El desierto humano (Crítica de Upon a Time in Anatolia)

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Por Bruno Rosales Villarreal

La búsqueda del cuerpo de un asesinado es el centro por el que giran todas las acciones de Once Upon a Time in Anatolia (2011), en este filme, con sus respectivas tangentes entre personajes, la trama se desenvuelve entre sutilezas y detalles más finos que la seda, el asesino los lleva a la ubicación del cadáver, los policías, militares, doctor y diputado siguen más sus órdenes que él las de ellos, a través de la noche y el desierto que en conjunto transmiten demasiado del pensamiento humano actual, el Sol y las metáforas, esta película se adentra en el espectador como sólo una obra de arte puede inmiscuirse en el ser.

Una toma cerrada a una puerta con vidrios, la cámara hace un acercamiento lento y a través del vidrio se observa una plática entre 3 hombres, acto seguido uno de ellos sale y se muestra una casa con un perro afuera al que le lanza comida, finalmente un tren se atraviesa por el cuadro, y la película comienza.

Nuestros ojos son los que se deleitan ante esta joya, a través de cada minuto los personajes viven la muerte desde su propia perspectiva que llega a ser de un egoísmo crudo y real, los diálogos y las pláticas pasan de relacionarse al suceso que los llevo ahí hasta llegar a sus vidas personales, revelando así su psique, sus emociones y actitudes, así como el entorno en el que viven, sus familias, trabajos, entre otros; estas líneas sirven más para amalgamar el contexto que rodea el centro de la película que para hacer avanzar la trama.

La fotografía e imágenes resaltan por su magnificencia que llega a parecer sencilla y elemental, aportando una técnica pulida que genera la atmósfera apropiada para la obra, las luces manejadas con tal poesía que es inevitable no adentrarse en este mundo creado por Nuri Bilge Ceylan quien logra incluso humanizar el paisaje mostrando el interior del mismo donde las rocas se transfiguran en animales dentro de una oscuridad distorsionada.

La imagen habla por sí sola, con lenguaje propio y comprensible los simbolismos, tanto divinos como místicos se hacen presentes: una manzana que rueda al ser arrancada del árbol hasta llegar a un riachuelo donde sigue su curso para quedarse estancada junto con otras manzanas entre las piedras, revelándose con este elevado nivel de sutileza y evocación como una imagen de referencias bíblicas en un relato donde el hombre juega a ser dios, se rebela o desconoce ante Él; hojas volando por el aire antes de que una verdad se conozca. La noche dominante en la primer mitad o más de la película para denotar una atmósfera introspectiva, donde todos los personajes reflexionan el mismo momento, poesía que a primer instante podría no parecerlo pero que tiene un trasfondo enorme, dejándose ser interpretada, obligando al espectador a reflexionar, demandando su atención e inteligencia para ser comprendida, como buena obra de arte que es.

Rostros apenas iluminados por la luz de la luna o por la luz de una vela, rostros que parecen perdidos, si no es que reflexivos o asombrados ya sea ante la noche, el tedio o ante la belleza de una mujer. Rostros ahora iluminados por la luz del sol en medio desierto, rostros burlones, indiferentes, analíticos, ajenos y penumbrosos ante la muerte.

Y la obra no lograría esta calidad sin el audio que en esta película es igual de importante que la imagen, cosa que no siempre sucede, el sonido da más imagen a la imagen, agranda la visión generando una experiencia total y nos sumerge como si fuéramos capaz de percibir los 360 grados en los que se mueven los personajes, en los que cotidianamente vivimos, pero a través de la pantalla, el sonido le da una vida al entorno haciendo más inmersiva la película y da rienda a la imaginación pero con sus límites, ya que equipara la visión de los personajes con aquello que escuchan y sienten aun cuando lo que estos observan esté fuera del encuadre.

La verdad en esta película se encuentra flotando en el éter, entre la poesía y la crudeza, posa entre la tragedia y el humor negro con un balance pocas veces visto y con toques sencillos que la colocan sobre un pedestal, un cuento contemporáneo que muestra la vanidad y egoísmo del hombre como motor inherente y principal de su vida, y el combustible de este motor emana de la cotidianidad de sucesos que significan demasiado, que son morales y no se puede permanecer indiferente a ellos, pero que por la misma cotidianidad se ven opacados y reducidos a un suceso más, a un pago o trabajo más, una película que saca a exterior varias verdades con la vasta cantidad de metáforas visuales que provee el cine, que escarba en la psicología del humano y encuentra restos del núcleo que tiene cada acción, una película que indaga en varias verdades ramificadas gracias a la raíz de una sola verdad.

