“Camino a Marte”, una reflexión sobre la vida y muerte

Emilia y Violeta, la primera con una enfermedad terminal, deciden emprender un viaja hacia la playa, en el camino se encontrarán con Mark, quien asegura ser de otro planeta. Camino a Marte es una entretenida película para reflexionar sobre la vida.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Primero hay que aclarar que Camino a Marte no es una comedia romántica más (y eso se agradece mucho); es una cinta que aborda temas sobre ¿qué nos hace ser humanos?, la aceptación de la muerte y el amor por la vida; y aunque no los aborda de manera profunda sino un tanto banal, es una propuesta entretenida e interesante.

Emilia (Tessa Ia), es una joven que está en un hospital, no sabemos que tiene, pero no le queda mucho tiempo de vida. Junto con su mejor amiga Violeta (Camila Sodi), escapan del lugar para iniciar un viaje hacia la Playa Balandra, en Baja California Sur; sin embargo, un huracán, llamado Mark se acerca hacía dicha playa.

Mientras recorren las carreteras del norte del país, se encuentran con un hombre extraño y deciden llevarlo con ellas; él dice ser un extraterrestre y que viene a destruir el planeta. Tiene un nombre impronunciable, por lo que las dos chicas deciden ponerle Mark (Luis Gerardo Méndez), como el huracán.

De esa forma, tanto Emilia como Violeta, reflexionarán sobre su vida, sus decisiones y sus amores, en el contexto de estar con alguien que las hace cuestionarse todo; por ejemplo, para qué sirve el sexo.

La cinta Camino a Marte, dirigida por Humberto Hinojosa Ozcariz, es una propuesta sí refrescante pero poco profunda, ya que quiere tocar temas filosóficos y sólo se queda en la anécdota; no obstante, es un road movie divertida, con buenas actuaciones y con unos escenarios preciosos.

El objetivo de la cinta es cuestionarnos qué nos hace humanos, en ese sentido morir es parte de nuestra naturaleza y Mark, así como el huracán, viene a recordarles a esas dos chicas que la vida es más que un cuarto en el hospital; es viajar,  bailar, reír, pelear y llorar.

Con guiños hacia la ciencia ficción Camino a Marte nos muestra que se puede hacer una buena película comercial mexicana sin que tenga que ser una comedia romántica.

El director logró que los tres personajes principales brillaran en pantalla, sobre todo, reflejando esa complicidad que se necesita cuando viajas con alguien.

No será una de las mejores películas del cine mexicano pero el intento de hacer algo novedoso se agradece y se disfruta.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación y Editor en CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“120 latidos por minuto”, conmovedora historia para que no olvidemos

Conmovedora, sutil, sincera, la película 120 latidos por minuto nos cuenta la historia de un grupo de activistas franceses que lucharon en los años 90 por los derechos de las personas con VIH/Sida.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Son los años 90, un grupo de jóvenes activistas franceses discuten por su comportamiento en la protesta que hicieron, ya que le aventaron sangre falsa a un miembro del departamento de salud de su país.

Algunos están de acuerdo con lo que sucedió, otros no (pero ante todo, prevalece el debate). Ellos son conocidos como “Act Up”, quienes luchas contra la indiferencia de la sociedad y el gobierno por las personas afectadas por el VIH/Sida. Enfermedad, que en ese entonces, afectaba en su mayoría a la comunidad homosexual. 

A esa Francia, con esos jóvenes, con ese problema, ahí nos lleva la cinta 120 latidos por minuto una sutil radiografía de lo que pasó, un retrato conmovedor de hombres y mujeres valientes que se atrevieron a reclamar sus derechos; una generación, sin duda diferente a la actual.

120 latidos por minuto es una cinta conmovedora que busca “pelear” contra el olvido, la indiferencia y la discriminación. Es una cinta con un tema delicado, fuerte e importante, y a pesar de ello las imágenes son sutiles, hermosas y contundentes.

