Cinco buenas adaptaciones literarias nominadas al Oscar

De los nominados al Oscar a Mejor Película en esta edición (2018), únicamente Call me by your name es una adaptación literaria, del libro de André Aciman. Sin embargo, a lo largo de la historia distintos libros han sido “llevados” al cine. Te presentamos algunas de las  Mejores adaptaciones literarias nominadas al Oscar como Mejor Película.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

1. El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)

El dicho “El libro es mejor que la película” no aplica en este caso. La novela escrita por Mario Puzzo fue adaptada por Francis Ford Coppola añadiendo elementos cinematográficos que quedarían para la posteridad convirtiéndola, para muchos, en la mejor película de la historia. La cinta se llevó el Oscar a Mejor Película y significó la cumbre de la carrera tanto de Coppola como de Marlon Brando.

Debido al rechazo de directores como Sergio Leone y Elia Kazan para dirigir el filme, un joven pero experimentado Coppola aceptó el reto.


 

2. El señor de los anillos: El retorno del rey (Peter Jackson, 2003)

Adaptar todo un mundo literario es difícil, casi imposible. Pero la novela de J.R.R. Tolkien representaba un tesoro para el director Peter Jackson, quien no solamente adaptó la trilogía sino se apropió de ella convirtiendo la película en una visión muy particular y asombrosa.

La tercera parte, El retorno del rey, fue la culminación de su trabajo y su paso por los Oscar fue avasallador, ya que las 11 nominaciones que obtuvo las ganó, incluyendo Mejor Película.

 

 

3. Sin lugar para los débiles (Hermanos Coen, 2007)

El libro de Cormac McCarthy es complejo. Su narrativa, por momentos, es rebuscada. Presenta tópicos en torno a la cultura estadounidense y la descripción de sus personajes es, principalmente, introspectiva. La interpretación de esta novela requería tomar un punto y aferrarse a él, de acuerdo con los hermanos Coen. Por lo que para la película recrearon un ambiente tipo western.

Lo anterior se vería reforzado por la actuación de Javier Bardem, quien con su caracterización se “come al libro” de principio a fin. Ochos nominaciones al Oscar y el premio como Mejor Película demuestran que una interpretación puede convertirse en un éxito.


 

 

4. De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953)

La novela tiene muchos rasgos poéticos. Se centra, sobretodo, en una historia de amor que toca temas como la fidelidad a la pareja, el honor y el cariño inquebrantable en la distancia. Todos estos elementos requerían que la misma poesía literaria se trasladase a l visual. Y se logró.

Los versos de amor que escribe James Jones en su libro son mostrados con la misma intensidad por Fred Zinnemann. Un ejemplo claro de ello es la escena, memorable en el cine y la historia, en la que Deborah Kerr y Burt Lancaster corren por la playa y se acercan para besarse mientras caen a la orilla del mar, en donde las olas los cubren mientras ellos se aman.

Esta cinta ganó el Oscar a Mejor Película y contó con la participación del cantante en boga Frank Sinatra.


 

5. Quisiera ser millonario (Danny Boyle, 2008)

Catalogada como un éxito del Hollywood de la India, Bollywood, Quisiera ser millonario se basa en la novela del mismo nombre escrita por Vikas Swarup. Para tener una perspectiva visual amplia, el guionista Simon Beaufoy viajó a la India en tres ocasiones en las que entrevistó a niños de la calle.

Al conseguir enlazar las tramas de la novela en una sola, Beaufoy le planteó el proyecto a Boyle, quien dudó al principio pero que se convenció al ver el esfuerzo del guionista. Los viajes a Bombay fueron más seguidos y se contrató al mítico actor de la India, Amitabh Bachchan.

 

 

*Periodista . Reportero y Colaborador en CinEspacio24.


¿De qué tratan los cortometrajes nominados al Oscar 2018?