Con una historia tan sencilla se dice demasiado y se abren varios submundos en ese mundo a partir de un tema tan universal como lo es la muerte, el humano muestra sin saberlo ni quererlo, lo más propio de su vida, uno se descubre a sí mismo y descubre a otros. La indiferencia ante el dolor ajeno, las acciones que llevan a cada uno a su propia tumba, acciones que deberían causar remordimiento por la supuesta empatía entre humanos y que más allá de provocarlo causan risas burlonas, gestos que intentan ser lindos se vuelven irónicos y agresivos por el hecho de no lograr imaginar lo que sienten los otros.

Un último plano en la morgue, la cámara a través de la ventana, nos deja observar salir a la esposa y el hijo del que yace en la cama fría y metálica, por un camino de tierra y sinuoso mientras en la parte baja a la derecha unos niños juegan futbol, la plática entre el doctor, el ayudante y su escriba mostrando lo turbio que es ese sector, el balón se les vuela a los niños, el hijo regresa por él, se los avienta y corre con su madre, la cámara queda fija, viendo a través del vidrio como ambas figuras se alejan, y los créditos finales comienzan.

 

 


Tom, el ambiguo reemplazo de Guillaume

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Por Sara Cristina Zapién Cortés

Tom describe con letras azules un dolor que no le permite llorar, ha perdido a su verdadero amor: Guillaume. Ahora lo único por hacer es reemplazarlo. ¿Tom reemplazará el amor de Guillaume con el de alguien más o Tom tomará el lugar de Guillaume? Ambigüedad, juegos de palabras, simbolismos y seducción es Tom en el granero (2013).

Xavier Dolan dirige y actúa esta tan tormentosa como fascinante cinta de queer cinema. La historia del enmarañado Tom (Xavier Dolan) avanza a través de una inteligente forma cinematográfica, en una cadena de acciones sostenidas bajo el suspenso, el film noir, el terror e incluso el romance. Tom en el granero es una adaptación de la obra teatral homónima de Michel Marc Bouchard.

Dolan explora en este filme el duelo vivido por un joven homosexual tras la pérdida de su pareja. A partir de planos panorámicos y sombríos, muy al estilo Hitchcock, crea tensión y suspenso para alejarse del drama, y refuerza a través del cierre de encuadres cuando el mundo del protagonista se vuelve pequeño, un recurso característico del director, explotado mucho más en Mommy (2014).

Pero este duelo es sólo el inicio para el planteamiento de otros temas, como la identidad sexual, los celos y la dependencia emocional, la soledad y las relaciones familiares. Así, Tom acudirá al funeral de Guillaume, enfrentará las preguntas y exigencias de la familia de su ex compañero, y poco a poco, las circunstancias lo convertirán en Guillaume, no sin que la resistencia, la confusión y el temor lo obliguen a perder la noción del tiempo.

No obstante, ninguno de los tópicos anteriores estaría tan bien ilustrado sin el brillante simbolismo utilizado por Dolan para decir mucho sin explicar directamente. Elementos como el granero, las vacas y la falta de cobertura telefónica en el celular de Tom, señalan su falta de pertenencia al lugar donde se encuentra.

Son también los colores simbólicos y fundamentales. El cabello seco y amarillo de Tom, tan similar al maíz de la granja, con sus hojas amenazantes, tan hostiles y peligrosas como el ambiente a su alrededor. Es imposible no señalar la frustración y desesperación provocadas por la cabellera revuelta de Tom, cuyo peinado no permite ver sus ojos. Estas emociones afloran mucho más cuando Tom ya no es Tom, sino el reemplazo de Guillaume que no quiere ser descubierto. El recién fallecido regresa a la vida como Tom, vestido con un suéter verde y dotado de una extraordinaria destreza para el tango.

