Omoide no Mânî (El recuerdo de Marnie), crítica

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Por Araceli Tapia Osorio

El recuerdo de Marnie es la segunda película del director Hiromasa Yonebayashi, basada en la novela de Joan G. Robinson llamada “Cuando Marnie estuvo aquí”(When Marnie was there), nominada a los Oscar 2016 como mejor película animada. Esta historia se centra en Anna, una niña quien por motivos de salud tiene que irse a vivir en el campo con unos familiares, encontrando libertad en dibujar y al conectar con Marnie, una niña quién conoce en el pueblo y la acompañará en una transición en la que Anna descubrirá algo que le cambiará su vida.

Como es característico del estilo del anime, esta película es un drama que en ocasiones llega a ser emocionalmente demasiado trágica, por lo que su sufrimiento satura al espectador de tristeza excesiva; no obstante, la esencia espiritual y onírica lo equilibra, añadiendo misterio y nostalgia a los momentos más emotivos, donde la conexión entre Anna y Marnie es mayor.

Es una historia cálida impregnada de mucha ternura y amor humano con una narrativa misteriosa ya que va dejando poco a poco pistas que se van resolviendo conforme acompañamos a estos dos personajes entrañables, teniendo como tema central la redención y la amistad para un autodescubrimiento existencial, explorando el deseo inherente del humano por conocer sus orígenes al percibirse en una realidad anestesiada o acartonada donde no encuentra sentido a las convencionalidades de la vida diaria e invitando al público a reconectar y reconciliarse con sucesos significativos en sus vidas, enseñando que así como algunas experiencias se quedan, otras se van. Uno de los elementos que favorecen esta sensación es el score de Takatsuku Muramatsu, quien creó un ambiente de soledad armoniosa, realización y libertad.

El recuerdo de Marnie dejará huella en aquellos que disfruten del anime así como a quienes les gusten historias donde el mundo “real” y espiritual/onírico convergen en una historia conmovedora, que involucra al espectador para realizar sus conjeturas acerca de las vivencias como algo ya sea sobrenatural o existencial, sin dejar de lado los valores humanos del amor y la amistad, dejando al final, una sensación agridulce de las experiencias en la vida.


Las analfabetas, crítica

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Por Ethna López Linares

(Alumna del taller de Crítica Cinematográfica)

Las Analfabetas, dirigida por el chileno Moisés Sepúlveda, se basa en la obra dramática Las Analfabetas de Pablo Paredes, quien colaboró junto con Sepúlveda en el guion para llevar el producto a las salas de cine. Protagonizada por Paulina García como Ximena y Valentina Muhr en el papel de Jackeline.

Las analfabetas, cuenta la historia de una mujer mayor que toda su vida ha subsistido en el mundo de la ignorancia al no saber leer, donde la vergüenza forma parte fundamental para ocultar la problemática que pasa todos los días. Cuando Jackeline, una joven recién egresada de la universidad formada como pedagoga, conoce la situación de Ximena, decide ayudarla de manera voluntaria con tal de que salga del nebuloso obstáculo y pueda leer una carta que le dejó su padre como único recuerdo de su lejana ausencia.

Sin embargo Ximena pone un poco de resistencia por la misma timidez y orgullo provocado por su analfabetismo, pero después de mucha insistencia por parte de Jackeline, Ximena decide aceptar la propuesta de la joven egresada. Con la convivencia diaria, estas dos mujeres comenzarán una relación más allá de lo profesional, adentrándose en el reconocimiento mutuo.

La película lleva una estructura lineal debido a que nada extraordinario sucede, ya que todo aparenta ser muy sencillo por ser una casa común y corriente, en la cual todo está a la mano y donde no hace falta más que dos mujeres ordinarias que viven una historia cotidiana para darle vida a un filme muy minimalista.