Cinco cortometrajes, con temáticas dirigidas a niños, integran la competencia al Oscar a Mejor Cortometraje Animado este 2018, categoría que luce muy cerrada. Desde la acostumbrada propuesta de los estudios PIXAR hasta el asombroso poema del jugador de basquetbol Kobe Bryant. Te compartimos de qué tratan los cortometrajes nominados al Oscar 2018.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

  1. Revolting Rhymes (Jakob Schuh, Jan Lachauer; Alemania-Reino Unido)

¿Qué sucedería si los cuentos clásicos que conocemos fuesen contados desde la perspectiva de los villanos? A través de una animación minimalista, los directores Jakob Schuh y Jan Lachauer comparten la perspectiva de El lobo feroz y de otros villanos en historias como Jack y las habichuelas mágicas, Cenicienta y Blancanieves y los siete enanitos.

 Este cortometraje se basa en el libro de Roadl Dahl del mismo nombre y publicado en 1982.

 

 

  1. Dear Basketball (Glen Keane; Estados Unidos)

 El más emotivo de todos, ya que antes de retirarse del básquetbol, el mítico jugador de los Lakers, Kobe Bryant, escribió un poema al deporte de sus amores. “Querido baloncesto, desde el momento en el que empecé a ponerme los calcetines de jugar de mi padre supe que una cosa era verdad, quedé enamorado de ti”, comienza su poema que fue llevado al cine por medio del cortometraje dirigido por Glen Keane y musicalizado por el compositor John Williams.

La animación consta, mayormente, de trazos a lápiz con colores que sobresalen y contrastan de acuerdo a las palabras que se leen del poema.

 

  1. Lou (Dave Mullins; Estados Unidos)

La edición pasada, los estudios PIXAR ganaron la estatuilla por su cortometraje titulado Piper. En este año, regresan con un tema cada vez más preocupante: el bullying. En una historia sencilla y fantasiosa al mismo tiempo, evidencian a aquellos niños abusivos que hacen la vida imposible a sus compañeros.

Como en Toy Story, en Lou los juguetes tienen vida y, en este caso, pueden interactuar con los humanos. Este cortometraje de seis minutos fue presentado como introducción a la cinta de Cars 3.


 

  1. Garden party (Florian Babikian, Vincent Bayoux, Victor Caire, Théophile Dufresne, Gabriel Grapperon y Lucas Navarro; Francia)

Este cortometraje lo realizaron 6 estudiantes para titularse. Florian Babikian, Vincent Bayoux, Victor Caire, Théophile Dufresne, Gabriel Grapperon y Lucas Navarro, cuentan la historia de una familia de anfibios en una mansión, que a lo largo del cortometraje exploran al ritmo de una fiesta.

Cerca de 30 festivales de cine han premiado el trabajo de estos jóvenes que exponen, rozando la perfección, una técnica CGI mezclada con la realidad además de una fotografía ejemplar.


 

  1. Negative space (Max Porter y Ru Kuwahata; Francia)

Igual que Dear Basketball, este cortometraje es la adaptación de un poema. En este caso el de Ron Koertge que habla sobre el distanciamiento que hay entre un niño y su padre. El trabajo como enemigo de la relación entre padre e hijo y la maleta como un símbolo de indiferencia es la principal temática del trabajo de dos directores por medio de la técnica stop motion.

Sin innovación en la parte técnica, este corto se centra, principalmente, en transmitir las mismas emociones del poema de Koertge: “Mi papá me enseñó a empacar todo: doblar las cosas, enrollar calcetines. Algunos chicos se relacionan con sus papás hablando de Chevrolets u otras cosas. Nosotros lo hicimos hablando de equipaje”.

 

 

 

*Periodista. Reportero y Colaborador CinEspacio24.


“Cómplices”, cuando vas a ver una copia de Hitch: especialista en seducción

La película inicia igual que Hitch: especialista en seducción, protagonizada por Will Smith, Eva Mendes y Kevin James; pero en este caso, en la cinta Cómplices el reparo es Arath de la Torre, Marina de Tavira y Jesús Zavala.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

Al pirnicpio la cinta luce prometedora. Tienes como una sensación de “deja vú” por la voz en off de Arath de la Torre en su personaje de Juan Campos, el seductor, similar al de Smith como Hitch, ofreciendo consejos de ligue, y así permaneces a la espera de algo diferente.