El filme crece en complejidad cuando Tom, consiente de las diferencias ideológicas de su entorno, entra en la oscuridad y acepta las reglas de un juego perverso propuesto por  Francis (Pierre-Yves Cardinal), hermano de Guillaume. Tom no necesita reafirmar su sexualidad, pero despertará en Francis deseos reprimidos desde la infancia. Éste será la fuerza y el poder en apariencia; en profundidad, el dolor y la tristeza por haber perdido un hermano, una pareja de baile, y sí, también un amante prohibido. Por lo anterior, merece especial atención la herida cerca de la boca de Tom y su esperado encuentro con la verdad.

En Tom en el granero, la música y el baile son seducción, pasión y suspenso, exaltan las emociones más hondas de los personajes. La música incidental aparece acertadamente en momentos decisivos para el protagonista. Cuando Tom está en peligro o debe tomar decisiones, la música lo envuelve y previene: algo sucederá y no será bueno. En cambio, las emotivas letras de las canciones elegidas como banda sonora corresponden a sentimientos y emociones experimentados por Tom a lo largo de la película.

El ingenio de Dolan como director y actor se reafirma en una pieza de tango ejecutada con maestría teatral entre Tom y Francis, la cual representa su entrega, el momento cuando se asumen como una dupla, en donde uno será el sometido y el otro someterá sin piedad. Dolan quiere ser un artista integral, entonces aprovecha la luz cálida para enmarcar los momentos de romance, endulza con amarillos la sensualidad y sexualidad de ambos personajes, a veces como luz natural presente en el granero, otras como los faros (ojos testigos) de una camioneta, y finalmente como la verdad en el bar Les vraies affaires.

Este 20 de marzo, el joven Xavier Dolan cumplió 27 años, y podrá celebrar que a su edad ha sabido conjugar los elementos cinematográficos para generar un estilo propio justificando las exuberancias, ya que sus creaciones son congruentes al responder a las necesidades de sus historias abrumadoras, convulsas, pasionales y nada fáciles de olvidar. ¡Feliz cumpleaños, Xavier Dolan!

 


El supuesto chingón Mr. Cabos o ,educadamente, crítica de Matando Cabos

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Por Diego Olivares Hernández

Con un poco de sal llamada “vale madrismo adolescente”; con el buen léxico mexicano: “wey”, “chinga tu madre”, “no mames”; con personajes poco hechos, mas llenos del carácter “chingón”, “chingón”, está Matando cabos, dirigida por Alejandro Lozano. Esta es tu típica película mexicana, la de los adolecentes tipo Amar te duele (2004), con una influencia del cine americano, de Tarantino y de Scorsese, y con un amor al cine del Santo. Alejandro Lozano, un director que en su intento a imitar estilos ajenos, y de parecer original, brinda una historia que termina siendo algo más del montón, o como se dice allá en el barrio: “palomera”.

La cosa va así: Jaque habla de su suegro, el licenciado Cabos, hombre que quema a quien lo hace enojar. Habla del miedo que le provoca y el odio que el licenciado le tiene por encontrarlo teniendo relaciones con su hija. El cuerpo inconsciente de Cabos, está en el cubículo de a lado. Jaque hace del baño y trata de saber qué hacer con el cuerpo y de evitar un malentendido. En ese mismo edificio, en el estacionamiento, Botcha espera a Cabos con un bate, listo para secuestrarlo y cobrar venganza por todas las malas jugadas que le ha hecho a su padre.

Fue prometedor; el uso de flashbacks para la introducción de cada personaje, fue bastante rítmico: un hombre está en el baño, cuenta una anécdota al de a lado; otro hace lo mismo; otro narra con voz en off, luego otro sin voz que se entremete en la narración: historias, dentro de la historia. Y se detiene: se toma un rumbo plano, recto y predecible.

Obviamente cuando ocurre un enredo hay de tres: o haces un camino impredecible y creativo, o todo sale mal, o todo se resuelve. Desde el inicio se saborea ese final insatisfactorio. Y volviendo a los personajes, no puedo dejar de admirar, aunque sea un poco, a Mascarita, personaje con propósito de homenaje, que nos regresa literalmente al blanco y negro y a la fantasía de Santo y Blue Demon vs Drácula y el Hombre lobo (1973). A pesar de ello, Mascarita queda como eso, un homenaje; no resalta por sí solo debido a su pobre diálogo tipo policía bueno, policía malo, rudo pero amable; llega a ser simplemente el rudo que es gracioso. Y así sucede con todos los personajes, como Mascarita, que al final sonríe, como si algo hubiera cambiado en él, pero no; no hay evolución Es un camino para ir del punto A, al B, al C, al B de nuevo y sin cambio emocional de ningún personaje; eso sí, tiene una escena de música ranchera.

