Recordando al padre de la cinta “Masacre en Texas”, Tobe Hooper

Un auténtico maestro del horror, Tobe Hooper, falleció el domingo 26 de agosto de 2017, a la edad de 74 años, dejando un legado cinematográfico impresionante, gracias a un estilo visual contundente, dinámico, a veces, crudo, que causó incluso la envidia de genios como Steven Spielberg, quien ya montado en su trono de Rey Midas hollywoodense, lo convocó para dirigir, Poltergeist (1982), éxito taquillero, que a Hooper nunca le supo a gloria, en gran medida, porque prefería sus monstruos, en especial a uno, de nombre Leatherface.

 

Por Daniel Flores*

Nativo de Austin, Texas, el cine de Hooper era más cercano a la Serie B que a los blockbusters, de hecho, desde su primera cinta, Eggshells (1969), sobre una entidad paranormal que ataca a un grupo de hippies, mostró su profundo interés por hacer películas lo más cercano posible a la realidad (aunque fueran temas fantásticos), imprimiendo un sello muy directo a la hora de editar, pasando de una escena a otra con cierta dureza, impresionando al púbico con semejante vehemencia.

Tardó cinco años para, en conjunto con colegas profesores de preparatoria y actores con poca experiencia, filmar lo que sería su máxima obra, Masacre en Texas (1974), basada en la vida de un real asesino serial, Ed Gein, quien gustaba hacer muebles y atuendos con partes humanas, algunas de sus víctimas, pero principalmente, de cuerpos exhumados de tumbas.

Fascinado por la historia de Gein, Hooper creó a un brutal asesino, enmascarado siempre con retazos de piel humana, de imponente tamaño físico, y por si fuera poco, diestro en el manejo de la sierra eléctrica, con la que, en Masacre en Texas, despedazaba a sus víctimas, un grupo de jóvenes, casi adolescentes, que por circunstancias del destino se cruzan en la vida de Leatherface y su bonita familia de caníbales.

Costó sólo 300 mil dólares, y a la fecha, The Texas Chain Saw Masacre, ha recaudado más de 70 millones de billetes verdes, entre reestrenos, ventas de VHS, DVD’s, Blu.Rays y descargas digitales. Gran parte del éxito del filme se debió a la presentación en pantalla de la parte sureña blanca de los Estados Unidos, la llamada white-trash, que en aquellas fechas provocó una crítica social al dulce sueño americano.

De ahí en adelante, Hooper se convirtió en figura de culto, en un realizador contestario, con cintas del calibre de Eaten Alive (1976), sobre un redneck y su mascota, un cocodrilo gigante; The Dark (1979), la cual no terminó por diferencias creativas con el productor; Fun House (1981), con la temática de moda en ese momento: sexo, gore y adolescentes babosos; la impecable, Lifeforce (1985), sobre unos vampiros especiales; Invasores de Marte (1986), la segunda parte de Masacre en Texas; Combustión espontánea (1990); Pesadilla mortal (1993) con Robert Englund, encarnando no a Freddy Krueger, sino a un descendiente del Marqués de Sade; The Mangler (1995), sobre una máquina lavadora ¿poseída por un demonio?; Destiny Express Redux (2009), en torno a un zombie que por alguna extraña razón carga siempre con un brazo humano o Djinn (2013).

Interesado también en la televisión, dirigió la que quizá sea la mejor adaptación de algún libro de Stephen King, la miniserie, Jerusalem`s Lot (1979), sobre un pueblito gringo, al cual arriba un misterioso vampiro, más parecido a Nosferatu de Murnau, que a Drácula de Stoker. Hooper, siempre agradecido con la Serie B, dirigió episodios de series del género fantástico, como Amazing Stories, una bobaliconada de Spielberg quien quiso “homenajear” a Dimensión Desconocida, Historias de la Cripta, Las pesadillas de Freddy, Dark Skies, Perversions of Science, The Others, Night Visions, y la fabulosa antología, Masters of Horror, a lado de leyendas de la talla de John Carpenter, Dario Argento, John Landis, Stuart Gordon, Joe Dante, Don Coscarelli o Peter Medak.