Pero eso diferente nunca llega. Lo que sí llega es, como en Hitch: especialista en seducción, el discípulo a quien hay que amaestrar en el arte de la seducción. De esto va Cómplices, película dirigida por Luis Eduardo Reyes.

Juan Campos (Arath de la Torre) es un seductor hecho y derecho. Pese a rozar los 50 años, su técnica se especializa en lo que el argot llama “verbo”. No obstante, sus estrategias de seducción no serían nada sin su “Cómplice” Luis, quien en cada oportunidad para conquistar a una mujer lo apoya por medio de tetras planeadas previamente.

Por otro lado, el sobrino de Juan, Mauricio, es un nerd enamoradizo que es pésimo en el ligue. Luego de que su novia lo termina, en circunstancias en las que el director busca la risa, Mauricio se va de viaje junto con su tío a Puerto Rico, y ahí aprenderá todo sobre las reglas de coqueteo.

Y así te das cuenta de la calca que es la cinta mexicana Cómplices, y lo corroboras cuando, al igual que en Hitch: especialista en seducción, el seductor tiene una debilidad: la mujer de la que está enamorado, Teresa Dors (Marina de Tavira) y por quien dejará todas sus habilidades como ligador para ir en busca de su amor.

Aunque Juan tenga como lema “Siempre acompañados, jamás enamorados”, Teresa es la mujer de sus sueños a quien dejó escapar hace 14 años.

Y aunque la idea sea una buena oportunidad para ahondar más en la trama del seductor enamorado y su pupilo, las actuaciones de Jesús Zavala y Arath de la Torre no logran mantenerse como al principio.

Te pones a pensar en la larga carrera de Arath en el cine y televisión mexicana, y como se esfuma cuando éste no consigue ni llorar creíblemente en tan sólo una escena. Y por su parte no le crees nada a Jesús Zavala, quien comienza su personaje como un joven soso que no sabe ni cuando su novia lo engaña y lo finaliza como un muchacho altanero, con iniciativa y que puede ligar varias modelos en una noche.

Lo único, con lo que quizá te conformas es el final, el cual tú ya dabas por hecho, pero no, es totalmente diferente a lo que seguro pensabas.

*Periodista. Reportero y Colaborador en CinEspacio24 Noticias.


“El robo perfecto”, policías malos y ladrones buenos

El cambio de roles es la historia principal en El robo perfecto (Den of thieves), cinta en la que los policías son una pandilla más que resguarda su territorio de otros grupos criminales. Esta pandilla está liderada por Nick Flanagan (Gerard Butler), quien es un policía desaliñado, agresivo y al frente de una camarilla de miembros anti asaltos.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

En medio de tal circunstancia, un grupo de ladrones experimentados, comandados por un ex marine llamado Merriman (Pablo Schreiber), lidia con esta autoridad al cometer distintos asaltos a bancos en la ciudad de Los Ángeles.

La ópera prima de Christian Gudegast (escritor de Objetivo: Londres, 2016) contextualiza al espectador desde su inicio con la siguiente información: “2400 veces al año, 44 veces a la semana, cada 48 horas hay un asalto en Los Ángeles”.

Ante lo anterior, la “lluvia de balas” no tarda en llegar en la primera escena de un asalto a un banco. Equipo militar, autos blindados, un hacker a distancia; El robo perfecto homenajea su nombre con estas características, en la que demuestra que los asaltantes dirigidos por Merriman son unos expertos y realizan sus robos a la perfección.

Esto contrasta, en absoluto, con la policía de Los Ángeles que lidera Nick, ya que su actitud rebelde, su poco cuidado de la escena del crimen y su egoísmo obstaculizan el trabajo de investigación. Con problemas familiares, infidelidad, y su alcoholismo que va en aumento, Nick se refugia en su trabajo por medio de actitudes violentas. Por lo que no es un policía convencional.