Este pequeño homenaje al cine del Santo se hace notar por el uso de una cámara que se mueve bien, que tiene buena capacidad, que nos hace seguir bien la intriga y la broma del momento. Cuenta lo que quiere contar y sabe cómo hacerlo; mas, con una historia plana, qué se hace.

Y antes había mencionado las rancheras; el film no está llena de ellas; la musicalidad se subordina ante lo que sucede: si se está en una fiesta hawaiana, pues que los bailes comiencen. Y hay silencios que construyen la broma a partir de su incomodidad y el sonido de la calle.

Pero, Matando Cabos tiene el gran problema de una historia sencilla y , a demás de eso, mal explotada. Todos lo elementos no llegan a su potencial. Hace de ella algo entretenido, mas no espectacular.


Psicología y cine: cinco películas imprescindibles

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Por Aislinn Botello Mora

Hay de todo tipo desde terror, aventura, drama hasta ciencia ficción. A continuación te presentamos cinco películas que se consideran elementales para adentrarse en la mente.

 

 
1- Psicosis es una de las películas más famosas de Alfred Hitchcock, se estrenó en el año 1960. La historia se enfoca en Marion Crane, una secretaria que tras robar dinero de la empresa para la que trabaja se refugia en un pequeño motel, donde encuentra a Norman Bates. La cinta marca un antes y después del cine, pero si se mira a través de la psicología podemos descubrir la capacidad que tiene la mente.


2- Spider es la historia de Dennis Cleg, un paciente esquizofrénico . Su infancia está marcada por un hecho  brutal en su familia. Se estrenó en 2002 bajo la producción de David Cronenberg.


3- Adiós a las vegas, en esta película podemos observar el comportamiento psicológico y social de una persona que es dependiente al alcohol, muestra cómo a causa de su alcoholismo cae en depresión y ansiedad. Es una producción de Mike Figgis y cuenta con la excepcional actuación de Nicolas Cage, se estrenó en 1995.

 

4- Mar adentro es una película que nos cuenta la vida de Ramón, quien quedó tetrapléjico después de un accidente que sufrió cuando se lanzó hacía el mar en una zona de poca profundidad. Su vida es una agonía día a día, por eso decide practicar la eutanasia, pero en su país no es legal.

5- Un día de furia, narra la vida de William Foster, él es una persona común, pero con una vida demasiado estresante. Un día se encuentra atrapado en el tráfico y en cuestión de minutos por simple un realiza actos violentos.  Es una producción de Joel Schumacher y se estrenó en 1993.

 

Ven a debatir y a analizar éstas y más películas en nuestro taller de Psicología en el Cine, para más información aquí.


Lake Tahoe, la belleza de lo cotidiano

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Crítica de la película Lake Tahoe

Por Sara Cristina Zapién Cortés

Un tsuru rojo choca contra un poste; el piloto es Juan, un adolescente delgado, moreno, de playera blanca y pantalón negro. Juan (Diego Cataño) parte en busca de ayuda para reparar el auto familiar y encuentra algo mejor: seres ordinarios viviendo.

Es Lake Tahoe el lugar que da título a este largometraje (2008) dirigido por Fernando Eimbcke, el cual sugiere el espacio geográfico en el que sucederá la acción, pero será hasta el final del filme cuando este nombre adquiera sentido en la historia.

El director mexicano, quién también dirigió Temporada de Patos (2004) y Club Sándwich (2013), explora en Lake Tahoe, con un estilo desenfadado y cotidiano, el periodo de duelo que viven las personas tras el fallecimiento de un ser querido. Con sencillez clásica, Lake Tahoe coloca a un personaje común en una situación inusual pero crea un escenario extraordinario para contar su argumento.

Con ingenio y delicadeza, Eimbcke urge a arreglar un automóvil para reparar algo más importante, el dolor de Juan, el protagonista debe frenar, enfrentar su pérdida y comenzar a sanar, entonces, es la avería del coche únicamente un pretexto para que Juan emprenda un viaje emocional e íntimo, al lado de personajes entrañables y por demás milagrosos, disimulados en su apariencia ordinaria.

