cuando la organización del Ku Klux Klan ve una de las películas más racistas, el filme silente El nacimiento de una Nación de D.W. Griffith, una obra que es considerada como pionera en la historia del cine, pero que tiene como narrativa la importancia de la supremacía blanca.  Spike Lee muestra con pequeños detalles que el racismo está desde el inicio, incluso del cine, y entiende como James Balwin que no se puede comprender la historia de los Estados Unidos sin el sufrimiento y el racismo hacia la comunidad negra.

 

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


“Glass”, lo importante es el final

Glass es la última parte de la trilogía del director M. Night Shyamalan, donde narra la historia de tres personajes que tienen súper poderes. Protagonizada por Bruce Willis, Samuel L. Jackson y James McAvoy. 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Debe haber un giro inesperado en la historia para que sea una película con el sello de M. Night Shyamalan. No importa si se ve forzado, inverosímil o apresurado, sus cintas deben tener un final que asombre al público.

Qué importa el inicio o el clímax de la cinta, el desarrollo de los personajes o las actuaciones, para este cineasta sus finales lo son todo. La vuelta inesperada de la narración, más que su estilo parece ser su necesidad.

Esto lo vemos en su más reciente cinta Glass, el final de su trilogía (quizá) que inició en el año 2000 con El protegido y continuó con Fragmentado de 2016; cintas que narran a seres con poderes sobre naturales. Una forma peculiar y novedosa de abordar las películas de súper héroes y cómics. 

En El protegido cuenta la historia de dos hombres: David Dunn (Bruce Willis) un tipo taciturno que descubre, después de ser el único sobreviviente en un accidente de tren, que nada le hace daño; y Elijah Price (Samuel L. Jackson) un villano que sufre una condición degenerativa que provoca que sus huesos sean frágiles y al mínimo contacto se rompan, y quien está convencido que su propósito en la vida es encontrar a seres con poderes.

Por su parte, en Fragmentado narra la vida de Kevin Wendell Crumb (James McAvoy) un hombre que tiene múltiples personalidades, las cuales obedecen a la Bestia (una de las tantas personalidades), un ser con la fuerza de un animal  y que tiene como objetivo matar a adolescentes que él considera impuras.

En Glass, Shyamalan une a estos tres personajes en un filme que aborda de nuevo problemas existenciales y humanos con habilidades sin parangón. Es una película de súper héroes que si bien sale de los convencionalismos no logra ser lo atractiva que se esperaba.

Han pasado 19 años y David Dunn sigue caminado por la calles y atrapando a los delincuentes, en internet hay fotos y videos de él pero nadie sabe quién es. La Bestia sigue libre y de nuevo, como en la cinta Fragmentado, ha capturado a varias jóvenes a quien cree impuras.

David encuentra a la Bestia y comienza una pelea que termina con el arresto de los dos, y los llevan a un centro psiquiátrico, donde también se encuentra Elijah Price.

Dicha institución es dirigida por la doctora Ellie Staple (Sarah Paulson), quien no cree que ninguno tenga poderes especiales e intenta convencerlos  que sus actos son productos de alucinaciones y problemas mentales.

Por su puesto las cosas se saldrán de control y veremos lo que en realidad pueden hacer estos tres peculiares súper héroes o villanos; y llegarán no una sino varias sorpresas. De nuevo el final lo es todo.

A diferencia de las dos primeras cintas de esta trilogía en Glass el ambiente es diferente. Tanto en El protegido y Fragmentado había colores sombríos, escenas melancólicas, secuencias de terror, personajes bien estructurados, que hacían de las cintas, además de entretenidas, un decente producto cinematográfico.

En Glass el director se va por un fotografía más clara, personajes absurdos, chistes baratos y escenas irrisorias ; como si la película tuviera mucha prisa para enseñar lo más importante: los finales inesperados.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


“Vox Lux”, de la tragedia a la fama

Vox Lux trata sobre una estrella del pop que llegó a la fama después de sufrir una tragedia escolar. Protagonizada de manera brillante por Natalie Portman.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Una artista puede (o es) para sus más fieles seguidores un semidiós. No importa lo que haga o diga, sus fans le perdonan actos deplorables o comentarios viscerales y ofensivos. Vivimos en una época donde el famoso es un ejemplo y su vida es adorada y envidiada. Así, sus seguidores la imitan, la aman, lloran por verla; son los parroquianos de una “estrella” de la música pop.

Por lo tanto, la artista se cree un ser único, inigualable, incomprendido, con la razón de su lado, y su público son sus pequeños ángeles y ella los adoctrina. En verdad piensa que es un ser divino; sin embargo, es una simple mortal. Esa falsedad e ironía de la vida es el tema de la película Vox Lux, protagonizada por Natalie Portman y Jude Law.

Dirigida por Brady Corbet, es una cinta que muestra el cinismo y la decadencia de una cantante de pop; en el contexto de una sociedad violenta, hipócrita, y donde la fama parece ser la mayor virtud.

Cuando era adolescente, Celeste sufrió un tiroteo en su escuela, provocado por un compañero de su clase, en el cual fue herida de gravedad. En dicha tragedia murieron varios estudiantes y profesores. Ella fue afortunada y sobrevivió.

Para rendir un homenaje a los que fallecieron, realizaron un misa, donde Celeste cantó una canción que escribió y compuso junto con su hermana mayor. Su interpretación se convirtió en un éxito y aunado a su desventura hizo que la chica de 14 años fuera conocida en todo el mundo.

De inmediato, llega un representante interpretado por Jude Law, quien lleva a la adolescente a grabar un disco, un video clip y dar conciertos. De esta forma comienza la carrera de un chica que se convertirá en un icono del pop.