Al contrario, Merriman es un ladrón impecable que se esmera por cuidar cada detalle de los asaltos que comete. No toma riesgos y su código de ética es no asesinar personas en la medida de lo posible. Además, se preocupa por su pandilla.

En esta discrepancia, ambos grupos tienen algo en común: un soplón, Donnie (O’Shea Jackson Jr.). Donnie es un chico que maneja cual bólido y es el nuevo conductor de la banda de Merriman. Sin embargo, la investigación de Nick atrapa rápidamente al muchacho y lo hace su miembro encubierto.

Con esta “bomba de tiempo” al interior de ambos grupos, corre el verdadero interés de la película: la ejecución del robo perfecto. Luego de una hora y media de charlas, problemas familiares e investigación llega el golpe final que le da el título a la cinta.

Y aquí es donde el cambio de roles llega a confirmarse: ¿Quién es el malo? ¿El policía alcohólico que engaña a su esposa con strippers o el ex marine que asalta bancos en favor del bienestar de su pandilla?

Este dilema moral se traduce en la clásica persecución de policías y ladrones que termina sin trascender y falla en sus actuaciones sin matiz alguno. Pese a que el final es súbito y sorprendente en su resolución, El robo perfecto es un filme que hace a un lado la acción para centrarse en el choque de dos personalidades, dos hombres, dos grupos, dos pandillas.

 

*Periodista. Colaborador y reportero de CinEspacio24.


“I, Tonya”, la reivindicación de la patinadora rebelde

Realizar un salto triple axel en patinaje artístico es casi imposible. Sólo pocas mujeres, en la historia, lo han logrado, Tonya Harding, que a sus 21 años, con miedo, prejuicios y violencia intrafamiliar, fue la primera mujer de los Estados Unidos en conseguirlo y la segunda en la historia del patinaje.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

Protagonizada por la actriz, nominada al Oscar en esta edición, Margot Robbie (El lobo de Wall Street, 2013; Escuadrón suicida, 2016), realiza el papel de Tonya Harding, I, Tonya, una recreación de la vida de la patinadora profesional; que se centra, principalmente, en los polémicos acontecimientos que rodearon a la conformación del equipo olímpico de patinaje sobre hielo de los Estados Unidos rumbo a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994.

Es entonces que la película dirigida por Craig Gillespie (La hora decisiva, 2016) persigue varios géneros en la búsqueda de su construcción, pero el más obvio de todos es el falso documental.

Por medio de una entrevista en video a Tonya, narra los hechos desde su propia perspectiva, reforzada y, en ocasiones, contrastada con los testimonios de su madre, LaVona Fay Golden (Allison Janney) y su ex esposo Jeff Gillooly (Sebastian Stan).

El testimonio de Harding, como el hilo principal de la cinta, principia como un falso documental, avanza como una comedia, se detiene como un drama y finaliza como una biopic y una reivindicación a la patinadora.

De esa manera es que varios géneros se conjugan en la cinta que, sobretodo, es una reivindicación a Harding, ya que a pesar de ser una patinadora talentosa, y muy por encima del promedio, los jueces y el público la rechazan por considerarla rebelde y “políticamente incorrecta”.

Esta circunstancia es concretada por Gillespie a través de la mezcla de los géneros antes mencionados, y adquiere vigor al incorporar un soundtrack “ad hoc” a la época ochentera. Harding no es una patinadora “decente”. En lugar de acompañar sus rutinas de patinaje con piezas musicales de Tchaikovsky o Mozart utiliza a ZZ Top o Chicago.

Y aún con la presión de una madre recalcitrante y sin amor, un esposo golpeador y bipolar, Tonya Harding consigue realizar un salto triple axel y acceder a los Juegos Olímpicos de 1990 y 1994.

Con tomas que se mueven y bailan al ritmo de Tonya Harding sobre la pista, el filme I, Tonya es sumamente envolvente y atrae la atención en cada una de las escenas de patinaje, que se suma al carisma de Robbie, quien logra personificar a la patinadora olímpica con un humor natural.