El vestuario, el peinado y los accesorios en esta segunda obra de Eimbcke, son parte de una compleja construcción de personajes, cada uno hecho a la medida de los sentimientos y aprendizajes que necesita experimentar el protagonista, así, Juan se encuentra con Don Heber y Sica, Lucía y Fidel, y David, todos ellos de diferentes edades e intereses, representan las frustraciones, los sueños no cumplidos, la soledad, la apatía, el miedo, y al mismo tiempo la pasión, la nostalgia, la esperanza y la inocencia.

En este viaje de autodescubrimiento, la cámara fija toma protagonismo mientras Eimbcke apuesta por una composición sencilla, con pocos elementos en el cuadro pero en el orden adecuado para dirigir la atención del que mira. Los ojos de Fernando son una cámara quieta omnipresente que observa y deja ser a los personajes, a pesar de ser un filme introspectivo, el lente rehúye al close up y al primerísimo plano; esto es parte de la genialidad contenida en Lake Tahoe, las grandes emociones son como deben ser: espontáneas porque nacen de situaciones hilarantes o sombrías, de los diálogos inteligentemente naturales. En esta cinta nada se delata prefabricado.

En Lake Tahoe, los exteriores y la iluminación forman parte de la construcción anímica de Juan. Las escenas en exteriores son acompañadas de luz natural y sugieren el paso de un tiempo real, pero también corresponden a las emociones y a las etapas del camino que vive Juan para lograr reencontrarse consigo mismo: un sol del mediodía cae a plomo sobre él, luego viene el crepúsculo, más tarde el anochecer y amén de todo, llega el amanecer. Estos periodos del día reflejan las luchas internas que debe enfrentar el protagonista, para finalmente abrazar a quien más lo necesita.

Los elementos cotidianos convergen para explorar el tema de la muerte, un asunto universal, cercano a todos pero de difícil tratamiento por su complejidad y dimensión emocional: el nombre de un taller mecánico, una caminata bajo el sol de Yucatán o una familia que juega con un perro sugieren, en paradoja con lo evidente, sentimientos como el desamparo, la incertidumbre, la tristeza y el dolor… y ante la muerte, la música se extingue, este filme es atento y lo recuerda: el motor de un auto, un teléfono insistente, el llanto de un bebé y los silencios conforman el canto, los coros y la armonía de esta cinta.

Lake Tahoe envuelve a la muerte en lo cotidiano, y la contrasta con la invitación constante de la vida: experimentar, conocer, divertirse, jugar, crear, aprender e inspirarse a través de otros porque pase lo que pase, la vida y el mundo nunca se detienen.

En este filme, hay personajes humanos y muchos personajes-ideas, estos últimos invisibles en cada toma pero perceptibles dentro de un todo. El New York Times consideró a Lake Tahoe: “Tan distinta… que pudo haber llegado de otra galaxia”; y sí, proviene del universo Fernando Eimbcke, aquel lugar en donde sé es capaz de conmover sin recurrir al efectismo de las lágrimas fáciles o de la lástima.

El gran acierto de Lake Tahoe es su propuesta estética, pues muestra la belleza de la cotidianidad en una celebración de la vida a pesar de la muerte, con personajes francos y verdaderos para exponer la tarea más difícil que adquirimos al nacer: vivir, enfrentar la existencia con todas sus paradojas, siendo alegres y soñadores, pero también oscuros y tristes.

Merece la pena destacar a la cinta como ganadora de premios en el Festival Internacional de Cine de Berlín Berlinale (2008); en la edición 49 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Premio India Catalina; en la 7a. edición del Festival Cero Latitud de Ecuador; en el XXIII Festival Internacional de Cine en Guadalajara; y en el festival de Transilvania.


Oda a la belleza contemplativa de la monalisa holandesa

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Crítica a la película La chica del arete de perla

Por Araceli Tapia Osorio

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Debido al misterio que existe alrededor de la obra del pintor holandés Johannes Vermeer, Girl with a Pearl Earring ( La chica del arete de perla 2006), surge para dar una explicación del origen y descubrir el trasfondo de una de sus pinturas más reconocidas, resaltando de manera poética la belleza y detalle que hacen tan enigmáticas sus creaciones en una época donde la pintura se consideraba un oficio común. Este primer largometraje de Peter Webber, es una adaptación de Olivia Hetreed de la novela homónima de Tracy Chevalier, que se enfoca en el origen y creación hipotética o especulativa del retrato del mismo nombre o popularmente conocida como “la monalisa holandesa”, realizada entre 1664 y 1665.