 En el ínterin, también filmó videos musicales, sobresaliendo Dancing with myself, cuando Billy Idol era el ídolo de las juventudes ochenteras.

Su legado inicia ahora, y por lo menos, Leatherface se apresta a regresar a los cines el próximo octubre, con la cinta homónima, protagonizada por el pésimo Finn Jones, el Iron Fist de The Defenders, además que hace cuatro años, se estrenó un interesante remake, con la guapísima, Alexandra Daddario, que daba continuidad a la saga, presentando a un monstruo más “amable”.

Amante del gore, Hooper siempre fue fiel a su género, alejado de los reflectores intensos, ya que, ante todo, era auténtico.

 

*Periodista y realizador. Tiene más de diez años escribiendo de cine. Director de Cio Noticias.


“Verónica”, seducción y provocación psicológica

Verónica nos cuenta, en blanco y negro, la historia de dos mujeres que desde un inicio tienen un extraño parecido. Arcelia Ramírez que interpreta a una psicóloga que vive en una casa en medio del bosque retirada de la consulta, aparentemente alejada de todo, y Verónica (Olga Segura) una mujer de 25 años que es transferida por otro especialista para continuar su tratamiento con la mencionada psicóloga.

Por Marlen Xochiquetzal Huerta Medel *

La película va acumulando alegorías donde el binomio terapeuta-paciente es el protagonista, porque poco a poco los diálogos entre las actrices, las imágenes en cuadro y el ritmo del argumento en pantalla, van cargando las escenas con cierto bagaje psicoanalítico: como por ejemplo la transferencia que es (entre muchas, muchas, muchas otras cosas) los vínculos que el paciente repite una y otra vez con toda aquel o aquella que le rodea.

Durante la trama podemos observar, por ejemplo que en los primeros encuentros de las protagonistas se percibe una carga explícita de seducción y provocación por parte de Verónica hacia la psicóloga, hay también cierta resistencia para hablar de sí misma, y un ejercicio de asociación libre donde pareciera se van descubriendo las pistas del conflicto psíquico de la paciente, donde la maternidad y el dolor son los aparentes motivos de su angustia. (Perdón por el spoiler… Por cierto, ¿hay alguna palabra en castellano para traducir spoiler?).

Continúo, la cinta me lleva a recordar que en un encuentro terapéutico siempre se juegan fantasías… Que tratan de descolocar al paciente de su lugar de paciente, esto porque siempre resulta punzante hablar de sí, entonces el paciente en este caso Verónica aprovecha cualquier oportunidad para darle al otro ese malestar, hacer que el Otro, en este caso la psicóloga se de cuenta que en ella también hay conflictos enormes que tiene que resolver.

Es en este espiral de traumas y paisajes boscosos en el que se encuentran las protagonistas durante hora y media, la cinta “arroja” incógnitas al espectador por saber en cuál de las dos mujeres existe más cordura o quién podría ser la verdadera villana de toda la historia.

Los directores de la película, Alejandro Martínez Beltrán y Carlos Algara, afirmaron que se documentaron desde distintas corrientes psicológicas para llevar a cabo el guion y dirigir a las actrices.

Cabe mencionar que aunque la película quizá resulta predecible y tiene errores de edición y continuidad, es una propuesta oportuna (por ser mexicana) y genial (por ser un thriller psicológico… Por cierto ¿hay alguna palabra en castellano para traducir thriller psicológico?).

 

 

*Maestra y Psicóloga. Analista de Cine. Profesora del taller de Psicología en el Cine en CinEspacio24


Crítica “Small Crimes”, película de Netflix

Para quien escribe estas líneas, Small Crimes (Estados Unidos, 2017) es antes que una gran película, un gran guion. Los escritores E. L. Katz y Macon Blair adaptan la novela homónima de David Zeltserman para presentarnos a Joe Denton, un hombre que encarna la dualidad entre crimen y ley, y vive en medio de la lucha entre la mafia y la policía y por consiguiente la relación ambigua entre dichas fuerzas sociales, así como el duelo universal entre el bien y el mal que conlleva la confrontación.