Lamentablemente la cinta pierde interés y se torna en una película “chismosa” cuando se enfila a explicar la polémica que sucedió cuando Nancy Kerrigan, la enemiga principal de Tonya Harding, fue herida por un desconocido antes de la competición rumbo a los Juegos Olímpicos de Invierno de 1994.

El chisme y morbo en torno a este hecho se vuelve, entonces, el motor principal de la obra. No obstante, la razón principal de esto se entiende al final, en el que se defiende y reivindica a la patinadora luego de que en la vida real fuese considerada una rebelde.

Sorprende mucho que I, Tonya no fuese considerada a Mejor Película a los premios de la Academia este año, ya que, en conjunto, representa un trabajo completo con una idea clara y un personaje que exige ser entendido por la sociedad americana y el mundo.

 

*Periodista. Reportero y Colaborador en CinEspacio24


“Hostiles”, una cinta ahogada en diálogos

En la cinta de Scott Cooper (Loco corazón, 2009; La ley del más fuerte, 2013), Hostiles: Violencia americana, el capitán Blocker (Christian Bale) vive para matar a indios desalmados, comanches sin misericordia y bandoleros abusivos. Su causa converge con la de Rosalie Quaid (Rosamund Pike), quien lo ha perdido todo por culpa de un grupo de comanches, quienes asesinaron a su esposo e hijas.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

En tal cruce es que la película de Cooper se desenvuelve como una bala al aire: con fuerza e impulso al principio, pero con vacilación y decaimiento al final.

Es por esta razón que los primeros minutos de Hostiles: Violencia americana no desaprovechan ni un segundo. La tensión de una persecución a muerte en manos de los comanches va creciendo. El terror de los indios, caracterizados con pintura roja y sonidos propios de la tribu, fortalece este nerviosismo en el espectador.

El desenlace de este primer capítulo impregna, también, el odio que tiene el capitán Blocker hacia los indios. Sin embargo, la perspectiva del director cambia cuando nos presenta que el otro bando, la caballería, tampoco tiene buenas intenciones.

Es a partir de este punto que la cinta decae. Aunque el odio de Blocker parece aumentar al conocer la tragedia de la mujer que conoce en el camino, el avance de la película sólo nos conduce a diálogo tras diálogo hasta dejarnos sin ninguna acción relevante.

La lentitud de la cinta se amplifica con la búsqueda, por momentos interminable, del capitán Blocker. Los comanches, casi invencibles, se desvanecen poco a poco entre la niebla cada vez más grande de diálogos alrededor del filme.

La hostilidad y la violencia del título no son más que meros adornos, ya que el único distintivo en tantos minutos es el soundtrack que se distingue por un grupo de violines que son similares al videojuego de la misma temática western, Red Dead Redemption (2009).

El desperdicio de buenos personajes, como el capitán Joseph Blocker, en diálogos incesantes es la mayor debilidad de Hostiles: Violencia americana, que falla, precisamente, en demostrar la hostilidad y violencia americana.

*Periodista. Reportero y Colaborador en CinEspacio24 Noticias.
 


“Mudbound”, el interminable racismo

Producida por Netflix, Mudbound, ambientada en los años 40 del siglo pasado, es una cinta sobre una familia blanca y una afroamericana que por distintas circunstancias convivirán y el racismo saldrá a relucir.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Cuando Ronsel Jackson (Jason Mitchell), un joven afroamericano, llega a Estados Unidos después de combatir en la Segunda Guerra Mundial, sus primeros pensamientos son: “me fui a pelear, a defender a mi país y regreso y todo sigue igual, para ellos sigo siendo un negro”. A pesar de que fue líder de su batallón y era el responsable de un tanque de guerra, en su natal Misisipí, no puede viajar en los lugares de enfrente de un camión, hay establecimientos donde no le permiten la entrada y aquellos que sí lo dejan entrar y comprar cosas lo obligan a salir por la puerta trasera.