En esta adaptación cinematográfica, la comprensión del trabajo de Vermeer (interpretado por un enigmático Colin Firth) surge de Griet (una actuación natural y tierna de Scarlett Johansson), una muchacha que ingresa a trabajar como criada a la casa del pintor para limpiar su estudio y quien será la que nos lleve a desentrañar el mundo de este artista y apreciar el contraste de su visión con la de la vida cotidiana en Delft.

Con una introducción que embelese al espectador por la composición y la fluidez de su montaje, así como por proyectar un ambiente solitario y contemplativo, cautiva desde un inicio al presentar elegantemente a los personajes, acompañado de manera armoniosa del score de Alexandre Desplat quien presenta un sutil leit motif (tema musical) que se complementa con la cinematografía de Eduardo Serra quien le da una textura rústica acorde a la época donde se ubica esta historia, resaltando la personalidad no sólo de los personajes, sino también del pueblo, la casa y principalmente, el estudio, escenario principal donde se llevará a cabo esta revelación y la complementación donde el artista encontrará inspiración, haciendo de Griet su musa/aprendiz, y ella, su maestro a admirar.

El diseño de arte en conjunto con las locaciones, vestuario y maquillaje distinguen no sólo a cada personaje sino las clases sociales, asociando tonos obscuros y gélidos cuando se trata de la vida cotidiana, mientras que al internarse al estudio y a la visión del pintor, los tonos se tornan cálidos y luminosos, inclusive íntimos o románticos cuando Griet comienza a descubrirlo, creando entre los dos personajes una relación idílica o romántica, la cual se percibe gracias a los planos cerrados y tomas donde ambos están juntos y en silencio, siendo sus miradas las que delatan ese afecto o conexión emocional implícita; estos elementos en conjunto, dan la sensación de complicidad y melancolía debido a que es una relación que no puede expresarse completamente, de este modo, la historia enfatiza en cómo es que en la vida se puede dar una comprensión entre dos personas de la percepción del mundo y que por circunstancias, esas relaciones se limitan pero finalmente son transformadoras.

A través de la dirección exquisita de Peter Webber quien con encuadres de planos sencillos y estáticos logra que el espectador se interne y contemple la grandiosidad del talento del pintor, haciendo uso de los tonos “claro/oscuros” característicos del artista como si éste hubiera pintado cada toma, aprovecha el uso del close ups para resaltar los detalles, haciéndo de este film un homenaje a su estilo.

La naturalidad de las actuaciones predomina y es la que resalta por la sutiliza y fluidez con la que todo el elenco encarnó a sus personajes. Complementando el dúo principal se encuentra Tom Wilkinson como van Ruijvn (mecenas de Vermeer), Judy Parfitt como Maria Thins (suegra de Vermeer), Essie Davis como Catharina (esposa de Vermeer) y Cillian Murphy como Pieter (el carnicero y pretendiente de Griet); todos estos personajes tendrán un rol muy importante en el desarrollo de la historia y contribuirán a la transformación de la vida de Griet.

La joven del arete de perla es una hermosa película cuyos elementos narrativos y estéticos atraen la atención al trabajo de Vermeer, con un tono romantizado e idealizado de inspiración más allá del retrato y la mirada de la monalisa holandesa, que a la fecha continúa siendo un misterio. Esta película es un deleite cinematográfico tanto visual como narrativo, aportando al mundo del cine la estética de uno de los pintores holandeses más importantes en la historia de la pintura tanto holandesa como del mundo al ser de los pocos en tener un estilo clásico donde no existía la cámara fotográfica, empleando una técnica especial y perfeccionista de modo que empleaba mucho tiempo para realizar cada una de sus creaciones. Esta película de corte independiente es ideal para quienes buscan un momento de apreciación y conexión emocional a través del arte sin caer en los clichés de las películas románticas “rosas” por el balance con el drama que tiene desde el inicio.


Y sigue siendo Rocky

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Por Sara Cristina Zapién Cortés

(Alumna del taller de Crítica Cinematográfica)

Creed: corazón de campeón (2016) está escrita y dirigida por Ryan Coogle, y protagonizada por Michael B. Jordan y Sylvester Stallone, éste último también es productor de la cinta, pero por primera vez no intervino en la escritura del guion, como lo hizo en el resto de las películas de la saga Rocky.