No necesitó usar tomas agresivas para  acercarnos al tema; el director, Robin Campillo, supo llevarnos a ese mundo por medio de una fotografía fina y sincera.

La cinta tiene como eje narrativo el amor que nace entre Nathan y Sean, dos miembros de “Act Up”, diferentes en su modo de pensar y actuar, pero fieles creyentes de lo que hacen.

Vemos como no sólo tienen que ir contra el gobierno sino también contra una sociedad que los ve con asco, las farmacéuticas que sólo buscan su bienestar económico, y, aunque parezca increíble, con la comunidad homosexual que no quieren escuchar de ellos ni de su discurso de prevención contra el sida.

De esa forma, el filme es una grito a que esa indiferencia no se repita, a que no olvidemos que el sida existe y no hay cura y que todos estamos expuestos a contraerlo.

Por otra parte tiene un mensaje generacional importante, ya que hace una sutil crítica a la juventud actual, la que no exige, no reclama, la que piensa que un comentario en Facebook es más que suficiente.

Nathan y Sean protestan, pero también se divierten, bailan, cuentan chistes, se abrazan; parte importante de la cinta es la música, ya que no es catastrófica sino festiva; ellos están disfrutando su vida (lo que les queda de ella) y lo hacen fieles a su creencia, auténticos a su modo de ser y bailan, bailan mucho.

120 latidos por minuto es una cinta que invita a la reflexión, es una película hecha con mucho amor sobre un tema al que no debemos darle la espalda, aunque nuestro corazón esté a 120 latidos por minuto.

 

 

 

*Periodista, realizador. Director de Comunicación y Editor CinEspacio24.


“El vampiro y el sexo”, la película censurada de El Santo

Escondidos en la bóveda de Guillermo Calderón, creador del cine de ficheras y productor de algunas películas del Santo, cinco rollos de la cinta El vampiro y el sexo fueron hallados por la nieta de Calderón, Viviana García Bosé. Furtivamente, García Bosé extrajo los rollos y los restauró en la Filmoteca de la UNAM.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia 

De esta manera, se descubrió que la película del Santo El vampiro y el sexo es, todavía, desconocida para muchos mexicanos. Censurada por 43 años, tuvo una versión modificada que se tituló Santo en el tesoro de Drácula.

A inicios de este mes, Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional, declaró que no proyectarían un ciclo del luchador porque: “No es un buen cine, es kitsch, no es un cine que nosotros queramos pasar, fue muy comercial, muy popular, pero no son buenas películas”.

Pese a las declaraciones de Pelayo, en muchas partes del mundo, principalmente Europa, las películas del Santo son consideradas de culto.

Fue Iván Trujillo, director del Festival Internacional de Cine Guadalajara, quien detalló que muchas de las películas del Santo eran exhibidas en Europa e incluían escenas de desnudos, pero se censuraban en México a petición del luchador. El ejemplo más obvio es El vampiro y el sexo (1968), filme en el que aunque no hay escenas eróticas sí hay desnudos.

Las tramas de aventuras, surrealistas y en ocasiones cómicas de las películas del Santo fueron una tradición y un estilo que marcaron época. En esta película, por ejemplo, el Santo, un luchador retirado que además es un científico, inventa una máquina del tiempo que transporta las almas de las personas a sus vidas pasadas. La primera en realizar un viaje de este tipo es Luisa, hija de un amigo del Santo. En su viaje se encuentra con el Conde Alucard, nombre al revés de Drácula, quien seduce a mujeres y las lleva a su guarida, lugar donde las mujeres aparecen desnudas.

Para el Santo, el público infantil era el más importante, ya que en el mismo año grabaría Santo contra Capulina. Por lo que, a exigencia suya, se censuró la película: se eliminaron las escenas de desnudos, se modificó de color a blanco y negro y se le cambió el título por Santo en el tesoro de Drácula.

La versión sin censura fue estrenada en el 2011 en la edición 26 del Festival Internacional de Cine Guadalajara, pese a los intentos en contra de no exhibirse por parte del hijo del Santo.