Sepúlveda intenta plasmar un humor negro a través de las protagonistas en un relato trágico, para intentar disfrazar por este medio irónico y usual, un problema que se vive socialmente en todo el mundo y resaltar la gravedad con la que se vive hoy en materia de educación

Parte de estos temas hacen que la película se torne un claro-oscuro para ambos personajes, debido a la frustración que tienen ellas: Ximena por no poder leer y Jackeline por no poder enseñar como Ximena lo necesitaba, se estancó en sólo querer enseñarle a Ximena que no sabía realmente como ejercer su profesión de manera general;   la ignorancia se comparte para darnos cuenta que las dos se convierten en analfabetas, ya que el apego que Jackeline tiene hacia Ximena es muy fuerte al ir más allá de una relación profesora- alumna.

En el momento que Jackeline se enamora de Ximena y comete un acto impulsivo de plantarle un beso, la reacción de Ximena hace que la situación se torne incomoda al grado de que se vuelve un método de reflexión para ella. La circunstancia refleja que Ximena no puede con ella misma, debido a la frustración que tiene por no liberar sus sentimientos.

Por otra parte, Jackeline retiene la pena por lo que hizo y sigue insistiendo en instruir a Ximena. La joven universitaria se aferra tanto al círculo de Ximena que entorpece sus conocimientos para quedarse en un ambiente de ignorancia y da paso a que la tensión se refleje más entre ellas. Es en ese momento donde la película decae por el nerviosismo que se libera, que hace que la convivencia de ambas protagonistas oscurezca el filme.

Al final el objetivo es cumplido, Ximena aprendió a leer a su manera, sin embargo el mal sabor de boca que nos deja el final es insuficiente a todo lo que llevaba, que dan ganas de salir corriendo por los 50 pesos del boleto. Todo por el flechazo que tuvo Jackeline, deshizo una relación ya concretada con Ximena que ya no había de donde sacarle más provecho. No digo que sea mala pero quedas disgustado por el final.

 

 


Mia Madre, crítica

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Por Diego Alberto Olivares Hernández

(Alumno del taller de Crítica Cinematográfica)

He aquí a una mujer que trata de mantener su vida en pie y en control mientras su madre va muriendo de pedazo a pedazo. El manejo lógico de la historia sería presentar a una mujer rota, lloriqueos por todas partes regados, personajes frustrados hasta más no poder. Es ahí cuando el ritmo y fuerza dramática de la película toma forma: en la imaginación y, tal vez, exageración de la desenvoltura de los eventos.

Mia Madre lo cuenta siendo un Cinema Verite; está más en la realidad que en la ficción, más en una vida común que en eventos catárticos o taquicardios. Es, comentado por mí en mis tantos borradores, un retrato de la vida, como si una cámara se introdujera en nuestros días comunes y corrientes. Así que el paso de la historia es como el del sol y el de la luna: se toma su debido tiempo, tiempo lento y fatigoso, al igual que la situaciones que se presentan: un set cinematográfico complicado sin recarga de drama; una hija que brinda problema, mas sin recarga de drama.

El cinema verite funciona así, con soltura; sin embargo Moretti le da demasiada, deja la historia prácticamente libre, hasta colgada: deja a los personajes y a las situaciones completamente holgados, sin propósito de existencia. Tantas tramas secundarias y personajes que no llegan a una conclusión: se presenta a Huggins (John Turtturro), un actor simpático y un poco desesperado; tiene su tiempo en escena y agrega complicación al trabajo de Margherita; sin embargo eso es lo único que aporta: un poco de complicación, un pequeño bache que no agrega nada a la historia. Es como si una pared estuviera en nuestro camino, diéramos un salto y ya, esa fue la función de la pared. La quitamos y la historia no sufre modificación.

A pesar de esto se logra mantener debido al gran humor de Moretti: sin forzar, sin pretender; es la risa cotidiana de lo que sucede en el trabajo o con el hermano o con el amigo borracho; no hay chistes vulgares; todo el humor es sutil y suave. El luto, la confusión, los sentimientos internos y el pasado de Margherita se muestran con flashback y sueños mezclados para mostrar esta interioridad y pasado; no obstante, no fue sólo una la ocasión en que no sabía si lo que veía era un flashback, un sueño o si de verdad ocurría: me acostumbré al estilo, pero la confusión no me abandonó.