La cinta de una forma arriesgada y con elipsis algo abruptas y desconcertantes, utiliza una voz en off (Willam Dafoe), como un ser omnipresente que nos cuenta lo que pasa con Celeste y su entorno; una forma de contextualizar lo que estamos viendo.

Pasan 17 años y vemos a una Celeste (papel que realiza Natalie Portman) en la cúspide de su carrera; pero, con problemas de adicción al alcohol y las drogas, con una hija adolescente y que está por presentar su mas reciente disco: Lux Vox.

Ella ha creado una forma de vestir, hablar y comportase. Ha hechos cosas que a cualquier “ser normal” lo llevarían a la cárcel. Su comportamiento es desinteresado, cínico, egoísta, por momentos depresiva, feliz, harta.

Esos cambios de actitud los hace Portman de una manera brillante, su corporalidad, sus movimientos, sus gestos hacen de este papel uno de sus mejores  trabajos. Nos lleva con una facilidad de la decadencia  a la increíble e imponente  presencia de una cantante arriba de un escenario.

Una artista a quien no le importa dar un concierto el mismo día que un grupo de terroristas que llevaban máscaras al estilo de la moda de Celeste mataron a varias personas en una playa en Europa Occidental. El filme siempre va jugando entre la psicología de la cantante y su contexto.

Dividido en varios capítulos el largometraje intenta ser un una historia sobre la generación actual,  la ironía de la fama, la falsedad de nuestro entorno, la búsqueda de ser conocido y la falta de empatía. En una secuencia que resume el sentido de la cinta, Celeste sube al escenario y a su alocado público los llama: “mis pequeños ángeles”.

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


“La maravillosa Señora Maisel”, de la tragedia al Stand Up

La maravillosa Señora Maisel es una comedia ambientada en los años 50, sobre una mujer que después de una dolorosa separación, convierte su tragedia en un monólogo cómico, y se vuelve en una de las primeras mujeres en hacer stand up. Serie que se encuentra en la plataforma de Amazon Prime.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Actualmente, en México el stand up está de moda. Ese tipo de comedia donde el artista dice un monólogo acerca de lo absurdo y las contradicciones de la vida o su propia y vergonzosa experiencia en ciertas situaciones; como si fuera una catarsis, el “standupero” se para enfrente del escenario y  acompañado sólo de un micrófono nos cuenta de forma cómica lo cotidiano o lo trágico de su vida.

Ya es común ver programas de televisión sobre el stand up en México; el canal de cable, Comedy Central tiene varios programas al respecto, o el servicio de streaming Netflix cuenta ya con varios especiales de comediantes mexicanos que se dedican a esto. Asimismo, cada semana hay un espectáculo en vivo de stand up en la Ciudad de México; es decir, la comedia cambió, antes eran chistes simples o de doble sentido, ahora es una narración sobre un evento en particular que resalta situaciones de ignominia que se vuelven comedia.

Esta forma de hacer comedia viene de los Estados Unidos, donde tienen una larga tradición de stand up, para México quizá es relativamente nuevo, pero para nuestro país vecino no lo es.

Y esto lo podemos ver en la multipremiada serie La maravillosa Señora Maisel (The Marvelous Mrs. Maisel ), programa creado por Amy Sherman-Palladino (también creadora de la serie Gilmore Girls) y ambientada en los años 50 en Nueva York.

La serie, producida por Amazon Studios, narra cómo una ama de casa, Miriam Midge (papel que realiza brillantemente Rachel Brosnahan), una joven de clase alta, judía, y que vive según las tradiciones de sus estrictos padres, se convierte en una artista del stand up; una profesión que en ese tiempo sólo era para hombres.

En ese sentido, el programa se centra en la dificultad de las mujeres para realizar trabajos que eran considerados sólo para hombres, y más uno en el que tenían que contar situaciones de su propia vida y reírse de ellas.

Así, Miriam se convierte en la maravillosa Señora Maisel después de que su marido, con quien tiene dos hijos, la abandona por su secretaria. El día que su esposo se va, Miriam va a un bar que frecuentaba con su ex esposo y en estado de ebriedad se sube al escenario, y comienza a hablar sobre su separación y lo hace de una forma cínica, burlona, convierte su depresión en un acto lúdico y el público se ríe y le aplaude.

La encargada del bar , Susie Myerson (Alex Borstein), una mujer que vive en condiciones precarias y que creció en los lugares más pobres de New York, se convierte en la manager de Mirian y así comienzan una travesía donde tendrán que luchar contra el machismo, sus valores familiares, y en varios casos con la policía (ya que estos consideran que varias rutinas de Miriam, como hablar de su periodo, va en contra de las buenas costumbres y por lo tanto la llevan a la cárcel un par de veces).

Con una buena ambientación de los años 50, con diálogos rápidos y lúdicos,  actuaciones agradables, La maravillosa Señora Maisel es un homenaje al stand up, aboga por la historia de las mujeres que iniciaron en este arte, pelea por la libertad de hacernos reír con humor negro (algo que no les caerá bien a los jueces de lo correctamente político).Nos muestra que a veces nuestros problemas se pueden soportar un poco más usando la risa, el cinismo, burlándonos de nosotros mismos, y así comprender que podemos ser fuertes ante cualquier eventualidad.

La serie se encuentra en la plataforma de Amazon Prime, ha ganado varios Globos de Oro a mejor serie de comedia y a Rachel Brosnahan le han dado varios premios por su personaje de Miriam.

La maravillosa Señora Maisel  es una divertida comedia que nos ayudará  a quitarnos varios prejuicios, a entender el stand up y a comprender que  ante ciertos acontecimientos doloroso la risa puede ser la salida.

Bienvenido el stand up a México y riámonos un poco de nuestras desventuras, es divertidamente sano.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.