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1917, con una fotografía que parece un plano secuencia, es una película ambientada en la Primera Guerra Mundial, que nos cuenta cómo dos soldados ingleses tienen que atravesar territorio enemigo para llevar un mensaje importante a un regimiento que está a punto de caer en una trampa.

Por Arturo Brum Zarco*

@arturobrum

Las fortalezas técnicas de la cinta 1917 no tienen parangón . El reciente filme del director Sam Mendes (Belleza americana, Soldado anónimo, Sólo un sueño) es una clase de fotografía, sonido y diseño de producción, ya que asemejando un plano secuencia nos lleva a las vicisitudes que tienen que pasar dos soldados ingleses en la Primera Guerra Mundial para llevar un mensaje importante a sus superiores que se encuentran en terreno enemigo.

Esta cinta del género bélico se arriesga al mostrarnos un plano secuencia y lo logran de una manera placentera, lo cual genera suspenso, dramatismo e impacta, mucho gracias al trabajo del reconocido director de fotografía Roger Deakins (que entre sus películas se encuentran joyas como Blade Runner 2049, Temple de Acero, La duda, Sin lugar para los débiles, por mencionar algunas de su vasta filmografía).

Así, 1917 es un trabajo minucioso y cuidadoso para que el sentido y la temporalidad del plano secuencia no se pierda, y que el sonido y el arte lo acompañen en una coreografía bien diseñada, donde todos siguen con un ritmo por demás atractivo los mismos pasos. ¿Cabe preguntar, si bien el cine es un trabajo en conjunto, quién tiene más importancia en esta cinta el director o el encargado de la fotografía?

Ya que la narrativa de la cinta, fuera de las cuestiones ya mencionadas, no aportan nada nuevo al cine bélico, es decir, el argumento y el guion son simplistas y quizá pecan de lugares comunes o presentar personajes sin mucha fortaleza. Se nota que la película se enfoca totalmente en realizar una fotografía abrumadora, por momentos silenciosa, calmada, pero con el suspenso y la zozobra que en cualquier momento una bala puede atravesar a los protagonistas.

Un suspenso bien logrado, gracias a unas composiciones técnicas inigualables; pero con un guion y un argumento que puede caer en lo inverosímil.

Dos soldados, sin ningún rango especial, que se encuentran en las trincheras inglesas (esos pequeños lugares inhóspitos donde se llevaron a cabo las batallas más violentas de la guerra), reciben la orden de su General, para llevar un mensaje importante al Comandante de un regimiento que se encuentra en territorio enemigo, y que está a punto de caer en una trampa que provocará que miles de soldados mueran.

Estos dos jóvenes soldados (sí sólo dos para una misión tan importante) tendrán que a travesar trincheras enemigas, pueblos aparentemente abandonados, puentes en situaciones precarias, para que el mensaje llegué a la persona indicada y así salvar muchas vidas.

Como si fuera una misión de un video juego (y no lo digo en mal sentido, los video juegos tienen cada vez una narrativa más compleja), estos dos soldados harán todo lo posible para conseguir su objetivo. De esta forma la cámara los seguirá en todo momento, en cada ataque, cuando tiene que correr, esconderse, disparar, es ahí cuando las cuestiones técnicas destacan, pero en un argumento muy sencillo.

Por ejemplo, el año pasado llegó a México el documental Jamás llegarán a viejos (que desafortunadamente pasó inadvertido, con pocas exhibiciones en la Cineteca Nacional), dicho filme, dirigido por Peter Jackson (La trilogía de El señor de los anillos) también es un trabajo técnico destacable, ya que utilizando imágenes originales de la Primera Guerra Mundial, el director las restaura, les añade color, crea un diseño sonoro más envolvente y, además, convierte todo esto en formato 3D.

Este documental narra, por medio de las propias voces de los soldados, la idiosincrasia y la visión de los jóvenes que fueron a la guerra, así, vemos cómo al principio estaban emocionado por ir a combatir, para después contar el infierno que vivían en las trincheras: la falta de alimento, la poca higiene, las batallas que parecían no tenían sentido, incluso nos cuentan los lugares donde tenían que hacer del baño. El documental se enfoca en el sufrimiento que vivieron en las trincheras los soldados que en su mayoría eran campesinos y obreros. Mientras los de alto rango no pasaron por lo mismo que ellos.

Un detalle agradable es que tanto Peter Jackson como Sam Mendes hicieron estas respectivas películas de la Primera Guerra Mundial, como homenaje a sus abuelos que lucharon en ellas.

A lo que me refiero con esto, es que si bien 1917 tiene una manufactura impactante y una fotografía asombrosa, la parte humana quizá quede un poco rezagada. No obstante, me atrevo a decir que es una película que se sale de los convencionalismos y es atrevida y eso la hace una agradable propuesta.

*Periodista y realizador. Director y Editor en CinEspacio24 Noticias. Colaborador en Cio Noticias.


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Arturo Brum Zarco

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