El triángulo amoroso entre François Truffaut, el cine y la vida, en Cineteca Nacional

Al igual que el protagonista de su primer largometraje, Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups, 1959), François Truffaut fue un hijo único, ignorado por su madre y con problemas en la escuela. Nació en París, el 6 de febrero de 1932, y desde temprana edad descubrió su gran pasión: el cine. En 1947 fundó el cineclub Le Cercle Cinémanie, que lo llevó a conocer al crítico André Bazin, encuentro que lo acercaría a ser uno de los realizadores franceses más relevantes de todos los tiempos.

Del 1 al 23 de diciembre, la Cineteca Nacional rendirá un merecido homenaje al amor incondicional que el crítico, realizador, guionista y actor galo François Truffaut tuvo por el cine, con una retrospectiva que comprende 21 largometrajes y dos cortometrajes: la mayor parte de una filmografía basada en las difíciles etapas de niñez y adolescencia que atravesó el director.

Se exhibirán obras como Los mocosos (Les mistons, 1957), donde está presente el mundo sentimental de Truffaut, interviniendo la muerte, el amor y la fatalidad; La piel dura (L’argent de poche, 1976) en la que se muestra la lucha por el respeto y la educación de los niños; La noche americana (La nuit américaine, 1973), que comparte el amor por su profesión cinematográfica; Domicilio conyugal (Domicile conjugal, 1970), que continúa el “ciclo de Antoine Doinel” con una aventura extramatrimonial; Las dos inglesas y el continente (Les deux Anglaises et le continent, 1971), que muestra el triángulo amoroso de dos hermanas y un joven francés; entre muchas más.

Las vivencias cotidianas son la seña de identidad de una filmografía muy personal, base del éxito que Truffaut cosechó a lo largo de su carrera, tanto de crítico como de cineasta, por un lado, y, por el otro, la pasión profunda hacia el séptimo arte que profesó hasta el día de su muerte –el 21 de octubre de 1984–, que también es clave para entender a uno de los hitos del cine universal

 

Retrospectiva François Truffaut
Sala 2 Salvador Toscano

Del 1 al 23 de diciembre
*Sujeta a cambios de última hora

Los mocosos / Los cuatrocientos golpes
Viernes 1 de diciembre, 19:00 horas
Domingo 3 de diciembre, 18:00 horas

La piel suave
Viernes 1 de diciembre, 21:30 horas
Lunes 4 de diciembre, 20:30 horas

Antoine y Colette / Disparen sobre el pianista
Sábado 2 de diciembre, 19:00 horas
Lunes 4 de diciembre, 18:00 horas

Jules y Jim
Sábado 2 de diciembre, 21:30 horas
Domingo 3 de diciembre, 20:30 horas

Domicilio conyugal
Martes 5 de diciembre, 18:00 horas
Domingo 10 de diciembre, 20:30 horas

Fahrenheit 451
Martes 5 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 8 de diciembre, 21:30 horas

El niño salvaje
Miércoles 6 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 9 de diciembre, 19:00 horas

La novia vestía de negro
Miércoles 6 de diciembre, 20:30 horas
Domingo 10 de diciembre, 18:00 horas

La sirena del Mississippi
Jueves 7 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 8 de diciembre, 19:00 horas

La hora del amor
Jueves 7 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 9 de diciembre, 21:00 horas

El hombre que amó a las mujeres
Martes 12 de diciembre, 18:00 horas
Domingo 17 de diciembre, 20:30 horas

Las dos inglesas y el amor
Martes 12 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 15 de diciembre, 21:30 horas

La piel dura
Miércoles 13 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 16 de diciembre, 21:30 horas

Una joven bella como yo
Miércoles 13 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 16 de diciembre, 19:00 horas

El diario íntimo de Adela H
Jueves 14 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 15 de diciembre, 19:00 horas