La música es el aditamento para el drama: al escucharla sentí la melancolía y la desesperación; sin embargo, no logra fusionarse a la escena de manera correcta: se usa la música en situaciones tranquilas, sin movimiento incluso; posiblemente se coloca para comunicar lo que siente Margherita en esos momentos, pero al menos yo no sentí una armonía entre la escena y la música: son esas cosas que se sienten y no se pueden explicar. Y hablando del drama, está plasmada en toda la obra, bien equilibrada con la comedia.

Hay escenas memorables en que los personajes expresan este luto de distintas maneras: renunciando al trabajo, llorando, guardando silencio, desesperándose, soñando; todas mostradas de una manera natural y Moretti sabe muy bien desnudar las emociones con naturalidad y ofrecerlas al espectador sin necesidad de la famosa voz en off o el uso de diálogos excesivos. Y aunque hay personajes valiosos y momentos cómicos y dramáticos bien equilibrados, la historia no sabe a dónde llegar. El espectador queda insatisfecho, con ganas de más; maravillado en pedazos, defraudado en la historia completa.

 

 

Director: NanniMoretti. Duración: 1h 47m. Género: Drama, Comedia.

País: Italia. Año: 2015.

 


The Revenant: El Renacido

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Por Bruno Iñaki Rosales Villarreal

(Alumno del Taller de Crítica Cinematográfica)

Nieve, un oso, ingleses perdidos en el bosque, franceses que hacen un intercambio con indios para que estos tengan oportunidades reales de matar a los ingleses, y un DiCaprio que interpreta a Hugh Glass, el único de los ingleses, junto con su hijo Hawk (Forrest Goodluck) de ascendencia india Pawnee, que conoce el bosque y puede guiar a los demás. Tal es el tema de esta película, varios sucesos fantásticos con un tinte realista son los que se aprecian en pantalla durante dos horas y media, y digo realista porque al quedar expectante después de ver a un oso cuasi matar a Glass, en un tercio de la película, el protagonista está inmovilizado y es acarreado por sus acompañantes; caídas en acantilados, tormentas de nieve, ataques de docenas de hombres, entre otras, son las peripecias que vive Hugh Glass en éste Western de aventuras.

Una fotografía que subsiste del escenario más que de su calidad, es de la cual la película y sus promotores han alardeado demasiado desde antes de ser estrenada, e incluso mientras la ves, es lo principal en la película, mas no lo mejor, Lubezki con aires de grandeza, hace unas tomas espectaculares, dignas de verse en pantalla grande pero realiza otras pésimas, con encuadres que dejan rostros cortados, y bordes de la imagen mal cuidados, así como actores respirando frente a la cámara para dejar bao en el lente unas 10 veces (como mero efecto de impacto, ya que no tiene una gran utilidad narrativa más que demostrar que hace mucho frío ahí, lo cual ya es evidente), con el lente, que es un gran angular, todos los close ups, o en su defecto la mayoría tienen un borde deformado y alargado, dejando solo la cara bien enfocada; movimientos de cámara que llegan a ser poco útiles y más bien efectistas, se denotan en unos cuantos momentos dónde sólo hay plática y la cámara se desplaza para mostrar el paisaje monumental que se tiene de fondo, así como en las escenas de batallas. Lubezki maneja distintos tipos de tomas, desde unas bellas en contrapicada, hasta planos realmente abiertos, y para agregar, se tienen escenas bastante bien orquestadas en planos secuencias, con un escenario increíble obvio que el aburrimiento visual no se es conocido aquí y a pesar de tener errores meramente anti-estéticos, la fotografía cuenta con varios momentos de sublimación ante la naturaleza misma, ese Dios, el único capaz de realizar la venganza.

