Chronic, el colmo de un enfermero

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Por Sara Cristina Zapién Cortés 

El colmo de un enfermero es estar enfermo y que nadie lo cuide. En Chronic (2015) lo anterior no es un chiste ni una broma, sino el argumento serio de esta cinta dirigida por el mexicano Michel Franco. Con una mirada cruda y profunda, el también guionista y productor de Después de Lucía (2012), aborda en este filme la muerte, la enfermedad y el dolor, sin hipocresía ni complacencia.

David (Tim Roth) trabaja como enfermero de personas con padecimientos en estado terminal, gente mayor o con capacidades diferentes. David es profesional y solícito en su empleo, pero líneas muy delgadas lo involucrarán en las vidas de sus pacientes, y a través de ellos intentará mitigar su soledad y la voz de su conciencia que tanto lo martiriza.

Con ausencia de música y una cámara quieta, atenta y sumamente observadora, Chronic muestra la intimidad establecida entre David y tres de sus pacientes. Si bien una enfermedad casi siempre tiene los mismos síntomas y la misma cura (si es que la hay), sucede lo contrario con los enfermos, quienes se convierten en pacientes únicos, con diferentes necesidades y deseos. Esta película nos muestra dicha complejidad, y la dificultad para mantenerse indiferente a los temores y últimos apetitos de los demás.

Uno de los aciertos de Franco es la forma en que da vida a la enfermedad mediante espacios pequeños, con poca luz y pobres de alegría. La enfermedad está viva y arrastra no sólo a quien la padece, sino también a quienes rodean al enfermo. En ambiente de Chronic consume la felicidad, todo lo deprime y hunde a su protagonista David.

Algunas escenas de Chronic, aunque crudas son necesarias para reflejar la vulnerabilidad del enfermo e incluso la vergüenza de ser cuidado y depender de un desconocido. Al mismo tiempo, con pocos diálogos y más imágenes, conocemos poco a poco el interior del atormentado David, quien se preocupa por cubrir las demandas de quienes atiende, pero ¿quién se ocupa de él?

No obstante, David no es un personaje generador de lástima sino de reflexión acerca de la vida, la muerte y la catarsis. Este enfermero también tiene un padecimiento muy grande y su dolor no sede ante medicamentos. Para sanar, David corre y corre, como si corriendo atrajera la salud y el bienestar que sus pacientes necesitan, quiere estar fuerte para ellos; él ya no importa, su vitalidad ya no le sirve porque la culpa lo ha consumido completamente. La única manera de seguir viviendo es cuidar a otros, y no sólo eso, hacerlos parte de su vida.

Este largometraje explora a partir de la vida laboral de un enfermero una variedad de temas relacionados con el sufrimiento causado por un padecimiento médico, en ocasiones una antesala de la muerte. La familia, la soledad, la conciencia moral, la eutanasia e incluso la ética profesional son elementos cuestionados en Chronic.

Rumbo a la cuarta historia de David y su paciente, el espectador puede sentirse desgastado por el contenido moral que propone Chronic y su manera de contarlo, y hallar el filme extenso sin aparente justificación. Sin embargo, merece la pena llegar al final, el cual confirma que una película es forma, pero también fondo, y una vez ensamblados correctamente ambos elementos el resultado es extraordinario (la última secuencia de la cinta lo dice todo).

Chronic no es una película ligera ni de entretenimiento alegre, requiere ánimo reflexivo de quién la mira. Su personaje principal posee la fuerza y representa al ser humano penitente, solo, perdido, olvidado, a quien nadie cuida porque probablemente no quiere ser cuidado.


El Cazador y la reina de hielo (crítica)

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  • El cazador y la reina de hielo es algo entre una precuela y secuela creada por el capricho de mantener una franquicia que no tiene material para serlo.

Por Lalo Ortega

Se suponía que Blanca Nieves y El Cazador (Snow White and the Huntsman) tendría una eventual secuela garantizada después de su éxito en taquilla. Luego del escándalo de su director y protagonista, Rupert Sanders y Kristen Stewart, Blanca Nieves misma quedaría fuera del proyecto, dejando a Eric el Cazador (Chris Hemsworth) para sostenerlo. Hubiera sido un spin-off viable, si no hubiera resultado en el revoltijo sin inspiración que es El Cazador y la reina de hielo (The Hunstman: Winter’s War).

Aunque no precisamente memorable, la estética de su predecesora Blanca Nieves y El Cazador se percibía, al menos superficialmente, más apropiada para la retorcida historia de los Hermanos Grimm previo a su lavado de cara al estilo Disney. Esta suerte de precuela y secuela continúa con la tendencia de tomar un cuento cursi y soso, pretendiendo maquillarlo como una épica sombría cercana al terreno de El Señor de los Anillos.