Por Isaac Piña Galindo 

Puede ser que el conflicto el bien y el mal parezca en un principio trillado o poco atractivo, pero casi siempre una historia que retrate la pelea entre luz y oscuridad se vuelve irresistible y Small Crimes es evidencia de cómo historias sencillas con elementos básicos pueden funcionar si son bien narradas.

Dirigida por Katz, uno de los guionistas, Small Crimes es una cinta independiente que relata cómo un ex convicto (y ex policia) sale de prisión con el objetivo firme de seguir una nueva vida y recuperar a su familia, a pesar de que tanto mafiosos como policías lo buscan para exigirle cuentas.

El elenco es inmejorable y la dirección actoral es muy acertada pues aun en los casos en que el rol del personaje es secundario o con poco tiempo en pantalla la intensidad y sutileza con que cada actor se entrega es la misma. Sobresale en el papel principal Nikolaj Coster-Waldau, quien teje junto al director a un personaje irremediablemente cínico, frío y brutal en busca de una paradójica sincera redención.

Todas las cualidades del personaje se muestran poco a poco, ya que Coster-Waldau actúa de manera diferente dependiendo de con qué situación o personaje interactúe. Ni el actor ni el director están interesados en endulzar la historia o al protagonista, no hay lástima ni perdón, no porque la historia sea cruenta (que lo es) sino porque en el mundo del personaje esas emociones están ligadas o a un tipo de justicia personal, o al orgullo, o al crimen.

Los diálogos, otro elemento importante de un guion, son imprescindibles para el filme ya que gran parte de las variaciones histriónicas de Coster-Waldau nacen de una amenaza velada o un comentario inocente pero cargado con pesadumbre, sin caer en una innecesaria exposición.

Además de la narrativa y la actuación, las locaciones y el diseño de arte así como la fotografía contribuyen a entender de mejor manera este microcosmos, debido a que el director usa puntuaciones y pausas visuales para mostrarnos detalles de los lugares que refuerzan o sugieren distintas características de los personajes y la dinámica de sus relaciones.

Con Small Crimes E. L. Katz construye un ingenioso análisis de personaje y carácter donde subyace una pregunta que posee un antiguo linaje en la filosofía: ¿Un individuo puede realmente cambiar a voluntad o está supeditado a una especie de destino?

Más allá de cualquier introspección o conjetura, la película es una muy buena obra neo noir, con elementos que recuerdan el trabajo de los Cohen: Blood Simple (1984), Miller’s Crossing (1990), Fargo (1996), la desquiciada Lost Highway (1997) de David Lynch y la intensa Gone Baby Gone de Ben Affleck (2007) e inclusive, en un ejemplo más reciente, la inolvidable serie de televisión (parte neo western, parte neo noir) Breaking Bad (2008-2013) del creador Vince Gilligan.


“Death Note”, la versión de Netflix

Imagínate tener el poder de decidir que alguien muera, ser casi un tipo de Dios de la Muerte. Ese es el argumento de la nueva película de Netflix, Death Note, basada en el amine y manga japonés homónimo; esta nueva versión se occidentaliza y nos presenta una historia fantástica, con tintes de thriller, que nunca deja de ser una cinta de adolescentes.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum 

Primero hay que aclarar que la cinta es una adaptación de un anime y una manga que constan de varios capítulos, es decir, realizar o conjuntar todos los detalles de las versiones originales es imposible. Por eso es una adaptación y como tal hay que entenderla como una narrativa diferente.

No obstante, las comparaciones son necesarias para el análisis del filme. Para los fans del anime y manga, seguro la película no cumple por una razón principal: el juego del gato y ratón  entre los dos protagonistas principales Light y L, las  estrategias como un juego de ajedrez entre el policía y el delincuente, no existen en la versión de Netflix dirigida por Adam Wingard.

Ambientada en Seatle, Light Tuner (Nat Wolff) un adolescente, solitario e inteligente, recibe un cuaderno de notas llamado Death Note, el cual tiene escrito varias reglas para su uso, su función principal es que puedes escribir el nombre de una persona y ésta muere de la forma que decidas.