Con una fotografía y escenarios que condicionaron al guion y su historia, ésta se mueve con suficiente libertad demostrando la capacidad de resolución de problemas de Mark L. Smith e Iñárritu en cuanto a guion se trata. En la historia, el destino mismo envuelve a DiCaprio en capas de problemas monumentales, y sale de ellos con el realismo suficiente para saber que se esmeraron en el escrito, por supuesto tiene escenas realmente falsas y poco creíbles, otras que sin duda son cliché, como el ir por un río caudaloso y salir ileso, o caer de un acantilado para después rebotar entre las ramas de un árbol (que mágicamente se encontraba ahí) y no morir, pero hay que darse cuenta del género que es la película, así como de las consecuencias que traen estos sucesos, que influyen bastante en las acciones posteriores al hecho. Una que otra escena onírica, denota con más obviedad el sentimiento de nuestro personaje principal, y, apoyadas por la música, se agranda el sentimentalismo ocasionando que la música ligeramente sobre, es con estas escenas que el espectador puede relajarse de tanta frialdad y dolor a gusto.

Actuaciones creíbles se posan ante nosotros, un antagonista como John Fitzgerald (Tom Hardy) se hace notar por su egoísmo y avaricia, por el otro lado está un protagonista como Hugh Glass, que tiene un toque de justiciero, y se hace notar por su humanismo y dolor, tanto físico como emocional, pero aquí hay algo que une a ambos personajes, la venganza, arraigada por cada quien en sus pasados, es así como se puede notar también el tinte suave de moralista que contiene la obra cinematográfica a lo largo de su historia, en la que los personajes no son olvidados y fungen útilmente para completar la idea central de la película.

Otro punto importante son los efectos visuales, elementales en la película, los cuales no se ven falsos, pero a momentos llegan a ser cansados y repetitivos, la atmósfera de nieve puede agobiar después de tanto tiempo, así como las manchas de sangre y nieve en el lente, más que causarme impresión, llegan a estorbar la visión y hacerme recordar los videojuegos en primera persona, donde sucede exactamente lo mismo, a estos estorbos visuales se agregan los rayos de luz reflejados en el lente en momentos, mismos que estorban la mitad del cuadro, dejando ver solo la silueta de un personaje moviéndose en una efímera plasta blanca; un escenario increíble, pieles, huesos y órganos de animales que se ven poco o nada falsos, hacen que esos errores pasen desapercibidos, o que se vean como datos visuales apantallantes, pero no dejan de ser errores, que se ven lindos, pero errores.

The Revenant es una película de entretenimiento que hace falta en salas llenas con películas de remakes, de historias muy vistas o de sagas interminables, probablemente no responda preguntas esenciales de la vida, pero está muy bien realizada, pensada y se da el tiempo necesario para hablar por sí sola. No será la mejor película de Iñárritu, pero es mejor que su ahora penúltima película Birdman, The Revenant, o El Renacido, es en algunos momentos un deleite visual y narrativo, una película que no es necesaria en la vida, pero si se llega a ver, se tendrán pocas quejas, o ninguna, si Iñárritu tropezó con Birdman (al contrario de lo que muchos pensarían), con The Revenant logró no caer, y se dio una oportunidad de recuperar su trayectoria estable.

 


“La Quinta Ola”, a la cacerola

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Por Bruno Iñaki Rosales Villarreal

(Alumno del Taller de Crítica Cinematográfica)

Si se desea saber cómo gastar un enorme presupuesto y recuperar el triple haciendo una exquisita película, directa de un libro best-seller para jóvenes adultos que por supuesto es parte de una trilogía, aquí se tienen los pasos a seguir:

  1. Consigue una actriz famosa (que sea la principal), y que sea atractiva para la mayoría, ¡pero no se te vaya a olvidar!, debe de tener una pareja, obviamente hombre, que tenga un gran físico y también sea atractivo para la mayoría, y por supuesto, el otro chico, tal vez con un físico no tan imponente que complete el triángulo amoroso.
  2. Una vez que se tengan esos 3 actores elementales en la historia, agrega algo que atente contra toda la humanidad, en este caso un apocalipsis alienígena (¡genial!), y para condimentar, vierte una situación todavía más dramática en el personaje principal. Todo esto debe licuarse y verter en una olla grande.
  3. Condimenta con un toque de familia unida, ambos padres, la personaje principal y su hermano pequeño viviendo cerca del campo, alegres. Haz que el hermano tenga un objeto transferencial, si es posible un oso de peluche, y no olvides nunca el toque de sobreprotección de la hermana mayor hacia el menor.
  4. Usa los efectos especiales más impresionantes en pantalla, y provoca la muerte de más de la mitad de la población, revuélvelo y ponlo en otra olla más pequeña, espolvorea unas cuantas armas, y que todo mundo sepa usarlas, no importa la fuerza necesaria, la práctica de tiro u otros aspectos, todo el mundo sabe hacerlo con solo saber cargarla y agarrarla. Vierte en la olla grande.
  5. No se te olvide agregar cuantos clichés y soliloquios puedas a falta de lenguaje audiovisual, por el bien de tu dinero.
  6. Haz que la actriz famosa se encuentre con el galán de gran físico y, ¿por qué no?, que él esté enamorado a primera vista y la cuide sin importar qué. Si es posible encuentra los ingredientes necesarios para que tenga superpoderes. Mantenlo en un bowl mientras revuelves lentamente.
  7. Una vez que quede espeso, en otro bowl junta a los personajes perdidos y haz que se vea el reclutamiento infantil. Ah, y si es posible agrega a otra chica guapa, pero con ideas “feministas”, que rayan más en lo feminazi. Revuelve lentamente.
  8. Consigue un antagonista poderoso e inteligente y espolvorea en ambos bowls. Sigue revolviendo.
  9. Una vez lista la masa en ambos bowls, vierte uno en el otro y deja que solos se mezclen. Observa, es más, si quieres ni lo observes, tan sólo graba el proceso.
  10. Finalmente agrega un final que dé paso a una continuación, para no perder el estilo y seguir haciendo sagas interminables.

Listo, ya tienes tu película lista para servirse y ser degustada por “jóvenes adultos” lectores, fans de Chloë G. Moretz, gente que vio el póster en una de las tantas calles que se encuentra y por otros varios que vieron el tráiler desde hace meses, o inclusive por una masa enorme que reúne estas 4 increíbles características; seguro ganarás millones con esto y ni siquiera tienes que esforzarte tanto.


La maldición de Charlie, crítica

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Por Zapién Cortés Sara Cristina

(Alumna del taller de Crítica Cinematográfica)

La maldición de Charlie (Pay the ghost, 2015) cuenta una historia de horror con base en universos propios del género, como son las brujas y el inframundo. Muy lejos de asustar, desciende a ridículos lugares comunes que no favorecen su narrativa visual.

La película está dirigida por el alemán Uli Edel, y basada en un relato corto de Tim Lebbon; la adaptación para la cinta fue escrita por Dan Kay. El filme aborda la búsqueda de un profesor (Nicolas Cage), de su hijo Charlie, cuya misteriosa desaparición ocurre durante la noche de Halloween.

La maldición de Charlie utiliza elementos ya muy conocidos para espantar: trabaja la noche de brujas y las pesadillas como generadores de miedo y misterio; integra una música que aumenta su ritmo conforme el actor avanza hacia el ente fantasmal; no olvida los sonidos repentinos y estridentes para hacer saltar; y se apoya en imágenes de personajes sobrenaturales, quienes, con la velocidad de un flash, permiten ver muy poco de lo que son.

Nicolas Cage, a pesar de sus casi 80 películas realizadas, no logra convencer en La maldición de Charlie. Aunque él sostiene toda la cinta porque los demás personajes son secundarios (actores desconocidos), y el pequeño Charlie desaparece literalmente, es obligado a vivir una historia muy forzada. De pronto, la narración salta de una investigación policial a una espiritual, y luego se convierte en un viaje al infierno.

Entre tanto horror, la película logra dos escenas para agradecer, no por afortunadas sino por el recuerdo que evocan. En ambas aparece un patín del diablo: una es “sobrenatural” y la otra recuerda a la obra de Stanley Kubrick, El Resplandor. La escena no es tan similar para ser una copia de aquella donde un niño conduce un triciclo, pues en La Maldición de Charlie es un patín del diablo y el efecto definitivamente no es el mismo. Seguramente el director estadounidense sólo fue una inspiración.