Fracasa en sus primeros minutos con la contradicción de su estética oscura frente a la narración introductoria que enuncia un dulce “había una vez,” dando paso a un flojo entramado de personajes bidimensionales cuyas acciones se justifican en pretextos infantiles. La historia es puesta en marcha por la bruja Ravenna (Charlize Theron) que, por impedir que una mujer más bella usurpe su reino, rompe el corazón de su hermana Freya (Emily Blunt), haciéndola perder su fe en el amor y conduciéndola a crear un gélido reino en las tierras del norte. Si suena infantil y cursi, es porque lo es, lo cual resulta chocante con el diseño de producción que intenta evocar un cuento de hadas para adultos.

Un cuento de hadas que, lamentablemente, es incapaz de sostenerse en la confusión de sus dos historias paralelas. El guión toma prestados elementos de La Reina de las Nieves de Hans Christian Andersen y los adapta al universo establecido en Blanca Nieves y El Cazador, creando una dinámica entre hermanas que, a pesar de los mejores esfuerzos de Theron y Blunt, carece de profundidad y cae en el cliché de la maldad por la maldad. Las tonalidades emocionales de la decepción amorosa son mejor aprovechadas, por ejemplo, en una película infantil como Frozen.

La otra historia es la de Eric y Sara (Jessica Chastain), un amor frustrado por Freya quien los engaña con su magia para separarlos, haciéndolo creer a él que ella había muerto, y a ella que él la había abandonado. Este abandono es el foco de la tensión luego de su reencuentro años después, pero queda inutilizado cuando, un par de escenas más adelante, Eric deduce en voz alta que ese fue el plan de Freya. A pesar de haber regalado la explicación del conflicto, el guión se empeña en mantener la tensión entre Eric y Sara hasta mucho después, haciendo ver al personaje de Chastain como una mujer caprichosa e irracionalmente enfadada. Lo cual resulta irónico considerando su rol en el último acto de la película.

En medio de la indecisión entre tonos y argumentos, El Cazador y la reina de hielo es un despliegue gratuito de efectos especiales, cortesía de genéricas criaturas del bosque y de las reinas hermanas con sus hechizos. Más allá de ser un pretexto para ver las caras bonitas de cuatro actores desaprovechados, no es una película que tenga mucho que ofrecer al espectador que busque más que mera distracción visual.


Qué bello es vivir (crítica)

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Por Sara Cristina Zapién Cortés

George (James Stewart) baila charlestón con Mary (Donna Reed) en una piscina, la gente que los mira ríe de ellos y luego con ellos; su danza acuática contagia a la multitud. Si el agua es vida y la risa es belleza, entonces Qué bello es vivir (1946).

La película retrata la vida de George Bailey, un hombre común y al mismo tiempo único como todos los humanos, con sueños, aspiraciones, tristezas y frustraciones. George está en una situación determinante en su vida y recibe la visita de un ser muy especial que lo guiará en la búsqueda del sentido de su existencia.

El director de origen italiano Frank Capra, convirtió el cuento de Navidad El mayor de los regalos escrito por Philip Van Doren Stern, en un clásico vigente en cualquier época del año y para la posteridad. Si bien la magia en Qué bello es vivir sucede en el marco de la Nochebuena, la historia sólo explota este símbolo para mostrar algo más amplio: todos los momentos del año y de la vida son extraordinarios.

El filme reflexiona acerca de los sueños de juventud, momento crucial en la vida de las personas para tomar decisiones, renunciar o luchar por el futuro. Y también, aborda aquella fuerza llamada destino o suerte o Dios, la cual impide a los humanos controlar todo lo que les sucede.

George Bailey encarna un ser humano en todas sus facetas, la juvenil actuación de su intérprete James Stewart no sólo genera empatía sino una simpatía que crece en la medida que el personaje evoluciona. George es un joven lleno de sueños y esperanza, quiere estudiar y conocer muchos países, y como a muchos jóvenes, pareciera que el mundo le queda pequeño.

Capra se sirve de la cotidianidad y de instantes importantes para representar la belleza, como lo es un juego en la nieve durante la infancia, un baile estudiantil, el matrimonio o la noticia de convertirse en padre. A pesar de los años, la transformación de las costumbres y los roles de género, Qué bello es vivir es actual por los sentimientos y valores universales presentes en su trama y en sus personajes.