El fantástico y poderoso libro lo recibe de un Shinigami (interpretado por el gran Willem Dafoe) un Dios de la Muerte que sólo lo puede ver el dueño de la Death Note. La cinta cumple con la caracterización y diseño del Shinigami, creando un monstruo sombrío, aterrador y misterioso.

El primer “asesinato” que realiza Light es a un compañero de su escuela que hace bullying.

Light, hijo de un policía, le cuenta todo a su compañera de clase Mia (Margaret Qualley), con quien inicia una relación y entre los dos deciden que personas tienen que morir: ladrones, secuestradores, terroristas, violadores. Para darse a conocer utilizan el nombre de Kira, quien se vuelve famoso y admirado en todo el mundo, ya que lo convierten en un justiciero que aboga por el bienestar de la sociedad.    

Aquí entra  el tema de fondo de la cinta: la moral, la ética, ¿quién puede decidir quién muere o vive?

De la mano de Kira se realizan más de 400 asesinatos, por lo que la policía comienza su búsqueda y un joven y destacado detective, sólo conocido como L (Lakeith Stanfield), comienza a rastrearlo. Sus investigaciones lo llevan a Seatle y contrata al padre de Light para capturar a Kira.

A pesar del tema, la película no deja el tono de ser una cinta de adolescentes, unos niños con un gran poder que no entienden bien que tienen entre las manos. Ahí está el problema de la narrativa de la cinta, la Death Note la controlan unos jóvenes que no reflexionan sobre lo que están haciendo y el tema de fondo se queda en lo simplista y banal.

Al final, es un mediano intento de adaptación por parte de Netflix y el director de la cinta, no es necesario ver el anime o leer el manga para entenderla. Pero estoy seguro que a los fans de la serie animada y el manga no les va a gustar nada.

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación y Editor de CinEspacio24. Colaborador de Cio Noticias.


Crítica, “Annabelle: Creation”

Annabelle: Creation (Estados Unidos, 2017), precuela de Annabelle (Estados Unidos, 2014), es la segunda película dirigida por el sueco David F. Sandberg, quien muestra una vez más su talento para el cine de horror.

Por Isaac Piña Galindo

Mediante una sencilla historia acerca de la niñez y la soledad, Sandberg logra superar con creces la insulsa trama de la anterior entrega de la saga, utilizando recursos tan básicos como la iluminación, la puesta en escena y una buena dirección de actores.

Tal como en su ópera prima, Lights out (Estados Unidos, 2016), Sandberg hilvana secuencias de terror con el uso de espacios tenuemente iluminados y aprovechando personajes maltrechos para intensificar la sensación de peligro. Los juegos de luz, como las bombillas parpadeantes o un personaje que escudriña en la completa oscuridad, provocan una insoportable tensión en las jóvenes protagonistas y en la audiencia misma.

Del acertado elenco sobresale Talitha Bateman, cuyo personaje de una niña con problema de cojera es muy exigente en lo físico y en lo mental, pues asume con entereza el papel de víctima desde el comienzo de la historia. De igual manera, Lulu Wilson presenta con sagacidad un papel secundario lleno de vigor y picardía infantil que sirve de contrapunto a la fragilidad del personaje principal.

Gracias al inteligente uso del cliché por parte de David F. Sandberg, Annabelle: Creation se sostiene como un buen ejercicio de género y se convierte en un entretenido resurgimiento de la saga de El conjuro (Estados Unidos, 2013).

 

 

 

 


“¿Qué le pasó a Lunes?”, Noomi Rapace se luce

Cada vez somos más. La población crece y los recursos naturales, obviamente, comienzan a escasear. Eso ya es una realidad. Entre ese dilema, se mueve la nueva película original de Netflix, ¿Qué le paso a Lunes? Una cinta de ciencia ficción, que trata sobre el control natal (sólo permiten tener un hijo por familia), y donde la actriz Noomi Rapace se luce a lo grande interpretando siete personajes.

Por Arturo Brum Zarco *

@arturobrum

La cinta inicia con escenas perturbadoras de lugares saturados de personas  (como lo que vemos en el metro de la Ciudad de México en hora pico). Así, nos cuenta que la humanidad está en su peor crisis a causa de la sobre población: los recursos naturales casi se han terminado, Sudamérica desapareció y ya casi no hay comida.