Creed es la historia de un boxeador por nacer, fundida con la de otro a quién desde 1976 hemos visto desarrollarse. En este asalto, Rocky (Silvester Stallone) se convertirá en el mentor experimentado que acompañará a Adonis (Michael B. Jordan), hijo de Apollo Creed, en su búsqueda por obtener un lugar en el deporte del boxeo.

De forma muy ágil e incluso agresiva, el filme inicia con una pelea entre dos niños, así confiesa de manera sencilla y sincera sus intenciones. Sin perder el ritmo, con el drama en profundidad y la acción en superficie, la cinta no descuida su hilo narrativo. A través de la estructura del Viaje del Héroe, Rocky será un guía para Adonis, quien deberá transformarse para llegar a su objetivo.

Poco a poco, el espectador se encariña con el nuevo peleador Adonis y genera por séptima ocasión y sin ninguna presión, una simpatía por Rocky. De la mano y con diferencias generacionales, ambos personajes sostienen un drama introspectivo contrastante con la energía fluida y propia del box.

Por otra parte, Creed es un homenaje a Rocky como idea, ser heroico y humano. Rocky se ve engrandecido y agradecido con quien lo interpreta. Cabe destacar una escena en donde se utiliza un dolly circular, se añaden las características motocicletas de Filadelfia, Adonis corre en medio de la calle, y suena la pieza “If I fight, you fight”, para terminar en una toma contrapicada del legendario Balboa.

El hip hop predomina en la banda sonora de la película, la cual dota de jovial personalidad a Adonis, y la música incidental fortalece a Rock para convertirlo en un personaje casi épico. Creed se mantiene emocionante mientras camina hacia su predecible desenlace.

Silvester Stallone estructuró el personaje de Rocky para ser interpretado por él mismo; en Creed demuestra que nadie podría hacerlo mejor, pues Stallone, después de los años, sigue siendo el mismo semental italiano en la forma de hablar, en el caminar, en sencillez, en pasión, incluso en inocencia, en su amor hacia Adrian, y en su lucha contra sí mismo y contra la vida.

Corazón de campeón marcha naturalmente porque conecta con el espectador por sí sola, pues demuestra que las peleas no suceden arriba del ring, sino en la vida cotidiana. No obstante, la cinta no agrada más que su maestra Rocky, primera parte de la saga, entrañable y ganadora de múltiples premios. Sin embargo, Creed es un filme imperdible para los fanáticos Rocky Balboa, y muy ameno y entretenido para el resto del público.

 


Tres razones indiscutibles para que empieces YA a usar LUTS

¿Por qué si haces video/cine los LUTS te ayudarán un montón?

Por varias razones: por practicidad, ahorro de tiempo y aprendizaje.

Un Look Up Table (LUT) es una tabla de consulta, que dependiendo del tipo de archivo y programa que se use, te ayuda a obtener un mejor resultado final, pues tiene valores precargados que le dan acabado profesional a tus proyectos. La ventaja es que conoces la configuración exacta de los presets (parámetros establecidos), y así adquieres experiencia para crear ciertas situaciones o atmósferas.

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Por ejemplo, hay LUTS para mejorar el color de tu video, que te ayuden a exportar tu video de forma más profesional, darle cierto valor estilístico. Incluso puedes emular ciertas características de cámaras o lentes.

Te compartimos un listado de LUTS que te pueden servir para practicar, o bien, darle ese look que estás buscando para tus cortos:

Aprende a aplicar LUTS en varios sistemas operativos (Final Cut, Premiere y más): http://www.709mediaroom.com/tutorial-como-aplicar-luts-en-varios-sistemas-de-postproduccion/

60 LUTS gratis: http://kbnmedia.com/60-luts-para-video-gratis/

Crea video con tonalidades de blockbuster (azules-naranja). Está en inglés: http://juanmelara.com.au/the-summer-blockbuster-colour-grading-tutorial/

Para recibir más información, dale like a nuestro fan page: https://www.facebook.com/cinespacio24/

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Más información sobre LUTS:

http://www.xatakafoto.com/trucos-y-consejos/los-luts-dandole-un-acabado-profesional-a-tus-videos

http://www.cinedigital.tv/¿que-es-lut-technicolor-cinestyle-para-canon-dslr/