La importancia de la familia, de la lealtad, la amistad, el orgullo y el amor comulgan en esta cinta para ver a través de la vida de un solo hombre la de todos los demás. El blanco y negro del filme refiere sin querer a colores en los que acontece la vida, aunque nada sea ni tan blanco ni tan negro.

Qué bello es vivir es emotiva sin caer en momentos cursis para forzar las lágrimas. De hecho, no tiene piedad con las emociones y sentimientos de su protagonista George, quien va de la alegría, la tristeza, la desesperación y hasta la locura.

Cabe destacar la gran escena de amor que James Stewart y Donna Reed nos regalan cuando todo se dicen a través de roces y miradas. Ambos actores forman un cuadro memorable que exalta la pasión, la complicidad, los anhelos y los deseos entre dos personas enamoradas más allá de su propia voluntad.

Este filme quiere comprender por qué nuestra existencia es fundamental en la vida de quienes nos rodean, comprobar que nada es fortuito o casualidad. Sin embargo, no pretende una verdad absoluta, así que propone un Dios amigable y hasta simpático, una ardilla que abraza y un cuervo mascota de un banco, quienes junto a otros elementos cumplen un papel simbólico en la narrativa del largometraje.

Qué bello es vivir también innova cinematográficamente con una ruptura de la cuarta pared, de esta forma realza la calidad actoral de Stewart y la belleza de su historia. La cinta obtuvo cinco nominaciones al Oscar de las que no obtuvo un sólo galardón, pero sí un premio a logros técnicos por desarrollar un método para simular la caída de nieve en un set.

La historia de It’s a wonderful life (su nombre en inglés) ha sido retomada para series de tv como Cuéntame cómo pasó, Los Simpson e incluso la serie  The Big Bang Theory. Sin duda, una obra de culto para los amantes del cine y una joya cinematográfica para todas aquellas miradas que no teman sorprenderse ante la inocencia de su corazón.


Crítica de la película Desierto

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Por Sara Cristina Zapién Cristina

En medio del desierto camina un grupo de personas, confiados en sus pasos y en su dirección, no sospechan el peligro que los acecha a la distancia. De pronto un rifle comienza a disparar y como en un juego de video, las balas les pisan los talones, como pequeñas presas buscan escapar. No hay oportunidad, la muerte los alcanza y caen en una batalla que no buscaron y no tuvieron oportunidad de dar. En un cuadro racionalmente cruel y contradictoriamente bello, la muerte y la vida se enfrentan.

Desierto (2015), dirigida por Jonás Cuarón, es un enfrentamiento cara a cara con la muerte, en un árido y hostil escenario. A través del género de suspenso, Moisés (Gael García Bernal) lucha por sobrevivir ante Sam (Jeffrey Dean Morgan), un estadounidense que tiene como hobbie cazar migrantes.

Pero Sam no es sólo un ser desequilibrado y vacío que disfruta matar, también es una representación en carne y hueso de la maldad y el salvajismo natural del desierto. Acompañado de un perro pastor alemán llamado Tracker, Sam es la contraparte de Moisés, quién como su nombre lo indica significa agua, es decir, vida. Y lamentablemente el agua y el desierto no se llevan muy bien.

El filme no cuenta a profundidad las motivaciones de Sam para matar y no es necesario, pues se convierte en un elemento casi sobrenatural que sólo se humaniza a través del dolor causado por una pérdida. Es humano y sin embargo no pertenece a este mundo.

La fotografía de este filme refuerza la grandeza de la desolada región desértica, y mediante planos panorámicos la naturaleza se hace presente y el ser humano es minimizado. Al mismo tiempo, la gran extensión del lugar despoblado representa la nada que cada personaje lleva consigo en el interior.

Desierto no es una película de efectos especiales, pues uno de sus grandes aciertos es su luz natural y la explotación de ésta en paisajes majestuosos dignos de respeto y admiración. Se nota que los efectos no son su fuerte porque cuando tiene que recurrir a ellos, estos resultan ser visualmente pobres (no pierdan de vista a Tracker).

Por otra parte, García Bernal demuestra su nivel y evolución actoral dando vida a Moisés, y gracias al vestuario, el acento y los movimientos crea a un migrante único, y al mismo tiempo a un ser místico rodeado de una protección especial, quien en honor a su nombre se convierte en un líder capaz de llegar más allá de la muerte. Gael interpreta a un personaje generoso, bueno por naturaleza, con esperanza, valentía y ganas de vivir, y sí, merecedor de nuestra simpatía.