Cuando Jamie McAllan (Garret Hedlund), un joven blanco, regresa a su país después de ser un piloto de guerra, no se encuentra cómodo en ningún lugar, se espanta fácilmente, tiene pesadillas y su único consuelo es la bebida. Jamie se va a vivir con su familia, quienes tienen una granja en Misisipí; ahí vive su padre, Pappy McAllan (Jonathan Banks), un hombre rudo, viejo y extremadamente racista, miembro de un grupo intolerante, que se ponen sombreros blancos y puntiagudos.

El dueño de la granja es  el hermano de Jamie,  Henry McAllan (Jason Clarke), quien está casado con Laura McAllan (Carey Mulligan) y tienen dos hijas.

Ronsel regresa con su familia, su padre Hap Jackson (Rob Morgan) y su madre Florence Jackson (Mary J. Blige), que trabajan en la granja de los McAllan.

Estos dos ex soldados que sufrieron y vieron la muerte de sus amigos en la Segunda Guerra Mundial, descubren que tienen muchas cosas en común, y aunque en su pueblo una amistad entre un blanco y un negro parece que es un gran pecado, se vuelven grandes amigos; eso traerá consecuencias espantosas, como si nunca hubieran dejado la guerra.

De esto trata la cinta Mudbound, del director Dee Rees, y basada en la novela de Hillary Jordan; una historia que cuenta en paralelo la vida de una familia blanca y una afroamericana; una es racista y la otra tiene que soportar el odio de sus jefes. Como si la esclavitud no hubiera terminado, la cinta es un reflejo de la historia de los Estados Unidos, y no se puede comprender la historia de ese país sin entender el racismo.

El filme nos muestra como los protagonistas van a una guerra y llegan a otra; una que lleva años, que está incrustada en las tierras fangosas de las granjas de Misisipí, que se llama racismo, esclavitud, odio, burla y maltrato a los afroamericanos; así, el escenario es un personaje más en esta obra; la granja está llena de fango y parece que los blancos o negros siempre están sucios; una metáfora de que son lo mismo  y se ensucian igual. La estética y la fotografía de la cinta es la adecuada para un lugar que parece inhóspito.

Sutilmente habla del estrés postraumático de los soldados. De una manera agresiva nos enseña ese odio que sigue en los Estados Unidos, si bien está ambientada a finales de los años 40 del siglo pasado, parece más actual que nunca; ya que  la agresión de los policías blancos a la gente afroamericana sigue y sigue y no parece terminar. 

Esta cinta, producción por Netflix, estuvo nominada a cuatro Oscares, Mejor Actriz de Reparto para Mary J. Blige, Mejor Guion Adaptado, Mejor Fotografía y Mejor canción original (“Mighty River”).

La cinta toca un tema  importante, una reflexión que es necesaria. Una cinta con la paradoja de sus dos protagonistas, fueron a defender su país, para encontrar que la mayoría de ese país los odia.


 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


“El hilo Fantasma”, un vestido muy bien hecho

El Hilo Fantasma (Phantom Thread) es una cinta de un amor poco convencional; habla sobre el poder de una persona sobre otra en una relación y del artista frustrado. Con una gran dirección de Paul Thomas Anderson y con una actuación sin desperdicio de Daniel Day-Lewis.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Él tiene unas rutinas estrictas; por ejemplo, le gusta desayunar sin ruidos, sin que lo molesten, y dibujando en su cuaderno de hojas blancas sus nuevos diseños de ropa para mujer. Es por eso que cuando su pareja del momento, le reclama que le ponga atención, él se molesta tanto por tal exigencia (que para otra persona sería banal) que termina con ella.

Esa es la personalidad del diseñador de vestidos Reynolds Woodcock (Daniel Day – Lewis), quien vive con su hermana,  Cyril (Lesley Manville); él es un modisto exitoso, porque sus vestidos los usan personalidades famosas,  millonarios y la realza. Estamos en Londres de los años 50, en un ambiente de pos guerra,  y para este diseñador su soltería y privacidad son la fuente de su inspiración.

