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“El Pájaro loco”, el combate hecho caricatura

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El enfrentamiento hombre-animal. La rivalidad hecha caricatura. El combate hecho comedia. Alex Zamm (El inspector Gadget, Una chihuahua en Beverly Hills) dirige esta lucha a manos del Pájaro Loco, caricatura creada por Ben Hardaway, autor, también, de Bugs Bunny y el Pato Lucas.

 

Por Carlos Ramírez García*

@carloshrgarcia

La creación del Pájaro Loco, a finales de 1930, está muy lejos de lo que actualmente es el personaje. Por aquella época, el Pájaro carpintero era, cuando menos, rebelde, vicioso y hasta realizaba sugerencias de tipo sexual.

En la película El Pájaro loco, el personaje se vale de la fórmula que con frecuencia se suele utilizar en las películas que combinan la tecnología CGI con la realidad: la pelea entre los humanos y el personaje (Garfield, Oso Yogui).

Desde hace años, el Pájaro Loco propició un entretenimiento sano para niños. Por lo que sus productores decidieron cambiar la actitud del animal por una que marcara un paradigma para los niños.

En ese sentido, tanto en las caricaturas como en esta obra, Pájaro loco (Erick Bauza) se pasa la mayor parte del tiempo siendo un niño travieso, pero ejemplar.

Esta idea se adecúa en la trama, ya que Pájaro loco se enfrenta a un abogado y padre divorciado, Lance Walters (Timothy Omundson), quien se muda con su hijo (Graham Verchere) y su novia (Thalia Ayala) al hogar del Pájaro carpintero.

Ahí Walters desea construir su casa sin importarle acabar con el bosque y sus habitantes. Todavía mayor, la premisa añade enseñanzas ecológicas que en realidad no trascienden por la comicidad de la cinta.

Esta historia, ya gastada, tiene personajes de cartón. Es decir, las actitudes, incluso apariencia, son estereotipos de la sociedad americana.

Por ello, en El Pájaro loco, Alex Zamm no logra desprenderse de su estilo como en Un chihuahua en Beverly Hills, en el que los personajes también eran estereotipos y tenían un comportamiento infantil.

La guerra entre Pájaro loco y Lance Walters tiene batallas menores, y una mayor al final, que realizan un homenaje a la caricatura. Gags, travesuras y chistes armados para niños recuerdan al Pájaro loco que se divertía molestando a los demás con diferentes trampas.

Su característica risa evoca a la nostalgia; sin embargo, pierde su encanto por la notable falla que existe entre la coordinación del CGI y la realidad. Un ejemplo es cuando los actores siguen con su vista al Pájaro loco, creado por computadora, pero por instantes miran hacia otro lado en el que él no está. Esto habla de una descoordinación entre los programadores del CGI y el director.

La rivalidad hecha caricatura y el enfrentamiento hombre-animal no es algo fuera de lo común en este tipo de producciones CGI-realidad. Aunado a ello, El Pájaro loco queda para el olvido porque no trabaja de manera eficaz la fórmula ya establecida ni tampoco rinde un homenaje digno a la caricatura. Aunque, significa un entretenimiento que descarrila de la risa a los niños.


 

*Periodista. Reportero y Colaborador de CinEspacio24 Noticias.

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