La película ahorra diálogos inteligentemente, ya que la acción hace su trabajo y dice lo necesario. Cuando las líneas aparecen, el sentido literal se desvanece y ofrecen una vista a la complejidad de los protagonistas. Aunque en el desierto no hay música, aquí está presente para crear tensión y alimentar el suspenso; acompaña a la acción como la respiración y el ritmo cardiaco de los migrantes, que corren para no ser mordidos por Tracker, un perro poseedor de una inteligencia casi subliminal.

Entre los elementos interesantes en Desierto está un osito de peluche perteneciente a Moisés, y más allá de quedar como el objeto cursi, Cuarón acertadamente lo reinventa y lo convierte en un vengador, en un símbolo de revancha. Es en ese momento cuando el largometraje parece dar un giro, el cual recuerda un poco a Death Proof de Quentin Tarantino. Afortunadamente, Desierto sólo evoca un recurso narrativo y sigue siendo ella misma.

La dirección de Jonás Cuarón brilla en la escena donde Moisés y Sam aparecen arriba y debajo de una piedra, como una coreografía en la que son animales propios del desierto preparados para atacar. El coescritor de Gravity (Jonás) reafirma en Desierto su interés por la introspección, en abordar temas interiores y complejos y reflejar las grandes extensiones de pensamientos, miedos y frustraciones humanas a partir de un elemento de gran inmensidad que minimice y vulnere la integridad del ser.

Desierto fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2015 y ganó el Premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI) para Presentaciones Especiales. No hay duda de su calidad fílmica,  con una trama distinta a las acostumbradas para contar la migración entre la frontera de Estados y Unidos y México, y no por ello menos conmovedora, reflexiva y humana.

 

 


Los 10 días que cambiaron a Sergei Eisenstein

Crítica de la película Eisenstein en Guanajuato

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Por César de León González

Uno de los directores más influyentes en la historia del cine es sin duda Sergei Eisenstein, “El Acorazado Potemkin” (1925) “La Huelga” (1924) “Octubre” (1927); que mejor que otro gran director con un amplio historial como Peter Greenaway, “El Contrato del dibujante” (1982); “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante” (1989), nos transporte al año de 1930 en Eisenstein en Guanajuato ,donde el director ruso acompañado de un pequeño staff de dos miembros, llega con la intención de filmar una película: ¡Que viva México!

A su llegada son recibidos por reconocidos artistas mexicanos de la época que no tendrán más apariciones en la película y por Palomino Cañedo un antropólogo, genealogista y maestro que servirá de guía y traductor para Eisenstein. A Eisenstein le llamaban la atención dos cuestiones de nuestro país: que México inició su revolución 7 años antes que en Rusia y en el caso de la ciudad de Guanajuato, que tuviera un museo de la muerte.

La película cuenta con unas destacadas actuaciones del finlandés Elmer Black quien en su primer protagónico como Serguei Eisenstein, realmente logra una convincente actuación donde adoptando las actitudes y maneras de expresarse, es capaz de retratar las inquietudes, comportamientos y conflictos del director ruso. Por su parte Luis Alberti quien poco a poco va ganándose su lugar en la industria fílmica nacional Carmín Tropical (2014) demuestra una muy convincente actuación en un rol nada fácil de lograr con resultados notables.

La música del compositor Sergei Prokofiev en especial ”La danza de los Caballeros” sirve como un fondo perfecto para las imágenes que Greenaway nos muestra usando un muy efectivo y bien logrado CGI, así como sus característicos efectos teatrales, tomas divididas y de seguimiento a los personajes mostrando sobriedad. El vestuario y los aspectos técnicos logran que el espectador en verdad se pueda transportar al Guanajuato de esa época.

Hay que mencionar que quien espera ver el proceso de filmación de Eisenstein en nuestro país y su relación con personajes de la época a excepción de Palomino podría quedar un poco decepcionado, no hay viajes a las zonas arqueológicas como lo podemos ver en la ya completa (¡Que Viva México1979!)por Grigori Alexandrov ; Sin embargo, seremos testigos de los conflictos personales que el director ruso enfrento con su descubrimiento y evolución sexual en 10 días que cambiaron a Eisenstein, así como su relación con Palomino que no sería bien vista y podría causarle inconvenientes en su estancia en Guanajuato.

En esta película, Greenaway nos muestra a un Eisenstein en pleno descubrimiento sexual  rompiendo con el protocolo propio de una figura histórica de cine mundial. Sergei enfrenta como cualquier ser humano  el obvio temor a lo desconocido, las presiones que recibía de su país y de los productores estadounidenses,  hay que recordar el contexto político que prevalecía en la época.

 La película tendrá una especie de secuela si se le puede dar ese término a The Eisenstein Handshakes (2016) de la cual no se sabe mucho por ahora.