La noche americana
Jueves 14 de diciembre, 20:30 horas
Domingo 17 de diciembre, 18:00 horas

¡Viva el domingo!
Martes 19 de diciembre, 18:00 horas
Sábado 23 de diciembre, 19:00 horas

La habitación verde
Martes 19 de diciembre, 20:30 horas
Viernes 22 de diciembre, 21:30 horas

El último metro
Miércoles 20 de diciembre, 17:45 horas
Jueves 21 de diciembre, 20:30 horas

El amor en fuga
Miércoles 20 de diciembre, 20:30 horas
Sábado 23 de diciembre, 21:30 horas

La mujer de al lado
Jueves 21 de diciembre, 18:00 horas
Viernes 22 de diciembre, 19:00 horas

 


MACABRO abre su convocatoria para 2018

Macabro FICH abrirá su convocatoria de participación para la edición 2018 del festival, en la cual celebrará 17 años de realización continua.

 

Para esta edición Macabro sumará dos nuevos premios: El Premio Macabro a cortometraje de animación y el Premio Macabro de la prensa. Ambos se agregan a los ya existentes: Mejor largometraje internacional de horror, largometraje iberoamericano de horror, cortometraje mexicano de horror, cortometraje internacional de horror y el Premio Fantasma del público.

Las inscripciones se abrirán a partir del jueves 30 de noviembre de 2017 a través del portal Filmfreeway.com y cerrarán el 31 de marzo de 2018.

La decimoséptima edición de Macabro se llevará a cabo en el mes de agosto de 2018, en sus tradicionales sedes de la Ciudad de México.
Las bases completas se podrán consultar en el sitio oficial del festival: www.macabro.mx

El festival tiene como sede a la Ciudad de México, desde su creación en 2002. Durante once días y con actividades alternas durante todo el mes de agosto, trae a la ciudad una celebración del cine de horror que involucra al público especializado y cinéfilo; medios de comunicación, industria, sesiones de preguntas y respuestas con invitados nacionales e internacionales; clases magistrales, talleres, música, retrospectivas, homenajes, fiestas, presentaciones de libros y ciclos especiales. Su estructura y propuesta programática han servido de base y ejemplo para eventos de interés similar.

En octubre de este año, la Movie Maker Magazine lo incluyó en su lista de los 15 festivales de género “más sangrientos” en el mundo para el 2018.

 


Bruce Lee, el niño que nació en la hora del dragón

La misteriosa tradición china dicta que los bebés nacidos en la hora y el año del dragón presagian buena suerte para su vida: son personas sabias y poderosas, atrayentes y con creatividad. De padres muy supersticiosos, Bruce Lee nace en la hora y el año del dragón en el barrio de Chinatown, en San Francisco, Estados Unidos.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia 

El 27 de noviembre de 1940, precisamente en medio de la Segunda Guerra Mundial, nació Bruce Lee, quien con el paso del tiempo dejó de ser un chico problema, que buscaba peleas en el barrio, al hombre que erigió un legado en las artes marciales, la filosofía y el cine.

Desde muy pequeño, Lee participó en comerciales, ya que su padre lo llevaba constantemente a los casting. Pero, más tarde, Bruce dejó los Estados Unidos para regresar a la tierra de sus padres: Hong Kong. Y ahí la infancia de Lee fue la de un niño hiperactivo.

Registrado con el nombre Lee Jun-Fan, Bruce Lee cambió su nombre asiático cuando su maestra del Instituto La Salle, una escuela católica, les enseñaba inglés: durante una clase la profesora les preguntó qué nombre occidental utilizarían para llamarse, ante la presión, Lee copió el nombre de su compañero de a lado, Bruce. Posteriormente, Lee conservó ese nombre para no tener problemas administrativos a su regreso a los Estados Unidos.