Cuando conoce a Alma (Vicky Krieps) una mesera, éste la invita a salir, y con diálogos preciosos  y directos, él le explica que es un soltero empedernido y que no se casa para no ser infiel, en ese aspecto, asegura ser incurable. En esa primera cita, él termina midiendo sus tallas para hacerle un vestido y ella se deja sin ningún problema. Esa es la esencia de la cinta El hilo fantasma (Phantom Tread), el poder en una relación, que se ve reflejado desde el primer momento en que se conocen los protagonistas del filme.

Ella se muda con él y en una escena con una estética misteriosa y gris, así como al principio, él está sentado desayunando y trabajando, ella llega contenta a comer, se sirve té y unta mantequilla en su pan, pero  Reynolds la reprende porque no soporta el ruido que está haciendo. Ella sólo calla.

Ese poder se verá reflejado a lo largo de la cinta,  Alma cada vez  más sumisa y a las órdenes del que se convierte en casi su Dios. El filme habla del amor en pareja, del poder sobre una persona, la sumisión; pero no sólo se queda en eso, ya que su final tiene un giro auténtico, sutil y a pesar de ser un tanto perverso es romántico, ya verán por qué.

Dirigida por Paul Thomas Anderson, el niño de oro del cine Hollywoodense, este realizador se había caracterizado por  cintas que reflejaban de una manera brillante, irónica y sensible la sociedad estadounidense, como Petróleo sangriento, Vicio propio, The master, Boggie Nights; no obstante, en este nueva cinta demuestra que el lenguaje cinematográfico es universal y quien lo sabe utilizar a la perfección (como es el caso de Paul) puede contar una historia en cualquier parte del mundo, ya que parece que la cinta la dirige alguien oriundo de Londres.

Thomas Anderson es un director que se toma su tiempo en la creación de sus personajes, los hace complejos, contradictorios, les crea un pasado detallado; y en esta cinta no es la excepción, los personajes principales son profundos, bien llevados, así como los vestidos cada uno está cosido delicadamente y dentro de sus costuras están sus secretos.

Daniel Day Lewis (quien ha ganado tres Oscar, uno bajo la dirección de Paul) ha mencionado que esta película es su último trabajo, ya que se retira. Si eso es verdad, se va como el gran actor que es, con una actuación maravillosa: su excentricidad, su mirada, su poca paciencia, su papel de artista buscando la perfección, se ve en cada toma, movimiento, en su hablar, en sus ojos. Lástima por el cine porque se retira uno de los actores más grandes de la historia, pero se va en la cima y de una manera brillante.

El hilo fantasma es una historia de amor poco convencional, que va juntando los hilos de cada escena para mostrarnos una cinta con una banda sonora hermosa (trabajo encantador de Jonny Greenwood, quien es conocido por ser parte del grupo Radiohead), una fotografía y estética cálida y misteriosa, un guion con diálogos poéticos y crueles y unas actuaciones que dicen más con la mirada.

Al final, la historia es un trato complicado de dos personas, que entre sus imperfecciones comprenden como amarse.

 

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias y Oculus Todo el Cine.


Greta Gerwig, una real Lady Bird

La vida de Greta Gerwig gira en torno a Lady Bird, su primera película. Esta actriz, y ahora también directora, plasma su juventud y madurez en su ópera prima para entender el proceso, de alguna manera, de una joven en su paso de la preparatoria a la universidad.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

Greta Celeste Gerwig, de 34 años, nace en el estado de Sacramento, California, como la protagonista de Lady Bird. Comienza a asistir a un instituto católico a sus 8 años, con uniforme, Biblia en mano y maestros religiosos. Así, vive Greta su infancia y adolescencia.

Hija de Gordon Gerwig, programador de computadoras y Christine Sauer, enfermera, Greta pasa de aprender salmos y evangelios a estudiar artes en el colegio Barnard, en Nueva York.

Es en esa escuela, únicamente para mujeres, Gerwig adquiere un gusto especial por  la filosofía y la actuación. Es en esta parte de su vida que conoce al actor y director estadounidense Joe Swanberg, vanguardista del movimiento cinematográfico mumblecore del cual Gerwig aprende mucho.