Además, por culpa de los alimentos modificados, en este futuro catastrófico, las familias tienen gemelos, trillizos o hasta septillizos.

Para solucionar el problema, el gobierno implementa un programa creado por Nicolette Cayman (Glenn Close), para controlar a la población, obligándolos a sólo tener un hijo. Si encuentran que una familia tiene más de un retoño, les permiten conservar uno, y a los otros los congelan, hasta que se encuentre una solución a la falta de recursos.

En ese mundo distópico, Karen Settman tiene septillizas. Al dar a luz ella muere, por lo que su padre, Terrence Settman (William Dafoe), se hace cargo de la niñas. Las esconde del gobierno y le pone a cada una el nombre de un día de la semana. Les enseña a actuar como si fueran una sola mujer y cada una sale a la calle según el día de su nombre.

Esas siete hermanas idénticas fisicamente pero con personalidades diferentes, son interpretadas por la actriz Noomi Rapace, quien muestra su gran capacidad actoral y es gracias a ella que la película se salva de ser confusa y aburrida.

El conflicto de las hermanas inicia cuando Lunes no regresa a su casa, por lo que tendrán que salir a buscarla y descubrirán varias cosas sobre ellas y el gobierno.

Dirigida por Tommy Wirkola (Hansel y Gretel: Cazadores de brujas), la cinta tiene buen ritmo y un inicio agradable. Las escenas de acción, como las secuencias de suspenso son llamativas y atrapan al espectador (repito, mucho gracias a la capacidad actoral de Noomi).

Sin embargo, tiene huecos argumentales y situaciones confusas. El director le da más importancia a las persecuciones y peleas, que tratar el tema de trasfondo de la cinta: la sobre población, en eso se queda muy corto.

Es un filme de ciencia ficción y acción con una de las mejores actrices que hay en la actualidad.

 

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicaciones y Editor de CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“Annabelle 2: La creación”, mejor que la primera

La segunda parte de la cinta de terror Annabelle, supera a su predecesora en varios aspectos, es una historia más atractiva, el uso del terror psicológico, escenas más sombrías y aterradoras. No obstante, aún queda a deber, ya que a mitad de la cinta lo que parecía una buena obra de horror termina en los cliches de siempre.

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Aplaudo el diseño de la muñeca Anabelle (que sale por primera vez en la cinta El conjuro), ¿no les parece que es un juguete aterrador, con una cara y ojos siniestros?

En ese sentido, utilizar juguetes como recurso para una cinta de terror por lo regular tiene resultados efectivos, ya que un juguete es para el divertimento de los niños, es decir, a algo que por naturaleza es inofensivo y con fines de entretenimiento le pones un ente maligno, sí causa miedo.

Samuel Mullins se dedicaba a crear juguetes de madera, él hace a la muñeca que ya conocemos. Él vive en una casa en el campo con su mujer Esther y su hija Bee. Son una familia religiosa y común corriente. Un día después de regresar de la iglesia ocurre un accidente y la niña fallece.

Después de un tiempo, el matrimonio Mullins decide acoger en su casa a seis huérfanas, entre niñas y adolescentes, y a la monja que las cuida. La casa es grande, el campo es hermoso, parecía que las niñas habían llegado a un paraíso. Sólo hay un regla no entrar al cuarto de la difunta hija de los Mullins.

Janice, una de las niñas, tiene polio y necesita de un bastón para poder caminar. Ella recibe una invitación para entrar al cuarto prohibido, al ingresar encuentra a la muñeca diabólica y comienza el horror.

Annabelle 2: La creación, dirigida por David Sandberg, inicia con buen ritmo, poco a poco nos muestra el terror que van sintiendo las niñas por la casa. De una manera pausada y sin apresurarse la primera parte de la cinta nos va atrayendo a un ambiente escalofriante. Otro recurso, también efectivo, para las cintas de este género es utilizar niños o niñas.

Las escenas de terror si bien no tienen nada novedoso, están bien realizadas, acorde a la narrativa de unas niñas que viven al amparo de un matrimonio que guarda un secreto diabólico.