Eisenstein en Guanajuato, Dir. Peter Greenaway (México, Holanda, Finlandia, Bélgica, Francia 2015).


Éxtasis adolescente (Crítica de la película Proyecto X)

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Por Ethna López Linares

La impopularidad y la falta de vida social hará que tres adolescentes fuera de la vista de todos, quieran convertirse en leyenda con una fiesta épica. Dirigida por  Nima Nourizadeh quien dio paso a su carrera con este primer filme.

Proyecto X cuenta la historia  de Thomas (Thomas Mann), Costa (Oliver Cooper) y el famoso JD (Jonathan Daniel Brown) quienes están en pleno pico de la secundaria buscando ser populares, con el buen pretexto de armar una fiesta sorpresa para el cumpleaños de Thomas. Costa, el chico que busca salir del hoyo, organiza esta “pequeña” reunión para ser parte de las personas populares junto con otros fines. Con el objetivo logrado de convertir una reunión de cincuenta personas en una fiesta de dos mil extasiados sedientos de alcohol y sexo, terminará con todo un vecindario quemado y problemas legales de por medio.

 Con tintes de American Pie y Superbad, Proyecto X retoma la trillada historia  donde los personajes no pasan de ser los típicos cero a la izquierda en busca de ser los legendarios de la secundaria, para darle un fin épico a su existencia dentro de la misma institución, dentro de los cuales resalta el popular reprimido (Costa), el perdedor galán (Thomas) y el robusto que no le queda de otra más que seguir a sus amigos (JD). Una copia donde Nourizadeh no quiso romper los cánones sexistas y vulgares  de las películas anteriores (American Pie) con la misma temática y figuras. Parte  de los  temas que no podía dejar a un lado Nourizadeh, es el amor de Thomas con su mejor amiga Kirby  para sensibilizar la cinta de  todos los adolescentes precoces que aparecen en la misma.

Los encuadres que les hacen a las mujeres desnudas dentro y fuera de la piscina solo hace resaltar el sexismo y la preferencia con mujeres bonitas, güeras y delgadas que deben de tener todas las películas americanas con temáticas de fiestas descontroladas. Con el pudor por los suelos, Nourizadeh defenderá su postura poniendo escenas fuera de lo habitual; como uno gnomo lleno de éxtasis, un automóvil último modelo debajo del agua  y un loco quemando el vecindario, sin embargo no pasa de ser el típico desorden que los jóvenes arman a la hora de enfiestar.

Lo que se puede rescatar de la película es el diverso playlist que contiene la misma, donde se refleja muy bien la calidad de la fiesta con los  estrobos como punto de ayuda para invitar a todos los adolescentes a ser parte de ella. “Hasta el amanecer” la famosa frase de Costa al presumir que se pudo librar de los policías para continuar el desastre de espectáculo, dando pie a la rebeldía absoluta.

A pesar del desorden juvenil, el exceso de alcohol, las ganas de tener sexo y la música de dos DJ, dejará que todo adolescente inquieto quiera una fiesta así, sin embargo  no quita la vulgaridad y la carencia  de originalidad del director para  darle algo más al espectador que tan solo copias.


La metáfora incomprendida de la trascendencia existencial de Aronofsky

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Por Araceli Tapia Osorio

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¿Y si Adán hubiera comido del árbol de la vida y no del conocimiento? ¿Sería fortuna o condena tener la vida eterna? Estas y muchas mas preguntas surgen una vez de terminar de ver The Fountain (2006) de Darren Aronofsky (Pi, Requiem for a dream, Black Swan), quien en su momento comentara ser una de sus películas mas personales que haya realizado, en la cual expone sus creencias espirituales y de vida.

Y es que, La fuente, desde inicio se plantea como una incertidumbre para el espectador  en realidades (aparentemente o alusivamente) paralelas teniendo como personajes principales a Tommy (emotivo y conmovedor Hugh Jackman) un neurocientífico que investiga y busca la cura de una enfermedad degenerativa y progresiva que padece su esposa Izzy (una tierna y decidida Rachel Weisz), juntos se acompañarán en un viaje de vida en el cual encontrarán libertad existencial y espiritual a través de la catarsis y la aceptación de lo que es inevitable en la vida desde que se nace: la muerte, la cual lejos de verse como algo negativo será considerado como trascendental para su existencia y su relación de pareja.