En cuanto a efectos especiales, nada está tan perdido hasta el cierre de la puerta del “más allá”; tal vez por eso en Rotten Tomatoes el filme alcanza una calificación de 14%, un tomate explotado y muy podrido.


E menino o Mundo [El niño y el mundo], crítica

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Por Araceli Tapia Osorio

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Dirigida, escrita y creada/dibujada (a mano) por Alê Abreu. La segunda película de este director originario de Brasil, nominada a los premios Oscar como mejor película animada del 2015, nos retrata a través de la animación y un lenguaje musical y sonoro, la visión del mundo a través de los ojos de un niño, de la ingenuidad y la esperanza, donde la realidad se entremezcla para dar interpretación a la vida y la existencia. Esta película animada, propone un diálogo muy diferente a lo que se acostumbra, dejando la elaboración de conclusiones a un lenguaje interno e individual, como un viaje que cada quien tiene que descubrir e interpretar a través de la música y las secuencias animadas.

Siendo la música un personaje importante, es de destacar el trabajo de Ruben Feffer y Gustavo Kurlat quienes le dieron una personalidad festiva y a la vez nostálgica a las transiciones y etapas de vida del personaje, representando la esencia de su motivación interior que lo lleva a seguir y avanzar en la vida, acompañando alegrías y tristezas de diferentes vivencias hasta llegar a un desenlace sorprendente y agridulce.

La animación minimalista es ideal para resaltar la esencia de la historia, con juegos visuales simétricos y de color que parecen una danza o clip musical, guían al espectador sin percatarse, a diferentes escenarios a través de montajes o secuencias en fondos blancos o muy coloridos, haciendo contraste con los momentos de confrontación con la realidad capitalista y de guerra.

Esta película es ideal para aquellos que les gusta realizar un viaje existencial para ser conmovidos de principio a fin y de sorprender o despertar nuevamente los ojos de la ingenuidad y disfrute a la vida, ya que esta historia permite al público reflexionar acerca de lo que se quiere y merece para su existencia.

 

 


Snoopy & Charlie Brown, crítica de la cinta

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Por Bruno Rosales Villarreal

(Alumno del taller de Crítica Cinematográfica)

Al llegar una chica pelirroja al pueblo, Charlie Brown intentará conquistarla con diversos métodos, acompañado por su siempre fiel amigo Snoopy, quien a su vez escribe un cuento de amor entre él y Fifi. Así de simple es la trama, teniendo como intérpretes de la historia a los clásicos personajes del cómic Peanuts; Lucy, siempre en su cabina psiquiátrica y molestando a Charlie, Linus, tierno y amigable, Peppermint, enamorada de Charlie, entre otros personajes sencillos, pero memorables.

Con una animación en 3D, apoyándose en los colores y formas llamativas, el viejo Charlie Brown se hace más accesible a los ojos jóvenes, y por esa misma razón toma un ritmo acelerado, logrando mantener, de forma notoria, el viejo humor que hizo a estos cómics y series tan entrañables y entretenidos, aunque apoyándose en un formato bastante repetitivo la trama puede llegar a ser predecible, dejando así que los gags, o chistes sean el sostén de la película, mismos que suceden alrededor de las acciones principales, y que, sin duda, en ocasiones pueden hacerte soltar una buena risa, es un humor ya conocido en tierra de Snoopy y Charlie Brown el que hace a ésta película tener momentos de entretenimiento para un público de edades variadas.

Snoopy & Charlie Brown consiguió mantener el espíritu de antaño, así como logró conmemorar los 65 años de la creación de este mundo, pero vivió del pasado y no pudo superarlo, con unas cuantas sorpresas y memorias, logra mantenerse en pie, pero hace falta la mente de Charles M. Schulz para que lograra caminar como lo lograron los cómics y la serie.