No obstante, cuando el climax del filme llega, parece que estamos viendo cualquier película de terror de esta saga (El conjuro o la primera de Annabelle), los mismos recurso del susto fácil y el ente maligno que puede controlar todo. Cae en los mismo cliches de siempre y la cinta se vuelve predecible.

A los amantes de este tipo de películas les va encantar porque cumple con los requisitos. Quizá a los que exigen más de las cintas de terror sentirán que Annabelle (a pesar de ser físicamente aterradora) les queda a deber.

 

*Periodista y realizados. Director de Comunicación y Editor de CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.


“Obsesión”, predecible

Con una trama nunca antes vista (tono irónico), llega la película Obsesión (Broken Vows) del director Bram Coppens, sobre un hombre que pasa la noche con una mujer comprometida y se obsesiona con ella, hasta el punto de llegar hacer cosas ilegales (creó que he visto este argumento en alguna otra parte).

 

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Tara (interpretada por Jamie Alexander) festeja, con sus amigas, su despedida de soltera en un bar en Nueva Orleans. Lugar donde conoce a Patrick (Wes Bentley), el bartman. Después de unos tragos los dos tienen un encuentro casual.

A la mañana siguiente Tara despierta en el departamento de Patrick, siente remordimiento y sale huyendo, a pesar de que él le ruega (de una manera un tanto violenta) que se quede.

Cuando Tara regresa a su vida normal y a unos días de casarse, Patrick aparece y le declara su amor, ella lo rechaza, y él no acepta eso por lo que realizará cosas para que la boda no se lleve a cabo.

La obsesión hacia un hombre o una mujer puede ser un tema que bien tratado da lugar para un filme atractivo. Pero este argumento ha sido tan manoseado que la obsesión la definen como una locura banal de un personaje, sin abordar en las motivaciones y eso hace que los personajes sean vacíos y sin una estructura sólida. Eso provoca actuaciones para el olvido.

Además, es tan predecible  y llena de lugares comunes que no existe suspenso, bueno se supone que lo hay, pero creo que desde la primera secuencia vaticinas lo que va a pasar.

Por otra parte la película puede ser engañosa, ella comete una infidelidad y lo paga de una manera horrenda. En la cinta nos explican que el novio de Tara también ha sido infiel y sólo con un perdón se solucionaron las cosas. Sé que estoy sobre interpretando pero parece que la mujer sigue siendo la mala a la hora de una infidelidad.

Con secuencias absurdas e irrisorias para una thriller, es una película obvia y sin mucho que aportar. Se estrena este jueves 17 de agosto.


“Sieranevada”, una intima odisea familiar

Con una capacidad única para llevarnos a un ambiente claustrofóbico en un pequeño departamento en Rumania, la cinta Sieranevada, del director Cristi Puiu, convierte un momento íntimo y doloroso de una familia en una tragicomedia reflexiva.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Casi en todo momento la cámara de Cristi está fija. Filma desde diversos puntos un pequeño departamento de una familia en Rumania. Así vemos a los miembros de la familia pasar, entrar o salir de la toma (como si la escena no terminará). Van del comedor a la cocina, de un cuarto a la sala, por ejemplo. La cinta es una obra íntima.

Ellos se reuniron para una tradición funeraria de dicho país. El padre ha muerto y la madre ha convocado a sus tres hijos, su hermana, sobrinos y amigos a comer. Pero tienen que esperar la llegada de un Sacerdote que va a bendecir la casa y un traje del difunto.

Pero el cura llega tarde y eso desatará conflictos familiares guardados, charlas políticas sin ningún acuerdo, conversaciones sobre conspiraciones, peleas ideológicas, verdades ocultas y lo diferente que puede llegar a ser cada miembro de una familia.

No obstante, gracias a esas tomas fijas y discusiones largas, se nota la complicidad y la confianza que sólo se puede tener entre miembros de la familia.

Asimismo, es un película coral, nos narra de forma lineal una característica de cada miembro, pero esos detalles la hacen un todo; y la narración se convierte en un sinfín de historias con momentos cotidianos, lúdicos, tristes y espontáneos. La dirección de actores de Cristi es asombrosa.