Luego de tener muchas peleas en Hong Kong y de ser entrenado en las artes marciales por el legendario Sifu Yip Man (Ip Man), Bruce Lee vuelve a los Estados Unidos por recomendación de sus padres. Ya en tierras norteamericanas, y sin interés en la actuación, abre una escuela de Kung Fu e ingresa a la Universidad de Washington para estudiar filosofía. En la universidad el amor llega a temprana edad para Bruce Lee, pues a sus 21 años conoce a Linda Emery el amor de su vida y con quien contraería matrimonio.

Sin embargo esto no mermó su sed por aprender más artes marciales. Box, karate, Jiu Jitsu, Wing Chung y boxeo tailandés son algunas de las artes que Bruce comenzó a dominar con la práctica, filosofía que llamaría Jeet Kune Do, que consiste en no añadir nuevas técnicas sino en eliminar las que no te sirven.

En su pequeño apartamento, Lee colocaba un porta abrigos con el que entrenaba. En varias ocasiones los vecinos llamaron a la policía por los estridentes ruidos que Lee realizaba al golpear el porta abrigos.

Su “salto” a la actuación fue con El Avispón Verde, serie en la que interpretaba a Kato, un joven que sabía artes marciales y era  el ayudante del Avispón. Bruce Lee consiguió este papel luego de que William Doze, productor, quedara impresionado por su técnica.

El dinero de la serie sirvió para que Bruce abriera otra escuela. Su popularidad cobra fama por su manera de pelear: ágil, rápida pero sobretodo letal.

Aunque Bruce Lee apareció en diferentes películas, no fue sino hasta 1972 cuando su destreza en las peleas sería aprovechada en las cintas Fist of fury (1972), Way of the dragon (1972, en la que se enfrentaría al también mítico Chuck Norris en la pelea final), y Enter the Dragon (1973).

Finalmente, la muerte de Bruce Lee fue inesperada, ya que a los 33 años sufre de un edema cerebral que le provoca la muerte.

 

 

 

*Periodista, comunicador. Colaborador en CinEspacio24

 


Alfonso Cuarón, y su complicado amor a sus películas

Hijo de un físico nuclear, Alfonso Cuarón tiene una filosofía especial respecto a su cine: “Mis películas son como exmujeres: se los di todo, me lo dieron todo, pero ahora nos amamos desde la distancia y no las quiero volver a ver”.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia 

No fue un balón, ni un videojuego, ni una bicicleta, una cámara Super 8mm fue el juguete preferido de Alfonso Cuarón Orozco a los 12 años. Nació el 28 de noviembre de 1961. El hermano de Cuarón, Alfredo, cuenta que cuando eran niños Alfonso perseguía por la casa a toda la familia con la cámara. “Ése era ya un presagio de que se dedicaría al cine”, asegura su hermano.

Alfonso Cuarón se interesó en el cine por influencia de su mamá, quien lo llevaba a los cineclubes. El más especial fue el del CUC (Centro Universitario Cultural), ubicado en la calle de Odontología 35, en Ciudad Universitaria. Cuarón perdió la cuenta sobre cuántas películas vio ahí, pero siempre agradece la influencia de su madre a quien le dedica su película Gravity en los créditos finales.

La madre de Cuarón, también, lo apoyó en su ingreso al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC). Pero, más tarde, Cuarón saldría de dicha institución porque no obtuvo el apoyo para su primer cortometraje: Vengeance is Mine.

Alfonso Cuarón, un mexicano con convicciones cercanas a la izquierda, renunció también al CUEC por conflictos de ideología. No obstante, conocería a colaboradores con los que trabajaría más tarde como el cinefotógrafo,  Emmanuel Lubezki.

Sin terminar una carrera y con un trabajo administrativo en el Museo Nacional de Arte, Cuarón incursionó en distintos proyectos mexicanos, el más destacado la serie de terror La Hora marcada. Después llegó su primera obra: Solo con tu pareja.

Su salto a Hollywood fue con obras notables como La princesita, su obra favorita, en 1995 y Grandes esperanzas en 1998. En México filmó Y tu mamá también en 2001 y en Inglaterra  Harry Potter y el prisionero de Azkaban en 2004.