El mumblecore se caracteriza por tratar temas como las relaciones sentimentales, el sexo y el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones, sin tener un estilo cinematográfico definido. Es por ello que Gerwig comienza a participar en las películas de bajo presupuesto de Swanberg y se relaciona con su movimiento, apenas naciente.

Sus trabajos en cintas de este movimiento y sus primeras actuaciones en filmes comerciales (Amigos con derechos, 2011; Arturo: millonario irresistibles, 2011) atraen la atención del director neoyorquino Woody Allen, quien le ofrece un papel a la actriz de Sacramento en su película A Roma con Amor de 2012.

Es con la película Frances Ha en 2013 que Greta Gerwig experimenta, por primera vez, el proceso de dirección y creación. A lado de Noah Baumbach dirige esta cinta en la que también actúa y con el movimiento mumblecore evidente en su estilo.

Sin embargo, pasan cuatro años para que por fin Greta pueda dirigir su primera película. En varias entrevista, ella admite que el miedo a dirigir la consumió por lo que se la pasaba reescribiendo el guion sin decidirse.

Lady Bird marca un precedente en la vida de la directora, quien admitió  que su ópera prima es un modo de ver su vida y también de entenderla.


 

 

*Periodista. Reportero y colaborador de CinEspacio24 Noticias.


Benicio Del Toro, de casi abogado a actor consagrado

Apodado “Skinny Benny” (Benny el esquelético), Benicio Del Toro por poco se convirtió en abogado. Fue su familia quienes lo convencieron a dedicarse a las leyes, pero en su rebelde juventud, Del Toro se decidió por la actuación.

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

En las calles picadas del pueblo de Santurce, en San Juan de Puerto Rico, Benicio Monserrate Rafael Del Toro Sánchez creció junto con sus padres, Gustavo y Fausta, los dos abogados.

Benicio creció entre libros de leyes. Viajó a Estados Unidos y estudió comercio a “regañadientes” en la Universidad de California, en San Diego, por consejo de su padre; sin embargo, comenzó a tomar clases de actuación en las tardes.

En aquellos cursos vespertinos, Del Toro se dio cuenta que la actuación era su verdadera vocación. Abandonó la carrera de comercio y viajó a Los Ángeles para estudiar con profesores como la legendaria actriz Stella Adler.

Sus primeros papeles eran cameos en series y, en la mayoría, estereotipos de narcotraficantes latinos. Series como Miami Vice y Drug Wars fueron la primera oportunidad del actor quien nació un 19 de febrero de 1967. Incluso, a sus 20 años apareció en el videoclip La isla bonita de Madonna.

Fueron las cintas Big Top Pee-wee y 007 Licencia para matar su debut y su “trampolín” hacia el éxito, ya que en la segunda encarnó al villano del mítico espía, siendo el más joven en interpretar a un enemigo de 007.

A sus 28 años recibió su primer premio, el Independent Spirit Award, por la película The Usual Suspects, en la que se encaminaría, principalmente, al cine independiente. Por esta razón ganaría su segundo Spirit consecutivo con Basquiat.

Sus papeles, cada vez más demandantes, requirieron que Benicio cambiara su aspecto como en el filme Miedo y asco en Las Vegas, en la que subió 18 kilos para interpretar a el doctor Gonzo.

Su primera nominación, y primer premio, al Oscar como Mejor Actor de Reparto se daría en el año  2000 con la obra de Steven Soderbergh, Traffic, en la que personifica a un policía fronterizo mexicano que permanece íntegro a pesar de estar rodeado de corrupción.

Traffic, hasta el momento, es la actuación más destacada del puertorriqueño, quien cuenta con nacionalidad española. Películas como 21 gramos, del mexicano Alejandro González Iñárritu y Che, serían sus siguientes éxitos en cuanto actuación y traerían la atención de la Academia, los premios Goya y del Festival de Cannes.

Sus últimos trabajos han ido desde Savages hasta Sicario, pasando por Avengers, en la que interpreta a El Coleccionista.

Benicio del Toro, a pesar de la presión de sus padres, hoy está muy lejos de los libros de leyes.


 

*Periodista. Reportero y colaborador de CinEspacio24 Noticias.