Sieranevada también tiene como gran mérito involucrar al espectador con los sentimientos de los personajes; ya que el eje de la reunión es una comida, pero esta no se lleva a cabo por la tardanza del cura, después por la llegada de una chica desconocida y por la visita de un familiar no invitado.

Así, la desesperación de cada uno la comparte el espectador y mucho es gracias a las tomas cerradas del pequeño departamento, como si estuviéramos ahí compartiendo ese ambiente claustrofóbico. A veces las reuniones familiares son muy largas, y no puedes irte temprano y el tiempo pasa lento muy lento.

No obstante, hay risas, recuerdos, abrazos y cariño. En una pequeña locación el director logró crear todo un universo familiar y mostrarnos la idiosincrasia de la sociedad rumana.

Sección oficial del Festival de Cannes, se estrena este jueves 17 de agosto. Es una película contemplativa, reflexiva, que dura casi tres horas (de nuevo parece que la escena no termina).

 

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación de CinEspacio24. Colaborador de Cio Noticias.


“El círculo”, queda a deber

El círculo es una cinta con una premisa importante, ya que habla de un mundo futurista (no tan alejado) sobre una empresa de redes sociales que controla casi todo sobre la sociedad. En ese sentido, la cinta aborda temas como el poder a través de la ciencia y el fin de la privacidad. Sin embargo, le película no aterriza bien su argumento, al punto de llegar a ser algo confusa.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

¿Han visto la serie Black Mirror?, si no háganlo ahora. Es uno de los mejores programas de la actualidad, ya que, por medio de la ciencia ficción, nos muestra qué podría pasar con el ser humano y los avances tecnológicos, cómo afectarían estos a nuestra vida y hasta qué punto somos capaces de llegar.

La ciencia y las nuevas tecnologías se mueven a una velocidad cada vez más rápida (el ipad que compraste hoy será obsoleto en unos meses).

La serie nos muestra en cada capítulo una historia diferente. En cada programa nos narran con pulcritud, sin censura, la fuerza de las redes sociales, la importancia que tendrá la inteligencia artificial o la realidad virtual. En 50 minutos cada episodio nos explica y nos hace reflexionar sobre el futuro.

La película El círculo va en el mismo camino que la serie; no obstante en las casi dos horas que dura no llegan a explicar bien qué es lo que pasa, nos deja dudas sobre las motivaciones de los personajes y no invita a la reflexión sino a la aceptación.

Mae (Emma Watson) es una chica que se dedica a atender llamadas para el servicio al cliente,  pero  está en una empresa que no le gusta; cuando su amiga le consigue un puesto en la compañía El círculo (imaginen algo como Silicon Valley y todas las empresas como Google, Facebook y Twiter juntas), ella de inmediato acepta y su vida cambia por completo.

Llega a un lugar donde todo es hermoso, el ambiente es amigable, y todos están conectados por medio del El circulo, que dirige Bailer (Tom Hanks) que hace el papel de una especie de Steve Jobs, ya que cada vez que puede hace conferencias a sus empleados y a todo el mundo sobre los nuevos avances de su tecnología.

Mae comienza a involucrarse más en la empresa y conoce a Ty (Jonh Boyega), creador de El círculo, que por una extraña razón sólo deambula por la empresa y no está de acuerdo con lo que hacen con su tecnología, que entiendo es una red social donde el usuario sube la verdad de su vida.

Al principio Mae no confiaba en El círculo, después se vuelve su vocera, al final en una salvadora, o ese creo; la poca capacidad actoral de Emma en conjunto con un guion que no explica bien que quiere, provoca que este personaje sea confuso; tanto como ¡qué demonios es El círculo! (lo siento es que en dos horas no me enteré muy bien  qué es). 

Dirigida por James Ponsoldt, basada en la novela de Dave Eggers, la cinta tiene una premisa atractiva y de suma importancia para la reflexión, pero la incapacidad para explicarnos ese mundo hace que la película se quede corta en su intento.

 

 

*Periodista y realizador. Director de Comunicación de CinEspacio24. Colaborador en Cio Noticias.