Para Cuarón importa más el estilo personal que agradar al público. Por ello, desde su primera película, el director mexicano nunca se ha limitado. Sería en Children of Men en 2006 la obra en la que Cuarón explotaría todo su pensamiento fílmico. Y su talento sería reconocido con Gravity (con la que ganó un Oscar como Mejor Director), su película más hollywoodense de acuerdo con el mexicano.

Aunque Cuarón ha desdeñado sus propias películas, (Grandes esperanzas principalmente), no se arrepiente de haberlas filmado y amado; pues para él, son como sus exmujeres.

 

 

*Periodista, comunicador. Colaborador de CinEspacio24


“Batallas íntimas”, la cruda realidad mundial de la violencia doméstica

Batallas Íntimas es un documental dirigido por la mexicana Lucía Gajá, que aborda el tema de la violencia doméstica; cuenta la historia de cinco valientes mujeres de diferentes países, que nos comparten el infierno que vivían. Esta es una película que tienen que ver.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

La violencia hacía la mujer no le importa las clases sociales, el color de piel, ni siquiera si está en un país primermundista o tercermundista; existe, es una realidad, una pandemia. Un problema que aqueja a todo el mundo, a los hijos, pero sobre todo a las madres; “me pega porque me quiere”, es una frase común que se escucha en cualquier idioma.

Tocar el tema, hablar del asunto, aún inquieta a muchas mujeres que viven el infierno de estar casadas con alguien que las maltrata verbal y físicamente. La violencia doméstica es una realidad y el gran documental Batallas Íntimas, de la directora mexicana Lucía Gajá, nos exige no voltear la cabeza ni mostrar indiferencia ante este problema que afecta a 70 % de las mujeres en el mundo (según la Organización Mundial de la Salud).

Batallas Íntimas es una cinta necesaria para entender, para ayudar; es sutil, ya que no necesitó mostrar en pantalla a mujeres golpeadas para el mensaje; es estremecedora, porque lo mismo que puede pasarle a una mujer en la Ciudad de México sucede en Finlandia; es incluyente, no generaliza al hombre como malvado; es, sobre todo, esperanzadora, se puede evitar la violencia familiar, se puede encontrar a una pareja adecuada, se puede terminar con el maltrato (tarea compleja y difícil pero no imposible).

Ese es el mensaje final de Batallas íntimas, un documental que cuenta la historia de cinco mujeres de diferentes países, de México, España, Estados Unidos, Finlandia e India, quienes a pesar de vivir y tener diferentes costumbres tenían algo común: un esposo que las golpeaba y violaba. De esa forma la cinta nos muestra como la violencia doméstica parece un patrón de conducta mundial.

Esas cinco mujeres, sin conocerse, comparten los miedos, los abusos, el temor de que sus hijos fueran violentos, el horror de no tener ayuda, el pensar que un día su vida acabaría. Desde Helsinki hasta la Cuidad de México, de New York a Sevilla, existe ese “monstruo” llamado violencia familiar.

La gran directora Gajá tardó varios años en la realización de este documental y eso se nota en pantalla, ya que se ve una fotografía bien argumentada, una edición correcta, un trabajo redondo que tiene como mayor colofón la seguridad de las protagonistas al contar su historia.

Las cinco mujeres se ven seguras ante la cámara, cuentan su historia sin censura, con humildad, con sinceridad (gracias a ellas y su gran valor por compartir su vida); esa intimidad que logra contar el documental es gracias a un trabajo minucioso de la directora.

El objetivo es mandar un mensaje fuerte al espectador, al hombre, a la mujer, a los adolescentes. Con bellas escenas de un tema espantoso, Batallas íntimas es un documental con mucho amor y que tienen que ver.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.