La historia se presenta de modo no convencional, atemporal pero lineal, fragmentada y en paralelo, teniendo como base el camino del héroe con la estructura de un relato con un personaje definido (Tommy) y a la vez simbólico (muerte), la observación no se facilita, ya que la narrativa juega con la incertidumbre haciendo que el espectador sea seguidor del proceso emocional caótico que tiene Tommy sin dar precedentes o explicación, regresando siempre a un momento clave para concluir con la historia. No ayuda a distinguir lo real de lo metafórico salvo cuando Tommy comienza a leer un libro, comprendiendo sólo gracias al cambio de los personajes, su vestuario y maquillaje que se trata de alter egos.

Con un inicio intrigante por la falta de explicación nos muestra a un conquistador enfrentándose en una misión que la reina le encomendó y a quien recuerda al aspirar su alianza, una vez que se enfrenta a su destino se presenta al viajero segregado y en luto el cual se observa atormentado y aislado, teniendo como único vínculo un árbol. Esta introducción plantea el inicio para introducirnos a Tommy e Izzy para finalmente regresar a estas proyecciones del proceso vivencial de Tommy a quien seguiremos hasta que logre concluir el proceso que le fue encomendado.

Aronofsky nos lleva en este viaje etéreo con imágenes ensoñadoras y poéticas, inclusive irreales cuando se enfoca en la metáfora, como un cuento trágico, en una mezcla de historia romántica y a la vez melancólica, que inicia de manera obscura sobre todo en momentos de ensimismamiento que poco a poco se tornan luminosos conforme se avanza en el proceso de aceptación, por lo que el trabajo de la cinematografía y el diseño de arte son impecables. Al ser una historia introspectiva, la película es silenciosa y sutil, de espacios cerrados siendo el score de Clint Mansell (en colaboración con Mogwai y Kronos Quartet) la voz de las emociones contenidas en las imágenes impresionantes que reflejan a su vez el pensamiento de Tommy así como se va iluminando, el score se vuelve estruendoso o triunfante y más complejo (cuarteto, guitarras eléctricas y coro) hasta ser tranquila o pacífica en la aceptación (piano).

Las actuaciones son magníficas y puras, el uso de close ups y primerísimos primer planos que permiten apreciar el detalle de las facciones que van de la ternura al sufrimiento e inclusive la vulnerabilidad que es expuesta se intensifica a su vez con los planos cenitales como si los personajes fueran vistos por alguien superior, desnudando al personaje y al actor hasta lo más puro de su ser.

El árbol de la vida es una historia de amor trágica no convencional por su planteamiento, estructura e interpretación metafórica que se le da a la enfermedad, la cual origina la búsqueda y conquista de un individuo por vencer a la misma muerte haciéndolo comprender que el proceso de creación requiere de la destrucción. Por lo tanto, esta historia implica relaciones con temas filosóficos, religiosos e inclusive astronómicos o metafísicas asociadas a la muerte como medio de creación o transformación las cuales son difíciles de comprender en la complejidad emocional del humano por aceptar su realidad y no poder controlar lo inevitable.

La fuente de la vida es una obra de arte incomprendida, un mito contemporáneo y atemporal, personal y subestimada, su grandiosidad yace tanto en su guion, estética y producción así como en abordar el tema del duelo y el amor para explicar o darle un sentido a la vida y la muerte desde lo existencial hasta lo religioso.


Por amor al arte (Critica de la película Maestra de Kínder)

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Por Ethna López Linares

La falta de imaginación  y el sueño frustrado de Nira al  querer ser poeta a su mediana edad hace que le robe las ideas al pequeño Yoav de tan solo 5 años. Dirigida por el israelita Navad Lapid quien  intenta plasmar una historia llena de confusiones empezando por la actriz protagonista Sarit Larry como Nira, la maestra de kínder de Tel Aviv  junto con Avi Shnaidman en el papel de Yoav.

Maestra de kínder cuenta la historia de Nira quien  tiene  aproximadamente 40 años de edad la cual toda su vida ha querido ser poeta pero las circunstancias lo han impedido. Con una relación de pareja un tanto armoniosa pero alejada debido a que el esposo no comparte los mismos gustos poéticos con ella.  Nira deja a un lado su papel apático de casa para transformarse  en una persona amorosa, cuidadosa y hasta divertida a la hora de ejercer su labor como maestra. En el momento que descubre que el pequeño y raro Joav tiene un talento nato para recitar poesía, comienza a sobreprotegerlo al grado de hacer lo que sea para preservar el ingenio del niño.