 


“Cartas de Van Gogh”, cine y pintura como uno solo

Como una pintura que se mueve, la película Cartas de van Gogh (Loving Vincent) está totalmente hecha a mano. El misterio que envuelve a la muerte del pintor Vincent Van Gogh se desarrolla en esta cinta pintada en cada escena al óleo.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia 

El director japonés Akira Kurosawa expresó una vez que el cine es la comunión de distintas artes. “Considero el cine como una concentración de artes. El cine es un trabajo complejo que reúne elementos de la pintura y la literatura. Muchas artes se convierten en una sola”, dijo Kurosawa. En Cartas de van Gogh esto es evidente.

Y es que desde el primer segundo en Cartas de van Gogh entraremos en una experiencia peculiar y ajena a lo que estamos acostumbrados. ¿El cine en la pintura o la pintura en el cine? Ambas artes convergen en esta obra de Dorota Kobiela y Hugh Welchman (ganador del Oscar al mejor cortometraje animado por Pedro y el lobo), quienes pintaron a mano y al óleo 65 000 fotogramas con ayuda de más de 600 artistas, entre ellos Mayra Hernández, pintora mexicana.

“Es hermoso saber que la historia de van Gogh puede moverlos y emocionarlos. Esperamos que este tipo de películas pueda acercarlos más a él, al arte, y a otro tipo de animación alternativa e independiente“, comenta Mayra Hernández respecto al filme.

En Cartas de van Gogh primero se grabaron las escenas con actores reales y más tarde se recrearon las escenas a base de pintura.

No obstante, la debilidad de la película radica en su guion. El misterio sobre si el pintor posimpresionista se suicidó o fue asesinado es la trama de la película. Por lo que los directores nos sitúan en los “ojos” de Armand Roulin, un joven que debe entregar una carta del pintor a su hermano Theo van Gogh. Sin embargo, una trama sencilla e interesante se convierte en una enredadera que lleva a confundir al espectador por momentos.

Excelente en la forma pero regular en el fondo, Cartas de Van Gogh tiene su fortaleza en la técnica, lo que no sólo nos lleva a mirar una historia sino cuantiosas pinceladas y enfoques influidos por las pinturas de van Gogh.

Una vez el director Jean-Luc Godard dijo que: “El cine, como la pintura o la literatura, da y toma cosas de la vida”. Cartas de Van Gogh toma la vida del pintor y aporta al cine la comunión entre estas dos artes que tienen en común el placer de ver.

 

*Periodista, comunicador. Colaborador de CinEspacio24


El guitarrista con seis dedos, Hound Dog Taylor

José Rivera Guadarrama

@JoseRivegua

Para un guitarrista, tener seis dedos en una mano sería un buen recurso: “podría usar uno para cada cuerda”, pensaría. Entre otras ventajas, para un bluesero el uso del slide sería menos problemático porque aún así tendría ¡cuatro dedos libres!, para lograr variantes armónicas hasta ahora no descubiertas, también podría ejecutar extraños acordes o continuos e increíbles hammer-ons y pull-offs.

Caso contrario, son conocidos los accidentes en los que algunos guitarristas perdieron falanges de varios dedos: Tony Iommi, de Black Sabbath; el jazzista gitano Django Reinhardt; Jerry Garcia, de los Grateful Dead, etcétera, sin que esto representara alguna desventaja para ellos. A la inversa, a pesar de esto lograron conseguir un sonido característico en sus riffs al usar prótesis.

Pero hasta ahora, ningún músico ha pensado en agregarse un dedo para explorar otras técnicas en las seis cuerdas de su guitarra. Sin embargo, hay un caso en la historia de la música que lo hará único. Sí, nació con seis dedos en la mano izquierda, con la que pulsaba las cuerdas de su instrumento. Se trata del buen Theodore Roosevelt Taylor (1915-1975), mejor conocido como Hound Dog (Perro de caza) Taylor. Nació en Mississippi, Estados Unidos.

En aquellos años, la vida de un músico no era fácil en su natal Natchez. Por eso debió trasladarse a Chicago a partir de los años 40 para dedicarse a la música, en donde al principio solía tocar sobre todo en pequeños clubes nocturnos, entre borrachos e insolentes pendencieros, en el South Side. Poco a poco se mezcló entre los grandes, incluso llegó a girar con Freddie King, Muddy Waters, y a echarse unos palomazos al lado de Little Walter, Koko Taylor, Big Mama Thornton, entre otros.

En aquellas décadas, la vida cultural en aquel país era intensa. En cuanto a literatura, por esos mismos años la generación Beat estaba en su apogeo en Norteamérica. Jack Kerouac había publicado en los años 50 su novela más emblemática, On the road. El extenso poema Howl, de Allen Ginsberg era leído en todos lados y convocaba multitudes. Además, en 1969 se realizó el festival de música y arte de Woodstock. Aquellos eran momentos vertiginosos. La efervescencia cultural era bastante ajetreada y ningún artista quería quedarse sin esa fascinante rebanada de pastel.

Pero Hound Dog Taylor no era un virtuoso. No la tenía fácil. Tampoco asistió a las grandes escuelas de música, lo suyo era pura intuición, o como dicen en el gremio, puro ímpetu. A pesar de no haber sido un grande como Robert Johnson o del tamaño de Jimi Hendrix, quienes por esos años eran los dioses de la escena, su carisma, su buen humor y su sombrero tipo Fedora lo hacen un guitarrista entrañable. Lo más seguro es que su ascenso se debiera a que tocaba un extraño y rasposo boogie blues con una vieja y barata slide guitar, a la que había electrificado.

A ello se sumaba que Taylor tenía bien memorizada la escala pentatónica menor, la preferida por los bluesman. Pasaba de largos slides a cortos y rítmicos punteos, ese era su estilo. En ninguna de sus canciones hace alusión a la situación de su extraño y pequeño dedo. De su biografía hay pocas líneas, igual que sus discos de estudio.

Por desgracia, aquel dedo no le ayudaba en nada. Fue sólo un mal congénito con el que convivió toda su existencia. Hay una versión en la que se cuenta que en una ocasión se lo cortó con una filosa navaja. Esto no está confirmado. Incluso en la foto del disco  Beware of the dog! se alcanza a notar un pequeño promontorio en la mano izquierda, con la que sostiene un cigarro. Pero tampoco esta malformación fue un impedimento para tocar su instrumento. Al contrario, atacaba su guitarra como su apodo, como un verdadero perro de caza y la roía hasta desgastarla.

Dentro de las anécdotas más memorables del ambiente musical, hay una que cuenta Tom Waits. Decía que Hound Dog Taylor siempre andaba armado. Incluso en una ocasión usó aquella pistola. “En la parte sur de Chicago, en el salón Checkboard, el último gran bluesero Hound Dog Taylor tocaba ante un público rudo donde había un borracho en primera fila, que a cada instante lo interrumpía. Sin detener su canción, Hound Dog sacó un revólver calibre .38, le disparó al borracho en el pie, se guardó el arma en la parte trasera del pantalón, y terminó la canción”.

Vaya forma de exigir respeto. Es cierto que todos tratamos de vivir, de alguna manera, en una canción, de relatarla y revivirla en otros momentos, modificándola de acuerdo a las circunstancias. Para eso es la creatividad: para no conformarnos con lo real, a ésta hay que exigirle y agregarle más y de diferentes formas. Hound Dog así vivía, y no iba a quedarse con las ganas de asestarle incluso un puñetazo a quien se le pusiera enfrente mientras tocaba.

Hound Dog Taylor murió de cáncer. Esa maldita enfermedad le impidió saborear su reconocimiento. Sirva honrar su legado con estos tres álbumes: Hound Dog Taylor and The House Rockers (1971),  Natural Boogie (1974) y Beware of the Dog! (1976), disco póstumo. Todos producidos con la disquera Alligator Records.

 

*Periodista. Poeta. Colaborador en CinEspacio24. Profesor del Taller de Filosofía y Cine.