Nira es una persona enigmática llena de emociones quien constantemente parece ensimismada, melancólica y repleta de deseo por no querer que la cultura de la poesía desaparezca.  Por otro lado está el pequeño Joav, quien es el eje del filme, que demuestra una actuación convincente  a la hora de manifestar actitudes diferentes a los otros niños, con un caminar de un lado a otro y su espontaneidad de esculpir poemas a su corta edad, hará que el  receptor mantenga la tensión y preocupación hacia ambos personajes.

El suspenso, thriller y el drama social que representa Nadav Lapid en esta cinta, le sirve para  hacer  un crítica misma al país por la pérdida de cultura y valores cada vez más notable al momento de poner personajes como el padre de Joav, quien está  más preocupado por el dinero  que por  la educación de su hijo, sin embargo está la contraparte de la situación al montar  figuras como el tío de Joav quien es el precursor de formar al pequeño e instruirle acerca de esta cultura. Este  miembro de la familia que todavía resalta y defiende  sus ideales de conservar los valores del arte.

No obstante también Lapid hace una burla al reflejar la simpleza de los poemas por parte de los miembros del taller de recreación poética y concursos dentro de la película, con el mensaje muy claro de que no todos pueden ser poetas,  donde cabe destacar que está bien lograda al tener una narración cronológica con  efectos de tensión y situaciones dramáticas por resguardar al único que si nació con ese talento (Joav).

Los encuadres cerrados que le dan a Joav y las tomas abiertas de Nira reflejan una situación y ambiente de igualdad al ver que se puede ayudar a alguien sin importar la edad o situación en que vivan; a pesar de que  los actos de Nira al principio no son los adecuados  por robar los poemas  de Joav para sobresalir en  su clase, en su momento el personaje (Nira) te cae mal por la falta de imaginación y el famoso robo de derechos de autor.

 Los silencios que denotan la película, los colores que decodifican la misma en un ambiente de suspenso y lo que la misma historia te cuenta hace que   Lapid deje muy palpable que el filme es una historia de amor por parte de Nira al proteger a Joav  y el  amor hacia la poesía.

 

 


Sangre libertaria (crítica de la película Sangre Francesa)

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Por Bruno Rosales Villareal

Tres skinheads persiguiendo a tres inmigrantes árabes, uno de ellos escapa, los otros dos son golpeados y amenazados, la violencia constante, cruda y xenófoba se hace presente y no baja la guardia durante los primeros 15 minutos del filme Sangre Francesa.

Marco es el personaje principal al que se sigue durante la película, su evolución como persona y su cambio de moral surgen lentamente, con una curva narrativa precisa, se le examina por dentro, su situación familiar, sus agresiones y sus amores, y así es como varios años de su vida pasan delante de nuestros ojos fluyendo con sutileza, sin agobiar.

Un Français o Sangre Francesa hace que se comprenda a Marco, un humano aparentemente despreciable, muestra la evolución de la persona en su forma más natural, redonda y sincera posible, su camino a paso lento y seguro para crearse a sí mismo, para  realmente formar su propia moral y no caer en la repetición, todos los años que transcurren se dan para que se vuelva individuo y no masa, sin olvidarse de sus amistades él avanza contra los pronósticos y se vuelve cada día más seguro, a pesar de que eso se pague con la soledad. La bandera francesa hace presencia implícita en su búsqueda por la moral que lleva dentro de sí mismo y que por intentar ser individuo auténtico saltó por encima, estando fuera de foco totalmente en esta nación que exige igualdad, legalidad y fraternidad, englobadas lógicamente en la libertad.

Actuaciones formidables y creíbles para que uno nunca dude de la naturaleza violenta del hombre, gestos que expresan demasiado, miradas que penetran y hablan más que cualquiera dentro del cuadro, así como amistades que empujan a cometer actos irreflexivos. Mujeres y hombres perdidos son los que inundan la pantalla, gente que busca ser parte de algo, sacar la hostilidad reprimida con la que cargan día tras día, besos inexpresivos, impulsos incontrolables, una marea de ideas fascistas que los acarrean a dónde están y ellos sin flotadores dejándose revolcar, excepto por Marco, que lentamente se da cuenta de las acciones y perversiones que engloban su mundo.

Los skinheads vistos por dentro, como no se habían visto, la Francia perdida de la época, escondida y rechazada en su historia, la inmigración siendo siempre foco de problemas sociales debido a su incomprensión. El desquicio de los que se mantuvieron con la ideología fascista y elitista los llevó a enloquecer, o al menos a acabar encerrados, no sólo físicamente, también mentalmente, y la fotografía ayuda a resaltarlo cuando debe de, pero en todo momento se mantiene humilde, sin intenciones de impresionar es bastante sólida y objetiva, fiel a lo que la película demanda, mostrando detalles necesarios y escondiendo los irrelevantes en momentos.

Una edición que resalta por el montaje de la película con elipsis de tiempo muy grandes, las cuales hacen sentir a uno igual de perdido que el personaje a momentos, pero rápidamente se comprende el nuevo contexto espacio-temporal. Con ayuda de los tatuajes, de la ropa y los rasgos físicos la psique de todos se expresa a primera instancia, cada objeto tiene su razón de ser, cada objeto es y pertenece al coro de jóvenes que evolucionan en el filme. Sexo animalesco, pero estético y bello es el que se muestra ligeramente, junto con su respectivo amor demandante y más propio, individual que mutuo. La película no se pierde en su crudeza, sigue una línea estética que la hace agradable a la vista humana, que la hace ser aceptada y no rechazada, muestra la realidad de la época como es, sin pretensiones mayores que las que da, el espectador entra en este mundo de golpe, y sale de él lentamente, pero no sin antes haber reflexionado varias veces acerca de lo que ve, la película obliga a no ser solo vista, sino observada.

Un filme que a pesar de su violencia logra envolver en sutilezas la historia, un filme que logra equilibrar la balanza de crudeza y sutileza, ahorrando el tiempo pero poniendo lo esencial para comprender, una travesía para el personaje principal y para el espectador, pudiendo el último elegir si ver la película desde un punto de vista propio o desde el punto de vista del personaje, el tratamiento que se le da es mágico, y llega a ser etéreo, abre caminos por doquier, pero nunca pierde la línea cronológica, un tema como la xenofobia aquí es bien tratado, y la película vive aún después de ser vista por la capacidad inherente a ella que permite repensarla infinidad de veces. Un final que conmueve pero no dramatiza, un final sencillo y cotidiano que refleja más que cualquier otro final, la misma casa y contexto evolucionan junto con Marco, ninguna situación, ciudad o vida es estática y en este filme se comprueba.

 


The National, Mistaken for strangers, no somos extraños

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Crítica del Documental Mistaken for Strangers

Por César de León González

Con una demora de casi dos años llega Mistaken for strangers, no somos extraños es un documental de rock o rockumentary como algunos le podríamos llamar a este tipo de documentales. Últimamente hemos tenido la oportunidad  de disfrutar en pantalla grande: Pulp, vida, muerte y supermercados (Reino Unido 2014); 20000 días en la tierra (Reino Unido 2014) Cobain, montage of heck (EUA 2015). Estupendos trabajos realizados de manera profesional que hay que ver.

Este rockumentary se enfoca en The National, banda de rock alternativa  originaria de Cincinnati integrada por el vocalista Matt Berninger,  los hermanos Scott y Bryan Devendorf así como los también consanguíneos Aaron y Bryce Dessner.

Tom Berninger, hermano menor de Matt es el  director de No somos extraños, quien decide realizar un documental de la banda así que se integra al staff  en un tour por algunas ciudades europeas y norteamericana. Hay que destacar que este es el primer trabajo serio de Tom quien previamente había hecho pequeños trabajos de tipo amateur enfocados al terror en especial el Gore Mugre debajo de sus uñas por citar alguna de sus obras.

Con una secuencia cronológica adecuada muestra un ritmo aceptable (considerando que es el primer trabajo en forma de Tom, como ya se había comentado) que nos lleva de teatros a momentos de intimidad entre los hermanos, miembros de la banda y familiares, logrando un interés por saber más sobre la banda y en especial la relación entre los dos hermanos.

Mistaken for strangers más que un tradicional documental de rock se convierte en un honesto retrato del director donde  nos habla de la rivalidades familiares, relaciones entre hermanos, los temores y las inseguridades de aquel que no pudo destacar o que tiene metas inconclusas. El uso de flashbacks, entrevistas con los miembros de la banda, familiares, conversaciones informales  y videos caseros son algunos de los recursos que usa Tom para realizar su trabajo.

Principalmente el documental muestra la mirada particular de Tom, quien aún vive con sus padres en un suburbio de Cincinnati y su comportamiento es el de aquel amigo fiestero bonachón que todos hemos tenido, totalmente opuesto a Matt quien es un tipo bastante tranquilo para ser el líder de una banda cada vez más popular.

Tal vez los más asiduos seguidores de la banda no queden del todo conforme con el resultado final, ya que nos queda a deber más momentos musicales como podemos esperar en un trabajo de este tipo, así como la duración que no llega a los 80 minutos. Por otro lado para los no tan conocedores de la banda los dejará con el deseo de conocer un poco más de esta banda que se ha convertido en una propuesta agradable y de calidad actualmente.